Rocha se mueve y llega más lejos: la estrategia de Roque Baudean para llevar el turismo a las rutas nacionales e internacionales

La Dirección de Turismo de Rocha apuesta a la publicidad en ómnibus interdepartamentales e internacionales para ampliar la visibilidad del destino, atraer nuevos visitantes y fortalecer su promoción durante todo el año. Una iniciativa que combina movilidad, marketing territorial y posicionamiento turístico.

Rocha decidió llevar su promoción turística a las rutas. La campaña «Rocha se mueve y llega más lejos», impulsada por el director de Turismo, Roque Baudean, utiliza unidades del transporte interdepartamental e internacional como soportes publicitarios para acercar la imagen del departamento a miles de potenciales visitantes.

La iniciativa, destacada por el intendente Alejo Umpiérrez, incorpora una herramienta de comunicación que permite superar los límites geográficos del departamento. Los ómnibus trasladan pasajeros, pero también transportan imágenes, mensajes y propuestas capaces de despertar el interés por un próximo viaje.

La estrategia representa una nueva etapa en la promoción de Rocha: acercar el destino al público durante sus desplazamientos cotidianos, viajes de trabajo y recorridos turísticos.

El impacto de convertir un ómnibus en publicidad turística

Desde una perspectiva de marketing de destinos, la iniciativa presenta ventajas que merecen atención.

Un ómnibus publicitario permite que la marca Rocha circule por rutas, ciudades, terminales y puntos de encuentro de viajeros. A diferencia de una campaña limitada a un espacio fijo, el vehículo multiplica sus oportunidades de exposición durante cada recorrido.

El transporte internacional agrega otra dimensión. Rocha puede fortalecer su presencia ante públicos de países vecinos, especialmente Argentina y Brasil, dos mercados relevantes para el turismo del este uruguayo.

La acción también complementa la participación del departamento en ferias y encuentros profesionales. En la FIT de Buenos Aires, celebrada del 26 al 29 de setiembre de 2026, Rocha presentó propuestas de naturaleza, cielos oscuros y paquetes turísticos de «Escápate a Rocha», además de desarrollar una agenda de reuniones comerciales.

 

La publicidad móvil permite prolongar esa presencia promocional más allá de los días de feria.

La capacidad para transformar el reconocimiento de marca en consultas y reservas forma parte del objetivo. 

Los principales atractivos que Rocha busca posicionar

La fortaleza de la propuesta turística rochense reside en su diversidad. Aunque la campaña de los ómnibus refuerza la marca del departamento, no se ha confirmado qué atractivos aparecen específicamente en los diseños de los vehículos. Sin embargo, la oferta que Rocha viene promocionando permite identificar seis grandes protagonistas.

Lighthouse
  

1. Playas y balnearios

Cabo Polonio, La Paloma, La Pedrera, Punta del Diablo, Barra de Valizas, Aguas Dulces, La Coronilla y La Esmeralda integran la oferta costera. Cada localidad ofrece una identidad diferente, desde la tranquilidad de pequeños pueblos pesqueros hasta propuestas de deportes, descanso y entretenimiento.

 
 
Laguna de Rocha: la quietud dinámica | la diaria | Uruguay
  

2. Naturaleza y áreas protegidas

La Laguna de Rocha, el Parque Nacional Cabo Polonio, Cerro Verde, los palmares, los bañados y el monte de ombúes permiten desarrollar propuestas de ecoturismo, observación de aves, caminatas y fotografía de naturaleza.

 
 
Lighthouse Under the Milky Way in the Off-Grid Village of Cabo Polonio in Uruguay
  

3. Cielos oscuros y astroturismo

Uno de los productos más novedosos. En 2026, Rocha aprobó una ordenanza de protección de los cielos oscuros y los declaró Patrimonio Natural Cultural Intangible Departamental. Esta iniciativa abre posibilidades para observación astronómica, fotografía nocturna y turismo educativo.

 
 
Fortaleza de Santa Teresa, Rocha, Uruguay
 
 
 4. Patrimonio histórico y cultural

La Fortaleza de Santa Teresa, el Fuerte de San Miguel, los pueblos tradicionales y las manifestaciones culturales del interior completan la experiencia del visitante. Constituyen atractivos para familias, grupos educativos y turismo cultural.

