Atlántida y su importancia para el desarrollo de Canelones: historia, turismo y futuro
Atlántida y su importancia para el desarrollo de Canelones
Atlántida nació mucho antes de convertirse en uno de los balnearios más queridos del Uruguay. Fue fundada oficialmente el 19 de octubre de 1911 sobre un trazado diseñado por el agrimensor Juan Pedro Fabini, en un territorio donde predominaban los bosques, los barrancos y el sonido del mar. Su nombre tampoco fue casual: un grupo de médicos y estudiantes de medicina que frecuentaban la zona propuso llamarla Atlántida, inspirados en el mítico continente perdido. Quizás sin saberlo, también estaban bautizando un lugar destinado a convertirse en un refugio para generaciones de uruguayos y visitantes argentinos que encontraron aquí mucho más que un sitio para pasar el verano.
Hay lugares que uno conoce por los mapas y otros que conoce por los recuerdos. Atlántida, para mí, siempre fue parte de las emociones que marcaron a mi familia. Quizás por eso, cada vez que camino por sus calles, no veo solamente un balneario. Veo una ciudad que lleva 115 años construyéndose gracias a la visión de sus fundadores y al compromiso de generaciones que nunca dejaron de pensar en el futuro.
Mis recuerdos
De niño esperaba las vacaciones con una ansiedad difícil de explicar. Mi abuelo materno era un enamorado de este balneario. Si el viento soplaba fuerte, nos llevaba a la playa Mansa; cuando el mar estaba tranquilo, prefería la Brava. Después de cada lluvia respiraba profundo y decía: "¿Sentís ese olor?". Yo no entendía qué tenía de distinto. Hoy, viviendo en Atlántida Serena, descubro que aquel perfume a pinos, arena húmeda y mar era, simplemente, el olor de mi infancia.
Hoy la Asociación Turística de Canelones trabaja precisamente con esa mirada. Promover el departamento significa fortalecer destinos capaces de recibir visitantes durante todo el año. En ese camino, Atlántida se prepara para recibir a periodistas y comunicadores especializados que recorrerán sus atractivos, conocerán a sus emprendedores y mostrarán al mundo una ciudad que ofrece mucho más que sol y playa.
Las últimas vacaciones de invierno confirmaron ese proceso. La buena ocupación hotelera, el movimiento gastronómico, las visitas a establecimientos turísticos y la creciente calidad de su oferta demostraron que Atlántida ya dejó de depender exclusivamente del verano. Caminar por su microcentro, disfrutar de una propuesta gastronómica cada vez más diversa, descubrir su patrimonio o simplemente recorrer sus bosques siguen siendo razones suficientes para visitarla en cualquier estación.
Empiezo a caminar pensando en qué le vamos a mostrar a estos comunicadores de Brasil.
La rambla sigue teniendo esa mezcla de nostalgia y futuro. El viejo Planeta Palace continúa allí, con su silueta de barco desafiando el paso del tiempo. No es solamente un edificio; es un símbolo de aquella arquitectura que soñó un balneario elegante para una clase media que comenzaba a descubrir el turismo.
Más adelante aparecen las casas de los fundadores. Me gusta detenerme unos minutos frente a ellas. No son solamente apellidos grabados en una plaza donde Neruda escribió algún poema. Son las personas que imaginaron una ciudad donde apenas había bosque y barrancos. Empresarios, comerciantes, médicos, profesionales y familias enteras apostaron cuando apostar era casi una aventura. Frente a la rambla aparece el Hotel Boutique Santoral, una casona centenaria cuidadosamente restaurada que conserva el encanto de la Atlántida de otros tiempos. Al contemplarla, es imposible no imaginar aquella época en que este balneario era conocido como la "playa de los Médicos". Su propuesta de gastronomía de autor y sus reconocidas meriendas invitan también a conocer el interior de una de las residencias más emblemáticas de la ciudad.También recomiendo conocer su interior a través de su gastronomía de autor y sus meriendas. Fueron ellos, junto a estudiantes de Medicina, quienes comenzaron a descubrir este rincón de la costa, impulsaron su forestación y hasta le dieron el nombre de Atlántida. Con el paso de los años llegaron las residencias de familias tradicionales, los hoteles de época y las casas de veraneo que transformaron este paisaje en el lugar elegido por generaciones de profesionales, especialmente médicos, que encontraban aquí el descanso que Montevideo no podía ofrecer.
