Dinamarca respondió con hechos.
Un encuentro que trasciende la cocina
CONVERGENCE reunió cocineros de 26 países, muchos ubicados entre los primeros puestos de The World’s 50 Best Restaurants. Estuvieron presentes figuras como:
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Mitsuharu Tsumura, creador de Maido (nº1 del mundo en 2025).
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Rodolfo Guzmán, referente de Boragó.
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Santiago Lastra, de KOL en Londres.
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Massimiliano Alajmo y Mauro Uliassi, exponentes de la alta cocina italiana.
El homenaje al legado de Noma y a la nueva cocina nórdica dejó en claro que el movimiento iniciado hace dos décadas no fue una moda: fue una estrategia cultural.
Durante el encuentro, el ministro de Cultura danés anunció que el país estudiará reconocer oficialmente la gastronomía como expresión artística. El mensaje es potente: la cocina ya no es solo industria, es identidad.
Turismo: cuando el plato se convierte en destino
Copenhague logró algo excepcional. Durante varios días, visitantes pudieron probar en una sola ciudad cocinas de élite global. El restaurante dejó de ser un espacio aislado para transformarse en escenario cultural.
El turismo contemporáneo busca experiencias completas. No viaja solo por paisajes, viaja por relatos. Y la gastronomía condensa territorio, historia, innovación y emoción en un solo gesto.
Dinamarca entendió que:
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La cocina posiciona marca país.
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La colaboración entre chefs genera narrativa internacional.
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El ingrediente local se convierte en diplomacia cultural.
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La experiencia gastronómica moviliza prensa, redes y viajes.
La experiencia total: del producto al relato
La alta cocina nórdica no se sostuvo solo en técnica. Construyó una historia coherente: territorio, estaciones, sostenibilidad, diseño, estética, discurso.
Eso la volvió disruptiva.
El visitante no compra solo un menú degustación. Compra una visión del mundo.
En Uruguay
Golden Chef desde Punta del Este impulsa estos encuentros con una convicción clara: la gastronomía no compite, evoluciona cuando comparte. Bajo esa filosofía, Lara coordina y articula a cocineros, productores y referentes internacionales para que el intercambio de técnicas, ideas y visiones se traduzca en impacto real. No se trata solo de reunir talento, sino de crear una red que piense el futuro con responsabilidad, identidad y apertura. En ese cruce de culturas y experiencias, la cocina deja de ser un plato aislado y se convierte en una herramienta de transformación.
Canelones: una oportunidad estratégica
Desde la Asociación Turística de Canelones comienza a gestarse una idea que dialoga con este fenómeno global: impulsar un concurso gastronómico inspirado en las fuentes productivas del territorio.
Y aquí surge la pregunta clave: ¿qué tiene Canelones?
Tiene viñedos.
Tiene quesos artesanales.
Tiene costa y pesca.
Tiene huertas, olivares, producción local diversa.
Tiene identidad.
La diferencia no está en copiar Copenhague. Está en interpretar el modelo:
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Comenzar en escala local.
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Convocar talento regional.
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Integrar productores.
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Construir relato.
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Comunicar con coherencia.
Los grandes movimientos culturales empiezan pequeños. Noma comenzó como un restaurante con una idea clara. Hoy es referencia global.
Gastronomía como política de futuro
Cuando un país discute si la cocina es arte, está discutiendo su modelo cultural. Cuando un destino organiza un encuentro gastronómico, está sembrando reputación.
Canelones puede pensar su propio CONVERGENCE. Tal vez no con 60 chefs top 100 en la primera edición. Pero sí con una convicción: que la experiencia gastronómica total es una herramienta de desarrollo.
La cocina ordena la cadena de valor turística:
productor → chef → sala → relato → visitante → prensa → retorno económico.
No es solo comida. Es cultura aplicada.
¿Qué puede aprender un destino como Canelones?
El modelo no se copia, se interpreta.
Canelones cuenta con viñedos reconocidos, queserías artesanales, pesca, producción hortícola, olivares y una identidad rural y costera que pocos departamentos concentran con esa diversidad. Además, existe una nueva generación de cocineros que entiende que cocinar también es comunicar.
Un concurso gastronómico inspirado en las fuentes productivas del territorio puede ser el primer paso. Pequeño al inicio, sólido en concepto, claro en narrativa. La escala se construye con coherencia.
Las transformaciones culturales no comienzan con presupuestos millonarios. Comienzan con una visión.
El futuro
Canelones cuenta con escuelas de alta gastronomía activas públicas con excelentes docentes ganadores de premios donde se aprende y se emprende si se desea , un auge de jóvenes que desean formarse y transformar el oficio, y un tejido de empresarios que eleva el nivel en cada presentación de sus platos. El momento invita a pensar en grande desde lo local. ¿Quién será el mejor restaurante de Canelones? Desde Noticias y Destinos ya comenzaron las evaluaciones sorpresa. El futuro gastronómico del departamento empieza a escribirse ahora.