Destinos Turísticos Inteligentes: Uruguay cambia la forma de gestionar el turismo
Viernes, 04 Septiembre 2026 01:53

Destinos Turísticos Inteligentes: Uruguay cambia la forma de gestionar el turismo

Destinos Turísticos Inteligentes: Uruguay quiere dejar de gestionar el turismo a ciegas

Datos, gobernanza, accesibilidad, sostenibilidad y tecnología forman parte de un modelo que busca cambiar la manera de tomar decisiones turísticas. Uruguay comenzó a desarrollar su propio esquema DTI y nueve destinos participan de la primera etapa. La tecnología importa, pero no es el centro: la verdadera transformación consiste en conocer mejor el territorio para gestionarlo mejor.

Un destino puede saber cuántos turistas recibió y, sin embargo, conocer muy poco sobre lo que realmente está sucediendo en su territorio.

¿Cuánto permanecieron? ¿Dónde gastaron? ¿Qué lugares concentraron las visitas? ¿En qué horarios? ¿Cómo llegaron? ¿Qué problemas encontraron para desplazarse? ¿Qué actividades buscaron? ¿Qué opinan del destino? ¿Qué impacto produce la actividad sobre los residentes, el tránsito, los residuos, el agua o los espacios públicos?

Estas preguntas explican bastante mejor qué es un Destino Turístico Inteligente (DTI) que la imagen de una ciudad repleta de pantallas, aplicaciones y códigos QR.

Uruguay está comenzando a trabajar precisamente sobre esa diferencia.

El Ministerio de Turismo realizó el 3 de septiembre una Jornada de Sensibilización sobre el Modelo Nacional de Destinos Turísticos Inteligentes, dentro de la Estrategia Nacional de Turismo 4.0. El objetivo es incorporar una metodología que permita planificar y gestionar los destinos utilizando datos, evidencia, conocimiento científico y coordinación entre organismos públicos, empresas, academia y comunidades locales.

No se trata simplemente de digitalizar el turismo. Se trata de tomar mejores decisiones.

¿Qué es realmente un Destino Turístico Inteligente?

El concepto tiene un desarrollo internacional importante. SEGITTUR, organismo dependiente de la Secretaría de Estado de Turismo de España y una de las principales referencias metodológicas en esta materia, estructura el modelo alrededor de cinco grandes ejes: gobernanza, innovación, tecnología, sostenibilidad y accesibilidad.

Su metodología analiza más de 200 requisitos para conocer la situación de un destino y construir posteriormente un diagnóstico y un plan de acción.

La definición es importante porque rompe una asociación demasiado frecuente: destino inteligente no significa destino tecnológico.

La tecnología es una herramienta. La inteligencia está en la capacidad de utilizar información para gestionar.

Un sistema puede, por ejemplo, detectar concentración excesiva de visitantes en determinados espacios; analizar consultas realizadas por turistas; medir movilidad; conocer niveles de ocupación; identificar problemas de accesibilidad; gestionar consumos energéticos; estudiar la reputación digital o cruzar información sobre alojamiento, transporte y comportamiento de los visitantes.

Pero acumular datos tampoco convierte automáticamente a una ciudad en inteligente. Los datos adquieren valor cuando ayudan a decidir.

Los cinco pilares explicados sin tecnicismos

Gobernanza significa que el turismo no puede gestionarse exclusivamente desde una oficina de turismo. Transporte, cultura, ambiente, ordenamiento territorial, municipios, empresas, asociaciones y residentes forman parte del destino. Un DTI necesita coordinación, planificación y objetivos medibles.

Innovación no consiste necesariamente en inventar algo revolucionario. Puede significar modificar procesos, crear nuevos productos turísticos, resolver problemas de otra manera o conectar servicios que hasta entonces funcionaban aisladamente.

Tecnología permite obtener, procesar y compartir información. Puede incluir sensores, sistemas de reservas, inteligencia artificial, CRM, plataformas de datos, aplicaciones, análisis de movilidad, herramientas de marketing digital o sistemas de información turística.

