Petru y Pablo revivieron el espíritu del café concert en una noche de aplausos de pie
Lunes, 16 Febrero 2026 12:17

Petru y Pablo revivieron el espíritu del café concert en una noche de aplausos de pie

Una noche de café concert que dejó huella

El viernes volvimos a disfrutar del café concert en la Liga de Fomento de Atlántida, en su forma más genuina. La dupla de Petru Valenski y Pablo Atkinson construyó un espectáculo donde el humor no fue estridente, sino inteligente, cómplice, trabajado con oficio.

Hubo algo en esa dinámica que remitió a otra época. A ese espíritu que generaciones anteriores evocan cuando nombran a Antonio Gasalla y a Carlos Perciavalle. No desde la comparación forzada, sino desde la esencia: el diálogo directo con el público, la observación filosa de la vida cotidiana y esa libertad escénica donde todo puede suceder.

La sala respondió como se responde cuando el escenario late de verdad: aplausos de pie, risas sostenidas, miradas que buscaban continuar la escena incluso cuando el actor parecía ya haber salido del personaje. Siempre reconforta verlos actuar, pero también observar cómo “monitorean” la sala, cómo leen el gesto mínimo, cómo detectan al actor escondido en cada espectador dispuesto a jugar.

La memoria tuvo su lugar. Petru apeló a recuerdos compartidos, evocó nombres como las mellizas Kesler y Pipo Mancera, y la emoción apareció sin exageraciones. Recordar es parte del teatro. Recordar es parte de la emoción. Y cuando el humor logra tender ese puente entre pasado y presente, la risa adquiere otra profundidad.

Detrás de esa noche estuvo el esfuerzo de producción de Rodrigo Muñoz, quien apostó por traer un espectáculo de calidad que exige coordinación, riesgo y convicción cultural. No es menor sostener propuestas así. No es simple llenar una sala con humor inteligente.

El viernes no solo hubo risas. Hubo tradición, presente y una sensación compartida: el café concert sigue vivo cuando hay artistas que entienden el escenario como un diálogo y no como un monólogo. Y eso, en tiempos de distracciones rápidas, merece celebrarse.