¿Crees que la ausencia de Suárez podría afectar más el rendimiento deportivo del equipo o el posicionamiento mediático de Uruguay en el torneo?
La reciente convocatoria de Uruguay para la Copa América ha generado controversia por la ausencia de Luis Suárez, una decisión que merece análisis desde múltiples perspectivas. Si bien la selección cuenta con figuras importantes, la exclusión del máximo goleador histórico representa un error estratégico que va más allá de lo puramente deportivo.
Luis Suárez y la oportunidad perdida de la marca Uruguay en el Mundial
La convocatoria de Uruguay para el Mundial ya está definida. Como en toda lista, aparecen nombres que generan consenso y otros que abren debate. Entre ellos surge una ausencia que trasciende lo estrictamente futbolístico: Luis Suárez.
Noticias y Destinos no es un medio deportivo. Habitualmente hablamos de turismo, cultura, tecnología, innovación y desarrollo. Sin embargo, existen figuras que superan el ámbito donde construyeron su fama y se transforman en activos de imagen para un país. Luis Suárez pertenece a esa categoría.
El valor de Suárez: Más que un futbolista
Luis Suárez no es simplemente un jugador más; es un icono mundial que trasciende las fronteras del fútbol. Su presencia en la convocatoria garantizaría un foco mediático especial, especialmente considerando que reside en Miami, donde Uruguay disputará dos de sus tres partidos de fase de grupos. Esta conexión local habría multiplicado el impacto mediático de la Celeste en suelo estadounidense, generando oportunidades de marketing y posicionamiento de marca país que ningún otro jugador puede ofrecer.
La discusión no pasa necesariamente por si hoy integra el grupo de los mejores delanteros uruguayos del momento. La pregunta es otra: ¿qué representa Luis Suárez para Uruguay ante el mundo?
El delantero continúa activo en Miami, una de las ciudades más observadas del planeta. Mantiene vigencia deportiva, convierte goles y sigue siendo una referencia global. Su nombre es conocido en Europa, América, Asia, Oceanía y África. Pocos uruguayos vivos poseen ese nivel de reconocimiento internacional.
En eventos globales como una Copa del Mundo, la selección nacional también funciona como una plataforma de promoción del país Cada conferencia de prensa, cada entrenamiento abierto, cada entrevista y cada imagen distribuida por cadenas internacionales multiplica la visibilidad de Uruguay.
El propio calendario del torneo parece reforzar ese argumento. Uruguay debutará en Miami frente a Arabia Saudita y volverá a jugar allí ante Cabo Verde. Son dos encuentros en una ciudad donde Suárez reside, donde es una figura reconocida y donde genera interés mediático permanente. En términos de comunicación internacional, resulta difícil imaginar una combinación más favorable.
Las cámaras seguramente buscarán a figuras como, uno de los grandes referentes del fútbol europeo actual. También a Giorgian De Arrascaeta ídolo en Brasil y protagonista de uno de los mercados futbolísticos más importantes del continente. Son jugadores imprescindibles.
Pero Suárez aporta algo diferente.
Representa memoria colectiva, trayectoria y reconocimiento inmediato. Es una marca consolidada. Su sola presencia genera titulares, atrae periodistas y despierta interés en públicos que quizás no siguen habitualmente el fútbol uruguayo.
La historia reciente demuestra que las selecciones campeonas suelen combinar presente y legado. La convocatoria de futbolistas veteranos no es una excepción. Continúa siendo la principal referencia de Argentina. Sigue formando parte de las conversaciones internacionales alrededor de Brasil. Numerosas selecciones mantienen referentes mayores de 35 años porque comprenden que el impacto trasciende los noventa minutos.
La marca país se construye con exportaciones, cultura, turismo, innovación y también con símbolos humanos capaces de abrir puertas. Uruguay dispone de pocos embajadores con el nivel de conocimiento global de Luis Suárez.
