Ayer, el atardecer tuvo banda sonora propia en la costa canaria. Desde el parador Sol de Atlántida, el programa Dale tranqui despidió su ciclo de verano con una transmisión especial que unió televisión pública, territorio y cultura frente al mar.

Estuvimos allí. Y lo que se vivió no fue solo un cierre de temporada. Fue una señal clara: cuando el departamento se cuenta a sí mismo en pantalla nacional, se fortalece su identidad y se multiplica su alcance.

Un puente entre lo local y lo nacional

El ciclo, emitido por Canal 5, llevó durante toda la temporada la música, los paisajes y las propuestas deportivas y culturales de Canelones a hogares de todo el país.

El acuerdo firmado a fines de 2025 entre la Intendencia de Canelones —a través de su Secretaría de Comunicación— y el canal público marcó un antecedente relevante: producción audiovisual en vivo desde el territorio, con mirada propia y proyección nacional.

Ese puente es estratégico. Cada transmisión es una ventana abierta para inversores, turistas y ciudadanos que descubren, quizás por primera vez, la diversidad cultural del departamento.

La apuesta electrónica y la apertura cultural

El cierre, desarrollado de 17 a 20 horas, incluyó un formato sunset con la DJ Zafira Arión. La movida electrónica era un desafío en un espacio tradicionalmente asociado a otros estilos. Sin embargo, la respuesta del público confirmó algo que vale la pena subrayar: la cultura crece cuando se anima a integrar nuevas expresiones.

Abrir el juego a distintos géneros no fragmenta. Amplía. Convoca a nuevas audiencias y refresca la escena local. La participación artística de Agó Páez completó una tarde donde la música dialogó con el mar y la televisión.

Figuras y territorio

Durante el ciclo pasaron por el programa referentes como Gabriel Peluffo, Eduardo Larbanois, Rossana Taddei y César Troncoso, consolidando una grilla que combinó trayectoria, identidad y cercanía.

La transmisión en vivo comenzó a las 17:30, con entrada libre y un clima distendido que mantuvo el espíritu que caracterizó al programa: cercanía, territorio y comunidad.

Más que un cierre

Atlántida volvió a mostrarse como escenario natural para encuentros culturales que trascienden la temporada. Estas acciones no solo animan la agenda estival; también construyen marca departamento y posicionan a Canelones dentro del mapa audiovisual nacional.

Cuando la televisión sale al territorio y el territorio se reconoce en pantalla, el impacto supera las tres horas de transmisión. Se instala una imagen, se fortalece una narrativa y se proyecta futuro.

Y eso, en comunicación y en turismo, vale tanto como el mejor atardecer.

 
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Noticias y Destinos se acercó en varias oportunidades al concurso oficial, vivió noches de aplausos cerrados, silencios tensos y debates que siguieron más allá de la retirada. Desde la platea y entre el público, registramos un carnaval intenso, con espectáculos visuales potentes, repertorios que despertaron ovaciones y también controversias sobre aforos y horarios que se extendieron hasta la madrugada.

Ahora el carnaval más largo del mundo entra en su tramo decisivo. En la madrugada del viernes 20 de febrero se conocieron los 24 conjuntos clasificados a la Liguilla del Concurso Oficial. Desde el sábado 21, a las 20:30, el escenario del Teatro de Verano Ramón Collazo vuelve a latir con ocho etapas que prometen definiciones ajustadas.

Sin grandes sorpresas, pero con tensión

El fallo del jurado no alteró demasiado las previsiones. En Parodistas, solo Los Adams quedaron fuera. En Murga, el duelo más comentado —Curtidores de Hongos frente a Los Diablos Verdes— se resolvió a favor de estos últimos. El resto confirmó lo que se percibía en la calle: espectáculos sólidos, públicos fieles y repertorios que conectaron con la coyuntura.

Ahora comienza otra historia. En la liguilla no hay margen de error.


Los 24 que van por la gloria

https://www.daecpu.org.uy/prensa/fixture-liguilla-carnaval-2026.html

Murgas

  • Cayó la Cabra

  • Doña Bastarda

  • Falta y Resto

  • La Gran Muñeca

  • La Nueva Milonga

  • La Trasnochada

  • Los Diablos Verdes

  • Patos Cabreros

  • Queso Magro

  • Un Título Viejo

Parodistas

  • Caballeros

  • Los Muchachos

  • Momosapiens

  • Zíngaros

Revistas

  • La Compañía

  • Madame Gótica

  • Tabú

Humoristas

  • Cyranos

  • Los Rolin

  • Sociedad Anónima

Sociedades de Negros y Lubolos

  • Integración

  • La Sara del Cordón

  • Valores

  • Yambo Kenia


Mucho más que un concurso

Este año dejó escenas memorables, letras que rompieron moldes y espectáculos que dividieron opiniones. Hubo debates sobre la extensión de las jornadas y reclamos por la organización, pero también una certeza: el carnaval sigue siendo el termómetro cultural del país.

