Mar sin playa, poesía e imagen en dos orillas del Río de la Plata
Jueves, 26 Febrero 2026 14:30

Mar sin playa, poesía e imagen en dos orillas del Río de la Plata

El pasado 5 de febrero a las 18:30 horas, en el entrepiso del emblemático Palacio Salvo, se presentó Mar sin playa, una obra que cruza poesía, imagen y sensibilidad rioplatense. El libro fue publicado por Editorial Olivia y ya se encuentra disponible en ambas orillas del Río de la Plata.

No fue una presentación convencional. En ese espacio cargado de historia, donde Montevideo respira memoria y modernidad al mismo tiempo, la palabra y la fotografía dialogaron con el público en un clima íntimo, casi confidencial.

Un proyecto de tres miradas

Mar sin playa reúne el trabajo de:

  • Ramiro Guzmán Zuluaga, escritor montevideano nacido en 1972, con más de treinta libros publicados entre poesía y narrativa. Su obra se caracteriza por una escritura introspectiva, urbana y atravesada por el pulso del sur.

  • Agustín Guzmán Stanoff, nacido en Buenos Aires en 1998, director de cine y músico argentino. Aporta una sensibilidad audiovisual que dialoga con la estética del libro y actúa además como curador de las imágenes.

  • Guido Silva Monsalvo, fotógrafo y director de fotografía argentino, formado en la Universidad del Cine de Buenos Aires. Su mirada construye atmósferas que no ilustran el texto: lo expanden.

La combinación no es casual. Literatura, cine y fotografía confluyen en una obra híbrida, donde el concepto de “mar” aparece como metáfora de ciudad, de herida y de pertenencia.

Un libro que respira ciudad

Uno de los poemas incluidos, Casi un poeta, deja entrever esa tensión entre amor y errancia urbana. La ciudad se vuelve mar; el mar, estado interior. Hay sal, hay memoria, hay un temblor que no es nostalgia sino conciencia.

El título Mar sin playa sugiere ausencia, pero el libro propone otra lectura: el mar puede existir incluso donde no lo vemos. Puede ser ciudad, puede ser vínculo, puede ser frontera compartida.

Editorial y circulación

La publicación estuvo a cargo de Editorial Olivia, sello independiente de Buenos Aires que apuesta por proyectos autorales con identidad visual fuerte y cruces interdisciplinarios.

El libro ya se encuentra en venta en Uruguay y Argentina, reforzando ese puente cultural permanente entre Montevideo y Buenos Aires. Dos ciudades que se miran, se leen y se reconocen.

El Palacio Salvo como escenario

La elección del Palacio Salvo no fue un detalle menor. Ícono arquitectónico de Montevideo, el edificio simboliza modernidad temprana, bohemia y resistencia cultural. Presentar allí un libro que dialoga con la ciudad y con la memoria rioplatense fue casi una declaración estética.


Mar sin playa no se limita a ser un libro de poesía ilustrada. Es un objeto cultural que propone detenerse. Leer despacio. Mirar con atención. Escuchar lo que la ciudad murmura cuando cae la tarde sobre el Río de la Plata.

Y en tiempos de ruido, esa invitación ya es un gesto valioso.

Hay poemas que no buscan explicar: buscan sentir.  Leyendo, la poesia Casi un poeta se instala en esa frontera delicada entre la herida y la celebración. El yo lírico se define como “mar” en medio de la ciudad, una imagen poderosa en el contexto rioplatense: sal, inmensidad, deriva y pertenencia.

El amor aparece como temblor, como ruptura que deja a oscuras. Sin embargo, no hay dramatismo excesivo. El texto avanza con una aceptación serena: “la muerte está, la vida canta”. Esa dualidad sostiene todo el poema. Hay dolor, pero también música. Hay pérdida, pero también movimiento.

La ciudad no es escenario: es cuerpo. Es mar interior. Es tempestad y es alegría. En pocas líneas, el poema logra condensar esa sensación tan montevideana —y tan universal— de caminar entre la melancolía y la luz, entre la bruma y la esperanza.

La expresión “casi un poeta” sugiere humildad o búsqueda. No se proclama identidad definitiva; se reconoce tránsito. Y en ese tránsito, el lector encuentra su propio eco.


CASI UN POETA

Que el amor tembló
que dejó a tientas
mi errar por la inmensa ciudad
que soy un mar
casi un poeta
herido con agua con sal
la muerte está, la vida canta
todo un temporal
conmueve oír tanta alegría
inmensa hermosa ciudad.