Quizás la explicación de su ausencia sea puramente deportiva. Los entrenadores tienen información que el público desconoce y son quienes toman las decisiones finales. Pero desde la óptica de la promoción internacional, de la construcción de imagen y del posicionamiento de Uruguay en uno de los eventos más vistos del planeta, resulta legítimo preguntarse si en esos 25 nombres no faltaba uno que hace años lleva al país en cada estadio donde juega.
Porque algunos futbolistas no solo representan un puesto dentro de la cancha. Representan una historia. Y las historias también venden destinos, despiertan curiosidad y posicionan países.
Luis Suárez es una de esas historias.
Jacobo Malowany redactor responsable de Noticiasydestinos
La encíclica de León XIV frente a la IA: ética, poder y el futuro del trabajo
El turismo uruguayo crece en cifras, pero enfrenta tensiones en su estructura económica
Mientras los indicadores macroeconómicos confirman un buen momento del turismo en Uruguay, crece el debate sobre la distribución de ese crecimiento y la rentabilidad real de las empresas del sector.
El turismo en Uruguay muestra números que invitan al optimismo. Más visitantes, mayor ingreso de divisas y un peso creciente dentro de la economía nacional dibujan un escenario positivo. Sin embargo, cuando la mirada desciende del indicador macro a la operación cotidiana de las empresas, aparecen matices que el crecimiento por sí solo no logra explicar.
Durante 2025, el país recibió cerca de 3,6 millones de visitantes y superó los 2.000 millones de dólares en ingresos por turismo. A su vez, el sector alcanzó una incidencia relevante en el Producto Interno Bruto, consolidándose como uno de los motores de la actividad económica.
Ese conjunto de datos configura una narrativa clara: Uruguay resulta atractivo, competitivo y con capacidad de recuperación en el escenario regional. Pero la pregunta que comienza a instalarse en el propio ecosistema turístico es otra, menos visible y más compleja: ¿ese crecimiento llega de forma equilibrada a las empresas?
El límite de las métricas tradicionales
Las cifras disponibles permiten medir volumen, flujo y gasto agregado. Son indicadores necesarios, pero no suficientes. No describen la rentabilidad, ni el margen operativo, ni la sostenibilidad financiera de miles de emprendimientos que sostienen la oferta turística en todo el territorio.
Uruguay cuenta con más de 25.000 empresas vinculadas al turismo, en su gran mayoría pequeñas y medianas. En ese universo, el impacto del crecimiento no se distribuye de forma homogénea. Mientras algunos segmentos logran capitalizar la demanda, otros operan con márgenes ajustados, condicionados por costos fijos elevados y estacionalidad.
Aquí aparece uno de los puntos centrales del debate: el turismo puede crecer como sector sin que todas sus empresas crezcan al mismo ritmo.
Concentración y territorio
Otro elemento clave es la concentración del gasto. Destinos consolidados como Montevideo y Punta del Este absorben una parte significativa del ingreso turístico, lo que genera una brecha respecto a otros territorios que buscan posicionarse.
En departamentos del interior o en propuestas emergentes —turismo rural, enoturismo, experiencias locales— el crecimiento existe, pero con otra escala y dinámica. Allí, la rentabilidad depende más de la gestión, la diferenciación y la capacidad de captar nichos específicos que del volumen general del mercado.
Esta realidad no implica debilidad, pero sí exige una lectura más fina del sector.
Más turistas no siempre significa más rentabilidad
El aumento del flujo turístico suele asociarse de forma directa con mejores resultados económicos. Sin embargo, en la práctica, la ecuación es más compleja.
El turismo en Uruguay avanza con números que respaldan su desarrollo. El desafío ahora es más profundo: asegurar que ese crecimiento no solo se vea en las estadísticas, sino también en la salud real de quienes sostienen la actividad día a día.
