El verdadero efecto wow de Porto Seguro no está solo en sus playas
Como un adolescente que vuelve de un recital y guarda la entrada en un cajón, regresé de Porto Seguro con cada una de las cintas en mi muñeca. Muchos me decían: “ya sos grande, sacátelas”. Pero no entendían que no eran simples pulseras. Eran recuerdos vivos. Fragmentos de conversaciones, abrazos, kilómetros, historias y momentos que uno sabe que no vuelven exactamente igual.
Cada cinta tuvo una emoción distinta. Una charla sobre turismo y futuro. Una caminata bajo el calor bahiano. Una entrevista improvisada. Un café mirando el mar. Un intercambio de ideas entre periodistas de distintos lugares. La sensación de descubrir que todavía existen destinos donde la experiencia humana vale más que la velocidad.
Y ahí aparece algo que en marketing turístico se conoce como el “efecto wow”. Ese instante donde un destino deja de ser un lugar para transformarse en memoria emocional. Porto Seguro no se resume en playas o paisajes. Su fuerza está en lo que provoca. En cómo logra que alguien decida conservar una cinta de acceso como si fuera un pequeño tesoro personal.
Porque el turismo real no se mide solo en estadísticas ni en cantidad de visitantes. Se mide en aquello que uno no quiere soltar al volver a casa.
Cada pulsera generada en el encuentro de FEBTUR terminó siendo más que un acceso. Fue una marca silenciosa de experiencias compartidas, de aprendizaje, de identidad y de esa extraña alegría de sentirse, por unos días, nuevamente adolescente.
La comunidad Pataxó mantiene vivas tradiciones, rituales y formas de entender el mundo
En medio de la Mata Atlántica del sur de Bahía, muy cerca de Porto Seguro y Santa Cruz Cabrália, la Reserva Pataxó de Jaqueira se transformó en mucho más que una experiencia turística. Es un territorio de resistencia cultural, reconstrucción identitaria y educación indígena gestionada por la propia comunidad.
Los Pataxó forman parte de uno de los pueblos originarios más antiguos del nordeste brasileño. Su presencia en la región antecede la llegada portuguesa de 1500 y distintas investigaciones históricas señalan que el contacto con los colonizadores alteró profundamente su organización territorial y cultural.
Actualmente viven principalmente en el extremo sur del estado de Bahía y en el norte de Minas Gerais, distribuidos en decenas de aldeas y territorios indígenas reconocidos oficialmente.
El peso de la historia y la resistencia
Uno de los episodios más dolorosos de la historia Pataxó fue el llamado “Fogo de 51”, ocurrido en 1951, cuando una aldea indígena fue atacada e incendiada en un contexto de persecución y disputa territorial. Diversos estudios académicos lo describen como un punto de quiebre que provocó dispersión, miedo y ocultamiento cultural entre muchas familias indígenas.
Durante décadas, numerosos Pataxó dejaron de hablar públicamente su lengua y muchas prácticas tradicionales quedaron invisibilizadas por presión social y estatal. Sin embargo, desde finales del siglo XX comenzó un fuerte movimiento de recuperación cultural, especialmente en torno a la lengua Patxohã, rituales ancestrales y modelos educativos propios.
Cómo nació la Reserva de Jaqueira
La Reserva de Jaqueira surgió a partir de un proceso de reorganización territorial dentro de la Tierra Indígena Coroa Vermelha. Según investigaciones académicas y registros sobre la comunidad, el proyecto tomó fuerza desde 1997 y se consolidó como una iniciativa indígena vinculada a la preservación ambiental y al etnoturismo comunitario.
Hoy el territorio protegido cuenta con unas 827 a 900 hectáreas de Mata Atlántica preservada, dependiendo de la fuente consultada.
La propuesta fue impulsada especialmente por lideresas indígenas y familias Pataxó que entendieron que mostrar su cultura podía convertirse también en una herramienta económica y de fortalecimiento identitario. El turismo comunitario permitió generar ingresos sin abandonar la defensa del territorio y de las tradiciones.
Conversé con una señora Pataxó de 107 años que, con una serenidad difícil de explicar, nos dijo que la vida es naturaleza, paz para todo lo que se hace y respeto entre las personas. Hablaba despacio, sin ansiedad, como si el tiempo tuviera otro valor dentro de la aldea. En un mundo acelerado y lleno de ruido, aquella charla sencilla terminó dejando una sensación profunda: quizá muchas respuestas modernas todavía siguen escondidas en las formas más antiguas de vivir.
Una comunidad organizada con liderazgo propio
La gobernanza de la reserva funciona desde estructuras tradicionales indígenas. Las decisiones comunitarias se articulan alrededor del liderazgo del cacique, referentes culturales, educadores y familias que integran la aldea.
Investigaciones universitarias sobre la Reserva de Jaqueira mencionan la importancia de liderazgos como Nitynawã Pataxó y Syratã Pataxó en los procesos educativos, ambientales y culturales desarrollados dentro de la comunidad.
