Treinta y Tres abrió un debate clave: cómo convertir el turismo en desarrollo para todo el territorio.
El primer Foro Internacional de Turismo y Gobiernos Locales reunió a representantes de Uruguay y otros siete países y puso sobre la mesa cuatro dimensiones fundamentales: territorio y descentralización, cooperación regional, innovación y destinos inteligentes, y generación de oportunidades económicas y sociales. Una iniciativa que merece continuidad y que posiciona a Treinta y Tres como escenario de una discusión necesaria para el futuro del turismo uruguayo.
Por razones de salud no pudimos estar presentes en Treinta y Tres como hubiéramos querido. Sin embargo, el material recibido, la información generada durante las jornadas y especialmente el video que acompaña esta nota nos permitieron seguir buena parte de lo sucedido y confirmar algo que merece ser destacado: el primer Foro Internacional de Turismo y Gobiernos Locales fue mucho más que otro encuentro dentro del calendario institucional del sector.
Fue una iniciativa importante porque puso a conversar sobre turismo a quienes tienen la responsabilidad de transformar las ideas en territorio.
Nuestra felicitación, por tanto, al intendente de Treinta y Tres, Mario Silvera, y a la directora departamental de Turismo, Yenifer Izquierdo, por impulsar una instancia que llevó la discusión turística hacia el interior y consiguió reunir diferentes miradas nacionales e internacionales.
También merece destacarse la participación del Ministerio de Turismo, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, autoridades departamentales y representantes extranjeros.
Porque detrás de conferencias, talleres y presentaciones apareció una pregunta que Uruguay necesita formularse con mayor frecuencia:
¿cómo conseguimos que el turismo genere desarrollo también fuera de los destinos históricamente consolidados?
La respuesta comienza por comprender que poseer atractivos no es suficiente.
Uruguay tiene naturaleza, patrimonio, gastronomía, cultura, producción, acontecimientos, pequeñas localidades e historias en prácticamente todos sus departamentos. Pero entre poseer esos recursos y convertirse en un destino existe una distancia que solamente puede recorrerse con planificación, inversión, capacitación, promoción y coordinación.
El Foro de Treinta y Tres permitió observar ese desafío desde, al menos, cuatro dimensiones.
1. El territorio: donde realmente sucede el turismo
Una de las ideas centrales estuvo expresada en el panel “Gestión Territorial para el desarrollo del Turismo”, en el que participó el ministro de Turismo, Pablo Menoni.
Su planteo fue claro: cada departamento tiene atractivos, identidad, cultura, paisajes, comunidades y también problemas y necesidades diferentes.
Esta afirmación encierra uno de los principales desafíos de la política turística nacional.
Podemos promocionar Uruguay en el exterior, negociar conectividad aérea, participar en ferias internacionales y desarrollar campañas nacionales. Todo eso resulta imprescindible.
Pero finalmente el turista duerme, come, compra, recorre y vive experiencias en un territorio determinado.
Es allí donde una política turística se convierte —o no— en desarrollo.
La descentralización, entonces, no puede limitarse a incluir más lugares en un folleto o una campaña. Significa crear condiciones para que cada territorio pueda transformar sus particularidades en productos y experiencias capaces de atraer visitantes.
Treinta y Tres constituye un buen ejemplo.
Su naturaleza, sus paisajes, su patrimonio, sus acontecimientos y su identidad representan una materia prima extraordinaria. El desafío consiste en conectarlos, generar servicios, profesionalizar la oferta y conseguir que el visitante encuentre motivos no solamente para llegar, sino también para permanecer.
2. Los gobiernos locales: del discurso a la gestión
Otra dimensión importante fue la realización, en el marco de estas actividades, de una nueva reunión de directores departamentales de Turismo.
La apertura contó con la presencia del ministro Pablo Menoni; el intendente Mario Silvera; el director nacional de Turismo, Cristian Pos, y el director de Descentralización de OPP, Juan Manuel Arenas.
Que los responsables turísticos departamentales compartan una mesa tiene un valor que a veces se subestima.
Uruguay es territorialmente pequeño, pero turísticamente diverso.
Los problemas de Maldonado no son los mismos que los de Treinta y Tres. Las posibilidades de Rocha son diferentes a las de Soriano. Montevideo, Colonia, Artigas, Rivera, Cerro Largo o Canelones necesitan estrategias acordes con sus mercados, productos y realidades.
Sin embargo, existen desafíos compartidos: profesionalización, inversión, conectividad, información turística, tecnología, promoción, accesibilidad y construcción de experiencias.
Por eso la articulación público-pública y público-privada mencionada durante el Foro resulta determinante.
El turismo no puede desarrollarse desde una oficina.
Necesita gobiernos que planifiquen, empresarios que inviertan, trabajadores capacitados y comunidades que encuentren oportunidades reales dentro de esa actividad.
3. Una mirada internacional y regional
La tercera dimensión fue la apertura hacia la región.
