Piriápolis suma sabores: de la paella a una focaccia premiada en FIT

En Maldonado pasan cosas. Y Piriápolis llegó a FIT 2026 con mucho más para contar que su rambla, sus cerros y su historia.

Durante la feria conversamos con el alcalde René Graña y con Luis Rodríguez Silva, presidente de APROTUR, sobre el presente y, especialmente, sobre lo que viene para una ciudad que busca ampliar sus razones para ser visitada durante todo el año.

En ese trabajo también encontramos muy activo a Edgar Silveira, director general de Turismo de la Intendencia de Maldonado, recorriendo FIT, conversando con operadores y destinos y pensando nuevas actividades y oportunidades para un departamento que tiene productos turísticos muy diferentes y el desafío de generar movimiento más allá de la temporada de verano.

Y en nuestras conversaciones con Piriápolis apareció varias veces la gastronomía.

La ciudad tiene una tradición construida alrededor de la paella, pero algo está cambiando. Nuevos emprendimientos, productos locales y propuestas empiezan a consolidar un perfil donde comer bien también forma parte del viaje.

Durante muchos años hablar de gastronomía en Piriápolis llevaba inevitablemente a su tradicional paella. Sigue siendo un símbolo y una celebración que identifica a la ciudad.

Pero alrededor de ella comenzaron a aparecer otras propuestas, emprendedores y acontecimientos que amplían ese perfil.

De Punta Colorada a ganar en Buenos Aires

FIT dejó una noticia que ayuda a contar ese proceso.

Santiago Gerolami, responsable de Focaccia Bar de Pizzas, en Punta Colorada, obtuvo el primer puesto en la categoría Focaccia de la sexta edición del campeonato regional organizado por Scuola Pizzaioli.

El camino había comenzado en junio, cuando la competencia se realizó por primera vez en Uruguay. Gerolami ganó aquella instancia y obtuvo el pase para competir durante FIT en Buenos Aires. Allí volvió a imponerse frente a participantes de distintos países latinoamericanos.

Puede parecer simplemente un premio gastronómico.

Para un destino turístico significa algo más.

Detrás de esa focaccia hay un emprendimiento que funciona durante todo el año en Punta Colorada, empleo, producto, visitantes y una nueva historia para contar sobre Piriápolis.

El director general de Turismo de Maldonado, Edgar Silveira, destacó precisamente que el reconocimiento ayuda a mostrar la calidad gastronómica del departamento.

Aquí se come bien

Esa podría ser una de las frases que Piriápolis debería comenzar a apropiarse.

Aquí se come bien.

No como un eslogan vacío, sino respaldado por experiencias.

Está la paella. Ahora está esta focaccia reconocida regionalmente. En septiembre se realizó además el Encuentro del Chocolate y el próximo 10 de octubre vuelve Entre Fuegos, una propuesta que reúne en playa La Rinconada pesca artesanal local, cordero al fuego, música y encuentro frente al mar.

Entre Fuegos resulta especialmente interesante porque conecta gastronomía y territorio.

No se trata solamente de poner un plato delante del visitante. Se trata de comer pescado de la zona mirando el mar, incorporar producción local y transformar una cena en parte del viaje.

Ese es el turismo gastronómico que genera identidad.

Piriápolis después del verano

Hay otra cuestión que apareció en las conversaciones mantenidas durante FIT: cómo lograr que Piriápolis tenga motivos para ser visitada durante más meses del año.

La gastronomía puede ayudar mucho.

Un restaurante abierto todo el año, un festival, una competencia culinaria o un encuentro gastronómico generan movimiento independientemente de la temperatura del agua.

Y la agenda inmediata muestra que Piriápolis está avanzando en esa dirección.

Después de Entre Fuegos, del 16 al 18 de octubre llegará la 23.ª edición de Piriápolis de Película, que nuevamente convertirá al Argentino Hotel en punto de encuentro para realizadores, productores, actores y público del cine independiente.

También durante octubre se desarrollan actividades vinculadas al Día Nacional de Protección de la Ballena Franca Austral, con propuestas de naturaleza y observación en la zona.

Gastronomía, cultura, naturaleza, patrimonio y eventos empiezan así a complementarse.

Eso es importante porque permite pasar de vender una temporada a construir un destino durante todo el año.

Piriápolis ya no es solamente playa, rambla, cerros y el legado de Francisco Piria. Cada vez existen más razones para sentarse a una mesa.

Una focaccia puede contar mucho más

FIT nos dejó durante cuatro días muchas conversaciones sobre experiencias turísticas.

Esta es una de ellas.

Santiago Gerolami fue a Buenos Aires, compitió y volvió a Punta Colorada con un primer premio. Seguramente para él significa el reconocimiento a muchas horas de trabajo.

Para Piriápolis puede significar también otra cosa.

Cada emprendedor que logra diferenciarse agrega una pequeña pieza al producto turístico del destino. El visitante puede llegar por la playa, subir un cerro, conocer el Castillo de Piria, caminar por la rambla y terminar el día descubriendo un lugar donde comer bien.

Y quizá vuelva por eso.

La paella abrió hace mucho tiempo un camino gastronómico para Piriápolis. Hoy aparecen nuevos sabores, nuevos emprendedores y nuevas experiencias. Esta vez fue una focaccia premiada en FIT. Mañana será otra propuesta.

Lo importante es que Piriápolis empieza a tener algo más para decir cuando alguien pregunta por qué visitarla.

