Cuando mis hijas eran niñas, muchos domingos terminaban en Estancia Renacimiento. Mientras ellas corrían entre animales, tractores y espacios abiertos, los adultos encontrábamos algo cada vez más escaso: tiempo. Años después, al conversar con Mirta Bonilla, comprendí que detrás de aquel lugar que tantas familias hicieron propio existía una historia de creatividad, trabajo y una permanente capacidad para reinventarse.

Disfrutar del campo, los animales, la naturaleza y una propuesta diferente cuando el turismo rural aún era una novedad en Uruguay. 

Antes de convertirse en hotel, restaurante, ecoparque y referencia del turismo rural, Renacimiento fue simplemente una idea para que unos niños tuvieran algo divertido que hacer durante el verano. Treinta años después, aquella ocurrencia familiar sigue creciendo y encontrando nuevas formas de conectar a las personas con el campo, la naturaleza y los sabores auténticos. Detrás de esa historia está Mirta Bonilla, empresaria, madre, abuela y una mujer que ha sabido transformar una idea familiar en uno de los referentes del turismo rural uruguayo.

—Mirta, ¿cómo nació Estancia Renacimiento?

—La historia es bastante particular. Nosotros teníamos el campo y una muy buena sala de ordeñe. Un verano fui a inscribir a mis hijos en el club para que realizaran actividades deportivas y me dijeron que ya no estaban aceptando más niños. Entonces pensamos: "¿Por qué no hacemos algo nosotros?".

Habíamos vivido experiencias en Inglaterra donde las familias visitaban establecimientos rurales para pasar el día. En apenas unas semanas organizamos actividades, juegos y propuestas para los chicos. Ellos mismos hacían pizzas y participaban en todo.

—¿Y cuándo descubrieron que aquello podía transformarse en un proyecto turístico?

—Un día vino Omar Gutiérrez a conocer el lugar y realizó una nota. Al día siguiente llegaron tantos autos que los vecinos prácticamente no podían acceder a sus casas. Ahí entendimos que había algo especial.

Pensamos que sería solo una actividad de verano, pero la gente siguió llegando. Entonces definimos una filosofía: debía ser una experiencia recreativa, pero también educativa; mostrar la producción rural, valorar la naturaleza y acercar a las personas a la vida del campo.

—La educación siempre aparece en el relato de Renacimiento.

—Sí, porque nunca quisimos que fuera solamente un paseo. Queríamos que quienes nos visitaran comprendieran por qué son importantes el suelo, el agua, el sol y la tierra. Sin ellos no existe la vida.

Por eso desarrollamos el Ecoparque, espacios temáticos y actividades que ayudan a entender el origen de los alimentos y el valor del trabajo rural.

—También fueron pioneros en varias áreas productivas.

—Siempre nos gustó innovar. Tuvimos producción lechera, industrialización de lácteos, un laboratorio de transferencia embrionaria y participamos con mucho éxito en exposiciones ganaderas.

Hubo momentos excelentes y otros difíciles. La crisis del sector lechero nos obligó a reinventarnos varias veces. Pero cada desafío fue una oportunidad para aprender y crear algo nuevo.

—Hoy la gastronomía ocupa un lugar central.

—Sin duda. El restaurante siempre fue fundamental para nosotros. Apostamos a la calidad, a los productos frescos y al respeto por las recetas tradicionales.

Hace dos años comenzamos una nueva etapa con Ecofood, una línea de alimentación consciente e inteligente. Son comidas elaboradas con ingredientes seleccionados, sin aditivos químicos innecesarios y pensadas para que las personas puedan disfrutarlas también en sus hogares.

—¿Cómo surge la idea de comercializar platos congelados?

—Veíamos que muchas personas querían llevarse algo más de la experiencia. Entonces desarrollamos una cocina especialmente equipada para producir nuestros platos en formato congelado manteniendo la calidad.

Fue una inversión importante en infraestructura, capacitación y equipamiento. A partir de julio comenzaremos a comercializarlos de forma más amplia.

—Después de tantos años, ¿cuál considera que es el secreto de Renacimiento?

—Creo que hay dos factores. Primero, que nos gusta lo que hacemos. Lo disfrutamos genuinamente.

