El Safari Minero, ubicado a 60 kilómetros de la ciudad de Artigas, se consolida como uno de los productos turísticos más originales del norte uruguayo. Una experiencia que une aventura, conocimiento y patrimonio natural, en torno a una piedra que hoy es símbolo nacional: la amatista.


Donde la tierra guarda su propio resplandor

Invitados por CAMTUR Conecta – Región Norte, visitamos el Safari Minero de Artigas para vivir la experiencia desde adentro y contarla en primera persona. A 60 kilómetros de la ciudad de Artigas, en la zona del Catalán, un camino de piedra y tierra conduce hacia una experiencia singular: el Safari Minero, un proyecto que transforma la minería artesanal en una vivencia educativa y turística.
En un paisaje de colinas y basalto, el visitante se convierte en minero por un día y descubre un universo que durante siglos permaneció oculto bajo el suelo del norte uruguayo.

“En el plan de negocios original esperábamos traer en el año mil personas y hoy estamos pasando las nueve mil, con proyección de alcanzar los 13.000 turistas anuales para 2026”, explicó Mateo Acosta, creador y referente del proyecto Safari Minero.

El emprendimiento fue desarrollado por el Hotel Casino San Eugenio del Cuareim en 2014, luego de dos años de planificación, con el objetivo de acercar al público al corazón de la minería de ágatas y amatistas, piedras que han hecho de Artigas un nombre reconocido en los mercados internacionales.


La amatista, piedra nacional del Uruguay

En octubre de 2024, el Poder Ejecutivo declaró oficialmente a la Amatista como piedra nacional, sumando este mineral —de fama mundial por su pureza y tonalidades intensas— al conjunto de símbolos nacionales junto a la flor del ceibo y el tero.

La amatista es un mineral de origen magmático, formado hace más de 130 millones de años.
Las condiciones únicas del suelo artiguense le otorgaron un color violeta profundo e inconfundible, imposible de replicar en otros lugares del mundo. Por esa razón, coleccionistas, geólogos y visitantes llegan cada año atraídos por su belleza natural y su mística.

“La amatista de Artigas tiene una energía especial. No solo por su composición, sino por el tiempo que tardó en formarse. Es la historia del país escrita en piedra”, señala Acosta.


Una experiencia única bajo tierra

El Safari Minero es hoy un modelo de turismo temático reconocido a nivel nacional.
El visitante recorre minas a cielo abierto y galerías, guiado por expertos que explican cada fase del proceso: desde la extracción del mineral hasta su clasificación y pulido.

En el taller de esculturas, las piedras cobran vida. Las manos de los artesanos locales moldean figuras que parecen nacer del corazón de la tierra: águilas, peces, rostros humanos y geodas abiertas que revelan su interior violeta.

“Cuando los adultos mayores llegan y ven las piedras, se abalanzan sobre ellas con la emoción de un niño. Las quieren tocar, sentir su peso, descubrirlas”, cuenta Mateo, que integra el equipo desde los comienzos del proyecto en 2012.

Durante el recorrido se conocen también las historias de las familias mineras, los métodos de extracción y las tradiciones que se transmiten de generación en generación.
El paseo culmina con un almuerzo en el interior de una mina, una experiencia que combina gastronomía, paisaje y reflexión.


De la mina al mundo

Artigas no solo exporta piedras; exporta identidad.
Los principales compradores provienen de Asia, especialmente de China y Japón, donde las ágatas y amatistas son apreciadas tanto por su valor estético como por su significado energético y espiritual.
Los visitantes aprenden sobre los usos de las piedras en terapias naturales, decoración y joyería, descubriendo que cada geoda guarda una historia de millones de años.

“Muchos visitantes nos dicen que viajan al exterior buscando experiencias así, y se sorprenden de encontrarla en Uruguay. Este safari les muestra lo que tenemos debajo de nuestros pies”, resume Acosta.


Reconocimientos y proyección

El proyecto fue distinguido con el Premio Sol, otorgado por la Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR), por su innovación y aporte al desarrollo del turismo sostenible.
Asimismo, ha recibido apoyos del Ministerio de Turismo, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), que acompañan su expansión hacia nuevas etapas de formación, capacitación y difusión.