 
 
La Senda: carreras, música, fogones, vistas y campamento en las Sierras de Rocha
 
 
 5. Turismo rural y sierras

Las Sierras de Rocha, los establecimientos rurales, las cabalgatas, los senderos y las experiencias vinculadas a la producción local permiten atraer visitantes fuera de la temporada de verano.

 
 
Festival gastronómico en Barra de Valizas: 2da Camaronada, identidad gourmet de Rocha
 
 
 

6. Gastronomía y sabores locales

El camarón, el sirí, los pescados, las algas, el butiá y el arazá forman parte de una identidad gastronómica propia. La propuesta «Sabores de Rocha» conecta productores, pescadores, restaurantes y viajeros a través de los alimentos del territorio.

 7. Turismo de compras
 
Los free shops del Chuy constituyen un importante atractivo para los visitantes brasileños, que cruzan la frontera para aprovechar su variada oferta comercial. Un motor del turismo fronterizo que dinamiza el comercio, la gastronomía y los servicios de Rocha.
 
Six Free Shop en Chuy, tienda duty free en compras: ropa, perfumería,  electrónica, bebidas y más
 

El desafío: transformar visibilidad en visitantes

La campaña impulsada por Baudean tiene un valor especial porque utiliza un medio que forma parte de la experiencia turística: el transporte.

El siguiente paso debería ser conectar esa publicidad con herramientas digitales, códigos QR, paquetes turísticos y promociones específicas. Así sería posible medir cuántas personas conocen las propuestas a través de los ómnibus y cuántas terminan consultando o reservando un viaje.

Los paquetes «Escápate a Rocha», que integran alojamiento, gastronomía y experiencias, constituyen una alternativa para convertir ese interés en consumo turístico efectivo.

Escápate a Rocha

También será importante que la campaña no concentre toda su comunicación en el verano. Rocha dispone de atractivos para distribuir visitantes durante los doce meses y generar actividad en localidades del interior.

La iniciativa es valiosa por su capacidad de llevar la marca Rocha más allá del departamento. Su éxito real deberá medirse por las nuevas consultas, las reservas, la duración de las estadías y los beneficios que reciban los prestadores turísticos.

Rocha se mueve y llega más lejos. El desafío será conseguir que esa presencia en las rutas se convierta en más viajeros que elijan conocer el departamento.

Fuentes de referencia: Dirección de Turismo de Rocha, Organización de Gestión del Destino Rocha, Ministerio de Ambiente y antecedentes periodísticos de Noticias y Destinos. La descripción de la nueva campaña se basa en la información facilitada para esta nota.

Cuando la montaña recuerda sus reglas

La muerte de una compatriota uruguaya en Ushuaia reabre el debate sobre los riesgos y el sentido del turismo de aventura

La montaña estaba allí mucho antes que nosotros. Inmóvil, inmensa, indiferente a nuestros sueños, fotografías y desafíos personales. En Ushuaia, la ciudad más austral del planeta, basta levantar la vista para verla dominando el horizonte. Forma parte del paisaje cotidiano de quienes viven allí y del imaginario de miles de viajeros que llegan cada año atraídos por la promesa de caminar entre glaciares, bosques y cumbres que parecen marcar el fin del mundo.

El inicio de la montaña  o cerro es accesible para todos, de hecho, recién salía de una fractura  en el tobillo y es un camino de 500 metros que no tiene más dificultad que la subida o la bajada para las personas. Fue en 2015 durante un viaje por la Patagonia. Recuerdo que desde la ciudad las montañas parecían cercanas, casi accesibles. Sin embargo, quienes frecuentan esos senderos saben que la distancia en la montaña nunca se mide solamente en kilómetros. El clima, el viento, la nieve, el terreno y las decisiones humanas forman parte de una ecuación que puede cambiar en cuestión de minutos.

