Castillos en la Arena: cuando el arte nace del mar y vuelve a él
Dumas Teixeira volvió a lograrlo. Una vez más, la arena se transformó en lenguaje común y las playas de Marindia y Atlántida fueron taller abierto, escenario y punto de encuentro. En su 13.ª edición, Castillos en la Arena volvió a recordarnos que el arte puede ser frágil y, al mismo tiempo, profundamente poderoso.
Un origen que explica el espíritu
El encuentro nació hace catorce años en Marindia, impulsado por Teixeira y por una materia prima excepcional: una arena dócil, generosa, capaz de sostener formas complejas durante días. Desde entonces, el evento se consolidó como un clásico del verano canario y como el primer encuentro latinoamericano de esculturas en arena sin jurados ni premios. La confraternidad es la regla; el intercambio de técnicas, el objetivo.
Lo que se vivió este año
“Siempre nos superamos”, dice Teixeira con la serenidad de quien sabe que cada edición es una apuesta. El clima acompañó, el nivel artístico creció y la asistencia sorprendió incluso a los organizadores. En Marindia, el flujo de público fue constante, familiar, atento. En Atlántida, las esculturas dialogaron con el mar y con el Águila, ese punto de referencia que convierte la visita en rito.
Pero detrás de la belleza, la trastienda. Conseguir apoyos cuesta lo mismo —o más— cada año. Algunos aportes se suspendieron y la incertidumbre vuelve a aparecer cuando el evento ya está en marcha. “Siempre con el agua al cuello”, reconoce el artista. La cultura necesita filantropía, ayer y hoy. Y este encuentro, además de cultura, es turismo: mueve gente, activa redes, multiplica imágenes de Canelones que viajan por América Latina.
El sentido de lo efímero
Hay una enseñanza silenciosa en cada escultura. “Lo que creaste, una vez que sale de tus manos, deja de pertenecerte”, explica Teixeira. La obra es del mundo, de quien la mira, del tiempo que la erosiona. En esa aceptación hay humildad y, también, una ética: crear para compartir.
Mirar hacia adelante
Para 2026, el impulso es claro: ampliar el abanico de presentaciones y ajustar destinos sin perder la esencia. Castillos es castillo. Cambiar para crecer, sin renunciar al espíritu que lo hizo posible. El desafío sigue siendo el mismo: sostener y fortalecer un evento que ya es patrimonio afectivo de la Costa de Oro.
Desde Noticias y Destinos, acompañamos y damos testimonio. Porque cuando el arte convoca, el turismo se mueve y la comunidad se reconoce, apoyar no es un gesto opcional: es una inversión en identidad, en cultura viva y en futuro.