SEGITTUR, por ejemplo, ha identificado soluciones que van desde chatbots y oficinas virtuales hasta herramientas para analizar datos, gestionar agua, energía, calidad del aire y residuos.

Sostenibilidad introduce una pregunta imprescindible: cuánto turismo puede desarrollar un territorio sin deteriorar aquello que precisamente lo hace atractivo. El análisis no termina en la llegada de visitantes; incorpora ambiente, recursos, patrimonio y calidad de vida de quienes viven permanentemente en el destino.

Accesibilidad tampoco significa solamente construir una rampa. Incluye información comprensible, movilidad, señalización, atención, servicios y experiencias que puedan ser utilizadas por personas con distintas capacidades. El modelo de SEGITTUR dedica específicamente 17 requisitos y 43 indicadores a este eje.

¿Cómo se traduce esto en la vida cotidiana?

Imaginemos un destino costero uruguayo durante enero.

La información muestra que miles de visitantes llegan entre las 10 y las 12, determinadas playas concentran gran parte del movimiento, faltan estacionamientos en algunos sectores, existen problemas de accesibilidad y la oferta gastronómica recibe su mayor demanda durante una franja horaria muy reducida.

Una gestión tradicional puede observar el problema cuando ya ocurrió.

Una gestión basada en inteligencia turística puede anticiparlo.

Los datos permitirían reorganizar movilidad, comunicar estacionamientos alternativos, distribuir visitantes hacia otros atractivos, mejorar frecuencias de transporte, reforzar limpieza, informar sobre playas accesibles o incluso diseñar propuestas que distribuyan la actividad hacia otros horarios y localidades.

Otro ejemplo podría producirse fuera del verano.

Si los datos muestran búsquedas vinculadas con bodegas, gastronomía, naturaleza o patrimonio durante determinados meses, el destino puede diseñar productos y campañas específicas para transformar ese interés digital en visitas.

La diferencia parece pequeña, pero cambia la lógica: primero conocemos, después decidimos y finalmente medimos si la decisión funcionó.

Uruguay construye su propio modelo

El proceso uruguayo no comenzó esta semana. En julio de 2026 el Ministerio de Turismo presentó una nueva etapa de la estrategia nacional para desarrollar el Modelo Nacional de Destinos Turísticos Inteligentes.

Nueve destinos fueron seleccionados para esta primera instancia: Artigas, Ciudad de la Costa, Durazno, Flores, Fray Bentos, Maldonado, Paysandú, Piriápolis y Villa Soriano.

El proceso incluye capacitación, autodiagnóstico y diagnóstico. Piriápolis avanzará además con acompañamiento técnico especializado.

La implementación cuenta con la conducción académica y técnica de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), mediante su Comité Académico de Turismo, en articulación con la Red Iberoamericana de Destinos Turísticos Inteligentes y con apoyo institucional del Ministerio de Turismo.

Esto incorpora otro componente interesante: la academia entra directamente en la construcción de políticas turísticas territoriales.

Montevideo ya había comenzado el camino

Uruguay tampoco parte completamente desde cero.

En 2023 SEGITTUR comenzó a trabajar con Montevideo para aplicar su metodología DTI. La capital uruguaya se convirtió entonces en la séptima ciudad iberoamericana que iniciaba un proceso de transformación utilizando el modelo desarrollado en España.

El trabajo implicó analizar información relacionada con gobernanza, innovación, tecnología, accesibilidad y sostenibilidad, además de realizar entrevistas con diferentes áreas públicas y organismos relacionados directa e indirectamente con el turismo.

Esa experiencia aparece ahora como un antecedente importante para construir una metodología de alcance nacional.

Datos sí, pero ¿para decidir qué?

Este probablemente sea el debate más interesante que abre el modelo.