Con más de 9.000 visitantes anuales y proyección de crecimiento sostenido, el Safari Minero se ha convertido en uno de los principales atractivos del norte uruguayo, integrando naturaleza, ciencia y cultura en una propuesta que atrae tanto a estudiantes como a viajeros internacionales.


Visitar el Safari Minero

  • Ubicación: 60 km de la ciudad de Artigas (12 km de camino de piedra; acceso vehicular recomendado).

  • Costo promedio: U$S 30 a 40 por persona (grupos de 5 a 15 visitantes).

  • Duración: 3 a 4 horas.

  • Época recomendada: todo el año; ideal en primavera y otoño.

  • Premio Sol – CAMTUR 2025

  • Apoyos: MINTUR – ANII – ANDE.

  • Operador: Hotel Casino San Eugenio del Cuareim.

Preguntas frecuentes sobre el Safari Minero de Artigas (FAQ)

¿Dónde se encuentra el Safari Minero?

El Safari Minero está ubicado a unos 60 km de la ciudad de Artigas, en la zona del Catalán. El acceso incluye aproximadamente 12 km de caminos rural y pasando por el poblado La Bolsa que da trabajo a sus residentes, por lo que se recomienda conducir despacio y preferir vehículos con buena suspensión.

¿Qué se puede ver durante la excursión?

La visita permite recorrer minas a cielo abierto y galerías subterráneas, conocer el proceso completo de extracción de ágatas y amatistas, y visitar el taller de esculturas, donde los artesanos locales transforman las piedras en piezas únicas.
También se observan herramientas de trabajo, geodas naturales y el paisaje característico del norte uruguayo.

¿Cuál es el costo por persona?

El precio promedio es de U$S 40 por persona, en grupos de entre 10 y 15 visitantes. Incluye traslado desde la ciudad de Artigas, guía especializado, ingreso a las minas y visita al taller. Los precios pueden variar según la temporada y el operador turístico.

¿Es obligatorio hospedarse en el hotel para realizar el tour?

No. Aunque el Hotel Casino San Eugenio del Cuareim es el principal impulsor del proyecto, no es necesario hospedarse allí para participar del Safari Minero.
Se puede coordinar la excursión directamente desde la recepción del hotel o a través de la oficina de turismo de Artigas.

¿Cuál es la mejor época del año para visitarlo?

El otoño y la primavera son las estaciones más recomendadas, por sus temperaturas templadas. En los meses de verano (enero y diciembre) el recorrido sigue disponible, pero se aconseja llevar agua y protección solar, ya que parte del trayecto se realiza al aire libre.

¿Cuánto dura la visita?

La experiencia completa dura entre 3 y 4 horas, incluyendo traslados, recorrido por las minas y visita al taller de artesanos. Es ideal para disfrutar en familia, en pareja o en grupos pequeños.

¿Qué reconocimiento tiene este emprendimiento?

El Safari Minero recibió el Premio Sol 2025 por su aporte al turismo sostenible y educativo en Uruguay. Además, ha contado con el apoyo del Ministerio de Turismo, ANII y ANDE, fortaleciendo su desarrollo como producto turístico innovador.

¿Se puede comprar o llevar piedras?

Sí. En el taller del Safari Minero se pueden adquirir esculturas, geodas y piedras semipreciosas trabajadas por artistas locales. Cada pieza incluye información sobre su origen y tipo de piedra.

La tradicional Feria de Tristán Narvaja (Montevideo) cumple 155 años y lo celebra con un despliegue de cultura, historia y compras que convoca a montevideanos, uruguayos y turistas.

Fue presentada oficialmente en las oficinas de la División Turismo de la Intendencia de Montevideo, con la presencia de autoridades como la directora de Turismo Karina Fortete, la subsecretaria del Ministerio de Turismo de Uruguay Ana Caram, y el director general del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay Carlos Varela, entre otros. Intendencia de Montevideo+1
Según Fortete, la feria representa “una conjunción de muchos valores” y es un “recordatorio permanente de todo lo que allí sucede, y de todo lo que puede allí suceder”. Intendencia de Montevideo