 

 

 

Florida abre sus puertas: turismo, Brasil y una visita que puede mostrar el departamento al mundo

Conversamos en dos oportunidades con Carmen Passarella, directora de Turismo de Florida. Entre Atlántida y Montevideo nos puso al día sobre un departamento que apuesta al turismo religioso, rural, de naturaleza y ecuestre, mientras se prepara para recibir al papa León XIV y a miles de visitantes.

El primer encuentro fue en el Espacio Dínamo de Atlántida, durante la jornada realizada con los periodistas y comunicadores de FEBTUR Brasil. Al día siguiente volvimos a encontrarnos en el Prado, donde continuamos una conversación que permitió conocer mejor qué está pasando turísticamente en su departamento.

Florida tiene mucho para contar y también un desafío excepcional por delante. Passarella nos habló del crecimiento del turismo rural, religioso, de naturaleza y ecuestre; de la importancia de su ubicación sobre la Ruta 5 para captar al visitante brasileño y, naturalmente, de la llegada del papa León XIV, que colocará al departamento frente a una exposición nacional e internacional poco frecuente.

Florida está acostumbrada a recibir visitantes

“Nuestra expectativa está en creciente movimiento”, nos decía Passarella al analizar el momento turístico del departamento.

Florida posee una particularidad: su turismo está profundamente relacionado con la historia del Uruguay y con su identidad religiosa.

“Florida ha sido realmente e históricamente un departamento que siempre ha recibido muchos visitantes. Eso está relacionado con la importancia histórica que tiene nuestro departamento”, explicó.

A ello se suma una tradición religiosa que genera desplazamientos durante todo el año y que tiene en San Cono una de sus manifestaciones más conocidas.

Passarella recordó precisamente la importancia de las peregrinaciones vinculadas al santo y la experiencia que estas concentraciones han generado en el departamento.

Pero Florida no es solamente turismo religioso.

Del turismo rural al ecuestre

En los últimos años el departamento comenzó a diversificar sus propuestas.

“Se ha desarrollado mucho el turismo rural, el turismo de localidades del interior, el turismo de naturaleza, el turismo aventura, el turismo ecuestre”, enumeró la directora.

Ese abanico permite pensar Florida como un destino y no únicamente como el escenario de determinados acontecimientos.

Es uno de los puntos interesantes de nuestra conversación: ¿cuántos viajeros conocen realmente todo lo que pueden hacer en Florida?

El patrimonio histórico y religioso funciona como puerta de entrada, pero detrás aparecen establecimientos rurales, naturaleza, pequeñas localidades y experiencias vinculadas al caballo, un producto que Passarella considera especialmente importante para el departamento.

Brasil pasa por Florida

Otro de los temas que surgió durante el encuentro con los comunicadores brasileños fue precisamente la relación con ese mercado.

Passarella reconoce que actualmente resulta difícil cuantificar el número de brasileños que visitan el departamento, pero identifica una ventaja geográfica evidente.

Muchos de quienes ingresan desde Brasil y descienden por el corredor de Ruta 5 continúan posteriormente hacia Montevideo, Colonia o Punta del Este.

Florida aparece naturalmente en ese recorrido.

La directora lo define como una “confluencia” que permite realizar una parada estratégica, acercarse a la historia del departamento y posteriormente continuar hacia otros destinos uruguayos.

Allí existe una oportunidad: transformar al viajero que atraviesa Florida en un visitante que se detiene en Florida.

Y eventualmente conseguir algo todavía más importante: que permanezca y pernocte.

León XIV: una oportunidad excepcional

Desde nuestra conversación con Passarella, el escenario adquirió todavía mayor dimensión.

La visita del papa León XIV está oficialmente confirmada. El pontífice permanecerá en Uruguay entre el 6 y el 8 de noviembre, visitando Montevideo, Paysandú y Florida. Será la primera visita de un Papa al país después de 38 años. (Gub.uy)

Florida será uno de los puntos centrales del recorrido.

La Intendencia comenzó a trabajar con anticipación junto con autoridades eclesiásticas, Policía, Sistema de Emergencias y otros actores en aspectos vinculados con logística, seguridad, servicios y protocolos, ante la importante cantidad de personas que se espera recibir. (Gub.uy)

No se trata solamente de organizar una celebración religiosa. Para el turismo significa afrontar en pocas horas necesidades de transporte, alimentación, información, circulación, servicios y alojamiento.

“Florida abre sus puertas”

Y precisamente el alojamiento se convirtió en uno de los asuntos concretos que ya movilizan al departamento.

La Dirección de Turismo lanzó la convocatoria “Florida abre sus puertas”, invitando a quienes dispongan de una casa o habitación para alquilar a incorporarse a la red de alojamientos destinada a quienes llegarán con motivo de la visita.

La iniciativa busca ampliar la capacidad disponible ante una demanda extraordinaria y, al mismo tiempo, involucrar a los propios habitantes en la recepción de los visitantes.

Para obtener más información, la Intendencia difundió los teléfonos 4352 1738 y 092 351 100, además de su portal institucional.

Es también una demostración práctica de lo que significa un gran acontecimiento para un destino: el impacto turístico comienza mucho antes de que llegue el visitante.

Una historia religiosa que no comienza ahora

La elección de Florida tampoco puede entenderse separada de su historia.