Desde el puerto de Ushuaia, las montañas parecen formar parte del decorado cotidiano. Los montes Martial se levantan detrás de los techos de la ciudad y acompañan cada caminata por sus calles. Esa cercanía visual genera una ilusión frecuente entre los viajeros: creer que la montaña está al alcance de la mano. Sin embargo, basta internarse unos kilómetros en sus valles glaciarios para comprender que el paisaje más fotografiado del fin del mundo también exige respeto, preparación y experiencia. 

Esta semana, una tragedia golpeó a la comunidad de montaña fueguina y también a Uruguay. Emiliano Feidas, guía de montaña, músico y referente del montañismo local, y Abril Melina Marino Pereira, de 25 años  se encontraba de vacaciones en Argentina, fallecieron durante una travesía en el glaciar Vinciguerra, uno de los escenarios naturales más impactantes de Tierra del Fuego.

La noticia generó conmoción porque involucra a dos personas vinculadas a una actividad que precisamente busca conectar al ser humano con la naturaleza en su estado más puro. Feidas había construido su vida profesional alrededor de la montaña, organizando travesías, escaladas y experiencias de trekking. En sus redes sociales compartía paisajes, recorridos y reflexiones sobre el valor humano de la aventura.

En una de ellas escribió: "Vivir una experiencia de este tipo es mucho más que una postal bonita. Hay un valor intrínseco que es muy personal: la voluntad, la paciencia, conocerse un poco más. Pero también hay un valor colectivo, donde el compañerismo y la empatía no se negocian".

Sus palabras resumen buena parte de lo que buscan quienes practican turismo aventura.

Un segmento que sigue creciendo

Lejos de disminuir, el interés por este tipo de experiencias continúa creciendo en todo el mundo.

Datos recientes de la Asociación Argentina de Ecoturismo y Turismo Aventura (AAETAV), Adventure Travel Trade Association (ATTA), Booking.com y el Global Sustainable Tourism Council muestran que las mujeres representan actualmente el 53% del mercado global de viajes de aventura. Además, el 84% de los viajeros considera importante realizar viajes responsables y sostenibles.

La aventura también cambió de significado. Ya no se trata únicamente de adrenalina. El viajero moderno busca experiencias auténticas, contacto con comunidades locales, aprendizaje y conexión con la naturaleza.

Para destinos como la Patagonia argentina, este perfil representa una oportunidad importante porque genera mayor permanencia, gasto turístico y valoración del patrimonio natural.

El riesgo que nunca desaparece

Sin embargo, existe una realidad que ninguna campaña promocional puede ocultar: el riesgo cero no existe.

La presencia de guías profesionales, equipamiento adecuado, planificación y experiencia reducen significativamente los peligros, pero no los eliminan completamente. La montaña, el mar, los ríos o los desiertos conservan un componente impredecible que forma parte de su propia naturaleza.

Por esa razón, los operadores responsables suelen insistir en conceptos que a veces pasan desapercibidos entre la emoción del viaje: preparación física, respeto por las condiciones climáticas, equipamiento adecuado y comprensión de los límites personales.

Paradójicamente, cuanto más experiencia posee una persona en ambientes naturales, mayor suele ser su respeto por ellos. Los montañistas experimentados conocen una verdad simple: la cumbre nunca está garantizada.

La diferencia entre conquistar y convivir

Durante años, el turismo utilizó expresiones como "conquistar una montaña", "vencer un glaciar" o "dominar la naturaleza". Hoy esa visión está cambiando.

Cada vez más viajeros entienden que la experiencia no consiste en derrotar al entorno sino en convivir con él durante unas horas o unos días. La montaña permite el paso, pero nunca entrega garantías.

Por eso las tragedias generan una reflexión que va más allá del accidente puntual. Nos recuerdan que detrás de cada fotografía espectacular existe una planificación, una responsabilidad y una cuota inevitable de incertidumbre.

La aventura continúa siendo una de las formas más intensas de viajar porque nos enfrenta a algo que la vida urbana intenta ocultar: no todo está bajo control.

Una lección que trasciende el viaje

La muerte de Emiliano Feidas y de Abril Melina Marino Pereira deja un profundo dolor para familiares, amigos y para toda la comunidad vinculada al turismo aventura.