Y segundo, nuestro equipo humano. Tenemos personas que nos acompañan desde hace muchos años, que conocen el proyecto y trabajan con entusiasmo. Ellos son parte fundamental de todo lo que hemos logrado.

—¿Y en lo personal? Hoy también es abuela.

—Sí, y eso cambia la mirada sobre muchas cosas. Uno empieza a pensar más en el legado que deja, en los valores que transmite y en la importancia de construir algo que perdure.

Justamente ahora vine de Alemania, he visitado a una nieta por su cumpleaños. Ver crecer a la familia también forma parte de este camino.

—Si tuviera que resumir estos más de treinta años en una frase, ¿cuál sería?

—Que el éxito no es una línea recta. Hay aciertos, errores, momentos buenos y momentos difíciles. Lo importante es seguir aprendiendo, seguir creando y disfrutar el proceso.

Porque cuando uno ama lo que hace, esa pasión termina llegando a quienes trabajan contigo y también a quienes te visitan.

Datos para coordinar la visita

Hoy, Estancia Renacimiento ofrece una propuesta integral de turismo rural que combina alojamiento, restaurante, Ecoparque, granja interactiva, paseos en tractor, piscina y jacuzzi climatizado. La experiencia se completa con una gastronomía basada en productos naturales y recetas de elaboración propia, a la que recientemente se sumó Ecofood, una línea de comidas gourmet congeladas. La entrada general tiene un valor de $150, canjeables por productos o consumos dentro del establecimiento.

  • Dirección: Camino Américo Briano, Canelones S/N, Código Postal 15200, Atlántida, Departamento de Canelones, Uruguay. (Ubicada de forma muy accesible, a la altura del kilómetro 158 de la Ruta 11).

  • Teléfono / WhatsApp de contacto: +598 99 108 597

  • Sitio web oficial: www.estanciarenacimiento.com.uy

(Para pasar el día de campo o ir a almorzar los fines de semana, siempre abren de 12:00 a 18:00 y es fundamental que se realice su reserva previa a través de su número de contacto).

En tiempos donde muchas personas debieron reinventarse, algunas historias nacieron desde la incertidumbre y terminaron construyendo identidad. La de Mónica Bertoni, creadora de Dulce Karuna, comenzó en plena pandemia, entre recuerdos familiares, recetas guardadas y el deseo de volver a lo esencial.

Desde Atlántida, y como integrante de la Asociación Turística de Canelones, hoy representa una forma distinta de entender la gastronomía artesanal: menos artificios, más memoria, territorio y autenticidad.

“La pandemia nos obligó a reconvertirnos”

—¿Cómo nació Dulce Karuna?

“Surge en pandemia, cuando muchos nos tuvimos que reconvertir. Empecé recordando las cocinas de mis abuelas, esos sabores que quedaban en la memoria y algunas recetas que todavía conservaba. Ahí comenzó todo, primero con las conservas y después creciendo poco a poco.”

Lo que empezó como una búsqueda personal terminó convirtiéndose en un emprendimiento con sello propio. Conservas artesanales, mermeladas sin azúcar ni endulzantes artificiales, combinaciones naturales y una filosofía basada en respetar el sabor original de la fruta.

“Nos interesa ofrecer productos con identidad. Que rescaten sabores tradicionales y transmitan cuidado en cada proceso.”

El alfajor de gofio que sorprendió incluso a quienes desconfiaban

En 2021 apareció una idea que cambiaría el rumbo del proyecto.

“Conversando con una amiga empezamos a hablar de los alfajores de gofio. Conseguí una receta, la fui adaptando y terminé creando un alfajor con mi propio sello.”

El resultado fue mucho más que un producto artesanal. Fue una reinterpretación contemporánea de un alimento profundamente ligado a la inmigración canaria.

“El gofio tiene mucha identidad. Cuando los inmigrantes llegaron, no sabían cuánto tiempo les iba a llevar adaptarse ni qué iban a encontrar. Traían su saco de gofio porque era un alimento energético, noble y que les permitía sostenerse.”

En Atlántida, tierra marcada por la herencia canaria, la propuesta comenzó a despertar curiosidad.

“Muchos conocían el gofio, pero nunca habían probado un alfajor así. Algunos tenían el preconcepto de que se iban a atorar. Entonces yo les decía: probá uno y después me contás. Se daban una vuelta y volvían. Vuelven todos”, cuenta entre risas.