El departamento posee un fuerte vínculo con la tradición católica uruguaya y alberga el Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, de especial significación religiosa para el país. (Gub.uy)

También tiene antecedentes en visitas papales. El regreso de un pontífice a Uruguay ocurre 38 años después de la segunda visita de Juan Pablo II en 1988, que incluyó a Florida. (Gub.uy)

Por eso, lo que sucederá en noviembre no aparece sobre un territorio sin antecedentes. Se incorpora a una historia de peregrinaciones y encuentros religiosos que forma parte de la identidad floridense.

¿Qué queda después del 8 de noviembre?

Esta es probablemente la pregunta turística más interesante.

Un acontecimiento de esta dimensión puede generar durante algunos días mayor ocupación, movimiento gastronómico, transporte, comercio y demanda de servicios.

Pero el verdadero resultado debería medirse después.

¿Cuántas personas que lleguen por León XIV descubrirán también el Florida rural? ¿Cuántas conocerán sus propuestas de naturaleza? ¿Cuántos brasileños identificarán al departamento como una posible escala para su próximo viaje? ¿Cuántos visitantes decidirán regresar?

La ubicación estratégica sobre Ruta 5, que Passarella destacó durante nuestra conversación, adquiere entonces otra dimensión.

Florida tiene la posibilidad de mostrarse ante personas que quizá nunca la habían considerado como destino.

De recibir visitantes a construir un destino

La llegada de León XIV será excepcional, pero el turismo se construye todos los días.

Eso es, en definitiva, lo que quedó de nuestras dos conversaciones con Carmen Passarella: Florida ya recibe visitantes, tiene historia y productos turísticos; ahora el desafío consiste en conseguir que más viajeros conozcan esas razones para quedarse.

Turismo religioso, ruralidad, naturaleza, aventura, experiencias ecuestres y una ubicación privilegiada en uno de los principales corredores de Uruguay forman parte de esa construcción.

Durante unas horas del 8 de noviembre, buena parte de las miradas estarán puestas en Florida.

La gran oportunidad será lograr que, después de esa jornada, muchos quieran volver.

 

En 2025 recibió 11,7 millones de visitantes. El crecimiento dominicano confirma que el sol y playa mantiene una enorme capacidad de atracción, pero también muestra algo más profundo: conectividad, hotelería, previsibilidad y facilidad de compra pueden pesar tanto como disponer de atractivos excepcionales. Uruguay tiene mucho que ofrecer. El desafío es transformar esa diversidad en productos que el mundo pueda reconocer y comprar.

Todavía no conozco República Dominicana, aunque espero hacerlo pronto. Mi acercamiento al destino viene, por ahora, de las ferias internacionales de turismo que visito, de conversar con quienes lo promocionan y de observar sus resultados. Y hay algo que despierta mi curiosidad: ¿qué hizo este país caribeño para atraer, en tan pocos años, a millones de visitantes y seguir creciendo?

República Dominicana: el éxito turístico que deja una lección para Uruguay

Hay una comparación que merece atención. Perú posee Machu Picchu, una de las imágenes turísticas más reconocidas del planeta, una gastronomía internacionalmente posicionada y una diversidad cultural y natural extraordinaria. Argentina reúne Patagonia, Cataratas del Iguazú, Buenos Aires, Mendoza, glaciares y algunos de los paisajes más espectaculares de América.

República Dominicana construyó buena parte de su crecimiento alrededor de algo aparentemente mucho más tradicional: playa, clima, hoteles y descanso.

Y funciona.

Durante 2025 recibió 11.676.901 visitantes, según las cifras oficiales dominicanas: 8.861.169 llegaron por vía aérea y 2.815.732 fueron cruceristas. El total aumentó 4,3% respecto de 2024 y fue 37,8% superior al de 2022.

Perú cerró 2025 con alrededor de 3,4 millones de turistas internacionales, todavía por debajo de los niveles anteriores a la pandemia.

No se trata de concluir que un país posee mejores atractivos que otro. La comparación conduce a una pregunta bastante más interesante para quienes trabajamos en turismo:

¿por qué algunas ofertas consiguen convertirse en productos turísticos masivos y otras, aun disponiendo de recursos extraordinarios, encuentran mayores dificultades para hacerlo?

El sol y playa nunca se fue

Durante años escuchamos que el nuevo turista buscaba experiencias, gastronomía, naturaleza, cultura, contacto con las comunidades y autenticidad.

Las busca.

Lo que los resultados del Caribe obligan a revisar es la idea de que esas motivaciones terminarían desplazando al tradicional turismo de sol y playa.

No ocurrió.

Millones de personas siguen queriendo descansar, bañarse en el mar, disfrutar del clima, comer bien y disponer durante algunos días de su tiempo sin demasiadas complicaciones.

La innovación turística no necesariamente consiste en abandonar aquello que funcionaba. También puede estar en hacerlo mejor, agregarle servicios y adaptarlo a nuevas formas de consumo.

República Dominicana entendió esa demanda y construyó alrededor de ella una poderosa industria turística.

¿Qué compra quien compra Punta Cana?

Aquí aparece una de las claves.

El turista no está comprando solamente una habitación frente al Caribe. Está comprando una experiencia con un alto grado de previsibilidad.

Puede contratar desde su país el vuelo, alojamiento, comidas, bebidas, playa, piscinas, entretenimiento y buena parte de los servicios que utilizará durante sus vacaciones.

El all inclusive tiene, en ese sentido, un valor que supera a la gastronomía ilimitada o las bebidas incluidas: disminuye incertidumbre.

La persona conoce antes de viajar buena parte de lo que gastará.

En tiempos en que las familias comparan tarifas aéreas, hoteles, restaurantes, traslados y actividades desde una pantalla, esa simplicidad tiene un enorme valor comercial.

