El pasado 25 de agosto, entre la Noche de la Nostalgia —reconocida por la Ley N.º 17.825 de 2004, que la designa oficialmente como atractivo turístico nacional— y la conmemoración de la Declaratoria de la Independencia, Uruguay vivió un fin de semana largo que ocupo a pleno termas, paseos costeros y rincones clásicos del país. Desde la bahía de la Playa Ramírez hasta la pista de patinaje del Parque Roosevelt y tantos otros espacios turísticos, el movimiento fue intenso. Esa experiencia me llevó a pensar en el verdadero alcance que tienen los feriados para nuestra vida social y económica, y en la necesidad de repensar su sentido en el marco del bicentenario.

El agua es vida. Alimenta la producción de alimentos, regula ecosistemas, permite el desarrollo de comunidades y sostiene la salud y el bienestar humano. También es la base del turismo: playas, termas, ríos y reservas naturales dependen de su preservación. En la Semana Mundial del Agua, Uruguay nos invita a pensar en cómo este recurso vital se conecta con el turismo y con nuestro futuro.


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