Sigo caminando y la ciudad empieza a hablar sola.
Recuerdo las noches del Country Club, que todos los sábados nos hacían felices. Los bailes donde más de una historia de amor comenzó sobre una pista de madera. Las canchas de tenis, los partidos de fútbol, el movimiento permanente del microcentro cuando la temporada llenaba cada vereda.
Paso por Baipa y vuelven los aromas de una panadería que es un símbolo del destino que forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Un poco más adelante aparecen los helados de La Fontaine, parada obligada de quienes crecimos aquí. La tienda El Abuelo, el casino del Estado, los hoteles Argentina y Centenario, que hacen parte a la historia viva actual y de muchos que pasaron sus vacaciones, recordando otros que ya son viviendas permanentes, como los que están sobre la rambla. Y no puedo dejar de pensar en aquel cine que durante años estrenaba películas antes que muchas salas de Montevideo. Atlántida no era solamente un balneario; también marcaba tendencias culturales.
El camino nos regala otra obra que ya forma parte de la identidad de Atlántida: El Sol, la escultura monumental concebida por Carlos Páez Vilaró y finalizada de manera póstuma por su familia y colaboradores, respetando el diseño original. Ubicada sobre la rambla, parece emerger del horizonte para recibir cada amanecer. Como tantas creaciones del artista, dialoga con la luz, el mar y el paisaje, convirtiéndose en un punto de encuentro para vecinos y visitantes. No es solo una obra de arte; es un símbolo de una ciudad que sigue incorporando patrimonio cultural sin perder el vínculo con su esencia.
Durante décadas llegaron familias de todos los rincones del Uruguay y muchísimos argentinos. Para unos era el descanso de enero. Para otros, el lugar donde construir una casa para toda la vida. Los médicos y profesionales de Montevideo encontraron aquí el equilibrio entre la ciudad y el mar. Quizás por eso Atlántida siempre tuvo un aire distinto.
La caminata continúa y casi sin darme cuenta llego a la Liga de Fomento. No entro por nostalgia. Entro porque ninguna caminata por Atlántida puede ignorar el lugar desde donde durante décadas se empujó buena parte del crecimiento de la ciudad. Mientras afuera los veraneantes disfrutaban del mar, aquí se discutía cómo traer agua potable, energía, educación, seguridad y nuevas oportunidades. Muchas veces olvidamos que las ciudades también tienen personas que las piensan cuando los demás duermen. La Liga fue, y sigue siendo, uno de esos lugares.
No es una parada cualquiera conocer la historia del Águila.
La silueta de El Águila en Villa Argentina sigue alimentando historias. Algunos hablan de un antiguo mirador, otros de un loco constructor que no tenía conocimientos y la hizo a su antojo; nunca faltan las leyendas que pasan de generación en generación. Tal vez ese sea parte de su encanto: permitir que cada visitante se lleve una versión distinta.
Y mientras avanzo, aparece también el Parque de AGADU, la casa de los autores de Uruguay, los escenarios de recitales, encuentros populares y noches que marcaron a varias generaciones. Allí la música encontró su lugar, del mismo modo que el cine, los concursos de belleza y tantas actividades culturales ayudaron a que Atlántida fuera mucho más que un destino de verano.
Terminó la caminata convencido de que la verdadera riqueza de Atlántida no está únicamente en sus playas ni en sus edificios emblemáticos. Está en una ciudad que nunca dejó de evolucionar. La impulsaron sus fundadores, la fortalecieron instituciones como la Liga de Fomento y hoy continúa creciendo gracias al compromiso de vecinos, emprendedores y autoridades que siguen imaginando el futuro.
Quizás dentro de otros cien años alguien vuelva a recorrer estas mismas calles. Encontrará nuevos edificios, nuevos desafíos y otra generación de protagonistas. Pero, si Atlántida conserva el espíritu de quienes siempre pensaron primero en la ciudad y después en ellos mismos, seguirá siendo ese lugar al que uno no solamente llega para descansar. También vuelve para sentirse en casa.
Atlántida siempre tuvo esa capacidad: combinar naturaleza, arquitectura, cultura y comunidad. Tal vez por eso, cuando uno vuelve, siente que no regresa solamente a un lugar. Regresa a una parte de su propia historia.
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Gracias por leer.
