Libertad de prensa en turismo: entre la promoción y la independencia

Cada 3 de mayo, el Día Mundial de la Libertad de Prensa invita a una pausa necesaria. No para repetir consignas, sino para revisar prácticas. En el periodismo turístico, esa revisión resulta especialmente incómoda.

Porque aquí la libertad no siempre se pone en juego frente al poder político. Muchas veces, el desafío aparece en un terreno más cercano: el vínculo con quienes financian, promocionan y, al mismo tiempo, forman parte de las historias que contamos.


El equilibrio que define la credibilidad

El turismo es una industria que necesita visibilidad. Destinos, empresas y organismos invierten en comunicación para atraer visitantes, dinamizar economías y posicionar territorios. En ese ecosistema, los medios especializados cumplen un rol clave.

Pero esa cercanía también plantea una pregunta inevitable:
¿hasta dónde informar y desde dónde promocionar?

La línea es fina. Cuando el financiamiento depende en gran medida del propio sector turístico, la independencia editorial deja de ser una declaración y pasa a ser una práctica que se pone a prueba todos los días.

No siempre se trata de censura directa.
A veces, el condicionamiento se manifiesta en decisiones pequeñas:

  • Qué historias se priorizan
  • Qué enfoques se eligen
  • Qué silencios se sostienen

En ese espacio intermedio es donde se juega la credibilidad.


Un oficio bajo presión

El periodismo especializado atraviesa un momento de transformación. Redacciones más ajustadas, modelos de negocio en revisión y una competencia creciente con contenidos inmediatos generan un escenario desafiante.

Las redes sociales aceleran los tiempos.
Los creadores de contenido multiplican miradas.
El lector, en muchos casos, no distingue entre información y promoción.

Frente a ese contexto, el valor diferencial del periodismo no debería diluirse, sino fortalecerse:

  • Verificar antes de publicar
  • Contextualizar más allá de la imagen
  • Analizar, incluso cuando el resultado no sea cómodo

En turismo, esto implica algo más profundo: entender que detrás de cada destino hay economías locales, comunidades y decisiones estratégicas.


Publicidad sí, dependencia no

El debate no pasa por rechazar la publicidad. Sería ingenuo. Los medios necesitan sostenerse y el sector turístico encuentra en ellos una vía legítima de difusión.

El punto crítico está en otro lugar:
cuando la pauta condiciona la agenda.

Ahí aparece el conflicto moral.
No siempre visible, pero sí persistente.

Un medio que depende en exceso de los actores que cubre corre el riesgo de convertirse en vocero. Y en ese tránsito, pierde su valor principal: la confianza del lector.


Cooperar para sostener principios

Frente a este escenario, la construcción de redes entre periodistas especializados se vuelve una herramienta estratégica. Compartir información, experiencias y criterios permite reducir presiones individuales y fortalecer estándares comunes.

El turismo es global.
La mirada periodística también debe serlo.

La cooperación no solo amplía el alcance de las historias. También protege algo más importante: la integridad del oficio.


Más que destinos, decisiones

El periodismo turístico no se limita a mostrar paisajes. Interpreta tendencias, analiza políticas, evalúa propuestas y, en muchos casos, influye en la toma de decisiones de viajeros y actores del sector.

Esa responsabilidad exige algo claro:
no confundir promoción con información.

Un destino crece mejor cuando se lo cuenta con honestidad.
Una industria se fortalece cuando admite sus tensiones.


Una elección cotidiana

La libertad de prensa no es un concepto abstracto. Se construye en cada nota, en cada enfoque, en cada decisión editorial.

Decidir qué contar… y cómo contarlo.

En turismo, donde la tentación de suavizar la realidad es constante, sostener ese criterio marca la diferencia entre un medio que acompaña al sector y uno que lo fortalece de verdad.

Porque al final, la pregunta no es quién financia la historia.
La pregunta es quién la escribe.

Mientras los indicadores macroeconómicos confirman un buen momento del turismo en Uruguay, crece el debate sobre la distribución de ese crecimiento y la rentabilidad real de las empresas del sector.