Medir únicamente la cantidad de turistas es insuficiente para conocer el verdadero desempeño de un destino.

Un sistema inteligente debería permitir incorporar otros indicadores: gasto por visitante, duración de la estadía, distribución territorial, estacionalidad, empleo generado, utilización de productos locales, satisfacción del visitante, percepción del residente, movilidad, accesibilidad, consumo de recursos, impacto ambiental y nivel de recomendación.

Porque dos destinos pueden recibir exactamente 100.000 turistas y obtener resultados completamente diferentes.

Uno puede concentrarlos durante veinte días, generar congestión y escaso gasto local. Otro puede distribuirlos durante varios meses, integrarlos con comercios, gastronomía, productores y actividades culturales y conseguir mayor impacto económico con menor presión territorial.

Contar turistas dice cuánto movimiento hubo.

Interpretar el turismo permite saber qué dejó ese movimiento.

Una jornada para comenzar a hablar el mismo idioma

La Jornada de Sensibilización reunió en Uruguay a especialistas nacionales e internacionales.

María Velasco González, directora de Investigación, Desarrollo e Innovación Turística de SEGITTUR, presentó el origen y evolución de la metodología española y su relación con Uruguay.

Federico de Arteaga, presidente de la Red Iberoamericana de Destinos Turísticos Inteligentes, abordó la aplicación del modelo en Iberoamérica.

Karina Fortete, directora de Turismo de la Intendencia de Montevideo, presentó la experiencia de la capital uruguaya.

También participaron Sebastián Slobayen, de AUGM y la Universidad Nacional del Nordeste; Carlos Eduardo Silveira, de la Universidad Federal de Paraná; y Lucila Salessi, de las universidades nacionales de La Plata y Entre Ríos.

El ministro de Turismo, Pablo Menoni, ubicó la digitalización y el desarrollo de los DTI entre las herramientas previstas para transformar y mejorar la actividad turística.

La subsecretaria Ana Claudia Caram puso el énfasis en otro elemento central: la construcción conjunta entre territorio, academia, sector público y demás actores del ecosistema turístico.

El desafío comienza después del diagnóstico

Convertirse en un destino inteligente no debería convertirse en una nueva etiqueta promocional para colocar debajo del nombre de una ciudad.

Su valor aparece cuando el modelo modifica la gestión cotidiana.

Será necesario generar información comparable, mantenerla actualizada, capacitar funcionarios y empresarios, compartir determinados datos, definir indicadores y, especialmente, garantizar continuidad entre diferentes administraciones.

También habrá que evitar una tentación habitual: comprar tecnología antes de definir qué problema queremos solucionar.

Un destino no es más inteligente porque tenga más aplicaciones.

Es más inteligente cuando sabe quién lo visita, comprende qué sucede en su territorio, escucha a quienes viven allí, identifica sus problemas y utiliza esa información para decidir.

Uruguay comenzó a construir ese camino. El verdadero resultado no se medirá por la cantidad de plataformas creadas, sino por algo bastante más sencillo de comprender y mucho más difícil de conseguir: si dentro de algunos años gestionamos mejor nuestros destinos porque aprendimos a conocerlos mejor.

Fuentes

Ministerio de Turismo de Uruguay — Jornada de Sensibilización sobre el Modelo Nacional de Destinos Turísticos Inteligentes, 3 de septiembre de 2026.

Ministerio de Turismo de Uruguay — Estrategia nacional para el desarrollo de Destinos Turísticos Inteligentes, 9 de julio de 2026.

Presidencia de la República — Modelo Nacional de Destinos Turísticos Inteligentes, julio de 2026.

SEGITTUR — Modelo de Destinos Turísticos Inteligentes, metodología y cinco ejes de gestión.

SEGITTUR — Experiencia de implementación del modelo DTI en Montevideo.

SEGITTUR — Guías de buenas prácticas en accesibilidad, innovación y soluciones tecnológicas para Destinos Turísticos Inteligentes.