Un poco de historia y anécdotas

La feria tiene su raíz en una “feria dominical de productos agrícolas” que funcionaba en la Plaza Independencia a fines del siglo XIX. Teledoce.com+1
En el año 1909 —específicamente el domingo 3 de octubre— se instaló en la entonces calle Yaro (hoy denominada Calle Tristán Narvaja) la actividad que derivó en la actual feria. Teledoce.com+1
La calle se encuentra en el barrio Cordón, y todos los domingos, entre las 9 de la mañana y las 16 h aproximadamente, se convierte en el eje de un paseo único. Teledoce.com

Entre las anécdotas que hacen de esta feria un lugar singular:

  • Se la describe como un “mercado de pulgas” uruguayo, donde se puede hallar desde muebles antiguos hasta frutas y verduras frescas. Teledoce.com+1

  • En la calle Paysandú —que cruza Tristán Narvaja— se concentra la cuadra de los libreros, donde han pasado generaciones de lectores y coleccionistas. Wikipedia

  • Un cronista recuerda la mezcla de objetos curiosos, hallazgos inesperados, que dan vida al paseo dominical. Teledoce.com


¿Por qué es una visita imprescindible?

  1. Diversidad infinita: Prácticamente “uno puede encontrar de todo” —igual que en el célebre El Rastro de Madrid— desde discos de vinilo, juguetes antiguos, libros raros, muebles restaurados, hasta verduras recién cosechadas. Wikipedia+1

  2. Valor histórico-cultural: No es solo una feria comercial, sino un paseo que recolecta memoria colectiva: de vecinos, feriantes de años, locales que surgieron allí. Por ejemplo, en este aniversario se relanzó el libro Así en la feria como en la vida, de Ricardo Cozzano Ferreira, que recopila historias y testimonios sobre el valor social y cultural de la feria. Montevideo+1

  3. Ambiente de barrio con toque turístico: Es domingo, suena candombe o tango en la vereda, se ven los plátanos que dan sombra en el Cordón, se siente esa sensación de “postal dominical” de Montevideo. Intendencia de Montevideo+1

  4. Conexiones internacionales: La feria se hermanó con la Feria de San Telmo de Buenos Aires, reforzando vínculos culturales en la región. Montevideo


Qué ver, qué hacer y cómo disfrutarla

  • Llegue temprano: a partir de las 9 a.m., cuando los puestos empiezan a desplegarse con más calma.

  • Dése el tiempo para perderse un poco: cruzar de la calle principal a laterales suele dar hallazgos inesperados.

  • Lleve curiosidad: no solo para comprar, sino para mirar, conversar, descubrir objetos con historias.

  • Combine el paseo con un café en una librería o bar del barrio: la feria vive también en los espacios contiguos, no solo en los puestos.

  • Para turistas: es una oportunidad perfecta para llevar un recuerdo auténtico de Montevideo (ya sea un libro usado con historia, un objeto de colección, o simplemente la experiencia de recorrer el barrio).

 

El norte de Uruguay se prepara para recibir una nueva edición de CAMTUR Conecta, una iniciativa de la Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR) que, con el apoyo del Ministerio de Turismo, las intendencias de Artigas, Rivera, Cerro Largo y Tacuarembó, y el Destino Binacional Rivera–Santana do Livramento, busca algo más que reunir a empresarios, operadores y comunicadores: busca tejer vínculos.
Vínculos entre regiones, entre culturas y entre maneras de entender el turismo como un motor de desarrollo territorial.

Viajar hacia el norte del país no es solo recorrer kilómetros: es adentrarse en una frontera que late con ritmo propio, donde el español y el portugués conviven en una misma conversación, y donde la identidad se multiplica entre vinos, minas, carnaval y hospitalidad.


Camino a Artigas: la tierra que respira amatista

A través de la ruta 5, el paisaje se ensancha. Campos que parecen no tener fin, vacas diminutas en la distancia y pueblos que despiertan entre brumas.
La llegada a Artigas tiene el aire de lo desconocido, como si el país terminara allí y comenzara otro. Pero no, aquí Uruguay late con su propio pulso.

En el Safari Minero, el visitante deja atrás la idea de que la minería es solo trabajo duro y se adentra en una experiencia sensorial. Las piedras preciosas emergen de la tierra húmeda como pequeñas galaxias; cada una guarda millones de años bajo su superficie violácea.
Las manos de los mineros, curtidas y firmes, muestran con orgullo los fragmentos de amatista que se transformarán en joyas o en simples recuerdos de un lugar donde el suelo también narra historias.