Y detrás del resort existe otra pieza fundamental: la conectividad.

El crecimiento turístico dominicano se produjo acompañado por una importante estructura aérea. Entre 2020 y 2025 el país contabilizó más de un millón de operaciones aéreas y más de 88 millones de pasajeros movilizados, según el Instituto Dominicano de Aviación Civil.

No basta con convencer a alguien de que quiere conocer un destino. Hay que permitirle llegar con facilidad y a un precio competitivo.

Punta Cana consiguió algo todavía más difícil

Punta Cana dejó de necesitar demasiadas explicaciones.

Para millones de potenciales visitantes, el nombre ya transmite una idea de vacaciones: Caribe, playa, resort, descanso y servicios.

Eso es posicionamiento.

Un país puede gastar millones promocionando decenas de atractivos y continuar siendo difícil de interpretar para el consumidor. República Dominicana concentró durante años buena parte de su capacidad comercial en un producto extraordinariamente reconocible y desde esa fortaleza comenzó a ampliar su mapa hacia Santo Domingo, Samaná, Puerto Plata, La Romana, Miches y otros destinos.

Primero consiguió que millones quisieran viajar. Después empezó a mostrarles que había más.

Tener una maravilla no garantiza millones de turistas

El caso peruano resulta especialmente interesante.

Machu Picchu tiene una capacidad de atracción internacional que pocos destinos pueden igualar. Perú, además, posee patrimonio arqueológico, naturaleza, Amazonía, gastronomía y una identidad cultural extraordinaria.

Sin embargo, en 2025 recibió alrededor de 3,4 millones de turistas internacionales. El propio Ministerio de Comercio Exterior y Turismo mantiene como objetivo continuar recuperando los niveles anteriores a la pandemia.

La diferencia sirve para comprender que atractivo turístico y producto turístico no son exactamente lo mismo.

Un atractivo puede provocar el deseo de conocer un lugar. Para transformar ese deseo en grandes corrientes internacionales hacen falta vuelos, precios, capacidad hotelera, comercialización, seguridad, infraestructura, distribución y facilidad para organizar el viaje.

Argentina permite hacer una lectura parecida desde otra escala. Posee una oferta difícilmente comparable por su extensión y diversidad. Buenos Aires, Patagonia, nieve, vino, naturaleza y gastronomía pueden generar viajes completamente diferentes dentro de un mismo país.

Esa riqueza también plantea un desafío: articular productos, conectividad y mercados para territorios separados por miles de kilómetros. Las estadísticas del INDEC muestran, además, el peso que mantienen los mercados regionales en el turismo receptivo argentino.

¿Y Aruba?

Aruba introduce otra dimensión en esta historia.

No parece adecuado preguntarse si una pequeña isla puede “destronar” a República Dominicana comparando únicamente cantidad de visitantes. Las escalas territoriales y las capacidades son diferentes.

La competencia interesante está en qué turista busca cada destino y cuánto valor consigue generar con cada visita.

Aruba comparte algunos atributos fundamentales con República Dominicana: Caribe, playas, hotelería, conectividad internacional y un producto fácil de comprender.

Puede competir por determinados segmentos sin necesitar alcanzar el volumen dominicano.

Y esto introduce otra cuestión que Uruguay también debería observar: el éxito turístico no debería medirse exclusivamente contando personas.

Importan también el gasto, la estadía, la distribución territorial, la ocupación hotelera, el empleo generado y cuánto del dinero permanece en la economía local.

Uruguay: tenemos visitantes, pero hay espacio para crecer

Uruguay recibió 3.604.488 visitantes durante 2025, 8% más que en 2024. El turismo generó unos US$ 2.040 millones, con un incremento del gasto total de 16,6% y del gasto promedio por persona de 8,1%.

Los números son importantes para un país de nuestra escala.

Pero cuando se los mira por procedencia aparece una característica que merece atención: 2.382.752 visitantes fueron argentinos y 504.410 brasileños. Entre ambos explicaron aproximadamente ocho de cada diez llegadas. Europa aportó 198.414 visitantes y Norteamérica 131.376.

Nuestra fortaleza regional es evidente. También nuestra dependencia.

Diversificar mercados no significa abandonar Argentina y Brasil, que seguirán siendo fundamentales. Significa conseguir que Uruguay resulte comprensible y atractivo también para alguien que vive a ocho o diez horas de avión y que debe elegir entre decenas de destinos.

Ahí la experiencia dominicana empieza a resultar especialmente útil.

Uruguay no necesita convertirse en República Dominicana

Sería un error copiar el modelo.

Uruguay no tiene su clima, su escala hotelera ni el mismo Caribe. Tampoco necesita competir por idéntico turista.

Tiene otras fortalezas.

Punta del Este logró durante décadas construir una marca internacional. Colonia posee una identidad reconocible asociada a su patrimonio. El litoral termal tiene un producto concreto. Montevideo combina cultura, gastronomía, rambla y vida urbana. Rocha puede trabajar naturaleza, costa, áreas protegidas y nuevas propuestas como el turismo asociado a sus cielos oscuros.

El vino uruguayo tiene además una particularidad extraordinaria: muchas bodegas están próximas a Montevideo y al principal aeropuerto internacional.

Y Canelones plantea quizá uno de los mejores ejemplos de la oportunidad y, al mismo tiempo, del problema.

