Catas con identidad: el Marselan reunió bodegas y público en el Distrito El Globo
Miércoles, 29 Abril 2026 08:39

Catas con identidad: el Marselan reunió bodegas y público en el Distrito El Globo

Era el día del Marselan. Hay noches que no se explican, se viven. Lo que ocurrió el 27 de abril, en la cobertura de Noticias y Destinos en el restaurante Quinquela, dejó una certeza en cada mesa: el vino uruguayo avanza con paso firme y empieza a definirse con identidad propia.

En el entorno contemporáneo del Distrito El Globo, el ciclo de catas impulsado por Wine Tour Uruguay volvió a reunir a un público diverso. Personas que llegaron desde distintos puntos del país, no solo para degustar, sino para formar parte de algo más amplio: una narrativa colectiva donde el vino se transforma en territorio compartido.

El protagonista fue el Marselan. Y no fue casualidad.

¿Qué es el Marselan y por qué genera tanto interés?

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El Marselan es una variedad relativamente joven, resultado del cruce entre Cabernet Sauvignon y Garnacha. Algo disruptivo, innovador y de laboratorio.

Esa combinación explica su personalidad:

  • Color profundo y atractivo
  • Aromas a frutos negros maduros
  • Taninos presentes, pero amables
  • Buena acidez, que lo vuelve versátil en mesa

Ahora bien, entender el Marselan también implica comprender la historia de la Garnacha.

Durante años, la Garnacha fue una uva que “se usaba”. No ocupaba el centro de la escena: aportaba volumen, fruta y alcohol en cortes con otras variedades. Era una pieza clave, pero silenciosa.

Con el tiempo, cambió la mirada. Se trabajaron viñedos con mayor precisión, se bajaron rendimientos y apareció una nueva expresión: más elegante, más compleja, más auténtica.

Hoy, esa misma Garnacha dejó de acompañar para proponer. Y en el Marselan, esa evolución se percibe claramente: la fruta y la amabilidad de la Garnacha se combinan con la estructura del Cabernet.

En Uruguay, ese equilibrio encuentra un terreno ideal.


Las bodegas: identidad en cada copa

La noche reunió interpretaciones distintas de una misma cepa. Eso fue, quizás, lo más potente.

  • Los Cerros de San Juan (Colonia)
    Con la presentación de Johana Vázquez, el Marselan mostró estructura y carácter, con el respaldo de una de las historias más antiguas del vino uruguayo.
  • Quinta Santero
    Ana Santero presentó dos versiones que hablaron de elegancia y continuidad generacional.
  • Antigua Bodega
    Mariana Meneguzzi dejó ver una interpretación más delicada, donde tradición y sensibilidad se encuentran.

Aquí no hubo competencia. Hubo construcción colectiva.

 


La clave no está solo en el vino. Está en el recorrido.

1. Recepción y primer contacto
El ambiente marca el ritmo. Copas servidas, primeras conversaciones, expectativa.

2. Presentación de las bodegas
Cada etiqueta llega con su historia. Familias, decisiones, generaciones.

3. Degustación guiada
Se observa, se huele, se prueba. El vino empieza a decir lo suyo.

4. Maridaje
El vino dialoga con la cocina. Aparecen contrastes, afinidades, descubrimientos.

5. Conversación
El cierre no es formal. Es humano. Intercambio, preguntas, vínculos.

Una cena se transforma en experiencia. Y la experiencia en memoria.

 


Cuando la cocina potencia al vino

El menú del chef Leandro Rosas no acompañó: interpretó.

Desde el brioche con paté y vegetales encurtidos hasta la entraña con reducción de Marselan, cada plato amplificó lo que el vino insinuaba. La pesca blanca, el carpaccio de remolacha, el cremoso de chocolate… cada paso sostuvo el relato.


Lo que realmente ocurrió esa noche

Lo más interesante no estuvo en la copa.

Estuvo en la energía compartida.

En la idea de que el enoturismo uruguayo crece cuando se presenta unido. En la convicción de que hay público, hay propuesta y hay historia para contar.

Como señaló María Eugenia Cunha, estas cenas no se limitan al vino. Permiten escuchar a quienes lo hacen posible. Acercan territorios. Generan encuentros.


Una invitación abierta

Eventos como este no se explican en agenda, se entienden en vivencia.

Participar en una cata de este tipo es entrar en contacto con una transformación silenciosa: Uruguay construye experiencias donde el vino deja de ser producto y pasa a ser lenguaje.

El Marselan fue la excusa.

La experiencia, el verdadero motivo.