Jacobo Malowany
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Motorhome en Uruguay: el turismo sobre ruedas que crece y abre nuevas oportunidades
No son vehículos: son turistas. El fenómeno de las autocaravanas o motorhome ya llegó a Uruguay
Cada día, al recorrer Atlántida, donde resido, aparece una postal que hasta hace pocos años era excepcional: autocaravanas, campers, minibuses adaptados y furgonetas recicladas permanecen en estacionamientos durante 24 horas o más.
Algunas llegan con turistas extranjeros. Otras son uruguayas: antiguas ambulancias, vehículos de organismos públicos, buses pequeños o furgones transformados en casas rodantes. No se trata solo de una moda. Es una industria turística que avanza.
Quienes viajan en ellas no hablan únicamente de vacaciones. Muchos jubilados dicen vivir una nueva adolescencia: una etapa de libertad, movimiento y descubrimiento. Viajan sin apuro, consumen en los comercios locales y permanecen más tiempo que el turista tradicional.
¿Está preparado Uruguay para el boom de las autocaravanas?
La oportunidad para Uruguay no está solamente en permitir estacionar. Está en comprender el derrame económico que generan: supermercados, panaderías, estaciones de servicio, restaurantes, lavanderías, talleres mecánicos, farmacias, veterinarias, museos, bodegas y paseos turísticos.
España acaba de dar una señal fuerte. La modificación del Reglamento General de Circulación reconoce que las autocaravanas pueden estacionar en igualdad de condiciones con otros vehículos, siempre que no desplieguen elementos fuera del perímetro, no viertan fluidos y permanezcan apoyadas sobre sus neumáticos.
El dato español ayuda a dimensionar el fenómeno: el país cuenta con unos 365.000 vehículos de caravaning, entre ellos 96.000 autocaravanas y 26.000 campers. Además, las áreas específicas crecieron de 280 en 2010 a unas 1.400 en 2025.
Uruguay todavía no tiene una estadística pública consolidada sobre motorhomes y campers, pero referentes del sector estiman que ya existen más de 1.000 vehículos de este tipo en funcionamiento en el país. También hay empresas nacionales dedicadas a la venta, alquiler, mantenimiento y adaptación de casas rodantes, lo que confirma que no hablamos de una rareza, sino de un mercado en crecimiento.
El país tiene condiciones ideales: seguridad, distancias cortas, rutas accesibles, playas, termas, bodegas, pueblos tranquilos y naturaleza. Pero necesita infraestructura específica: agua potable, descarga de aguas grises y negras, electricidad, conectividad, lavanderías, información turística y normas claras.
El desafío es dejar de ver a las autocaravanas como un problema de estacionamiento y empezar a verlas como una oportunidad turística. Detrás de cada vehículo hay personas que compran, comen, recorren, recomiendan y vuelven.
Atlántida, Piriápolis, Rocha y las zonas termales ya lo están viendo. Uruguay debería planificarlo.
Fuentes: BOE de España sobre el Real Decreto 465/2025 y el estacionamiento de autocaravanas; Aseicar para datos del caravaning español; El Observador para la estimación de más de 1.000 vehículos en Uruguay; empresas uruguayas del sector como Todo Camping y Sur Campers como evidencia del mercado local.
Conchillas representará a Uruguay en Best Tourism Villages 2026 de ONU Turismo
Conchillas representará a Uruguay en Best Tourism Villages 2026: un reconocimiento al patrimonio, la identidad y el turismo sostenible
La histórica localidad del departamento de Colonia será la única representante uruguaya en uno de los programas más prestigiosos de ONU Turismo, que distingue a los pueblos rurales que mejor conservan su identidad y transforman el turismo en una herramienta de desarrollo.
Desde Noticias & Destinos sostenemos que un destino turístico exitoso no es solamente aquel que atrae visitantes, sino aquel que mejora la calidad de vida de quienes lo habitan. El turismo regenerativo y sostenible parte precisamente de esa premisa: crear comunidades más fuertes, preservar la identidad local y generar oportunidades para las futuras generaciones. La nominación de Conchillas a Best Tourism Villages 2026 es el resultado de esa visión. Si bien la iniciativa de presentar la candidatura surgió del director de Turismo de Colonia, Martín Álvarez, el logro es fruto del trabajo colectivo de todo el equipo de la Dirección de Turismo, del aporte de referentes de la propia comunidad y del respaldo del Municipio. Una construcción compartida que hoy permite que este histórico pueblo coloniense represente a Uruguay ante el mundo.