La liguilla concentra lo mejor. Ocho noches donde cada detalle cuenta: afinación, puesta en escena, texto, emoción. Aquí no alcanza con gustar. Hay que convencer.

Y mientras el verano avanza, Montevideo se prepara para la definición. Porque cuando el telón cae en el Teatro de Verano, no solo se anuncia un ganador. Se escribe una página más en la historia de una fiesta que mezcla identidad, sátira y pasión popular.

La pregunta ya está en el aire: ¿quién gana el Carnaval 2026?

Por amor al arte: el bus que lleva color, memoria y futuro a cada rincón del país

Agó Páez Vilaró llegó a Atlántida con la naturalidad de quien creció entre pinceles y soles, pero con la determinación de transformar ese legado en acción concreta. Frente al mar y bajo el símbolo que identifica a la ciudad, desplegó su proyecto itinerante con una premisa clara: acercar el arte a los niños que muchas veces quedan lejos de los circuitos culturales. Su presencia no fue solo la de una artista reconocida, sino la de una gestora cultural que convierte la memoria en movimiento y el color en oportunidad.

El 18 de febrero, en una tarde limpia frente al mar de Atlántida, un viejo ómnibus volvió a rodar con un destino distinto. No transportaba pasajeros: llevaba pinceles, lienzos y una convicción profunda. El proyecto “Por amor al arte”, impulsado por Agó Páez Vilaró, convirtió la rambla en aula abierta y la infancia en protagonista.

Un sueño que decidió rodar

Agó lo explica sin rodeos: “Siempre soñé con tener un ómnibus que fuera como un atelier móvil. Es para repartir colores por todo el Uruguay, y ojalá por Brasil y Argentina también”. Ese sueño hoy tiene ruedas, ventanas abiertas al paisaje y olor a acrílico fresco.

La iniciativa prioriza escuelas rurales y comunidades alejadas de los grandes centros urbanos, donde el acceso a propuestas culturales suele ser limitado. “Mi idea es llegar a todas las escuelas, las más lejanas y las más escondidas, para que todos los niños puedan conectar con un pincel y un color”, afirma la artista. No habla de talleres aislados; habla de igualdad de oportunidades emocionales.

El Viale de Marco Polo transformado en taller móvil es, en sí mismo, una metáfora: lo que antes trasladaba cuerpos ahora transporta imaginación. En su interior, mesas pequeñas miran al océano. Sobre ellas, los niños pintan faros, horizontes suaves y soles intensos. Cada pincelada afirma algo silencioso: yo también puedo crear.

El legado que se transforma en acción

La raíz del proyecto nace en la infancia de Agó, cuando su padre, Carlos Páez Vilaró, le enseñó a dibujar círculos y soles. “Mi casa era un gran atelier. A los tres años supe que mi camino era el arte”, recuerda. Hoy esa memoria íntima se convierte en política cultural concreta.

A pocos metros del bus, el sol metálico de Atlántida observa la escena. Esa escultura de círculos y miradas simbólicas domina la rambla como un faro terrestre. Representa identidad, energía, pertenencia. Bajo su presencia, los niños pintan y continúan, sin saberlo, una conversación artística que atraviesa generaciones.

Mucho más que una jornada

Cuando esos chicos vuelvan a la escuela y cuenten que pintaron en el bus de la hija de Páez Vilaró, no relatarán solo una actividad recreativa. Hablarán de una experiencia que se fija en la memoria. El arte, en ese contexto, no es adorno: es autoestima, descubrimiento, posibilidad.

Durante la jornada acompañaron la subsecretaria de Turismo Ana Claudia Caram, la directora general de Secretaría Florencia Ualde, la directora departamental Ximena Costa y la asesora Susan Prats, junto a miembros de la Asociación Turística de Canelones y autoridades departamentales. La presencia institucional refuerza la dimensión pública del proyecto: acercar cultura también construye desarrollo.

Para los fanáticos de los buses, el viejo Viale sigue rodando con orgullo. Para los niños, se convierte en territorio nuevo. Y para Atlántida, la tarde dejó algo que no se mide en litros de pintura: dejó recuerdos que se contarán muchas veces.

El paseo en el bus turístico sumó una escena de alegría que también habla de proyección. Ver a familias y niños recorriendo la rambla, saludando desde las ventanillas y celebrando cada parada confirma algo más profundo: Atlántida se piensa y se muestra como una ciudad turística de primera. En las imágenes se percibe esa energía arriba del ómnibus, esa mezcla de sorpresa y orgullo. El proyecto, impulsado por Horacio Yanes, prevé ampliar el circuito hacia todos los puntos de interés y, a futuro, extender la experiencia a distintos rincones de Canelones, integrando cultura, patrimonio y paisaje en un mismo recorrido.

En ese marco, Daniel López, vocal de la Asociación Turística de Canelones, expresó que esta jornada “queda marcada en muchos” y representa el tipo de acciones que articulan concursos, proyectos culturales y participación comunitaria, donde lo privado y lo público encuentran un punto de encuentro. Esa conjunción no solo potencia eventos; construye destino.