Fuentes
- Ministerio de Turismo de Uruguay – Informes de turismo receptivo e ingresos 2025
- Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) – Análisis de impacto del turismo en el PIB
- Portal de América – Columna de Sergio Antonio Herrera sobre métricas y rentabilidad
- Informes sectoriales y cobertura de medios nacionales (2025–2026)
Factores como:
- costos operativos en aumento
- presión fiscal
- necesidad de inversión constante
- competencia regional
- cambios en el comportamiento del turista
condicionan el resultado final de cada empresa.
En ese contexto, el crecimiento del sector puede convivir con rentabilidades dispares.
Un cambio de enfoque necesario
El turismo uruguayo no atraviesa una crisis estructural. Los datos muestran lo contrario: existe dinamismo, recuperación y posicionamiento.
Pero sí enfrenta un desafío de madurez: avanzar hacia una lectura más integral del sistema.
Esto implica complementar los indicadores tradicionales con otros que permitan entender:
- la rentabilidad por segmento
- la sostenibilidad de las empresas
- la distribución territorial del ingreso
- el impacto real en las economías locales
No se trata de cuestionar el crecimiento, sino de comprenderlo mejor.
Fuentes consultadas para la nota:
En el terreno, las percepciones empiezan a alinearse con esa lectura más matizada. Desde el ámbito empresarial, un operador gastronómico de Atlántida resume la situación con claridad: “Trabajamos más, recibimos más gente, pero los costos subieron y el margen es cada vez más ajustado”. En la misma línea, desde una agencia receptiva señalan que “el turista hoy decide más sobre la marcha y compara precios constantemente, lo que obliga a ser más competitivo y reduce la rentabilidad”. A nivel institucional, desde la Cámara Uruguaya de Turismo advierten que el desafío no pasa solo por crecer, sino por sostener el sistema: “El sector muestra dinamismo, pero es clave que ese crecimiento alcance a las pymes y a los distintos territorios”. Una mirada que también encuentra eco en el interior, donde un emprendimiento enológico de Canelones aporta otra dimensión: “El crecimiento existe, pero hay que salir a generarlo; en el interior, diferenciarse no es una opción, es una necesidad”.
Una oportunidad para el sector
El debate que comienza a instalarse no representa una debilidad. Por el contrario, puede transformarse en una oportunidad.
Un sector que mide mejor, decide mejor.
Y un turismo que logra equilibrar crecimiento con rentabilidad no solo atrae visitantes: construye empresas más sólidas, destinos más competitivos y experiencias de mayor calidad.
Cierre
El turismo en Uruguay avanza con números que respaldan su desarrollo. El desafío ahora es más profundo: asegurar que ese crecimiento no solo se vea en las estadísticas, sino también en la salud real de quienes sostienen la actividad día a día.
Empatía, diseño y arquitectura: la mirada final de Esteban Molet sobre el oficio
Esta segunda parte continúa una idea que en la primera entrega quedó planteada con claridad: la arquitectura no se limita al diseño de espacios, sino que impacta directamente en la forma en que vivimos cada día. Allí, el arquitecto Esteban Molet Gurrera sostenía que habitar un lugar bien pensado transforma la percepción cotidiana, desde la cocina como centro de encuentro hasta la importancia del confort real por encima de lo meramente estético.
En esta continuación, el enfoque se vuelve más íntimo y profesional. El vínculo entre arquitecto y usuario, la empatía, la confianza y el proceso compartido pasan a ser el núcleo del trabajo. Diseñar deja de ser una respuesta técnica para convertirse en un camino conjunto, donde cada decisión construye no solo un espacio, sino una experiencia de vida.
Leé la primera parte aquí:
https://noticiasydestinos.com/index.php/es/opinion/item/374-vivir-en-una-obra-de-arte-diseno-confort-y-arquitectura-segun-esteban-molet
Segunda y última parte
Por medio de esta información se puede ofrecer un par de opciones, sin miedo al rechazo y sí con ganas de llevar a cabo un acuerdo de intenciones para llegar a un diseño que sea lo más apropiado para la pareja y sus hijos, o los demás habitantes de esta casa.
