Vendimia Sunset: la experiencia de cosechar y degustar vino en Colonia
La vendimia empieza a sentirse en Uruguay, y Colonia vuelve a ocupar un lugar especial en ese calendario íntimo que mezcla campo, vino y tiempo detenido. Este año, la primera invitación llega desde Hacienda del Sacramento, que abre sus puertas con una propuesta pensada para vivir la cosecha desde adentro, al ritmo del atardecer.
Vendimia Sunset: cuando el viñedo marca el pulso
El sábado 28 de febrero, desde las 18.00, la bodega propone una Vendimia Sunset que combina experiencia, paisaje y sabores locales. No se trata solo de degustar vinos, sino de participar del inicio del proceso: recorrer el viñedo, conocer la cosecha, observar los primeros pasos de la vinificación y entender cómo cada año deja su huella en la copa.
Todo sucede con una vista abierta al campo, mientras el sol cae lentamente y la música acompaña sin apuro.
Gastronomía pensada para el vino
La experiencia se completa con una propuesta gastronómica en etapas, diseñada para acompañar la degustación:
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Picada premium con fiambres y quesos del departamento
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Pan casero, tomates cherry y aceite de oliva de la zona
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Empanadas artesanales
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Brochettes
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Postre
Durante la jornada se degustarán cinco vinos de la bodega, elegidos para dialogar con cada momento de la tarde.
Cosecha 2026: un año esperado
La vendimia 2026 en Uruguay llega con expectativas positivas. Las condiciones climáticas del ciclo permitieron una maduración pareja, buen equilibrio entre azúcar y acidez, y perfiles aromáticos definidos, especialmente en variedades tintas. Enólogos y productores coinciden en que será una cosecha para seguir de cerca, con vinos que expresarán con claridad el carácter del terruño.
En ese contexto, las vendimias abiertas al público se consolidan como una forma de acercar el vino a las personas, sin solemnidad, desde la experiencia directa.
Ruta del Vino en Colonia
Ubicada en el kilómetro 6 de la Ruta 50, a solo 20 minutos de Colonia del Sacramento, Hacienda del Sacramento forma parte de la Ruta del Vino de Colonia, un recorrido que integra bodegas familiares, viñedos, gastronomía rural y paisajes abiertos.
Para quienes planifican la visita, el paseo puede complementarse con:
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El casco histórico de Colonia del Sacramento
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Estancias turísticas y posadas rurales
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Queserías artesanales y productores de aceite de oliva
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Atardeceres sobre el Río de la Plata, ideales para cerrar la jornada
Datos del evento
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Vendimia Sunset – Hacienda del Sacramento
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Fecha: sábado 28 de febrero
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Hora: 18.00
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Precio por persona: $2.800
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Reservas: +598 92 120 800
Una primera vendimia que no busca espectáculo, sino presencia: estar ahí cuando la uva deja de ser fruto y empieza a convertirse en vino. Una invitación a mirar, probar y entender por qué la vendimia sigue siendo uno de los rituales más esperados del año.
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Muestra de Cine del Tridente 2026: Punta del Diablo proyecta a Rocha al mundo
Muestra de Cine del Tridente 2026: Rocha se proyecta al mundo desde Punta del Diablo
Entrevista a Alejandra Larrosa, integrante de la Dirección de Turismo de Rocha
Del 5 al 8 de marzo de 2026, Punta del Diablo volverá a convertirse en pantalla abierta al mundo con una nueva edición de la Muestra de Cine del Tridente, un encuentro que cruza cine, formación, paisaje y cooperación regional. Uruguay, Argentina y Brasil confluyen en esta propuesta que suma, este año, un país invitado: El Salvador.
—¿Qué define a la Muestra de Cine del Tridente y por qué es distinta?
—“Lo primero es el lugar. Se realiza en la playa, en un entorno natural que transforma la experiencia cinematográfica. No se trata solo de ver películas, sino de vivir el cine. Además, es una muestra con fuerte impronta regional: el Tridente representa a Argentina, Brasil y Uruguay, y eso se refleja tanto en la programación como en el intercambio profesional”.
—La muestra va más allá de las proyecciones.
—“Exactamente. Hay capacitaciones, talleres, charlas y actividades especiales. Vienen realizadores y formadores de otros países, lo que convierte al evento en un espacio de aprendizaje y de encuentro. Para Rocha es clave: formación, circulación de ideas y desarrollo cultural, todo en un mismo marco”.
—Este año hay un país invitado.