El turismo en Uruguay muestra números que invitan al optimismo. Más visitantes, mayor ingreso de divisas y un peso creciente dentro de la economía nacional dibujan un escenario positivo. Sin embargo, cuando la mirada desciende del indicador macro a la operación cotidiana de las empresas, aparecen matices que el crecimiento por sí solo no logra explicar.

Durante 2025, el país recibió cerca de 3,6 millones de visitantes y superó los 2.000 millones de dólares en ingresos por turismo. A su vez, el sector alcanzó una incidencia relevante en el Producto Interno Bruto, consolidándose como uno de los motores de la actividad económica.

Ese conjunto de datos configura una narrativa clara: Uruguay resulta atractivo, competitivo y con capacidad de recuperación en el escenario regional. Pero la pregunta que comienza a instalarse en el propio ecosistema turístico es otra, menos visible y más compleja: ¿ese crecimiento llega de forma equilibrada a las empresas?

El límite de las métricas tradicionales

Las cifras disponibles permiten medir volumen, flujo y gasto agregado. Son indicadores necesarios, pero no suficientes. No describen la rentabilidad, ni el margen operativo, ni la sostenibilidad financiera de miles de emprendimientos que sostienen la oferta turística en todo el territorio.

Uruguay cuenta con más de 25.000 empresas vinculadas al turismo, en su gran mayoría pequeñas y medianas. En ese universo, el impacto del crecimiento no se distribuye de forma homogénea. Mientras algunos segmentos logran capitalizar la demanda, otros operan con márgenes ajustados, condicionados por costos fijos elevados y estacionalidad.

Aquí aparece uno de los puntos centrales del debate: el turismo puede crecer como sector sin que todas sus empresas crezcan al mismo ritmo.

Concentración y territorio

Otro elemento clave es la concentración del gasto. Destinos consolidados como Montevideo y Punta del Este absorben una parte significativa del ingreso turístico, lo que genera una brecha respecto a otros territorios que buscan posicionarse.

En departamentos del interior o en propuestas emergentes —turismo rural, enoturismo, experiencias locales— el crecimiento existe, pero con otra escala y dinámica. Allí, la rentabilidad depende más de la gestión, la diferenciación y la capacidad de captar nichos específicos que del volumen general del mercado.

Esta realidad no implica debilidad, pero sí exige una lectura más fina del sector.

Más turistas no siempre significa más rentabilidad

El aumento del flujo turístico suele asociarse de forma directa con mejores resultados económicos. Sin embargo, en la práctica, la ecuación es más compleja.

El turismo en Uruguay avanza con números que respaldan su desarrollo. El desafío ahora es más profundo: asegurar que ese crecimiento no solo se vea en las estadísticas, sino también en la salud real de quienes sostienen la actividad día a día.

Fuentes

  • Ministerio de Turismo de Uruguay – Informes de turismo receptivo e ingresos 2025
  • Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) – Análisis de impacto del turismo en el PIB
  • Portal de América – Columna de Sergio Antonio Herrera sobre métricas y rentabilidad
  • Informes sectoriales y cobertura de medios nacionales (2025–2026)

Factores como:

  • costos operativos en aumento
  • presión fiscal
  • necesidad de inversión constante
  • competencia regional
  • cambios en el comportamiento del turista

condicionan el resultado final de cada empresa.

En ese contexto, el crecimiento del sector puede convivir con rentabilidades dispares.

Un cambio de enfoque necesario

El turismo uruguayo no atraviesa una crisis estructural. Los datos muestran lo contrario: existe dinamismo, recuperación y posicionamiento.

Pero sí enfrenta un desafío de madurez: avanzar hacia una lectura más integral del sistema.

Esto implica complementar los indicadores tradicionales con otros que permitan entender:

  • la rentabilidad por segmento
  • la sostenibilidad de las empresas
  • la distribución territorial del ingreso
  • el impacto real en las economías locales

No se trata de cuestionar el crecimiento, sino de comprenderlo mejor.