Uruguay volverá a estar presente en el escenario internacional del turismo rural. La localidad de Conchillas, en el oeste del departamento de Colonia, fue seleccionada para representar al país en la edición 2026 de Best Tourism Villages, la iniciativa de ONU Turismo que reconoce a los pueblos que destacan por la preservación de su patrimonio cultural y natural, su identidad comunitaria y sus estrategias de desarrollo sostenible.
La nominación tiene un significado especial: Conchillas será la única localidad uruguaya que competirá este año en el certamen internacional, una distinción que coloca nuevamente a Colonia en el mapa de los destinos rurales con mayor proyección turística.
Un pueblo único en Uruguay
Conchillas es uno de esos lugares que parecen detenidos en el tiempo. Fundado a fines del siglo XIX por la empresa británica C.H. Walker & Co., surgió como base de operaciones para la extracción de piedra destinada a la construcción del Puerto Madero de Buenos Aires. Su legado arquitectónico inglés, sus casas de piedra con techos rojos, sus calles prolijamente conservadas y su atmósfera tranquila lo convierten en uno de los conjuntos patrimoniales más singulares del país.
La localidad ha logrado preservar gran parte de su fisonomía original, manteniendo viva una identidad que combina historia industrial, tradición rural y una fuerte relación con el paisaje natural del Río de la Plata.
Visitar y evaluar el entorno
Encontrarás:
- Casas de piedra de estilo británico.
- La plaza principal.
- El antiguo Hotel Evans.
- El puerto y las vistas sobre el Río de la Plata.
- Calles históricas y edificios patrimoniales.
¿Qué evalúa ONU Turismo?
El programa Best Tourism Villages reconoce a pueblos rurales con baja densidad poblacional que promueven modelos turísticos sostenibles y respetuosos con las comunidades locales. Entre los criterios considerados se encuentran la conservación del patrimonio cultural y natural, la sostenibilidad económica, social y ambiental, la gestión turística, la conectividad, la infraestructura y la calidad de vida de los residentes.
Para ser elegibles, las localidades deben tener menos de 15.000 habitantes y estar estrechamente vinculadas a actividades tradicionales y al entorno rural.

"Las históricas construcciones de piedra y la identidad patrimonial de Conchillas fueron claves para que la localidad fuera seleccionada como candidata uruguaya al programa Best Tourism Villages 2026 de ONU Turismo."
Una oportunidad para Colonia y para Uruguay
La nominación de Conchillas llega en un momento en que el turismo busca experiencias más auténticas, conectadas con la cultura local y alejadas de los grandes centros urbanos. El reconocimiento de ONU Turismo no solo genera visibilidad internacional, sino que también impulsa inversiones, mejora la promoción de los destinos y fortalece el orgullo de las comunidades anfitrionas.
Para Uruguay, además, supone una nueva oportunidad para posicionar su oferta de turismo rural y patrimonial, un segmento que gana cada vez más relevancia entre viajeros que valoran la sostenibilidad, la historia y el contacto con la vida local.
Más que una candidatura
Más allá del resultado final, la presencia de Conchillas en Best Tourism Villages 2026 confirma una tendencia que se consolida en el turismo mundial: los pequeños pueblos con identidad propia son hoy protagonistas de las nuevas experiencias de viaje.
En un país que ha sabido construir una imagen basada en la calidad de vida, la autenticidad y la cercanía, Conchillas representa precisamente esos valores. Su nominación es también un reconocimiento a décadas de conservación patrimonial y al trabajo de una comunidad que ha entendido que el desarrollo turístico puede crecer sin perder la esencia que la hace única.
Los ganadores de la edición 2026 serán anunciados por ONU Turismo hacia finales de este año.
Bienestar, termas y Ruta 5: el proyecto que busca transformar el turismo en Tacuarembó
Turismo termal: una apuesta para diversificar el norte y construir un Uruguay de bienestar
La reciente reunión entre la subsecretaria de Turismo, Ana Caram, el intendente de Tacuarembó, Wilson Ezquerra, y el director de Turismo, Marcelo Crespi, vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta estratégica para el desarrollo turístico nacional: ¿qué lugar puede ocupar el turismo termal en el futuro del norte uruguayo?
Desde Noticias y Destinos seguimos con atención esta iniciativa porque trasciende la construcción de un parque termal. En realidad, plantea una discusión más profunda sobre cómo desestacionalizar la actividad turística, generar nuevas oportunidades económicas y fortalecer corredores regionales que históricamente han tenido menor protagonismo frente a los destinos costeros.