 

Desde Noticias y Destinos acompañamos y apoyamos estas iniciativas que generan experiencias auténticas en lugares que guardan historia. Porque cuando una ciudad ofrece momentos que quedan para siempre en la memoria de un niño, no solo promueve cultura: construye identidad y futuro.

Las grandes transformaciones turísticas no siempre nacen de ideas complejas. A veces surgen de gestos simples que conectan con la memoria afectiva de las personas. Un helado en verano es uno de ellos.

La Dirección de Turismo de Canelones presenta la primera edición de la Noche de las Heladerías, una propuesta que busca integrar 18 locales desde Barra de Carrasco hasta Parque del Plata y convertir una costumbre clásica en una experiencia compartida.

La actividad se desarrollará el viernes 20 de febrero a partir de las 18 horas y convocará a vecinos y visitantes a recorrer distintos puntos de Ciudad de la Costa y Costa de Oro, con promociones especiales y sabores exclusivos para la jornada.


Una dinámica que invita a circular

La propuesta incorpora un sistema participativo que estimula el recorrido entre distintos locales. Cada compra permitirá obtener un sticker en una cartilla diseñada especialmente para el evento. Una vez completada, podrá canjearse por premios en la Dirección de Turismo departamental.

La mecánica no solo incentiva el consumo. Fomenta la circulación, prolonga la permanencia y activa el circuito comercial costero.

La directora de Turismo, Ximena Acosta, destacó que la iniciativa apunta a disfrutar en familia y a consolidar el turismo gastronómico como complemento del tradicional sol y playa.


Heladerías participantes

La primera edición reúne franquicias internacionales y emprendimientos locales, reflejando integración territorial y diversidad de oferta.

Participan:

  • Freddo Portal Américas – Barra de Carrasco

  • Grido Shangrilá

  • Heladería La Farola – Lagomar

  • Grido Lagomar

  • Grido Solymar

  • Amado Heladería – Solymar

  • Mondo Gelato – Solymar

  • Grido El Pinar

  • Dolcezza Heladería y Cafetería – El Pinar

  • Grido Pinamar

  • Grido Salinas

  • Grido Atlántida

  • El Boon – Atlántida

  • Freddo Atlántida

  • Heladería Artesanal Atlántida

  • Grido Parque del Plata

La presencia de marcas consolidadas junto a emprendimientos locales demuestra que el turismo gastronómico puede construirse desde la cooperación y no solo desde la competencia.


Más que un evento, una señal

La Noche de las Heladerías forma parte de una estrategia más amplia que busca dinamizar la economía local, fortalecer la identidad gastronómica y posicionar a la costa de Canelones como destino activo durante la temporada.

Es una idea clásica. Pero para muchos visitantes puede resultar novedosa. Transformar un paseo en circuito, una compra en experiencia y una tradición en evento es parte del nuevo enfoque turístico.

En verano, la identidad también se construye con sabores.

Una noche de café concert que dejó huella

El viernes volvimos a disfrutar del café concert en la Liga de Fomento de Atlántida, en su forma más genuina. La dupla de Petru Valenski y Pablo Atkinson construyó un espectáculo donde el humor no fue estridente, sino inteligente, cómplice, trabajado con oficio.

Hubo algo en esa dinámica que remitió a otra época. A ese espíritu que generaciones anteriores evocan cuando nombran a Antonio Gasalla y a Carlos Perciavalle. No desde la comparación forzada, sino desde la esencia: el diálogo directo con el público, la observación filosa de la vida cotidiana y esa libertad escénica donde todo puede suceder.

La sala respondió como se responde cuando el escenario late de verdad: aplausos de pie, risas sostenidas, miradas que buscaban continuar la escena incluso cuando el actor parecía ya haber salido del personaje. Siempre reconforta verlos actuar, pero también observar cómo “monitorean” la sala, cómo leen el gesto mínimo, cómo detectan al actor escondido en cada espectador dispuesto a jugar.

La memoria tuvo su lugar. Petru apeló a recuerdos compartidos, evocó nombres como las mellizas Kesler y Pipo Mancera, y la emoción apareció sin exageraciones. Recordar es parte del teatro. Recordar es parte de la emoción. Y cuando el humor logra tender ese puente entre pasado y presente, la risa adquiere otra profundidad.

Detrás de esa noche estuvo el esfuerzo de producción de Rodrigo Muñoz, quien apostó por traer un espectáculo de calidad que exige coordinación, riesgo y convicción cultural. No es menor sostener propuestas así. No es simple llenar una sala con humor inteligente.

El viernes no solo hubo risas. Hubo tradición, presente y una sensación compartida: el café concert sigue vivo cuando hay artistas que entienden el escenario como un diálogo y no como un monólogo. Y eso, en tiempos de distracciones rápidas, merece celebrarse.


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