Fuentes consultadas para la nota:

En el terreno, las percepciones empiezan a alinearse con esa lectura más matizada. Desde el ámbito empresarial, un operador gastronómico de Atlántida resume la situación con claridad: “Trabajamos más, recibimos más gente, pero los costos subieron y el margen es cada vez más ajustado”. En la misma línea, desde una agencia receptiva señalan que “el turista hoy decide más sobre la marcha y compara precios constantemente, lo que obliga a ser más competitivo y reduce la rentabilidad”. A nivel institucional, desde la Cámara Uruguaya de Turismo advierten que el desafío no pasa solo por crecer, sino por sostener el sistema: “El sector muestra dinamismo, pero es clave que ese crecimiento alcance a las pymes y a los distintos territorios”. Una mirada que también encuentra eco en el interior, donde un emprendimiento enológico de Canelones aporta otra dimensión: “El crecimiento existe, pero hay que salir a generarlo; en el interior, diferenciarse no es una opción, es una necesidad”.

Una oportunidad para el sector

El debate que comienza a instalarse no representa una debilidad. Por el contrario, puede transformarse en una oportunidad.

Un sector que mide mejor, decide mejor.

Y un turismo que logra equilibrar crecimiento con rentabilidad no solo atrae visitantes: construye empresas más sólidas, destinos más competitivos y experiencias de mayor calidad.


Cierre

El turismo en Uruguay avanza con números que respaldan su desarrollo. El desafío ahora es más profundo: asegurar que ese crecimiento no solo se vea en las estadísticas, sino también en la salud real de quienes sostienen la actividad día a día.

Esta segunda parte continúa una idea que en la primera entrega quedó planteada con claridad: la arquitectura no se limita al diseño de espacios, sino que impacta directamente en la forma en que vivimos cada día. Allí, el arquitecto Esteban Molet Gurrera sostenía que habitar un lugar bien pensado transforma la percepción cotidiana, desde la cocina como centro de encuentro hasta la importancia del confort real por encima de lo meramente estético.

En esta continuación, el enfoque se vuelve más íntimo y profesional. El vínculo entre arquitecto y usuario, la empatía, la confianza y el proceso compartido pasan a ser el núcleo del trabajo. Diseñar deja de ser una respuesta técnica para convertirse en un camino conjunto, donde cada decisión construye no solo un espacio, sino una experiencia de vida.

Leé la primera parte aquí:
https://noticiasydestinos.com/index.php/es/opinion/item/374-vivir-en-una-obra-de-arte-diseno-confort-y-arquitectura-segun-esteban-molet


Segunda y última parte

Por medio de esta información se puede ofrecer un par de opciones, sin miedo al rechazo y sí con ganas de llevar a cabo un acuerdo de intenciones para llegar a un diseño que sea lo más apropiado para la pareja y sus hijos, o los demás habitantes de esta casa.

A todo esto concluyo que, con todo lo que sé y he hecho, no puedo evitar ilusionarme en cada caso, por transformar una casa o un departamento como en el que estoy trabajando en este momento, para un amigo en el Club de Golf Bosques, como una residencia en Bosques de Jacarandas hace un par de años, o una casa que transformé en residencia en Lomas del Sol.

En todas estas propiedades y en muchas otras, todo ha sido buscar y encontrar nuevas soluciones; sin embargo, para mí es sumamente importante tener empatía y comunicación con los usuarios de esos inmuebles, para que realmente puedan captar el resultado de los cambios que se propondrán por nuestra parte, como decía la pintora inglesa Maggi Hambling, quien se negó a pintar a Margaret Thatcher, primera ministra en su momento, de la Gran

Bretaña, debido a que no se identificaba con la señora y le caía mal; yo pienso lo mismo, no puedo trabajar con alguien con quien no tenga empatía, por lo que requiero el entusiasmo y la ilusión del propietario y confianza en un servidor, para lograr el objetivo e ir paso a paso juntos, identificándonos en conjunto con cada propuesta, con el fin de llegar a un resultado óptimo en cuanto al diseño, la funcionalidad, la estética, la calidad, la selección de materiales, aportando también una mano de obra seria y especializada en cada una de las áreas del proyecto.

Eso es lo que entusiasma, el proceso, la ejecución y la terminación impecable de todos y cada uno de los elementos que componen un conjunto armónico o de contrastes de colores y texturas sumamente bien logrados, que satisfagan al cliente y a mí mismo.