El dulce de leche y las variantes con membrillo terminaron haciendo el resto.

“Ahí aparece otra explosión de sabores.”

“No usamos colorantes ni espesantes artificiales”

Uno de los diferenciales de Dulce Karuna es su apuesta por lo natural en un mercado donde muchas veces predominan los productos ultraprocesados.

Las mermeladas se elaboran sin azúcar agregada, sin colorantes y sin espesantes artificiales. Solo fruta y combinaciones reales.

Manzana y mango.
Manzana y arándanos.
Manzana, naranja y chía.

“Solo la textura y el color vibrante que la fruta nos regala.”

La estética de sus productos también acompaña esa filosofía. Frascos simples, etiquetas artesanales y colores intensos que recuerdan más a una cocina familiar que a una producción industrial.

También reconoce que aparecer en el programa De la Tierra al Plato, conducido por Hugo Soca, marcó un antes y un después para Dulce Karuna. La difusión permitió que muchas personas descubrieran no solo sus conservas artesanales y alfajores de gofio, sino también la historia y la identidad cultural detrás de cada elaboración. “Fue muy importante porque ayudó a que la gente entendiera el valor de lo artesanal, de los sabores reales y de las recetas que tienen memoria”, señala Mónica Bertoni.

“Ser parte de la Asociación Turística de Canelones significa entender que nuestro emprendimiento también puede aportar a la identidad del departamento. No es solamente vender un producto, sino ayudar a que Canelones crezca mostrando sus sabores, su historia y su cultura. La gastronomía tiene que ser protagonista del turismo, porque cuando una persona prueba algo auténtico también se lleva un recuerdo del lugar. Desde Dulce Karuna sentimos que cada alfajor de gofio y cada conserva artesanal cuentan una parte de nuestra tierra.”

Gastronomía con identidad territorial

Desde la costa canaria, Dulce Karuna también representa un fenómeno que comienza a crecer en Uruguay: pequeños productores que transforman la gastronomía en experiencia turística.

No se trata únicamente de vender un producto. Se trata de contar una historia.

En un escenario donde el viajero busca autenticidad, el alfajor de gofio y las conservas artesanales dialogan con algo más profundo: la memoria migrante, la cocina heredada y la identidad local.

Por eso, emprendimientos como el de Mónica Bertoni empiezan a ocupar un lugar cada vez más visible dentro de la gastronomía regional y el turismo de cercanía.

Una marca que nació desde la memoria

En tiempos donde la velocidad domina casi todo, Dulce Karuna eligió otro camino: cocinar lento, recuperar recetas y convertir los recuerdos familiares en una propuesta contemporánea.

Tal vez por eso sus productos transmiten algo difícil de explicar.

No saben únicamente a fruta, dulce de leche o membrillo.

Saben a historias que sobrevivieron al tiempo.


Contacto

Dulce Karuna
Productora artesanal de conservas y alfajores de gofio
Atlántida, Canelones
099 607 834

Instagram: Dulce Karuna

 

 

Lucía Ferreira: “Cuando una persona vuelve a caminar sin dolor, cambia mucho más que una articulación”

En un mercado donde el bienestar y las terapias complementarias ganan cada vez más espacio, algunas propuestas logran crecer desde algo simple: el boca a boca de quienes sienten mejoras reales en su vida cotidiana. Ese parece ser el caso de Chau Dolor, la marca impulsada por Lucía Ferreira, técnica y consultora biomagnética, especializada en accesorios magnéticos orientados al alivio físico y la rehabilitación.

Rodilleras, fajas, tobilleras, muñequeras, collares cervicales y antifaces forman parte de una línea que comenzó a expandirse a partir de testimonios de usuarios que aseguran recuperar movilidad, descanso y bienestar.

En diálogo con Noticias y Destinos, Ferreira reflexiona sobre el crecimiento del biomagnetismo, el cambio en los hábitos de salud y por qué el bienestar dejó de ser una tendencia para transformarse en una necesidad cotidiana.

“El dolor limita la vida mucho más de lo que imaginamos”

—¿Cómo nace Chau Dolor?