La participación de alrededor de 40 extranjeros procedentes de Argentina, Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay, Chile y Ecuador, además de Uruguay, otorgó al encuentro una verdadera perspectiva internacional.
Intercambiar experiencias entre países latinoamericanos tiene especial valor cuando se habla de gobiernos locales.
Muchos destinos de nuestra región comparten desafíos semejantes: pequeñas comunidades con recursos turísticos valiosos, dificultades de conectividad, necesidad de atraer inversiones, preservación ambiental y búsqueda de alternativas económicas que permitan generar empleo sin perder identidad.
No todo modelo exitoso puede copiarse.
Pero sí puede observarse, discutirse y adaptarse.
En turismo, conocer cómo otro territorio resolvió un problema puede ahorrar años de ensayo y error.
Treinta y Tres consiguió durante estas jornadas algo especialmente interesante: hacer que la conversación internacional ocurriera en el territorio y no exclusivamente en una capital o en uno de los grandes destinos turísticos.
Ese gesto también es descentralización.
4. Innovación, destinos inteligentes y nuevos productos
La cuarta dimensión mira directamente hacia el futuro.
Durante estas instancias se analizaron acciones vinculadas al modelo de Destinos Turísticos Inteligentes (DTI), una herramienta que Uruguay comienza a incorporar con mayor fuerza.
Entre las experiencias mencionadas aparece Soriano, que participa de un proyecto de la Red Iberoamericana de Destinos Turísticos Inteligentes y lleva adelante un autodiagnóstico en Villa Soriano.
Hablar de un destino inteligente no significa simplemente colocar tecnología al servicio del visitante.
Implica trabajar simultáneamente sobre gobernanza, innovación, sostenibilidad, accesibilidad y tecnología, utilizando además información que permita tomar mejores decisiones.
Y esa transformación puede ser particularmente valiosa para los destinos emergentes.
La agenda desarrollada en Treinta y Tres incorporó además futuras acciones promocionales del Ministerio de Turismo, entre ellas la posibilidad de contar con un espacio para la Región Litoral en el Shopping de Tres Cruces.
También se abordaron el avance de la normativa relacionada con el turismo náutico y la próxima apertura de fondos destinados al trabajo turístico de las regiones.
A esto se sumó otra vertiente con potencial de crecimiento: el turismo deportivo, abordado por el intendente Mario Silvera.
El deporte puede convertirse en un poderoso generador de movilidad turística. Una competencia no moviliza solamente deportistas: llegan familias, entrenadores, organizaciones y espectadores que necesitan alojamiento, gastronomía, transporte y actividades complementarias.
La clave, nuevamente, consiste en pensar el acontecimiento como parte de una estrategia y no como un hecho aislado.
Tener atractivos no alcanza
Quizás esta sea una de las conclusiones más importantes que podemos extraer de lo sucedido en Treinta y Tres.
Durante demasiado tiempo se entendió que para desarrollar turismo bastaba con identificar un lugar atractivo y promocionarlo.
Hoy sabemos que el proceso es bastante más complejo.
Un recurso se convierte en producto cuando existe una experiencia organizada alrededor suyo. Y un conjunto de productos comienza a construir un destino cuando aparecen servicios, infraestructura, calidad, accesibilidad, comercialización, información y una identidad reconocible.
Después llega la promoción.
Invertir ese orden puede generar visitantes ocasionales. Difícilmente construya desarrollo turístico sostenible.
Turismo significa también oportunidades
Existe finalmente una dimensión humana que no debería quedar escondida detrás de las estadísticas.
Cuando hablamos de desarrollo turístico territorial estamos hablando de personas.
Del pequeño alojamiento. Del restaurante. Del productor rural. Del artesano. Del guía. Del comercio. Del transportista. Del emprendimiento familiar y del joven que podría encontrar una oportunidad laboral sin abandonar su localidad.
Allí aparece el verdadero impacto de una política turística.
No solamente en cuántos visitantes llegan, sino en cuánto valor queda en el territorio.
Por eso resulta acertado que durante el Foro se haya relacionado turismo con generación de empleo y oportunidades para las comunidades.
Treinta y Tres dejó planteado el desafío
La primera edición del Foro Internacional de Turismo y Gobiernos Locales terminó, pero sería deseable que la discusión recién comenzara.
Treinta y Tres logró reunir gobierno nacional, gobiernos departamentales, técnicos y representantes internacionales alrededor de una idea sencilla y, al mismo tiempo, profundamente estratégica:
el turismo se construye desde los territorios.
Crear estos espacios importa. Mantenerlos en el tiempo será todavía más importante.
Porque Uruguay posee recursos turísticos extraordinarios prácticamente de norte a sur y de este a oeste.
Ahora hay que dar el paso siguiente.
Transformar esos recursos en experiencias, las experiencias en destinos y los destinos en oportunidades reales de desarrollo para su gente.