Sirva esto para aclarar de una vez por todas, que lo que me ilusiona es un todo, desde los croquis, los proyectos conceptuales, los planos ejecutivos, todos los detalles de acabados, carpintería, ebanistería, mármoles, cocinas e iluminación apropiada y eficiente en todas las áreas.

No hay más menú, pues todo está a la carta, entre el usuario/amigo y yo, como arquitecto e interiorista, con una experiencia de 50 años de vida profesional. Tomando en cuenta que cada proyecto es único y personal para la familia para la cual está profundamente estudiado, preparado y ejecutado, no hay marcha atrás, solo adelante con la evolución de ideas que da el sentimiento de progresar y mejorar cada día las propuestas, sin miedo a nada para ello; por este motivo, pongo varias opciones sobre la mesa y voy captando con el diálogo y las miradas, observando qué funciona mejor para cada cliente.

En la búsqueda constante de dar un plus desde mi corazón, no me conformo solo con cumplir a medias; aquí hay todo y hay que dar todo, sin egoísmo ni poses mediocres con la finalidad de dar lo mínimo posible; eso no lo sé hacer, mi filosofía es “dar todo o mejor nada”.

Me ha pasado que con los clientes que me depositan toda su confianza, es con quienes mejor logro darlo todo y lo mejor de mí, lo que resulta siempre en un mejor trabajo, lleno de equilibrio, sano y contundente.

Noticiasydestinos con esta segunda parte recorrió el pensamiento de Esteban Molet Gurrera, sino que también dejó planteada una pregunta más amplia: ¿qué significa hoy proyectar espacios para vivir?

A lo largo de sus textos, la arquitectura aparece lejos del gesto superficial o de la búsqueda de impacto inmediato. Se construye desde el tiempo, desde la experiencia y, sobre todo, desde la relación humana entre quien diseña y quien habita. El croquis, la técnica, la escala, el confort y la estética encuentran un punto común en una idea central: la arquitectura cobra sentido cuando mejora la vida cotidiana.

Esta serie abre una línea que merece continuidad. En un contexto donde la tecnología avanza y los modelos de desarrollo cambian, recuperar la sensibilidad, el oficio y la mirada integral del arquitecto no resulta un gesto nostálgico, sino una necesidad.

El desafío queda planteado: seguir pensando la arquitectura no solo como construcción, sino como una forma de habitar el mundo.

Europa en tensión energética y el impacto en Uruguay: una lectura desde el territorio

Cada mañana, al escuchar Mundo Agrario en CX 22 Radio Universal, importante emisora de Uruguay con 95 años al aire —el programa de Roberto Said Matta Caram— se arma una radiografía distinta del mundo productivo. No es teoría. Es campo, es logística, es exportación real.

Desde esa escucha cotidiana, sumada a la columna de los sábados que hacemos de turismo en Pasando Revista, surge una idea que empieza a tomar forma con claridad:
lo que ocurre en Europa ya no es un fenómeno lejano. Está empezando a cruzarse con Uruguay.


Europa: energía cara, estructura frágil

El precio del combustible en Europa no sube solo por el petróleo.
Se multiplica.

Más del 40% del precio del diésel y más del 50% de la nafta corresponde a impuestos. Cada suba del crudo no solo impacta en el costo, también en la recaudación.

Pero el problema es más profundo:

  • Menos refinerías
  • Mayor dependencia energética
  • Regulación creciente
  • Energía estructuralmente más cara

El resultado ya se ve: agricultores, transportistas y sectores productivos bloqueando rutas en Países Bajos, Francia, Alemania y España.

No es un hecho aislado. Es un patrón.


El acuerdo MercosurUnión Europea bajo presión

Durante años, este acuerdo se presentó como una oportunidad para Uruguay.

Hoy entra en una nueva fase.

Las protestas agrícolas en Europa no son solo una reacción interna. También están marcando límites hacia afuera:

  • Rechazo a importaciones con menores exigencias
  • Presión por mayor protección al productor local
  • Cuestionamientos al equilibrio competitivo

El acuerdo sigue siendo estratégico.
Pero ahora depende también de lo que pasa en las rutas europeas.