Tiene más de 60 kilómetros de costa, bodegas, gastronomía, producción rural, patrimonio, cultura, pequeñas ciudades y localidades balnearias. Está junto a Montevideo y contiene al Aeropuerto Internacional de Carrasco.

Podemos enumerar todo eso en una feria turística.

La cuestión es otra: ¿qué puede comprar hoy, desde San Pablo, Asunción, Santiago, Miami o Madrid, una persona que quiera vivir Canelones durante cuatro días?

Ahí cambia completamente la discusión.

Del recurso al producto

Uruguay dispone de una diversidad turística notable para su tamaño. El próximo salto quizá no dependa solamente de descubrir nuevos atractivos, sino de integrar mejor los que ya existen.

Una bodega, una playa, un restaurante, una iglesia patrimonial o un establecimiento rural son recursos valiosos. Cuando se conectan con alojamiento, transporte, actividades, horarios, reservas y un precio que alguien puede contratar desde su teléfono, comienzan a convertirse en producto.

República Dominicana consiguió hacerlo a enorme escala con una propuesta que el mercado internacional entiende inmediatamente.

Uruguay puede recorrer su propio camino.

Puede combinar vino y gastronomía; costa y ruralidad; patrimonio y arquitectura; termas y bienestar; naturaleza y cielos oscuros; ciudades y experiencias culturales.

Pero la diversidad por sí sola no resuelve la comercialización.

La verdadera lección dominicana

República Dominicana no demuestra que el futuro del turismo sea únicamente el all inclusive ni que todos los destinos deban construir grandes resorts.

Demuestra algo bastante más útil.

El turista necesita razones para viajar, pero también necesita que viajar sea fácil.

Uruguay tiene playas, termas, vino, gastronomía, patrimonio, naturaleza, cultura, turismo rural y ciudades con identidad. En 2025 consiguió además aumentar visitantes, gasto y gasto por persona. Hay una base sólida sobre la cual trabajar.

Ahora debemos preguntarnos cuánto de esa riqueza llega al exterior convertida en una propuesta concreta, reconocible y comprable.

Punta del Este ya lo consiguió. Colonia también construyó una imagen internacional definida. Las termas poseen un producto identificable. Otros territorios tienen recursos suficientes, pero todavía necesitan integrarlos y comercializarlos mejor.

Canelones es un buen ejemplo: costa, bodegas, ruralidad, gastronomía, patrimonio y una ubicación privilegiada. Enumerarlo demuestra diversidad. Integrarlo en experiencias que puedan reservarse y comprarse demuestra madurez turística.

Quizás esa sea la enseñanza más valiosa que podemos traer desde República Dominicana.

No alcanza con tener mucho para mostrar.

Hay que conseguir que alguien quiera venir, sepa cómo llegar, entienda qué va a vivir y pueda comprarlo fácilmente.

Fuentes:

  • Ministerio de Turismo de República Dominicana — estadísticas de llegadas de visitantes.
  • Banco Central de República Dominicana — flujo turístico, alojamiento y motivos de viaje.
  • Ministerio de Comercio Exterior y Turismo de Perú (MINCETUR) — turismo receptivo.
  • INDEC Argentina — Encuesta de Turismo Internacional.
  • Ministerio de Turismo de Uruguay — turismo receptivo 2025, visitantes, mercados y gasto.
  • Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) — conectividad y tráfico aéreo.
 
 
 
 

Rocha protege la noche: primera ordenanza de cielos oscuros de Uruguay

La Junta Departamental aprobó por unanimidad una normativa que declara al cielo oscuro natural patrimonio departamental. La iniciativa regula la iluminación exterior, establece zonas con distintos niveles de protección y abre una nueva dimensión para el turismo de naturaleza y la observación astronómica.

Rocha dio dos pasos históricos para proteger uno de sus recursos naturales menos visibles: la noche. La Intendencia de Rocha impulsó una ordenanza, aprobada por unanimidad por la Junta Departamental, que protege los cielos oscuros del departamento y establece criterios concretos para reducir la contaminación lumínica.

Por otra parte, y a partir de la gestión de la Comisión Departamental de Patrimonio, los cielos oscuros de Rocha fueron declarados Patrimonio Natural Cultural Intangible Departamental, incorporando así el cielo nocturno al patrimonio que Rocha reconoce y protege.

La decisión no es solamente ambiental. También alcanza al ordenamiento territorial, la eficiencia energética, la biodiversidad y el turismo. En varios destinos, conservar las estrellas significa también conservar un recurso turístico. Esta ausencia de luces contaminantes permite que la noche sea parte de la experiencia del visitante en vastos sectores del departamento, donde al conservar el firmamento se significa conservar un recurso que al turismo le puede significar muchísimo.

Rocha demuestra una vez más que está a la vanguardia de la sustentabilidad.

Rocha se convierte así en pionera en Uruguay y genera un antecedente que puede servir a otros departamentos para comenzar a preguntarse algo que durante décadas casi no estuvo sobre la mesa: ¿cómo crecer, iluminar y desarrollar un territorio sin perder su cielo nocturno?  

Durante décadas iluminamos ciudades, rutas, paseos, hoteles y viviendas bajo una idea aparentemente indiscutible: más luz significaba mayor desarrollo y seguridad.

Pero existe otra pregunta: ¿cuánta luz necesitamos realmente y hacia dónde debe dirigirse?

Rocha acaba de llevar esa discusión al territorio.

La Junta Departamental aprobó por unanimidad la Ordenanza de Protección del Cielo Oscuro Natural, presentada desde el Ejecutivo departamental, convirtiendo al departamento en pionero en Uruguay en establecer una normativa específica para preservar sus cielos nocturnos frente a la contaminación lumínica.