—Nace desde la experiencia de ver cómo muchas personas convivían con molestias permanentes pensando que era algo normal. Dolores en rodillas, espalda, cervicales o muñecas terminaban afectando el descanso, el humor y hasta la independencia. Empezamos a trabajar con accesorios magnéticos buscando justamente acompañar esos procesos cotidianos de bienestar.

—¿Qué fue lo primero que te sorprendió?

—La cantidad de testimonios. Personas mayores que vuelven a subir una escalera sin miedo, gente que puede dormir mejor o caminar más tranquila. A veces el cambio parece pequeño, pero para quien vive con dolor todos los días, recuperar movimiento significa muchísimo.

El crecimiento del bienestar como industria

En América Latina, el mercado vinculado al bienestar y las terapias complementarias continúa creciendo. La búsqueda de soluciones menos invasivas, accesibles y fáciles de incorporar a la rutina abrió espacio para productos relacionados con magnetoterapia, relajación muscular y alivio físico.

Ferreira entiende que ese fenómeno también refleja un cambio cultural.

—Hoy la gente busca prevenir, cuidarse y sentirse mejor. Antes muchos esperaban llegar a una situación extrema para prestar atención al cuerpo. Ahora existe otra conciencia.

“El cuerpo habla antes de enfermarse”

—¿Qué hace el magnetismo en el cuerpo?

—El biomagnetismo trabaja sobre la estimulación de determinadas zonas mediante campos magnéticos. Muchas personas sienten relajación, alivio muscular o disminución de inflamación. También ayuda mucho en procesos de descanso y rehabilitación. No hablamos de milagros, sino de acompañar el bienestar cotidiano.

—¿Cuál es el producto más buscado?

—Las rodilleras y las fajas tienen muchísima salida porque los dolores articulares y lumbares son muy frecuentes. Pero el antifaz magnético también sorprende mucho. Hay personas que sienten relajación casi inmediata después de jornadas largas o mucho estrés visual.

La experiencia personal como principal publicidad

En tiempos de redes sociales y campañas permanentes, Chau Dolor parece crecer desde otro lugar: la recomendación directa.

“Le regalé a mi madre una rodillera porque tenía muchísimo dolor e inflamación en la rodilla. Ahora camina mucho mejor y sube escaleras sin agarrarse de la baranda”, relata una clienta. “Mi esposo y yo usamos la faja, el antifaz y el collar… y son excelentes”, agrega.

Para Ferreira, ese tipo de relatos tiene más valor que cualquier publicidad.

—Cuando alguien mejora realmente, lo cuenta. Y eso genera confianza. Nosotros trabajamos mucho desde la cercanía y el asesoramiento personalizado.

Un negocio donde bienestar y emoción se cruzan

Más allá del crecimiento comercial, Ferreira sostiene que el verdadero diferencial aparece en el vínculo humano.

—Muchas veces no vendemos solamente un accesorio. Escuchamos historias. Personas cansadas de convivir con molestias o limitaciones. Cuando después vuelven y te dicen “ahora puedo caminar mejor” o “volví a dormir bien”, entendés que esto va mucho más allá de un producto.

En un contexto donde el bienestar se transformó en una de las industrias con mayor crecimiento global, propuestas como Chau Dolor reflejan una tendencia que mezcla salud, experiencia personal y calidad de vida. Porque para quienes conviven con dolor físico, sentirse mejor nunca es un detalle menor.

 

Los sábados, alrededor de las 8:30 de la mañana por CX 22 Universal hablamos de turismo, la radio encuentra un ritmo distinto. En ese espacio compartido dentro de “Pasando Revista”, se cruzan dos miradas: el turismo y el agro, la experiencia del territorio y la voz de quien lo viene contando desde hace más de medio siglo.

Desde hace dos años, tengo la oportunidad de compartir aire con Roberto S. Matta Karam. Lo que sigue no es solo una entrevista: es una conversación con alguien que entiende la radio como un oficio y como una responsabilidad.


— Roberto, 50 años en la comunicación. ¿Qué te sigue motivando a levantarte cada día para hacer radio?

— La gente. Siempre la gente. La radio tiene algo que otros medios no logran del todo: cercanía. Del otro lado hay alguien que te escucha mientras trabaja, mientras viaja o arranca el día. Sentís que estás acompañando, no solo informando.