—“Sí, El Salvador. Eso amplía el mapa y refuerza la vocación internacional de la muestra. La selección de películas es de alta calidad, con historias que conectan culturas y territorios diversos. Es cine que interpela y que dialoga con el público”.
—Desde Turismo de Rocha, ¿qué objetivos estratégicos acompañan esta muestra?
—“Estamos trabajando con claridad en tres líneas. Primero, posicionar a Rocha como locación para filmaciones, mostrando su diversidad de paisajes y su capacidad logística. Segundo, fomentar la industria audiovisual como sector económico y creativo. Y tercero, consolidar el turismo de eventos culturales, que desestacionaliza y atrae públicos específicos”.
—¿Qué impacto tiene Punta del Diablo como sede?
—“Es un símbolo. Punta del Diablo conserva identidad, paisaje y comunidad. El cine dialoga con ese espíritu. La muestra convoca a amantes del cine, profesionales y visitantes que buscan una experiencia cultural auténtica, en contacto con la naturaleza”.
La Muestra de Cine del Tridente es organizada por Rocha Filma, bajo la dirección de Rodrigo Magallanes, y cuenta con el apoyo de la Dirección de Cultura y Turismo de Rocha. Un proyecto que entiende al cine como industria, lenguaje cultural y motor de desarrollo territorial.
En marzo de 2026, las historias vuelven a encender la pantalla frente al mar. Y Rocha, una vez más, se deja filmar.
PyP: Petru y Pablo llevan su humor a Atlántida con un espectáculo que promete sala llena
PyP: Petru y Pablo, humor del bueno de verdad
El año pasado los vi actuar por separado, en obras distintas, y ocurrió algo simple y necesario: durante un buen rato uno se olvida de todo. De las preocupaciones, del ruido cotidiano. Esa risa que no empuja ni incomoda, que aparece y se queda. Por eso, cuando supe que Petru Valenski y Pablo Atkinson se juntaban en un mismo espectáculo, no hubo dudas. Los dos juntos, no me los pierdo.
PyP: Petru y Pablo llega a Atlántida con una propuesta que combina humor, café concert, transformismo, música, canto, imitaciones y una participación del público que hace que cada función sea distinta. Hay cambios de vestuario, personajes que entran y salen, parodias, escenas reconocibles de la vida cotidiana y también un momento para la emoción, sin subrayados. Todo con ritmo, oficio y ese pulso rioplatense que ambos manejan con naturalidad.
Petru Valenski construyó una trayectoria sólida y profundamente popular desde el humor cotidiano y el transformismo. Sus personajes dialogan con la realidad, exageran lo reconocible y generan una risa cercana, cómplice. El timing, la improvisación y la lectura del público forman parte de su sello. Petru sabe llevar la escena y conducir al espectador con una naturalidad que solo dan los años de tablas.
Pablo Atkinson, actor, director y performer, suma una mirada integral al espectáculo. Combina interpretación, música y humor con una estética cuidada y una puesta dinámica. Además de estar en escena, dirige el show, lo que se traduce en transiciones ágiles, ritmo sostenido y un relato que no se dispersa. Su versatilidad permite pasar del humor descontracturado a momentos de sensibilidad sin perder coherencia.
El encuentro sucede en la Liga de Fomento de Atlántida, un espacio que vuelve a apostar por espectáculos que reúnen generaciones y se disfrutan en comunidad. La función dura 1 hora y 15 minutos, con dirección de Pablo Atkinson, y todo indica que el boca a boca hará lo suyo: las entradas se agotan rápido.
Viernes 13 de febrero, 22 horas.
Si la idea es reírse bien y salir un poco más liviano de lo que se entró, conviene no dejarlo para después. A veces el mejor plan es el más simple: sentarse, mirar el escenario y dejar que el humor haga su trabajo. Con Petru y Pablo, eso está garantizado.
Dos estilos, un mismo escenario y una risa que se contagia. Petru y Pablo llegan a Atlántida y las entradas vuelan.
Un capítulo aparte merece el trabajo de Rodrigo Muñoz, cuyo esfuerzo silencioso sostiene la llegada de espectáculos de calidad al interior. Producir teatro implica asumir riesgos, coordinar agendas, apostar por salas y públicos diversos y, sobre todo, creer en la cultura como encuentro. En tiempos donde no todo resulta fácil, que propuestas como PyP: Petru y Pablo lleguen a Atlántida habla de una convicción clara: seguir generando movimiento, trabajo y escenarios vivos. Detrás de cada función hay gestión, compromiso y muchas horas que no se ven, pero que hacen posible que la risa finalmente ocurra.