También deja una enseñanza que probablemente comprenderían quienes aman la montaña. Alcanzar una meta siempre implica asumir riesgos. Lo importante es gestionarlos con profesionalismo, respeto y humildad.

Porque la aventura no consiste únicamente en llegar a la cima.

Muchas veces consiste en comprender que la naturaleza sigue teniendo la última palabra.

A tener en cuenta

En un mundo donde gran parte de la vida cotidiana transcurre entre pantallas y certezas programadas, la aventura continúa convocando a millones de viajeros. Los estudios internacionales muestran que el turismo de naturaleza y aventura mantiene un crecimiento sostenido, impulsado por personas que buscan algo más que un destino: buscan una experiencia capaz de transformarlas. Quizás por eso la montaña, el mar o los glaciares siguen ejerciendo una atracción tan poderosa. Nos recuerdan que todavía existen lugares donde el ser humano no controla todas las variables y donde cada paso exige respeto, preparación y humildad.

Para esta nota en particular, las fuentes más sólidas son ATTA, AAETAV, GSTC y la información oficial de Parques Nacionales de Argentina, ya que combinan estadísticas, sostenibilidad y gestión del riesgo en entornos naturales.

Para muchos uruguayos, Aracaju todavía es un nombre lejano dentro del mapa turístico de Brasil. Mientras destinos como Río de Janeiro, Florianópolis o Bahía concentran gran parte de la atención internacional, la capital del estado de Sergipe aparece casi como un secreto guardado del nordeste brasileño. Y justamente allí reside parte de su atractivo: playas tranquilas, cultura popular viva, gastronomía con identidad y una ciudad que conserva una relación más humana con el visitante. En tiempos donde muchos viajeros buscan experiencias menos masificadas y más auténticas, Aracaju comienza a mostrarse como una puerta diferente para descubrir las bellezas del Nordeste, entre el azul del Atlántico, los manglares, el forró y la hospitalidad de una región que vive la alegría como parte de su paisaje cotidiano.

Aracaju: la capital tranquila del nordeste brasileño que en junio se transforma en una gran fiesta popular

En el II Encuentro de Periodistas y Comunicadores de Turismo de FEBTUR, realizado en Porto Seguro, una conversación dejó abierta una próxima ruta de viaje. Luciene Almeida —“Tia Lu”—, directora de Promociones y Ferias de la Secretaría de Turismo de Aracaju, transmitió con entusiasmo la identidad de una ciudad que apuesta a crecer mostrando cultura, hospitalidad y calidad de vida. Su invitación para conocer Aracaju y difundir sus atractivos abrió una nueva expectativa de cobertura para Noticias & Destinos, especialmente de cara a junio, cuando el nordeste brasileño vive una de sus celebraciones más intensas: el San Juan.

Crónica de una ciudad que no necesita exagerar para enamorar

Aracaju despierta como una capital distinta dentro del Nordeste brasileño. No busca imponerse desde el vértigo ni desde la monumentalidad. Su seducción aparece en los detalles: las avenidas costeras amplias, las playas urbanas de aguas cálidas, los paseos junto al río Sergipe y una sensación permanente de tranquilidad que todavía sobrevive al crecimiento turístico.

Fundada en 1855 y considerada una de las capitales planificadas de Brasil, Aracaju conserva una escala humana poco habitual para una ciudad costera brasileña. El viajero rápidamente percibe que aquí el tiempo parece moverse de otra manera. Las caminatas por la Orla de Atalaia, uno de los espacios urbanos más conocidos de la ciudad, mezclan gastronomía, artesanías, música y vida cotidiana sin la presión de los grandes centros turísticos masivos.

La propia campaña turística de la ciudad resume parte de esa esencia definiendo a Aracaju como “una ciudad acogedora, segura y llena de vida”, donde conviven tranquilidad, modernidad y tradición. Esa sensación aparece una y otra vez en quienes la visitan: un destino donde el descanso todavía parece posible.

 La capital del estado de Sergipe también funciona como puerta de entrada a una geografía natural diversa. Desde allí parten excursiones hacia el río São Francisco, los cañones de Xingó, la Croa do Goré —un banco de arena que aparece en medio del agua durante la marea baja— y distintos manglares y playas cercanas que forman parte de la identidad ambiental de la región.