El factor que explica todo: impuestos y combustible

En ese escenario, hay un elemento que suele quedar en segundo plano pero que resulta decisivo para entender la magnitud del problema: la estructura impositiva de los combustibles.

En Europa, más del 40% del precio del diésel y más del 50% de la gasolina corresponde a impuestos. El sistema no solo traslada el impacto, lo amplifica.

Uruguay, aunque con una matriz eléctrica mayoritariamente renovable, no está por fuera de esta lógica.

En el caso de las naftas, cerca de la mitad del precio final corresponde a tributos y estructura de costos.
En el gasoil, la carga es menor, pero impacta directamente en la producción.


Cuadro: combustibles en Uruguay (abril 2026)

Concepto Nafta Súper 95 Gasoil 50-S
Precio vigente (desde 1° abril 2026) $82,27 por litro $50,63 por litro
Variación reciente +7% +7%
Componente impositivo estimado ~45% – 50% del precio final ~20% – 25% del precio final
Principales impuestos IMESI + CO₂ + estructura fiscal IVA + tasas
Impacto Aumenta costo + aumenta recaudación Impacto directo en logística

Este cuadro muestra algo central para entender el momento:

cuando sube el petróleo, no solo suben los costos. También sube la recaudación.

Y ahí aparece la tensión.


Uruguay: sin margen para amortiguar

A diferencia de algunos países europeos, Uruguay tiene un margen fiscal limitado.

Reducir impuestos sobre el combustible sería una herramienta directa para aliviar costos.
Pero implica resignar ingresos en un contexto de cuentas ajustadas.

Entonces se configura una ecuación compleja:

  • Si no se baja la carga → producir se encarece
  • Si se baja la carga → se debilita la caja del Estado

No es una discusión técnica.
Es estructural.


La mirada de Yamandú Orsi: el interior productivo

Desde el territorio, el mensaje es claro.

El desarrollo real está en el interior productivo.
En el campo, en la logística, en quienes sostienen la economía.

Cuando suben los costos energéticos, no es un dato macro.
Es una decisión que impacta en toda la cadena.


Turismo: el impacto que viene

Este es el punto menos visible y, quizás, uno de los más relevantes.

El turismo no está aislado.

  • Transporte más caro → viajes más caros
  • Producción más cara → gastronomía más cara
  • Menor competitividad → menor atractivo

Y además:

El turismo rural depende directamente del sector agroproductivo.

Si ese sector se tensiona, la experiencia turística también cambia.


Lo aprendido hasta hoy sirve para el mañana

Este análisis no busca cerrar una conclusión.
Propone una lectura.

Europa está mostrando los límites de un sistema donde la energía, la fiscalidad y la producción entran en tensión.

Uruguay tiene fortalezas.
Pero también comparte parte de esa lógica.

Y cuando el costo de producir y mover la economía empieza a subir de forma sostenida, el impacto no es inmediato.

Es progresivo.
Pero llega.

Lo que hoy parece un problema energético, en realidad está redefiniendo la competitividad global.

Y en ese escenario, Uruguay no observa desde afuera.
Está adentro.

 
 
 

Un nuevo informe de CERES junto a CAMTUR pone sobre la mesa una realidad incómoda: el turismo en Uruguay mantiene su volumen, pero pierde rentabilidad. Entre costos en alza, menor gasto real y desafíos de competitividad, el sector enfrenta un punto de inflexión.


El turismo uruguayo sigue siendo un motor relevante de la economía, pero empieza a mostrar señales que invitan a mirar más allá de las cifras tradicionales. Según el informe elaborado por CERES en conjunto con la Cámara Uruguaya de Turismo, el sector representa el 6,2% del PBI, genera más de 122.000 empleos y exporta más de 2.000 millones de dólares al año .

Sin embargo, detrás de estos números sólidos aparece una tensión creciente: el modelo funciona, pero pierde margen.