El turismo del bienestar: una tendencia mundial en crecimiento
Durante décadas, las termas fueron asociadas principalmente a personas mayores que buscaban tratamientos para afecciones musculares o reumáticas. Esa realidad cambió.
Hoy el turismo termal forma parte de una categoría mucho más amplia: el turismo del bienestar. Un segmento que integra descanso, salud preventiva, contacto con la naturaleza, alimentación saludable, experiencias sensoriales y búsqueda de equilibrio físico y emocional.
Después de la pandemia, millones de viajeros comenzaron a priorizar experiencias vinculadas al bienestar por encima del turismo tradicional basado únicamente en el entretenimiento. El estrés laboral, la hiperconectividad y los cambios en los estilos de vida impulsan una demanda creciente por espacios que permitan desconectarse y recuperar calidad de vida.
En ese contexto, las termas dejaron de ser un producto exclusivo para adultos mayores y comenzaron a atraer parejas jóvenes, familias, profesionales que trabajan de forma remota, turistas de corta estadía y visitantes internacionales interesados en experiencias auténticas vinculadas a la salud y la naturaleza.
La importancia de desestacionalizar la actividad turística
Uno de los principales desafíos del turismo uruguayo continúa siendo la concentración de visitantes durante el verano.
Mientras los destinos de sol y playa alcanzan sus máximos niveles de ocupación entre diciembre y marzo, buena parte del país enfrenta dificultades para sostener actividad durante el resto del año.
El turismo termal presenta una ventaja competitiva muy clara: funciona durante los doce meses.
Las aguas termales no dependen del clima cálido para generar atractivo. Por el contrario, los meses de otoño e invierno suelen convertirse en temporadas especialmente buscadas por quienes desean disfrutar de piscinas termales, spas, tratamientos de relajación y escapadas de bienestar.
Por esa razón, un parque termal en Tacuarembó podría transformarse en una herramienta estratégica para distribuir mejor los flujos turísticos a lo largo del calendario y generar empleo permanente en sectores como alojamiento, gastronomía, transporte y servicios complementarios.
Ruta 5: el corredor que busca posicionarse
Otro aspecto relevante del proyecto es su ubicación geográfica.
La Ruta 5 constituye uno de los grandes ejes de movilidad del país. Conecta Montevideo con el centro y norte de Uruguay, articulando departamentos con fuerte identidad cultural, productiva y patrimonial.
La consolidación de una oferta termal en Tacuarembó permitiría fortalecer un corredor turístico que ya cuenta con atractivos vinculados a la historia, la tradición gaucha, el patrimonio rural, el turismo de naturaleza y la producción agropecuaria.
La lógica moderna del turismo ya no se basa únicamente en destinos aislados, sino en corredores capaces de ofrecer múltiples experiencias durante un mismo viaje.
En ese escenario, la Ruta 5 podría transformarse en una propuesta integrada donde convivan cultura, gastronomía, turismo rural, eventos, naturaleza y bienestar.
Una oportunidad para captar visitantes de frontera
El proyecto también abre posibilidades interesantes para el turismo fronterizo.
El norte uruguayo mantiene vínculos históricos, económicos y culturales con el sur de Brasil. La cercanía geográfica facilita los desplazamientos de corta duración y permite captar visitantes que buscan alternativas diferentes a las tradicionales.
Las experiencias termales de Salto y Paysandú demostraron durante años que existe una demanda sostenida desde el mercado brasileño y argentino para este tipo de productos.
Tacuarembó podría incorporarse a esa dinámica, ampliando la oferta nacional y generando nuevas razones para que visitantes del exterior recorran otras regiones del país.
Mirada de futuro
La construcción de un parque termal no garantiza por sí sola el éxito turístico. La experiencia internacional demuestra que los proyectos más exitosos combinan infraestructura de calidad, conectividad, promoción profesional, servicios complementarios y una identidad clara.
Sin embargo, la iniciativa presentada por la Intendencia de Tacuarembó abre una discusión relevante sobre el modelo de desarrollo turístico que Uruguay necesita para las próximas décadas.
El desafío ya no consiste únicamente en atraer más visitantes, sino en construir destinos capaces de generar actividad durante todo el año, distribuir beneficios en el territorio y responder a las nuevas motivaciones de los viajeros.
El turismo del bienestar parece alinearse con esa visión. Y si la coordinación entre el Ministerio de Turismo, las intendencias del norte y los actores privados logra consolidarse, Tacuarembó podría convertirse en una de las próximas apuestas estratégicas del mapa turístico uruguayo.
