El 31 de octubre y el 1.º de noviembre, San Jacinto será escenario de la novena edición de la Fiesta de la Chacra. Una celebración que ha trascendido las fronteras de Canelones y que reúne gastronomía, producción, cultura y tradiciones, con un reconocimiento especial a las generaciones de familias rurales que construyeron la identidad del departamento.
La Fiesta de la Chacra tiene algo que la distingue de otras celebraciones populares. Aquí no se trata de representar cómo era la vida en el campo, sino de recuperar sus historias, sus oficios y sus protagonistas. Los ranchos de barro y paja, las herramientas de trabajo, los antiguos utensilios y las recetas familiares forman parte de un patrimonio que todavía permanece vivo en la memoria de los vecinos.
Durante la presentación de esta novena edición, realizada en San Jacinto, autoridades departamentales, representantes de organizaciones rurales y vecinos compartieron testimonios que explican por qué esta fiesta se ha ganado un lugar en el calendario turístico y cultural del Uruguay.
Una fiesta que creció hasta convertirse en referencia nacional
El intendente de Canelones, Francisco Legnani, destacó que el departamento cuenta con más de cien fiestas populares que, en conjunto, convocan a más de 200.000 visitantes, según las cifras que compartió durante el lanzamiento.
Cada celebración tiene su identidad, vinculada a las características productivas, culturales y sociales de los diferentes municipios. Sin embargo, la Fiesta de la Chacra, con apenas nueve ediciones, ha logrado una convocatoria que supera los límites departamentales.
“Acá uno viene y se encuentra gente de todo el país y del exterior. Entonces algo tenemos acá en San Jacinto y algo tiene esta fiesta que ha hecho ganarse un espacio rápidamente en la cabeza y en el corazón de las uruguayas y de los uruguayos”, expresó Legnani.
El intendente también reconoció el compromiso de la alcaldesa Yanina Curbelo y el trabajo de los equipos de la Intendencia, especialmente de Federico y Claudia, quienes junto con organizaciones rurales y funcionarios dedican buena parte del año a preparar las actividades.
“Acá no es cuestión de venir, montar un escenario y se largó”, señaló, al referirse a la construcción de los ranchos tradicionales, la recuperación de herramientas y la recreación de antiguos espacios de trabajo.
Son dos jornadas abiertas al público, pero detrás existe un año de planificación y esfuerzo colectivo.
El homenaje a quienes hicieron posible el Canelones productivo
Claudia Sánchez, integrante del equipo organizador, definió la Fiesta de la Chacra como una celebración de la identidad, la cultura y la tradición.
“Es la fiesta más genuina que tenemos en el departamento”, afirmó, destacando el papel de las sociedades de fomento rural, cooperativas, asociaciones, colectivos y la Red de Agroecología.
En este museo a cielo abierto, los visitantes pueden conocer las antiguas formas de producción y comprender cómo se desarrollaba la vida cotidiana de las familias rurales.
Uno de los relatos compartidos durante la presentación de Federico López, director de Patrimonio, que tuvo como protagonista un viejo balde de ordeñe, relacionado con la mujer del pañuelo que aparece en el logotipo de la fiesta. Un objeto que conserva las marcas del trabajo de quienes durante años ordeñaron a mano y sostuvieron la producción lechera.
También se recordó a los chacareros que caminaron miles de kilómetros detrás de los bueyes, preparando la tierra y cultivando los alimentos que llegaban a los hogares.
La fiesta reconoce ese esfuerzo y mantiene presente a quienes ya no están, pero dejaron su trabajo y sus conocimientos como parte de la historia del departamento.
Los ranchos guardan historias que merecen ser contadas
Uno de los testimonios más cercanos fue el de Laura Bonifacio, quien compartió su preocupación por la pérdida de las historias familiares.
“Se nos está escapando, se nos está muriendo la gente mayor. Y lamento muchísimo no haberme preocupado antes de haber preguntado a mi padre, a mi abuelo cómo se vivía”, expresó.
Recordó que recientemente su nieto iba a colaborar en un horno de pan y ella le pidió que llevara un delantal de arpillera. Ante la pregunta del muchacho, le explicó que antiguamente muchas familias tenían solamente dos pantalones, uno para trabajar y otro para salir, y debían cuidar cada prenda.
También habló de una campana centenaria que sonaba a las once y media de la mañana para reunir a la familia a tomar mate. En aquellos tiempos, cuando no todos tenían reloj, la campana marcaba los momentos de encuentro.
“Se vivía pobre, pero se vivía feliz. Teníamos más tiempo para comunicarnos”, recordó.
Son pequeños relatos que explican la importancia de los ranchos recreados en la fiesta. Cada objeto tiene una historia y cada historia permite acercar a los más jóvenes a una forma de vida que merece ser conocida.
Yanina Curbelo: «No es una fiesta donde nos disfrazamos»
La alcaldesa de San Jacinto, Yanina Curbelo, dejó una de las definiciones más representativas de la jornada.
“No es una fiesta donde nos disfrazamos, es una fiesta donde honramos a los que tanto han hecho por nuestros campos canarios, a los que han dejado cada una de sus gotas de sudor en nuestra tierra”, expresó.
Sus palabras resumen el sentido de esta celebración: reconocer el trabajo de quienes produjeron y continúan produciendo los alimentos que llegan a las mesas de los uruguayos.
La fiesta también plantea un desafío hacia el futuro. Durante la presentación se mencionaron experiencias internacionales que acercan a los jóvenes a la producción agrícola mediante actividades prácticas y concursos. La reflexión fue que Canelones necesita seguir transmitiendo sus conocimientos rurales para asegurar que las nuevas generaciones mantengan ese vínculo con la tierra.
San Jacinto, una oportunidad para descubrir el turismo rural
Además de su importancia cultural, la Fiesta de la Chacra representa una oportunidad para el turismo de cercanía y para quienes desean descubrir el interior de Canelones.
Las propuestas gastronómicas, los espectáculos musicales, las demostraciones de antiguos oficios y la participación de productores y organizaciones rurales permiten conocer otra faceta del departamento.
Para San Jacinto, la llegada de visitantes también significa movimiento comercial, promoción de sus emprendimientos y la posibilidad de mostrar sus atractivos más allá de las dos jornadas de celebración.
La novena Fiesta de la Chacra se realizará el sábado 31 de octubre y el domingo 1.º de noviembre de 2026, con una propuesta que invita a disfrutar de las tradiciones y a conocer de cerca a sus protagonistas.
Vale la pena recorrer los ranchos, detenerse frente a las herramientas, conversar con quienes todavía recuerdan cómo se trabajaba y escuchar las historias que muchas veces no aparecen en los libros.
Porque el patrimonio rural de Canelones no está solamente en los objetos que se conservan. Está, sobre todo, en las personas que todavía pueden contar para qué servían, cómo se utilizaban y qué significaban para sus familias.
Y esa es, posiblemente, una de las mejores razones para visitar la Fiesta de la Chacra.
La Fiesta de la Chacra es un evento familiar al aire libre que propone rememorar nuestras raíces, poniendo en valor la cultura chacarera del departamento.
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