— Empezaste como ingeniero agrónomo. ¿En qué momento aparece la comunicación como camino paralelo?

— Aparece muy temprano. Yo entendí que el conocimiento técnico, si no se comparte, queda a mitad de camino. Cuando empecé en Florida, en el diario y la radio, vi que había una necesidad real de explicar lo que pasaba en el campo. Ahí empezó todo.


— “Mundo Agrario” marcó a varias generaciones. ¿Qué tuvo ese programa para sostenerse tanto tiempo?

— Constancia. Y respeto por la audiencia. Nunca subestimé al oyente. El productor, el técnico, la gente del interior… todos saben mucho. Entonces la clave era informar con seriedad, pero en un lenguaje claro. Eso genera confianza.


— Te tocó contar un agro que cambió mucho. ¿Qué transformación te impactó más?

— La tecnología, sin duda. Pero también el cambio cultural. El productor de hoy está más conectado, más informado, toma decisiones con más herramientas. Y eso también cambió la forma de comunicar.


— Compartimos un espacio donde el turismo empieza a dialogar con el territorio productivo. ¿Cómo ves ese cruce?

— Es natural. El turismo y el agro no están separados. El visitante busca experiencias reales: una bodega, un establecimiento, una historia. Ahí es donde se encuentran. Uruguay tiene mucho para mostrar en ese sentido.


— En tiempos de redes, inmediatez y fragmentación, ¿qué lugar ocupa hoy la radio?

— Sigue siendo muy fuerte. La radio se adapta, pero no pierde su esencia. La inmediatez ya la tenía antes de las redes. Y tiene algo más: credibilidad. Eso no se construye de un día para el otro.


— ¿Qué le dirías a alguien joven que quiere dedicarse a comunicar?

— Que escuche. Antes de hablar, hay que escuchar. Y que se forme. La comunicación no es improvisación permanente. Es responsabilidad.


— Después de tantos años, ¿qué significa para vos seguir al aire?

— Es una forma de vida. No lo veo como una carga, lo veo como un compromiso. Mientras tenga algo para aportar, voy a seguir.


He aprendido junto a él que:

En la radio, los tiempos son precisos. Las tandas, los cortes, la música. Pero hay algo que no se mide en minutos: la credibilidad.

Compartir cada sábado ese espacio permite entender por qué algunas trayectorias no se explican solo por los años, sino por la coherencia.

En un país donde el campo y el turismo empiezan a mirarse más de cerca, voces como la de Matta Karam ayudan a tender ese puente.

Y eso, en radio, se nota.

50 años en breves líneas

Hablar de Roberto S. Matta Karam es hablar de continuidad, conocimiento y compromiso con el Uruguay productivo. Ingeniero agrónomo y periodista rural, construyó una trayectoria que supera los 50 años en la comunicación agropecuaria, con una presencia constante en la radio nacional.

Su historia comienza en 1970, cuando ingresa a la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República. Cinco años más tarde, en 1975, obtiene el título de Ingeniero Agrónomo. Ese mismo año marca también el inicio de su camino en los medios, en una decisión que definiría su perfil profesional: unir el conocimiento técnico con la comunicación.

Sus primeros pasos se dieron en el Diario El Heraldo y en CW33 Nueva Radio, en el departamento de Florida, donde se radicó como profesional y productor rural. Desde allí empezó a construir una voz propia, cercana al productor, pero con mirada amplia sobre el país.

La radio como territorio

El punto de consolidación llegó con “Mundo Agrario”, un programa que se transformó en referencia del sector. Durante más de cinco décadas de emisiones continuas, el ciclo acompañó la evolución del agro uruguayo, sus desafíos y sus transformaciones.

En noviembre de 2004 se integra a CX8 Radio Sarandí, donde impulsa la dirección periodística y la conducción del programa. Con el paso de los años, el espacio se afianza como una cita diaria para productores, técnicos y público interesado en la realidad rural.

Desde febrero de 2020, “Mundo Agrario” se emite por 970 Universal, de lunes a domingos de 06:00 a 07:00 horas, manteniendo su carácter diario y su vínculo directo con la audiencia.

A su vez, desarrolló otros espacios como “Espacio Rural”, dentro de los informativos de la misma emisora, ampliando la presencia de los contenidos agropecuarios en distintas franjas horarias.