A eso se suma una gastronomía profundamente ligada al mar y a la cultura nordestina. El cangrejo aparece como uno de los símbolos culinarios de Aracaju, junto a sabores tradicionales como la tapioca, el beiju, la castaña y el maní cocido, considerado patrimonio cultural de Sergipe. También sobresale la mangaba, una fruta típica utilizada en jugos, dulces y helados que forma parte de la identidad gastronómica local.

En Aracaju, comer también es una forma de entender el territorio.

Junio: cuando Aracaju cambia de ritmo

Pero si existe un momento especial para descubrir la ciudad, ese período parece ser junio. Allí emerge con fuerza la cultura popular nordestina a través de los festejos juninos y especialmente del tradicional Forró Caju, uno de los eventos culturales más importantes de Sergipe.

Durante semanas, la ciudad se llena de música forró, cuadrilhas, comidas típicas elaboradas a base de maíz y una atmósfera colectiva difícil de describir desde afuera. No se trata únicamente de espectáculos: es una celebración profundamente vinculada a la identidad cultural del Nordeste brasileño.

La agenda cultural de Aracaju, además, se extiende durante buena parte del año. El aniversario de la ciudad en marzo, la Semana de la Sergipanidad en octubre, el Festival del Cangrejo, el Pré-Caju y las celebraciones navideñas muestran una ciudad acostumbrada a vivir la cultura en el espacio público y a transformar sus calles en puntos de encuentro.

Las plazas, parques y espacios abiertos se convierten en escenarios donde conviven familias, turistas y artistas populares. Incluso el visitante más distante termina participando de una experiencia donde música, gastronomía y comunidad parecen mezclarse naturalmente.

Tia Lu resumió parte de ese espíritu durante el encuentro de FEBTUR al destacar que Aracaju busca posicionarse mostrando “sus atractivos naturales, culturales, gastronómicos y el potencial del turismo como herramienta de desarrollo económico y generación de oportunidades”.

Cooperación con Canelones

Durante el encuentro, la Asociación Turística de Canelones también mantuvo conversaciones con representantes de Aracaju para comenzar a construir una alianza estratégica orientada al intercambio de acciones de promoción turística entre ambos destinos. El presidente de la ATC, Carlos Tabó, destacó la importancia de fortalecer estos vínculos con Brasil y expresó que “es fundamental generar alianzas para que más brasileños conozcan Uruguay durante todo el año”. En ese sentido, subrayó especialmente el potencial del enoturismo y las bodegas canarias como una de las grandes puertas de entrada para el mercado brasileño, cada vez más interesado en experiencias vinculadas al vino, la gastronomía y los paisajes rurales.

Un recuerdo importante

Luciene Almeida también destacó que encuentros como el de FEBTUR trascienden la promoción turística tradicional y se convierten en espacios para valorizar historias, experiencias e identidades culturales de cada región. “Aracaju continúa avanzando y consolidando su presencia en los principales debates y acciones vinculadas al fortalecimiento del turismo brasileño”, señaló durante el evento. La presencia internacional también abrió lugar para compartir experiencias personales vinculadas a la capital sergipana. En ese contexto, le recordé una vivencia ocurrida en 2014, cuando un encuentro casual con una persona de Aracaju terminó generando un vínculo duradero con la ciudad. “Desde ese día, un amigo mío pasó a vivir en Aracaju, compró propiedades y hoy bromeamos diciendo que se transformó en un ‘embajador de Uruguay en Aracaju’”, comentó entre sonrisas. La participación de SETUR en FEBTUR forma parte de una estrategia institucional orientada a fortalecer conexiones con periodistas y comunicadores especializados, posicionando a Aracaju como un destino turístico en crecimiento dentro de Brasil.

Por qué Aracaju merece más de una noche

Aracaju funciona especialmente bien para quienes buscan otro tipo de experiencia dentro de Brasil. No compite con el ruido de las grandes metrópolis ni con el turismo acelerado. Propone algo diferente: descanso, autenticidad y cercanía.

