Un bus convertido en atelier llegó a Atlántida y dejó recuerdos para siempre
Jueves, 19 Febrero 2026 09:09

Un bus convertido en atelier llegó a Atlántida y dejó recuerdos para siempre

Por amor al arte: el bus que lleva color, memoria y futuro a cada rincón del país

Agó Páez Vilaró llegó a Atlántida con la naturalidad de quien creció entre pinceles y soles, pero con la determinación de transformar ese legado en acción concreta. Frente al mar y bajo el símbolo que identifica a la ciudad, desplegó su proyecto itinerante con una premisa clara: acercar el arte a los niños que muchas veces quedan lejos de los circuitos culturales. Su presencia no fue solo la de una artista reconocida, sino la de una gestora cultural que convierte la memoria en movimiento y el color en oportunidad.

El 18 de febrero, en una tarde limpia frente al mar de Atlántida, un viejo ómnibus volvió a rodar con un destino distinto. No transportaba pasajeros: llevaba pinceles, lienzos y una convicción profunda. El proyecto “Por amor al arte”, impulsado por Agó Páez Vilaró, convirtió la rambla en aula abierta y la infancia en protagonista.

Un sueño que decidió rodar

Agó lo explica sin rodeos: “Siempre soñé con tener un ómnibus que fuera como un atelier móvil. Es para repartir colores por todo el Uruguay, y ojalá por Brasil y Argentina también”. Ese sueño hoy tiene ruedas, ventanas abiertas al paisaje y olor a acrílico fresco.

La iniciativa prioriza escuelas rurales y comunidades alejadas de los grandes centros urbanos, donde el acceso a propuestas culturales suele ser limitado. “Mi idea es llegar a todas las escuelas, las más lejanas y las más escondidas, para que todos los niños puedan conectar con un pincel y un color”, afirma la artista. No habla de talleres aislados; habla de igualdad de oportunidades emocionales.

El Viale de Marco Polo transformado en taller móvil es, en sí mismo, una metáfora: lo que antes trasladaba cuerpos ahora transporta imaginación. En su interior, mesas pequeñas miran al océano. Sobre ellas, los niños pintan faros, horizontes suaves y soles intensos. Cada pincelada afirma algo silencioso: yo también puedo crear.

El legado que se transforma en acción

La raíz del proyecto nace en la infancia de Agó, cuando su padre, Carlos Páez Vilaró, le enseñó a dibujar círculos y soles. “Mi casa era un gran atelier. A los tres años supe que mi camino era el arte”, recuerda. Hoy esa memoria íntima se convierte en política cultural concreta.

A pocos metros del bus, el sol metálico de Atlántida observa la escena. Esa escultura de círculos y miradas simbólicas domina la rambla como un faro terrestre. Representa identidad, energía, pertenencia. Bajo su presencia, los niños pintan y continúan, sin saberlo, una conversación artística que atraviesa generaciones.

Mucho más que una jornada

Cuando esos chicos vuelvan a la escuela y cuenten que pintaron en el bus de la hija de Páez Vilaró, no relatarán solo una actividad recreativa. Hablarán de una experiencia que se fija en la memoria. El arte, en ese contexto, no es adorno: es autoestima, descubrimiento, posibilidad.

Durante la jornada acompañaron la subsecretaria de Turismo Ana Claudia Caram, la directora general de Secretaría Florencia Ualde, la directora departamental Ximena Costa y la asesora Susan Prats, junto a miembros de la Asociación Turística de Canelones y autoridades departamentales. La presencia institucional refuerza la dimensión pública del proyecto: acercar cultura también construye desarrollo.

Para los fanáticos de los buses, el viejo Viale sigue rodando con orgullo. Para los niños, se convierte en territorio nuevo. Y para Atlántida, la tarde dejó algo que no se mide en litros de pintura: dejó recuerdos que se contarán muchas veces.

El paseo en el bus turístico sumó una escena de alegría que también habla de proyección. Ver a familias y niños recorriendo la rambla, saludando desde las ventanillas y celebrando cada parada confirma algo más profundo: Atlántida se piensa y se muestra como una ciudad turística de primera. En las imágenes se percibe esa energía arriba del ómnibus, esa mezcla de sorpresa y orgullo. El proyecto, impulsado por Horacio Yanes, prevé ampliar el circuito hacia todos los puntos de interés y, a futuro, extender la experiencia a distintos rincones de Canelones, integrando cultura, patrimonio y paisaje en un mismo recorrido.

En ese marco, Daniel López, vocal de la Asociación Turística de Canelones, expresó que esta jornada “queda marcada en muchos” y representa el tipo de acciones que articulan concursos, proyectos culturales y participación comunitaria, donde lo privado y lo público encuentran un punto de encuentro. Esa conjunción no solo potencia eventos; construye destino.

 

Desde Noticias y Destinos acompañamos y apoyamos estas iniciativas que generan experiencias auténticas en lugares que guardan historia. Porque cuando una ciudad ofrece momentos que quedan para siempre en la memoria de un niño, no solo promueve cultura: construye identidad y futuro.