No se trata de apagar Rocha.

Se trata de iluminar mejor.

La diferencia es enorme.

El cielo también puede ser patrimonio

El artículo primero de la ordenanza declara patrimonio departamental al cielo oscuro natural de Rocha.

La definición resulta especialmente interesante porque transforma algo que parecía infinito y garantizado en un recurso que necesita protección.

La normativa entiende por cielo oscuro el estado natural del cielo nocturno caracterizado por la ausencia o mínima incidencia de contaminación lumínica artificial, permitiendo observar el firmamento y conservar los procesos ecológicos, paisajísticos, culturales y científicos asociados a la noche.

La protección alcanza todo el territorio del departamento de Rocha, independientemente de las diferentes categorías de suelo establecidas por los instrumentos de ordenamiento territorial.

No todo Rocha tendrá la misma protección

Uno de los aspectos más importantes es la zonificación.

La ordenanza establece diferentes categorías según la calidad del cielo y las características territoriales: máxima protección, alta protección, protección moderada y protección menor, además de la posibilidad de establecer reservas de cielo oscuro en lugares con especial valor para la observación astronómica.

Para determinar esa calidad se utilizarán mediciones científicas del brillo del cielo nocturno.

Entre los territorios considerados aparecen áreas protegidas, suelo rural, zonas residenciales de baja intensidad y fraccionamientos como Cabo Polonio, Santa María de Rocha, San Antonio, San Bernardo, Oceanía del Polonio y Atlántica, entre otros espacios definidos por los instrumentos territoriales.

Las futuras reservas de cielo oscuro tendrán, además, una zona de amortiguación mínima de dos kilómetros.

¿Qué cambiará en la iluminación?

Aquí aparece una de las claves para comprender la ordenanza.

La contaminación lumínica no depende solamente de cuántas lámparas existen. También importa qué temperatura de color tienen, hacia dónde apuntan, durante cuánto tiempo permanecen encendidas y cuánta luz realmente necesitamos.

La filosofía que atraviesa la normativa puede resumirse en cuatro palabras: eficiente, adecuada, dirigida y cálida.

En las áreas protegidas se establecen límites de temperatura de color. En las zonas de máxima protección, por ejemplo, las lámparas admitidas no podrán superar los 2.700 Kelvin.

Las luminarias deberán dirigir la luz hacia el terreno y evitar la emisión innecesaria hacia la atmósfera.

También se prevén sensores de movimiento, regulación de intensidad y sistemas de dimerizado para reducir el alumbrado público durante determinados horarios.

En las zonas de alta protección, la altura de las luminarias públicas no podrá superar los cinco metros.

Y en las áreas de máxima protección directamente no se instalará alumbrado público, mientras que la iluminación exterior privada quedará limitada a situaciones justificadas y bajo determinadas condiciones técnicas.

Seguridad no significa iluminar el cielo

Este punto probablemente genere uno de los debates más interesantes.

Proteger la oscuridad no significa dejar calles, viviendas o establecimientos turísticos inseguros.

La ordenanza propone exactamente lo contrario: utilizar la luz donde resulta necesaria y evitar desperdiciarla hacia lugares donde no cumple ninguna función.

Una luminaria que apunta al cielo consume energía sin mejorar la visibilidad del peatón.

Por eso la discusión ya no pasa simplemente por iluminar más o iluminar menos. Pasa por iluminar correctamente.

Y allí también aparece el ahorro energético.

Cuando apagar una luz puede crear un producto turístico

Para Rocha existe además una dimensión particularmente atractiva: el turismo nocturno.

El departamento ya construyó buena parte de su identidad turística sobre recursos naturales extraordinarios: océano, dunas, lagunas, palmares, áreas protegidas, pequeños pueblos y extensos territorios rurales.

Ahora puede incorporar otro paisaje.

El que aparece cuando se pone el sol.

La observación de estrellas y de la Vía Láctea, la fotografía nocturna, los recorridos interpretativos, alojamientos vinculados al astroturismo y experiencias guiadas pueden convertirse en productos turísticos.

Y poseen una característica económica interesante: la noche amplía el tiempo de experiencia del visitante sin construir una nueva atracción.

El recurso ya estaba allí.

Había que conservarlo.

Un viajero puede elegir un alojamiento rural para observar las estrellas, contratar una experiencia astronómica, cenar, permanecer una noche adicional y desplazarse hacia lugares alejados de los centros tradicionales.

De esta manera, proteger el cielo también puede ayudar a distribuir actividad turística hacia el interior del departamento.

Cuatro años de trabajo

La aprobación no surgió de un día para otro.

Detrás existe un proceso de aproximadamente cuatro años, iniciado por un equipo multidisciplinario y posteriormente transformado en una herramienta jurídica y de ordenamiento territorial.

El proyecto contó con respaldo del intendente Alejo Umpiérrez y con el trabajo del CURE de la Universidad de la República, especialistas externos, referentes turísticos y técnicos departamentales.

El primer equipo estuvo integrado, entre otros, por Florencia Reichmann, licenciada en Gestión Ambiental; Camila Gianotti, antropóloga y arqueóloga; Andrea Sosa, astrónoma; Fabiana Guadalupe, magíster en Dirección y Consultoría Turística; Susana Colmegna, arquitecta; Hugo Horacio Acardi, médico veterinario, agrónomo y operador turístico; Silvia Esquivel, arquitecta y presidenta de la Comisión de Patrimonio; Aldana Machain, vinculada al CURE; y Lorena Rodríguez, directora del CURE en Rocha.