Por eso conviene quedarse varios días. La ciudad permite combinar playa, gastronomía, excursiones naturales y vida cultural sin grandes desplazamientos. Además, Sergipe —el estado más pequeño de Brasil— facilita recorridos relativamente cortos entre distintos atractivos turísticos.

También aparece un elemento cada vez más valorado por muchos viajeros: la sensación de seguridad y tranquilidad urbana. En comparación con otras grandes ciudades costeras brasileñas, Aracaju suele ser mencionada por turistas nacionales e internacionales como un destino más amable para caminar y disfrutar sin apuro.

Una invitación abierta

La presencia de la Secretaría de Turismo de Aracaju en el encuentro de FEBTUR formó parte de una estrategia para fortalecer el posicionamiento de la capital sergipana ante periodistas y comunicadores de distintos países.

En ese intercambio surgió la invitación para conocer la ciudad próximamente y descubrir en primera persona aquello que Tia Lu transmitió con pasión y alegría: una capital donde el Nordeste todavía conserva una relación íntima con su cultura, su gente y sus ritmos.

Aracaju no parece una ciudad que quiera impresionar de inmediato. Primero se deja recorrer. Después, lentamente, se queda en la memoria.

 

 
 
 
 

Como un adolescente que vuelve de un recital y guarda la entrada en un cajón, regresé de Porto Seguro con cada una de las cintas en mi muñeca. Muchos me decían: “ya sos grande, sacátelas”. Pero no entendían que no eran simples pulseras. Eran recuerdos vivos. Fragmentos de conversaciones, abrazos, kilómetros, historias y momentos que uno sabe que no vuelven exactamente igual.

Cada cinta tuvo una emoción distinta. Una charla sobre turismo y futuro. Una caminata bajo el calor bahiano. Una entrevista improvisada. Un café mirando el mar. Un intercambio de ideas entre periodistas de distintos lugares. La sensación de descubrir que todavía existen destinos donde la experiencia humana vale más que la velocidad.

Y ahí aparece algo que en marketing turístico se conoce como el “efecto wow”. Ese instante donde un destino deja de ser un lugar para transformarse en memoria emocional. Porto Seguro no se resume en playas o paisajes. Su fuerza está en lo que provoca. En cómo logra que alguien decida conservar una cinta de acceso como si fuera un pequeño tesoro personal.

Porque el turismo real no se mide solo en estadísticas ni en cantidad de visitantes. Se mide en aquello que uno no quiere soltar al volver a casa.

Cada pulsera generada en el encuentro de FEBTUR terminó siendo más que un acceso. Fue una marca silenciosa de experiencias compartidas, de aprendizaje, de identidad y de esa extraña alegría de sentirse, por unos días, nuevamente adolescente.

En medio de la Mata Atlántica del sur de Bahía, muy cerca de Porto Seguro y Santa Cruz Cabrália, la Reserva Pataxó de Jaqueira se transformó en mucho más que una experiencia turística. Es un territorio de resistencia cultural, reconstrucción identitaria y educación indígena gestionada por la propia comunidad.

Los Pataxó forman parte de uno de los pueblos originarios más antiguos del nordeste brasileño. Su presencia en la región antecede la llegada portuguesa de 1500 y distintas investigaciones históricas señalan que el contacto con los colonizadores alteró profundamente su organización territorial y cultural.

Actualmente viven principalmente en el extremo sur del estado de Bahía y en el norte de Minas Gerais, distribuidos en decenas de aldeas y territorios indígenas reconocidos oficialmente.

El peso de la historia y la resistencia

Uno de los episodios más dolorosos de la historia Pataxó fue el llamado “Fogo de 51”, ocurrido en 1951, cuando una aldea indígena fue atacada e incendiada en un contexto de persecución y disputa territorial. Diversos estudios académicos lo describen como un punto de quiebre que provocó dispersión, miedo y ocultamiento cultural entre muchas familias indígenas.

Durante décadas, numerosos Pataxó dejaron de hablar públicamente su lengua y muchas prácticas tradicionales quedaron invisibilizadas por presión social y estatal. Sin embargo, desde finales del siglo XX comenzó un fuerte movimiento de recuperación cultural, especialmente en torno a la lengua Patxohã, rituales ancestrales y modelos educativos propios.