A todo esto concluyo que, con todo lo que sé y he hecho, no puedo evitar ilusionarme en cada caso, por transformar una casa o un departamento como en el que estoy trabajando en este momento, para un amigo en el Club de Golf Bosques, como una residencia en Bosques de Jacarandas hace un par de años, o una casa que transformé en residencia en Lomas del Sol.
En todas estas propiedades y en muchas otras, todo ha sido buscar y encontrar nuevas soluciones; sin embargo, para mí es sumamente importante tener empatía y comunicación con los usuarios de esos inmuebles, para que realmente puedan captar el resultado de los cambios que se propondrán por nuestra parte, como decía la pintora inglesa Maggi Hambling, quien se negó a pintar a Margaret Thatcher, primera ministra en su momento, de la Gran
Bretaña, debido a que no se identificaba con la señora y le caía mal; yo pienso lo mismo, no puedo trabajar con alguien con quien no tenga empatía, por lo que requiero el entusiasmo y la ilusión del propietario y confianza en un servidor, para lograr el objetivo e ir paso a paso juntos, identificándonos en conjunto con cada propuesta, con el fin de llegar a un resultado óptimo en cuanto al diseño, la funcionalidad, la estética, la calidad, la selección de materiales, aportando también una mano de obra seria y especializada en cada una de las áreas del proyecto.
Eso es lo que entusiasma, el proceso, la ejecución y la terminación impecable de todos y cada uno de los elementos que componen un conjunto armónico o de contrastes de colores y texturas sumamente bien logrados, que satisfagan al cliente y a mí mismo.
Sirva esto para aclarar de una vez por todas, que lo que me ilusiona es un todo, desde los croquis, los proyectos conceptuales, los planos ejecutivos, todos los detalles de acabados, carpintería, ebanistería, mármoles, cocinas e iluminación apropiada y eficiente en todas las áreas.
No hay más menú, pues todo está a la carta, entre el usuario/amigo y yo, como arquitecto e interiorista, con una experiencia de 50 años de vida profesional. Tomando en cuenta que cada proyecto es único y personal para la familia para la cual está profundamente estudiado, preparado y ejecutado, no hay marcha atrás, solo adelante con la evolución de ideas que da el sentimiento de progresar y mejorar cada día las propuestas, sin miedo a nada para ello; por este motivo, pongo varias opciones sobre la mesa y voy captando con el diálogo y las miradas, observando qué funciona mejor para cada cliente.
En la búsqueda constante de dar un plus desde mi corazón, no me conformo solo con cumplir a medias; aquí hay todo y hay que dar todo, sin egoísmo ni poses mediocres con la finalidad de dar lo mínimo posible; eso no lo sé hacer, mi filosofía es “dar todo o mejor nada”.
Me ha pasado que con los clientes que me depositan toda su confianza, es con quienes mejor logro darlo todo y lo mejor de mí, lo que resulta siempre en un mejor trabajo, lleno de equilibrio, sano y contundente.
Noticiasydestinos con esta segunda parte recorrió el pensamiento de Esteban Molet Gurrera, sino que también dejó planteada una pregunta más amplia: ¿qué significa hoy proyectar espacios para vivir?
A lo largo de sus textos, la arquitectura aparece lejos del gesto superficial o de la búsqueda de impacto inmediato. Se construye desde el tiempo, desde la experiencia y, sobre todo, desde la relación humana entre quien diseña y quien habita. El croquis, la técnica, la escala, el confort y la estética encuentran un punto común en una idea central: la arquitectura cobra sentido cuando mejora la vida cotidiana.
Esta serie abre una línea que merece continuidad. En un contexto donde la tecnología avanza y los modelos de desarrollo cambian, recuperar la sensibilidad, el oficio y la mirada integral del arquitecto no resulta un gesto nostálgico, sino una necesidad.
El desafío queda planteado: seguir pensando la arquitectura no solo como construcción, sino como una forma de habitar el mundo.
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