Estefanía Franco Girao: una mirada sensible que empieza a marcar camino en Colonia
La artista Estefanía Franco Girao presenta una obra íntima y diversa en Colonia del Sacramento, con materiales reciclados y pintura contemporánea.
En el marco de la reciente Temporada Teatral 2026, llamó la atención de visitantes y público local la exposición individual de Estefanía Franco Girao, artista plástica que presentó su primer despliegue solista bajo el título Puré de Colores. Su muestra, instalada en el Centro Cultural Bastión del Carmen, propone un puente entre lo cotidiano y lo emocional, entre la memoria familiar y la exploración estética.
Franco Girao —quien firma su obra como Tefi Franco— nació en Montevideo en 1996 y desde hace tres años reside y trabaja en Colonia del Sacramento, donde ha ido consolidando su presencia en la escena plástica local. Se describe a sí misma como autodidacta, con una actitud abierta hacia las múltiples ramas del arte y una voluntad de experimentar que se traduce en la diversidad de formas y tonos presentes en su trabajo. (Texto de presentación de la propia artista, expuesto en la muestra)
En Puré de Colores, Estefanía parte de una imagen muy personal: el puré de verduras con que su abuela Bea la acompañaba durante la infancia. Ese plato, más allá de su sentido literal, se convierte en metáfora de los matices que conforman la vida y las afectividades. Para la artista, así como el puré reúne ingredientes y sabores bajo una textura común, sus obras buscan ensamblar emociones y vivencias con una paleta visual que “cuenta historias”, palabra con la que define su poética.
La exposición se presentó como su primera muestra individual, un hito en la carrera de Franco Girao que marca tanto una etapa de consolidación como una invitación a un diálogo más directo con el público. Sus piezas, lejos de un estilo homogéneo, reflejan una personalidad que ella misma califica de espontánea, resuelta y sensible, cualidades que se reflejan en la elección de colores, texturas y composiciones.
No hay, por ahora, una amplia documentación pública sobre la obra de Tefi Franco fuera del ámbito local; sin embargo, su actividad en redes y comunicaciones vinculadas al arte indica que se trata de una creadora en proceso de expansión, con una propuesta que dialoga con experiencias íntimas y universales a la vez. Su muestra en Bastión del Carmen es testimonio de ese cruce entre lo personal y lo colectivo y confirma la vitalidad emergente de las artes visuales en Colonia del Sacramento.
Una mirada personal sobre la obra de Estefanía Franco Girao
Entrar a la muestra de Estefanía Franco Girao es, ante todo, dejarse llevar. No hace falta saber de arte ni buscar explicaciones complejas. Las obras se presentan con honestidad y eso se agradece. Hay algo que se percibe rápido: detrás de cada pieza hay tiempo, prueba, error y una búsqueda personal que todavía está en movimiento.
La obra realizada con tapas de refrescos llama la atención desde el primer momento. De lejos, el conjunto se ordena; de cerca, aparecen los detalles. Tapas usadas, objetos que cualquiera descartaría, se transforman en una imagen que invita a mirar dos veces. No hay golpe bajo ni discurso forzado. Hay una idea simple y efectiva: incluso lo cotidiano, lo que se tira, puede volver a tener sentido cuando alguien se detiene a mirarlo distinto.
En las pinturas figurativas, el cuerpo humano aparece sin estridencias. No busca provocar ni explicar nada. Está ahí, presente, quieto. Son figuras que transmiten calma, introspección, momentos que parecen capturados en silencio. Se nota una intención de decir sin hablar demasiado, de sugerir más que imponer.
Las obras abstractas funcionan como un cambio de clima. Colores que se cruzan, capas que se superponen, gestos libres que no piden ser entendidos, solo sentidos. Y en la serie de animales, aparece un registro más lúdico, cercano, que conecta rápido con el público. Hay humor, pero también cuidado. No son piezas livianas, aunque sonrían.
Como admirador del arte, uno sale con la sensación de haber visto a una artista en pleno proceso de crecimiento. No todo está dicho, y eso es justamente lo más interesante. Estefanía Franco Girao muestra variedad, curiosidad y una identidad que empieza a tomar forma. Si continúa explorando, afinando su mirada y confiando en su camino, no sería extraño verla ocupar nuevos espacios, sumar exposiciones y seguir construyendo una obra cada vez más propia.
A veces, el futuro del arte se anuncia sin ruido. Esta muestra deja esa impresión.
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