Más tarde, en la Casa Tannat, el aire cambia de densidad. Aromas a tierra mojada y madera envuelven el recorrido por los viñedos. Aquí el vino tiene un acento del norte, profundo y cálido, como el habla de su gente. La degustación no es un acto gourmet, sino un ritual compartido: una forma de celebrar que, incluso lejos del mar, Uruguay sigue siendo tierra de sabores.

Cuando el día se apaga, el Valle del Lunarejo ofrece una postal serena. Colinas suaves, cielos infinitos y el crepitar de los fuegos del encuentro Mujeres rurales, fuegos y sabores.
Las parrilleras del norte hablan con pasión del oficio, de la herencia y del orgullo. Cada fuego encendido parece una ofrenda al territorio.
Dormir en este lugar es vivir una experiencia distinta: estrellas sin contaminación lumínica, buena comida casera en Villa Pancha y la calidez de los Tipis de madera, con cama doble y fogón individual. Hay baños completos, cocina, living y un gran fogón compartido donde el silencio se mezcla con el canto de los grillos.


Rivera y Santana: la frontera que no divide

Al amanecer siguiente, el viaje continúa hacia Rivera, donde la frontera se vive más como abrazo que como línea. La experiencia del “Trem do Pampa”, en la estación de Santana do Livramento, revive los días en que las locomotoras unían mundos.
Hoy, en lugar de carbón, el combustible son los sabores y la música: catas de productos locales y melodías que cruzan idiomas sin necesidad de traducirse.

En el MUMA, el Museo de Arte de Rivera, los colores cobran vida entre obras que hablan de identidad y pertenencia. A pocos pasos, el Campo Arte Hotel demuestra que la hospitalidad también puede ser arte: paredes que respiran historia y jardines que invitan al silencio.

El recorrido continúa hacia una joya del turismo enológico: la Bodega Cerro del Chapéu. Allí, entre colinas que parecen olas detenidas, el vino se vuelve paisaje.
La visita guiada combina técnica y poesía: desde el proceso de fermentación hasta el primer sorbo, todo está pensado para conectar al visitante con la esencia del lugar.
En la terraza, el horizonte se abre hacia Brasil. No hay fronteras visibles, solo viñedos que siguen su curso más allá del alambrado.

La siguiente parada, Viñas 636, es una experiencia más íntima. Los visitantes se reúnen alrededor de una mesa larga, donde el vino y la conversación fluyen con naturalidad. No hay prisa: el norte enseña que el tiempo también puede tener otro ritmo.
El almuerzo final en Solar Gastronomía & Café es una despedida entre amigos. Nadie mira el reloj; todos miran el paisaje.


El norte que conecta

Viajar a Rivera y Artigas con CAMTUR Conecta no es recorrer destinos turísticos. Es entrar en una geografía de vínculos.
Aquí, los proyectos binacionales no son discursos, sino realidades que se sienten en cada encuentro entre productores, cocineras, artistas y guías.
El turismo minero, el enoturismo y el arte se mezclan para mostrar un Uruguay que se reinventa desde sus márgenes.

En la frontera, las palabras cambian, los aromas se confunden, las banderas se cruzan.
Pero el mensaje es claro: este norte no separa, conecta.


CAMTUR: tejiendo redes que transforman

La Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR) impulsa con esta edición una manera distinta de construir país desde el turismo.
No se trata solo de promover destinos, sino de fortalecer redes, visibilizar actores locales y mostrar que el desarrollo turístico puede —y debe— tener rostro humano.
Empresarios, comunicadores, guías e influencers comparten experiencias para dar voz a un territorio que, aunque lejos de los grandes circuitos, guarda algunas de las historias más profundas del país.

Inauguraron el símbolo de paz más grande del mundo en homenaje al Papa Francisco y las religiones abrahámicas

Uruguay vuelve a sorprender al mundo con un mensaje de unión y esperanza. En las sierras de Lavalleja, una pareja uruguaya casada por el Papa Francisco erigió un monumento de 20 mil metros cuadrados que reúne en un solo espacio los símbolos del cristianismo, el judaísmo y el islam.