Más que un parque termal, la propuesta representa una oportunidad para pensar el norte como un espacio de innovación turística, integración regional y crecimiento sostenible.
Uruguay fortalece su red aérea y busca posicionarse como hub regional
Noticias y Destinos recibió esta semana la información sobre la inauguración de un vuelo directo entre Mendoza y Punta Cana. Mientras repasábamos los detalles de la nueva conexión, volvió a surgir una reflexión que hemos planteado en varias oportunidades: la importancia que podría tener para Uruguay la llegada de Arajet y una mayor vinculación aérea con República Dominicana y el Caribe. En semana de tursimo han llegado dos vuelos charter de Arajet lo cual da para iniciar el sueño de volar directo.
La noticia argentina confirma una tendencia que se consolida en toda América Latina. Las aerolíneas ya no buscan únicamente conectar grandes capitales. Cada vez aparecen más rutas que unen destinos turísticos, regiones productivas y ciudades intermedias con mercados que hace pocos años parecían lejanos o difíciles de alcanzar.
En ese contexto, Uruguay atraviesa uno de los mejores momentos de conectividad aérea de su historia reciente. El Aeropuerto Internacional de Carrasco presentó para junio una programación de 158 frecuencias semanales, 11 aerolíneas operando y 15 destinos directos, una red que fortalece la posición del país dentro del mapa regional y abre nuevas oportunidades para el turismo, los negocios y la captación de viajeros en tránsito.
Los números muestran una realidad diferente a la de hace apenas algunos años. Uruguay ya no aparece únicamente como destino final para turistas o viajeros de negocios. Comienza a posicionarse como una plataforma de conexiones regionales capaz de atraer pasajeros de países vecinos.
La consolidación de rutas hacia Brasil es uno de los mejores ejemplos. San Pablo, Río de Janeiro, Fortaleza, Belo Horizonte y Salvador amplían el abanico de opciones para los uruguayos, pero también generan oportunidades para viajeros argentinos, paraguayos o del sur de Brasil que podrían utilizar Montevideo como punto de conexión.
La experiencia internacional demuestra que los aeropuertos exitosos no crecen solamente por la cantidad de pasajeros locales. Crecen cuando logran convertirse en nodos de distribución. Panamá construyó gran parte de su desarrollo aéreo sobre ese concepto. Lima lo fortaleció en la costa del Pacífico. Incluso ciudades de menor tamaño han encontrado en la conectividad una herramienta de desarrollo económico y turístico.
Las aerolíneas buscan conectar mercados que hace algunos años parecían imposibles de unir sin escalas.
La pregunta entonces es inevitable: ¿podría una futura estrategia comercial permitir conexiones desde Carrasco hacia destinos del Caribe como Punta Cana, Cancún o Aruba? ¿Podría Montevideo captar pasajeros del litoral argentino, del sur brasileño o incluso del Paraguay para alimentar esas rutas?
Los datos invitan al optimismo. El Aeropuerto de Carrasco cerró 2025 con más de 2,1 millones de pasajeros, el mejor registro de su historia. Enero de 2026 volvió a marcar un récord mensual y el Ministerio de Turismo incorporó incentivos para nuevas rutas internacionales.
A esto se suma una ventaja que el sector destaca cada vez con más frecuencia: la infraestructura. Carrasco dispone de una terminal moderna, procesos eficientes y capacidad para absorber crecimiento sin las complejidades operativas de algunos grandes aeropuertos de la región.
Desde el Consejo Internacional de Aeropuertos para América Latina y el Caribe (ACI-LAC), su director general Rafael Echevarne fue claro al afirmar que Uruguay ya cuenta con las condiciones necesarias para actuar como hub regional.
El desafío ahora consiste en transformar esa potencialidad en nuevas conexiones.
Cada nueva ruta en Sudamérica demuestra que los viajeros buscan menos escalas, más comodidad y conexiones inteligentes.
Y Carrasco parece estar cada vez mejor posicionado para participar de esa conversación.
Arajet es la aerolínea bandera de República Dominicana y la primera aerolínea low cost del Caribe, con base en el Aeropuerto Internacional Las Américas en Santo Domingo. Ofrece viajes a más de 20 destinos en América del Norte, Central, el Caribe y América del Sur utilizando una moderna flota de aviones Boeing 737 MAX 8.
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