Cómo nació la Reserva de Jaqueira

La Reserva de Jaqueira surgió a partir de un proceso de reorganización territorial dentro de la Tierra Indígena Coroa Vermelha. Según investigaciones académicas y registros sobre la comunidad, el proyecto tomó fuerza desde 1997 y se consolidó como una iniciativa indígena vinculada a la preservación ambiental y al etnoturismo comunitario.

Hoy el territorio protegido cuenta con unas 827 a 900 hectáreas de Mata Atlántica preservada, dependiendo de la fuente consultada.

La propuesta fue impulsada especialmente por lideresas indígenas y familias Pataxó que entendieron que mostrar su cultura podía convertirse también en una herramienta económica y de fortalecimiento identitario. El turismo comunitario permitió generar ingresos sin abandonar la defensa del territorio y de las tradiciones.

Conversé con una señora Pataxó de 107 años que, con una serenidad difícil de explicar, nos dijo que la vida es naturaleza, paz para todo lo que se hace y respeto entre las personas. Hablaba despacio, sin ansiedad, como si el tiempo tuviera otro valor dentro de la aldea. En un mundo acelerado y lleno de ruido, aquella charla sencilla terminó dejando una sensación profunda: quizá muchas respuestas modernas todavía siguen escondidas en las formas más antiguas de vivir. 

 

Una comunidad organizada con liderazgo propio

La gobernanza de la reserva funciona desde estructuras tradicionales indígenas. Las decisiones comunitarias se articulan alrededor del liderazgo del cacique, referentes culturales, educadores y familias que integran la aldea.

Investigaciones universitarias sobre la Reserva de Jaqueira mencionan la importancia de liderazgos como Nitynawã Pataxó y Syratã Pataxó en los procesos educativos, ambientales y culturales desarrollados dentro de la comunidad.

Además del liderazgo político tradicional, la comunidad trabaja mediante asociaciones vinculadas al turismo comunitario y a proyectos de preservación cultural y ambiental. Distintos estudios definen el modelo como una experiencia de “ecoturismo comunitario indígena”.

La escuela indígena como centro cultural

Uno de los aspectos más relevantes de Jaqueira es su escuela indígena. No se trata solamente de un centro educativo convencional, sino de un espacio de transmisión cultural.

La Escuela Indígena Pataxó de la Reserva de Jaqueira fue inaugurada en 2009 y diversos trabajos académicos analizan cómo combina enseñanza formal con conocimientos tradicionales, educación ambiental y recuperación lingüística.

En la escuela se enseña portugués, pero también Patxohã, la lengua revitalizada por el pueblo Pataxó tras décadas de pérdida cultural. Según reportajes y estudios educativos, las clases integran música, pintura corporal, relatos orales, rituales y conocimientos sobre el bosque.

Investigadores de la Universidad Federal del Sur de Bahía destacan que la educación desarrollada en Jaqueira posee características de educación ambiental crítica y de formación comunitaria basada en la identidad cultural indígena.

Mucho más que turismo

Quien visita la reserva participa de caminatas por la selva, conoce viviendas tradicionales llamadas “kijemes”, presencia el Awê —ritual de canto y danza colectiva— y escucha relatos sobre espiritualidad, caza, plantas medicinales y memoria ancestral.

Pero detrás de cada experiencia existe algo más profundo: la reconstrucción permanente de un pueblo que sobrevivió a siglos de desplazamiento, discriminación y pérdida territorial.

En tiempos donde el turismo muchas veces se consume rápido para las redes sociales, la Reserva Pataxó de Jaqueira recuerda que algunos destinos todavía invitan a detenerse, escuchar y comprender que la identidad también puede ser una forma de resistencia.

Visitar la reserva no debería ser solo una excursión turística. También puede convertirse en una pregunta incómoda:
¿qué estamos perdiendo como humanidad mientras ganamos velocidad?

Porto Seguro guarda playas conocidas en todo Brasil, pero también conserva estos espacios donde el tiempo parece respirar diferente.

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