Posteriormente, el director de Ordenamiento Territorial, Dr. Santiago Martínez Morales, asumió la tarea de llevar aquel trabajo técnico hacia su formulación jurídica y culminación normativa.

También se reconoce la colaboración del exdirector de Iluminación del Gobierno de Rocha Jorge Santos.

La composición del equipo explica buena parte del resultado: astronomía, ambiente, arqueología, arquitectura, turismo, territorio y administración pública trabajando sobre un mismo problema.

Es, además, un buen ejemplo de algo que muchas veces reclamamos cuando hablamos de destinos turísticos: la academia investigando, el territorio aportando conocimiento y el gobierno convirtiendo ese conocimiento en políticas públicas.

“Somos pioneros en Uruguay”

La arquitecta Silvia Esquivel, presidenta de la Comisión de Patrimonio Departamental de Rocha y de la Corporación Rochense de Turismo, fue una de las impulsoras del proceso desde sus comienzos.

Tras la aprobación destacó el trabajo multidisciplinario realizado junto al CURE y recordó a quienes participaron en aquella primera etapa.

Su definición resume el significado que sus impulsores atribuyen a la decisión: 

Y probablemente allí se encuentre otro aspecto relevante de esta historia.

Si la experiencia funciona, Rocha puede convertirse en un laboratorio para otros departamentos del país.

Un nuevo patrimonio que solamente vemos cuando apagamos la luz

Uruguay ha aprendido a proteger edificios, paisajes, humedales, montes, costas y bienes culturales.

Rocha acaba de introducir otra dimensión.

Proteger aquello que está arriba de nosotros.

La ordenanza tendrá ahora su verdadero desafío: transformar los artículos, temperaturas de color, mapas, mediciones y categorías de protección en cambios concretos sobre el territorio.

Habrá que adaptar iluminación, controlar instalaciones, informar a residentes y empresarios, medir resultados y explicar que oscuridad y seguridad no son conceptos enfrentados.

Pero existe algo especialmente poderoso detrás de esta decisión.

En tiempos en que muchos destinos buscan construir nuevas atracciones para diferenciarse, Rocha decidió proteger una que existe desde mucho antes que nosotros.

La noche.

Y quizá dentro de algunos años viajar hasta Rocha para levantar la mirada y volver a contemplar miles de estrellas sea, precisamente, una de sus experiencias turísticas más valiosas.

 
 

 

Panamá quiere dejar de ser una escala: “Anfitrión del Mundo”, su nueva marca país

Para los uruguayos, Panamá está mucho más cerca de lo que indican los kilómetros. La conexión aérea desde Montevideo y el hub de Copa Airlines convierten al país en una puerta hacia América y el Caribe. La posibilidad de transformar una conexión en una estadía de varios días agrega ahora un argumento turístico a una nueva estrategia de posicionamiento internacional.

Miles de viajeros pasan por Panamá camino a otro lugar. Miami, Nueva York, Cancún, Punta Cana, La Habana, Cartagena, San José o diferentes destinos del Caribe y América forman parte de ese enorme mapa de conexiones que tiene en el Aeropuerto Internacional de Tocumen uno de sus grandes nodos.

Para el pasajero uruguayo hay una pregunta que vale la pena hacerse: si ya llegamos hasta Panamá, ¿por qué no quedarnos unos días?

Esa posibilidad adquiere otra dimensión con el lanzamiento de “Panamá, Anfitrión del Mundo”, la nueva marca país presentada el 26 de agosto de 2026 por la Autoridad de Turismo de Panamá y PROMTUR.

No se trata simplemente de cambiar un logotipo o encontrar una nueva frase publicitaria. Panamá intenta construir una identidad internacional alrededor de algo que efectivamente forma parte de su historia: conectar.

Un país construido alrededor de las conexiones

Pocos países pueden apropiarse con tanta naturalidad del concepto de conexión.

Panamá une América del Norte y América del Sur. El Canal conecta el Atlántico con el Pacífico. Tocumen distribuye pasajeros hacia decenas de ciudades y su plataforma logística mueve personas, mercancías, empresas y capitales.

La nueva marca intenta transformar esa condición geográfica en posicionamiento.

“Panamá, Anfitrión del Mundo” integra turismo, inversión, exportaciones, cultura y sostenibilidad dentro de una misma plataforma de promoción internacional. Según la Autoridad de Turismo de Panamá, el proyecto es resultado de más de un año de investigación, estudios de percepción y consultas con representantes públicos, privados y de la sociedad.

El Gobierno incluso pretende darle continuidad institucional: el presidente José Raúl Mulino anunció que la estrategia será presentada ante la Asamblea Nacional con el objetivo de convertirla en ley y evitar que una marca concebida para representar al país desaparezca con un cambio de administración.

Ese punto merece atención. Uno de los problemas habituales del marketing territorial latinoamericano es precisamente la discontinuidad: cada gobierno cambia colores, eslóganes, campañas y conceptos, obligando a comenzar nuevamente la construcción de reconocimiento.

Panamá pretende que la marca pertenezca al país y no a un gobierno.

“Anfitrión del Mundo”

La expresión elegida tampoco es casual.

La estrategia identifica cuatro atributos: generosidad, conexión, diversidad y confianza, bajo un propósito definido como “recibir con generosidad, potenciar prosperidad”.