Se trata del símbolo de paz interreligioso más grande del planeta, visible incluso desde el espacio, creado dentro del emprendimiento turístico y espiritual “El Secreto en las Sierras”, en Cumbre de los Reyes, a dos kilómetros de Villa Serrana.


Una imagen que habla por sí sola

Desde el aire, el paisaje uruguayo revela una composición impresionante:

  • Una estrella de David formada con vides, símbolo del pueblo judío y de una tradición que cuenta 5784 años de historia.

  • Una media luna y estrella del islam, construida con piedra blanca, recordando una fe que remonta su calendario al año 636 de nuestra era.

  • Dos peces entrelazados, símbolo primitivo del cristianismo que hoy, en su año 2025, celebra más de dos milenios de fe y servicio.

  • Y un laberinto en forma de árbol de la vida, donde crecen 412 árboles nativos, símbolo del vínculo entre el hombre, la naturaleza y lo divino.

Todo dentro de un círculo de piedra de 162 metros de diámetro y 20.200 metros cuadrados, levantado con más de 80 toneladas de piedra local y materiales provenientes de canteras de Amatistas de Artigas y Lavalleja.


Una obra que une religiones y corazones

La inauguración reunió a representantes de las tres religiones abrahámicas, junto a autoridades nacionales y departamentales. Estuvieron presentes el secretario de Presidencia Alejandro Sánchez, los intendentes Daniel Ximénez (Lavalleja) y Carlos Enciso (Florida), la ministra de Vivienda Tamara Paseyro, y el presidente del PIT-CNT Marcelo Abdala, entre otros.

El proyecto, liderado por Omar Caballero y Noelia Franco junto a sus cinco hijas, busca ingresar al Libro Guinness de los Récords en dos nuevas categorías: “Símbolo de paz interreligioso más grande del mundo” y “Jardín interreligioso más grande del mundo”.


Inspirado por un encuentro divino

La historia detrás de esta obra comienza en 2018, cuando el Papa Francisco sorprendió al matrimonio Caballero-Franco casándolos en el Vaticano. Ese gesto de amor y fe sembró la idea de construir un símbolo que trascendiera fronteras y credos.

En 2022, tras visitar Tierra Santa, el proyecto tomó forma. Franco recuerda:

“Jerusalén nos deslumbró por su clima interreligioso. Allí comprendimos que todos, a nuestra manera, creemos en el mismo Dios. Este círculo es nuestro grito de paz, nuestro pequeño aporte a la unión de los pueblos”.


El mensaje desde las sierras uruguayas

En el centro del círculo se eleva una gruta dedicada al Padre Pío, traída desde San Giovanni Rotondo, rodeada por el altar indígena que da origen al Mandala de Rosas, nombre con el que la familia denomina el conjunto.

“Desde Uruguay lanzamos un grito de paz al mundo”, afirma Noelia Franco. “Queremos que los hermanos vuelvan a ser hermanos. Que este símbolo inspire a otros a hacer lo mismo”.


Una mirada al cielo y al alma

El proyecto El Secreto en las Sierras no solo es un emprendimiento turístico rural, sino también un espacio de reflexión espiritual donde conviven el arte, la naturaleza y la fe.

En tiempos de guerras, intolerancias y divisiones, este círculo uruguayo recuerda que la paz se construye con piedras, pero también con gestos.
Gestos como el de una familia que decidió convertir su fe en una obra visible desde el cielo, y su esperanza en una raíz que crece desde el corazón de América del Sur.

Aún no hemos tenido la oportunidad de visitar este maravilloso espacio, aunque ya forma parte de nuestra agenda próxima. Me siento profundamente orgulloso, ya que conozco a la familia Caballero Franco y sé del compromiso y la excelencia con que siempre han impulsado la difusión del turismo y la organización de eventos. Su trabajo refleja una verdadera vocación por construir puentes entre la fe, la cultura y el desarrollo territorial. Un gran reconocimiento de mi parte a esta iniciativa inspiradora.

 

 

 

Tres destinos, una misma emoción: Andalgalá, Salta y Luján de Cuyo en la FIT

Durante la Feria Internacional de Turismo (FIT), mantuvimos encuentros con referentes de tres destinos argentinos que, aunque geográficamente distintos, comparten un mismo propósito: emocionar al viajero. Desde la fuerza natural de Andalgalá, en Catamarca, hasta el encanto cultural de Salta capital y la elegancia enológica de Luján de Cuyo, en Mendoza, estos territorios simbolizan la diversidad turística del norte y el oeste argentino.