Además del liderazgo político tradicional, la comunidad trabaja mediante asociaciones vinculadas al turismo comunitario y a proyectos de preservación cultural y ambiental. Distintos estudios definen el modelo como una experiencia de “ecoturismo comunitario indígena”.
La escuela indígena como centro cultural
Uno de los aspectos más relevantes de Jaqueira es su escuela indígena. No se trata solamente de un centro educativo convencional, sino de un espacio de transmisión cultural.
La Escuela Indígena Pataxó de la Reserva de Jaqueira fue inaugurada en 2009 y diversos trabajos académicos analizan cómo combina enseñanza formal con conocimientos tradicionales, educación ambiental y recuperación lingüística.
En la escuela se enseña portugués, pero también Patxohã, la lengua revitalizada por el pueblo Pataxó tras décadas de pérdida cultural. Según reportajes y estudios educativos, las clases integran música, pintura corporal, relatos orales, rituales y conocimientos sobre el bosque.
Investigadores de la Universidad Federal del Sur de Bahía destacan que la educación desarrollada en Jaqueira posee características de educación ambiental crítica y de formación comunitaria basada en la identidad cultural indígena.
Mucho más que turismo
Quien visita la reserva participa de caminatas por la selva, conoce viviendas tradicionales llamadas “kijemes”, presencia el Awê —ritual de canto y danza colectiva— y escucha relatos sobre espiritualidad, caza, plantas medicinales y memoria ancestral.
Pero detrás de cada experiencia existe algo más profundo: la reconstrucción permanente de un pueblo que sobrevivió a siglos de desplazamiento, discriminación y pérdida territorial.
En tiempos donde el turismo muchas veces se consume rápido para las redes sociales, la Reserva Pataxó de Jaqueira recuerda que algunos destinos todavía invitan a detenerse, escuchar y comprender que la identidad también puede ser una forma de resistencia.
Visitar la reserva no debería ser solo una excursión turística. También puede convertirse en una pregunta incómoda:
¿qué estamos perdiendo como humanidad mientras ganamos velocidad?
Porto Seguro guarda playas conocidas en todo Brasil, pero también conserva estos espacios donde el tiempo parece respirar diferente.
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Vecinos impulsan proyecto para recuperar la arena de la playa de Piriápolis
Piriápolis busca una solución de fondo para recuperar su playa y proteger uno de los balnearios más emblemáticos del país
La situación de la playa de Piriápolis volvió a instalarse en la agenda pública y turística. Vecinos organizados, técnicos y actores políticos comenzaron a impulsar un proceso que apunta a encontrar una solución estructural para mejorar la arena y preservar el principal capital natural del histórico balneario de Maldonado.
Desde la comisión de vecinos Pro Playa señalaron a Noticias y Destinos que el objetivo central es lograr que el Estado priorice recursos para avanzar en estudios técnicos rigurosos y, posteriormente, en una obra de recuperación costera que permita proteger el perfil turístico de la ciudad.
Piriápolis no representa únicamente una playa más del Uruguay. El destino forma parte de la identidad turística nacional desde hace más de un siglo. Su rambla, el Cerro San Antonio, el puerto, la arquitectura vinculada a la visión de Francisco Piria y su relación histórica con el turismo familiar la transformaron en una referencia para generaciones de uruguayos y visitantes extranjeros.
Por esa razón, el deterioro de sectores de la costa y la pérdida de arena generan preocupación no solamente en residentes y operadores turísticos, sino también en quienes entienden que el turismo necesita planificación de largo plazo y políticas sostenidas en el tiempo.
Según explicaron desde Pro Playa, el camino planteado contempla varias etapas. La primera corresponde a la identificación técnica del problema, apoyándose en informes desarrollados por especialistas de Universidad de la República y de la Universidad de Cantabria, instituciones que ya realizaron evaluaciones preliminares sobre la dinámica costera.
La segunda etapa apunta a consolidar voluntad política y recursos económicos, punto en el que actualmente se encuentra trabajando la organización vecinal. Posteriormente, el proceso requeriría un llamado a licitación para elaborar el proyecto ejecutivo y, más adelante, estudios de impacto ambiental y ensayos técnicos de modelación antes de definir cualquier intervención definitiva.
El pasado 17 de abril se realizó una reunión informativa con participación de diputados de Maldonado, instancia que permitió comenzar a instalar el tema en el debate político departamental y nacional.
Desde la comisión sostienen que el objetivo inmediato es difundir la problemática para que el actual gobierno nacional y departamental asignen recursos destinados a los estudios técnicos necesarios. La aspiración de mediano plazo consiste en que el futuro presupuesto nacional contemple la obra que finalmente recomienden los especialistas.
El planteo también abre una discusión más amplia sobre cómo Uruguay enfrenta los desafíos vinculados a erosión costera, cambio climático y sostenibilidad turística. En destinos donde la playa constituye el principal motor económico, la protección ambiental comienza a ser, además, una política de desarrollo.
En el caso de Piriápolis, preservar la calidad de su costa significa también defender empleo, inversiones, actividad gastronómica, hotelería y movimiento comercial en uno de los destinos más tradicionales del país.
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