Una voz que traduce el campo

El valor de Matta Karam no se limita a la permanencia. Su aporte central radica en la capacidad de traducir el lenguaje técnico en información accesible, sin perder profundidad. En un país donde el agro es motor económico y cultural, su trabajo contribuye a acercar ese mundo a toda la sociedad.

Durante cinco décadas sostuvo una línea clara: informar, educar y conectar. Esa coherencia le permitió construir credibilidad en un sector exigente, donde la experiencia y el conocimiento se validan día a día.

50 años que explican una forma de comunicar

En tiempos de cambios acelerados en los medios, su trayectoria representa una forma de hacer periodismo basada en la constancia, la especialización y el vínculo con la realidad productiva.

No se trata solo de años al aire. Se trata de una presencia sostenida en la vida del agro uruguayo.

Entrevista a Fernanda Uhía

Imagen del perfilEmpezar teatro no requiere experiencia previa, pero sí decisión. En Montevideo, la actriz y docente Fernanda Uhía propone un taller pensado para quienes quieren dar ese primer paso: trabajar la voz, el cuerpo y la presencia desde cero, en un espacio accesible y acompañado. Una invitación concreta a animarse y descubrir herramientas que trascienden el escenario.

Una conversación breve, directa, como esas que dejan pensando.

—¿Qué es actuar?
Actuar es animarse. No tiene que ver con saber, sino con estar disponible. Es poner el cuerpo, la voz, la emoción, incluso cuando aparece el miedo.

—¿Se puede empezar de cero?
Claro. De hecho, es lo más interesante. Cuando alguien llega sin experiencia, trae algo muy valioso: verdad. Después, la técnica ordena y potencia eso.

—¿Qué cambia en una persona que hace teatro?
Cambia la forma de estar. Empieza a escuchar más, a registrar el otro, a reaccionar de verdad. Y eso no queda solo en el escenario, se va a la vida.

—Crear un personaje, ¿es escapar o encontrarse?
Las dos cosas. A veces uno cree que está escapando, pero en realidad se está viendo desde otro lugar. El personaje te permite decir cosas que quizás no te animabas.

—¿Qué pasa con la vergüenza?
Se trabaja. No desaparece de un día para otro, pero se transforma. Se vuelve energía. Y cuando eso pasa, aparece el disfrute.

—¿Por qué alguien debería probar?
Porque hay algo ahí que no se explica, se vive. Y porque muchas veces lo que uno cree que no puede hacer… es exactamente lo que necesita.

—Participaste de  “Las Reinas del Tango” en el Teatro Circular. ¿Qué te dio ese espacio?
El escenario siempre te exige verdad. En esta obra, además, hay algo muy humano: la memoria, el paso del tiempo, el vínculo entre artistas. Es un trabajo muy intenso, muy presente.

—Además de actuar, sos docente. ¿Qué encontrarás en ese rol?
Es otro tipo de escenario. Trabajo con estudiantes de animación y compartimos procesos muy interesantes. Los acompaño en sus primeros pasos, no solo desde lo actoral, sino en cómo desenvolverse frente a otros.

—¿Qué significa animar un equipo?
Tiene mucho que ver con el teatro. Es saber leer al grupo, escuchar, reaccionar, sostener una energía. No es solo dirigir, es estar presente y generar confianza para que el otro también se anime.

—¿Qué ves en quienes empiezan sin experiencia?
Veo potencia. A veces llegan con miedo o vergüenza, pero también con algo muy genuino. El trabajo es ayudarlos a que eso aparezca y se ordene.

—Crear un personaje, ¿es escapar o encontrarse?
Las dos cosas. Uno cree que se va, pero en realidad se acerca más a sí mismo desde otro lugar.

—¿Por qué alguien debería probar teatro?
Porque hay algo ahí que no se puede explicar. Se vive. Y muchas veces lo que uno cree que no puede hacer… es lo que más necesita.

El taller: un espacio para empezar

No importa la edad.
No importa la experiencia.
No importa la vergüenza.

El teatro no pide perfección. Pide presencia.

Datos del taller:

  • Lugar: Casita de Zum Felde (Rivera y Zum Felde)
  • Horario: Viernes de 18:00 a 20:00
  • Profesora Fernanda Uhía
  • Info: 099 898 518

 


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