Andalgalá, naturaleza, historia y la piedra que simboliza a la Argentina

Ubicada en el centro-norte de Catamarca, Andalgalá cautiva con su equilibrio entre naturaleza y cultura ancestral. El director de Turismo, Guillermo Acevedo, compartió su visión sobre el desarrollo de este destino donde la espiritualidad y el paisaje se entrelazan.

El Cañón de Vis Vis, la Cuesta de Capillitas —considerada la más larga de Sudamérica— y los senderos de trekking y astroturismo convierten a Andalgalá en un paraíso para los sentidos. Allí nace también la rodocrosita, la piedra nacional argentina, símbolo de belleza y energía, que el director me obsequió como muestra de amistad y que hoy llevo con orgullo. Su color rosado refleja la identidad de una tierra que vibra con historia y hospitalidad.

Salta, tan linda que enamora

Con Romina Flamini, referente de Turismo de Salta capital, compartimos el espíritu del Plan Estratégico “Liderar”, cuyo objetivo es posicionar la marca “Salta, tan linda que enamora” en mercados prioritarios como el uruguayo, con el que la provincia mantiene vínculos turísticos y comerciales desde hace más de dos décadas.

Salta se distingue por su conectividad aérea con las principales ciudades argentinas y con destinos internacionales de la región, lo que facilita el acceso a su amplia oferta de cultura, naturaleza, gastronomía y experiencias auténticas.
Desde el imponente Cerro San Bernardo hasta el histórico Cabildo, la ciudad combina tradición, modernidad y calidez. Su gente recibe al visitante con un mate, una copla o una empanada, reflejando el alma norteña en cada encuentro.

Luján de Cuyo, donde el vino abraza la aventura

En Mendoza, Erika Villarruel, directora de Turismo de Luján de Cuyo, compartió los ejes de promoción que sitúan a la región como uno de los principales destinos vitivinícolas del país.
Ubicada al pie de la Cordillera de los Andes, Luján de Cuyo combina elegancia y adrenalina: desde los circuitos en bicicleta por los viñedos y las degustaciones en bodegas de renombre internacional, hasta las experiencias de rafting en el río Mendoza, caminatas por el Cañón del Atuel y vistas panorámicas del majestuoso Aconcagua.

Entre los atractivos más valorados por los viajeros se destacan:

  • Bodega Catena Zapata, con su arquitectura inspirada en las pirámides mayas.

  • Bodega Chandon Argentina, emblema de los espumantes mendocinos.

  • Bodega Luigi Bosca y sus jardines entre viñedos.

  • El Museo Fader, joya cultural enclavada entre olivares.

  • Parque de Aventura Potrerillos, ideal para turismo activo.

Luján de Cuyo impulsa un modelo de turismo sustentable que une naturaleza, gastronomía y bienestar. Es un destino que invita a disfrutar sin prisa, con el vino y la montaña como aliados.


Tres destinos, una misma pasión

Andalgalá, Salta y Luján de Cuyo son más que puntos en un mapa: son experiencias que se sienten.
Las conversaciones con Guillermo Acevedo, Romina Flamini y Erika Villarruel en la FIT confirmaron que el turismo no solo se mide en kilómetros recorridos, sino en emociones compartidas.

Cada destino, a su manera, enamora: la piedra rosa de Catamarca, el alma norteña de Salta y los vinos de Mendoza trazan una ruta de belleza, identidad y conexión humana.
Viajar por Argentina es reencontrarse con lo esencial: la emoción de descubrir.

Pronto esperamos recorrer personalmente estos tres destinos —Andalgalá, Salta y Luján de Cuyo— para vivir en primera persona aquello que hoy nos comparten sus representantes. Cada uno guarda historias que merecen contarse: la fuerza mineral de la rodocrosita catamarqueña, la calidez cultural de Salta y la elegancia natural de Mendoza. Será un privilegio descubrirlos, sentirlos y relatarlos a nuestros lectores, con la mirada puesta en las emociones que el turismo auténtico sigue despertando en cada viaje.


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