Lejos de mostrar miradas contrapuestas, los datos del Ministerio de Turismo publicados en nuestro portal y que adjuntamos en el link indican que las evaluaciones de CAMTUR y el reciente informe de CERES convergen en una misma dirección: el turismo uruguayo mantiene una base sólida y un potencial claro de crecimiento. Los indicadores de la última temporada reflejan mayor gasto y más permanencia, mientras que el análisis técnico aporta una lectura complementaria sobre los desafíos de competitividad y el margen de mejora en la captura de valor . Esa coincidencia no es menor. Ordena el diagnóstico y, sobre todo, abre una oportunidad: avanzar hacia una estrategia más enfocada, con mayor promoción, desarrollo de mercados clave como Brasil y una articulación más eficiente entre sector público y privado. En ese punto, el informe de CERES no contradice el momento del turismo; lo profundiza y lo proyecta.

Más movimiento, menos valor

Uruguay recibió más de 3,6 millones de visitantes en 2025, incluso superando su propia población . A esto se suma un dato relevante: el turismo interno alcanzó niveles récord, con fuerte circulación hacia la costa este durante la temporada.

Pero ese dinamismo no se traduce de la misma forma en ingresos. El gasto turístico, medido en términos reales, cayó. Es decir, aunque en dólares los números puedan parecer estables o incluso crecer, el poder real de consumo es menor.

El resultado es claro: más personas viajando, pero con menor impacto económico por visitante.

El problema de fondo: la rentabilidad

El informe identifica un punto crítico: los costos del sector crecieron mientras los ingresos reales no lograron acompañar ese ritmo.

Salarios, energía y servicios presionan la estructura de costos, generando un desfasaje de aproximadamente 25 puntos entre ingresos y costos acumulados en los últimos años .

Esto tiene consecuencias directas: menor capacidad de inversión, establecimientos con márgenes ajustados y, en algunos casos, cierre de empresas.

Competitividad en tensión

El contexto regional también juega su papel. La relación de precios con países vecinos, especialmente Brasil, afecta la llegada de turistas, en particular desde Argentina.

A esto se suma otro indicador clave: el gasto promedio de un turista hoy alcanza para cubrir apenas 15 días de salario promedio, cuando años atrás cubría más de 20 .

El dato refleja una pérdida clara de competitividad relativa.


El futuro: dónde están las oportunidades

El informe no se queda en el diagnóstico. Propone caminos concretos que pueden redefinir el rumbo del sector.

Promoción como inversión estratégica

Una de las claves está en la promoción internacional.

El estudio plantea que aumentar la inversión en promoción en unos 10 millones de dólares podría generar:

  • Más de 1 millón de visitantes adicionales
  • Un incremento de 725 millones de dólares en gasto
  • Cerca de 10.000 nuevos empleos

El foco aparece claro: Brasil, junto con mercados regionales y conexiones internacionales.

Turismo y empleo joven

El turismo también aparece como una herramienta para abordar uno de los principales desafíos del país: el desempleo juvenil.

Con una tasa que triplica la media general, la formación dual —que combina educación y trabajo— surge como una oportunidad concreta.

El sector, intensivo en servicios y habilidades humanas, tiene condiciones ideales para transformarse en puerta de entrada al empleo formal.

Un nuevo enfoque para competir

El informe también plantea la necesidad de revisar aspectos estructurales:

  • Costos operativos
  • Carga tributaria
  • Incentivos a la inversión
  • Acceso al crédito para pequeñas empresas

Sin estos ajustes, el crecimiento pierde sostenibilidad.

Una ventana hacia Europa

El acuerdo Mercosur–Unión Europea abre nuevas posibilidades:

  • Mayor conectividad aérea
  • Turismo de alto gasto
  • Transferencia de conocimiento y tecnología

Pero el desafío no es solo abrir mercados, sino estar preparados para competir en ellos.


Para pensar

El informe de CERES deja una señal clara:
Uruguay no tiene un problema de demanda turística, tiene un problema de valor, competitividad y estrategia.

El turismo ya demostró que puede sostener empleo, generar divisas y dinamizar territorios.
Ahora el desafío es otro: transformarlo en un sector más rentable, más profesional y más conectado con el mundo.

Porque el verdadero salto no está en recibir más visitantes.
Está en lograr que cada visitante deje más valor, más empleo y más desarrollo.


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