Un nuevo informe de CERES junto a CAMTUR pone sobre la mesa una realidad incómoda: el turismo en Uruguay mantiene su volumen, pero pierde rentabilidad. Entre costos en alza, menor gasto real y desafíos de competitividad, el sector enfrenta un punto de inflexión.
El turismo uruguayo sigue siendo un motor relevante de la economía, pero empieza a mostrar señales que invitan a mirar más allá de las cifras tradicionales. Según el informe elaborado por CERES en conjunto con la Cámara Uruguaya de Turismo, el sector representa el 6,2% del PBI, genera más de 122.000 empleos y exporta más de 2.000 millones de dólares al año .
Sin embargo, detrás de estos números sólidos aparece una tensión creciente: el modelo funciona, pero pierde margen.
Lejos de mostrar miradas contrapuestas, los datos del Ministerio de Turismo publicados en nuestro portal y que adjuntamos en el link indican que las evaluaciones de CAMTUR y el reciente informe de CERES convergen en una misma dirección: el turismo uruguayo mantiene una base sólida y un potencial claro de crecimiento. Los indicadores de la última temporada reflejan mayor gasto y más permanencia, mientras que el análisis técnico aporta una lectura complementaria sobre los desafíos de competitividad y el margen de mejora en la captura de valor . Esa coincidencia no es menor. Ordena el diagnóstico y, sobre todo, abre una oportunidad: avanzar hacia una estrategia más enfocada, con mayor promoción, desarrollo de mercados clave como Brasil y una articulación más eficiente entre sector público y privado. En ese punto, el informe de CERES no contradice el momento del turismo; lo profundiza y lo proyecta.
Más movimiento, menos valor
Uruguay recibió más de 3,6 millones de visitantes en 2025, incluso superando su propia población . A esto se suma un dato relevante: el turismo interno alcanzó niveles récord, con fuerte circulación hacia la costa este durante la temporada.
Pero ese dinamismo no se traduce de la misma forma en ingresos. El gasto turístico, medido en términos reales, cayó. Es decir, aunque en dólares los números puedan parecer estables o incluso crecer, el poder real de consumo es menor.
El resultado es claro: más personas viajando, pero con menor impacto económico por visitante.
El problema de fondo: la rentabilidad
El informe identifica un punto crítico: los costos del sector crecieron mientras los ingresos reales no lograron acompañar ese ritmo.
Salarios, energía y servicios presionan la estructura de costos, generando un desfasaje de aproximadamente 25 puntos entre ingresos y costos acumulados en los últimos años .
Esto tiene consecuencias directas: menor capacidad de inversión, establecimientos con márgenes ajustados y, en algunos casos, cierre de empresas.
Competitividad en tensión
El contexto regional también juega su papel. La relación de precios con países vecinos, especialmente Brasil, afecta la llegada de turistas, en particular desde Argentina.
A esto se suma otro indicador clave: el gasto promedio de un turista hoy alcanza para cubrir apenas 15 días de salario promedio, cuando años atrás cubría más de 20 .
El dato refleja una pérdida clara de competitividad relativa.
El futuro: dónde están las oportunidades
El informe no se queda en el diagnóstico. Propone caminos concretos que pueden redefinir el rumbo del sector.
Promoción como inversión estratégica
Una de las claves está en la promoción internacional.
El estudio plantea que aumentar la inversión en promoción en unos 10 millones de dólares podría generar:
- Más de 1 millón de visitantes adicionales
- Un incremento de 725 millones de dólares en gasto
- Cerca de 10.000 nuevos empleos
El foco aparece claro: Brasil, junto con mercados regionales y conexiones internacionales.
Turismo y empleo joven
El turismo también aparece como una herramienta para abordar uno de los principales desafíos del país: el desempleo juvenil.
Con una tasa que triplica la media general, la formación dual —que combina educación y trabajo— surge como una oportunidad concreta.
El sector, intensivo en servicios y habilidades humanas, tiene condiciones ideales para transformarse en puerta de entrada al empleo formal.
Un nuevo enfoque para competir
El informe también plantea la necesidad de revisar aspectos estructurales:
- Costos operativos
- Carga tributaria
- Incentivos a la inversión
- Acceso al crédito para pequeñas empresas
Sin estos ajustes, el crecimiento pierde sostenibilidad.
Una ventana hacia Europa
El acuerdo Mercosur–Unión Europea abre nuevas posibilidades:
- Mayor conectividad aérea
- Turismo de alto gasto
- Transferencia de conocimiento y tecnología
Pero el desafío no es solo abrir mercados, sino estar preparados para competir en ellos.
Para pensar
El informe de CERES deja una señal clara:
Uruguay no tiene un problema de demanda turística, tiene un problema de valor, competitividad y estrategia.
El turismo ya demostró que puede sostener empleo, generar divisas y dinamizar territorios.
Ahora el desafío es otro: transformarlo en un sector más rentable, más profesional y más conectado con el mundo.
Porque el verdadero salto no está en recibir más visitantes.
Está en lograr que cada visitante deje más valor, más empleo y más desarrollo.