El vicecanciller Carlos Hoyos explicó que la propuesta está relacionada con la identidad panameña y con su histórica vocación de funcionar como puente para la cultura y el comercio.

La ministra de Turismo, Gloria de León, llevó esa idea directamente al terreno turístico al describir Panamá como un punto de encuentro de culturas, religiones, aves y ballenas, además de negocios, logística y navegación.

La biodiversidad entra así en la misma narrativa que el Canal, los servicios financieros, la logística y la conectividad aérea.

Y esa combinación puede ser uno de los principales activos de la nueva estrategia.

Desde Montevideo, Panamá puede ser algo más que PTY

Para Uruguay existe además un elemento práctico.

Copa Airlines conecta Montevideo con Ciudad de Panamá y utiliza Tocumen como centro de distribución de su red americana.

Eso hizo que muchos uruguayos conocieran primero las tres letras del aeropuerto —PTY— antes que el propio destino.

Se vuela a Panamá para seguir viaje.

Pero precisamente allí aparece una posibilidad interesante para la promoción turística panameña: convertir pasajeros en visitantes.

Copa dispone de su programa Panama Stopover, que permite incorporar una estadía en Panamá cuando se viaja hacia o desde otro destino de su red. De acuerdo con las condiciones publicadas por la compañía, la parada puede extenderse hasta siete días sin costo adicional en el pasaje aéreo por incorporar el stopover.

No significa alojamiento gratuito ni vacaciones sin costo. Significa algo mucho más sencillo: aprovechar un viaje que ya pasa por Panamá para abrir el itinerario y permanecer algunos días antes de continuar.

Para un uruguayo que vuela hacia el Caribe, Centroamérica, Estados Unidos u otro punto de la red, la ecuación cambia.

Ya no necesariamente es:

Montevideo → Panamá → destino final.

Puede convertirse en:

Montevideo → Panamá + algunos días → destino final.

Ese pequeño cambio transforma un aeropuerto de conexión en un destino turístico.

¿Qué hacer con tres o cuatro días?

Ciudad de Panamá permite una estadía corta bastante intensa.

El Canal de Panamá es inevitable, pero reducir el país al Canal sería cometer aproximadamente el mismo error que identificar Uruguay exclusivamente con Punta del Este.

El Casco Antiguo permite descubrir otra escala de la ciudad entre plazas, iglesias, edificios restaurados, gastronomía, terrazas y vida urbana. La Cinta Costera muestra el Panamá contemporáneo y su skyline, mientras que el área del Canal permite comprender una infraestructura que modificó el comercio mundial.

También están Panamá Viejo, la Calzada de Amador, los mercados, la gastronomía y una particular convivencia entre arquitectura histórica y enormes torres contemporáneas.

Con algunos días adicionales, el mapa puede ampliarse hacia naturaleza, playas, comunidades indígenas, observación de aves, café de especialidad y otros territorios.

Ese es probablemente uno de los desafíos de la nueva marca: conseguir que el visitante descubra que detrás del hub existe un país.

Dos océanos dentro de una letra

La identidad gráfica también intenta contar esa historia.

Las curvas incorporadas en las letras “A” representan los dos océanos, situando simbólicamente a Panamá entre ambos. El azul remite al agua y a esa condición de convergencia internacional, mientras el rojo representa la energía y el componente humano.

Puede parecer simplemente diseño gráfico, pero una marca país funciona cuando cada elemento ayuda a sostener una misma historia.

Y Panamá tiene una historia particularmente fácil de comprender: el lugar donde los caminos se encuentran.

Marca país no es un logo

Aquí aparece quizás la discusión más interesante.

Una marca territorial no se construye exclusivamente con publicidad.

Se construye cuando aquello que promete coincide con aquello que encuentra el visitante.

Si Panamá quiere ser el “Anfitrión del Mundo”, el concepto deberá sentirse en migraciones, aeropuertos, taxis, hoteles, restaurantes, señalización, información turística, seguridad, espacios públicos y atención al visitante.

El verdadero examen de una marca país comienza después de su presentación.

Un logotipo puede diseñarse en meses. Una reputación necesita años.

Por eso resulta relevante que la estrategia contemple una estructura de gobernanza, reglamentos de utilización, licencias y un programa de embajadores de la marca.

Del pasajero en tránsito al turista

Hay además un mercado extraordinario esperando dentro del propio aeropuerto.

No necesariamente hay que convencer a una persona en Montevideo, Buenos Aires, Santiago o São Paulo para que realice un viaje exclusivamente a Panamá.

Una parte del público ya está viajando hasta allí.

El desafío consiste en darle motivos para salir del aeropuerto.

En ese sentido, el Stopover y la nueva marca país pueden complementarse perfectamente: uno resuelve parte de la ecuación aérea y el otro debe construir el deseo de conocer el territorio.

Es una estrategia particularmente interesante porque convierte la conectividad en producto turístico.

Panamá lleva más de un siglo viviendo de conectar al mundo por agua. Tocumen hizo algo parecido por aire.

Ahora intenta dar el siguiente paso: que quienes atraviesan el país tengan ganas de quedarse.

Fuentes

Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), lanzamiento oficial “Panamá, Anfitrión del Mundo”, 26 de agosto de 2026.

Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá, presentación y atributos de la nueva Marca País.

Ministerio de Comercio e Industrias de Panamá (MICI), estrategia y gobernanza de “Panamá, Anfitrión del Mundo”.

Copa Airlines, programa Panama Stopover y conexiones desde Montevideo.


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