Magela Bube y MENTA: emprender con las manos y pensar como empresa
Hace apenas tres años, Magela Bube comenzó a recorrer el camino de la marroquinería. Hoy está al frente de MENTA, un emprendimiento que transforma cuero, diseño y trabajo artesanal en productos con identidad propia. Su participación en la Asociación Turística de Canelones suma otra dimensión al proyecto: conectar producción local, comercio y turismo.
Hay empresas que comienzan con un plan de negocios y otras que nacen alrededor de un oficio. En el caso de Magela Bube, el punto de partida estuvo en aprender a trabajar el cuero.
Hace tres años ingresó al mundo de la marroquinería. Un período relativamente corto para un oficio que exige práctica, conocimiento de los materiales, precisión y, sobre todo, tiempo.
Pero emprender supone algo más que aprender a fabricar.
El desafío aparece cuando aquello que uno sabe hacer debe transformarse en algo que otra persona quiera comprar. Allí comienza la empresa.
“En MENTA, el valor de un regalo no está en su precio, sino en la historia, el diseño y las manos que lo hicieron.”
De aprender un oficio a construir una marca
MENTA desarrolla carteras, bolsos, billeteras, accesorios, delantales y diferentes piezas realizadas artesanalmente. En sus redes sociales puede verse una producción que juega con formas, colores, texturas y terminaciones.
Cada producto supone una cadena de decisiones empresariales que el consumidor difícilmente observa: elección y compra de materiales, diseño, producción, cálculo de costos, fijación de precios, fotografía, comunicación, comercialización y atención al cliente.
Magela reúne buena parte de esos roles.
Es una realidad habitual en los emprendimientos que están creciendo: quien crea también administra, vende, comunica y piensa cuál será el siguiente paso.
Ese aprendizaje empresarial puede resultar tan importante como dominar el propio oficio.
Tres años para encontrar un lugar en el mercado
El dato adquiere relevancia: MENTA lleva apenas tres años vinculada a la marroquinería.
En ese período, el desafío no ha sido únicamente producir. Ha sido comenzar a construir una identidad reconocible.
Porque fabricar un buen producto no garantiza construir una buena empresa.
La diferencia está en conseguir clientes, generar confianza, lograr que regresen, mostrar el producto, participar en ferias y convertir un nombre en una marca.
En ese terreno, las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para emprendimientos como MENTA. Instagram y Facebook permiten mostrar las piezas, pero también algo especialmente valioso para una producción artesanal: quién está detrás de ellas.
La persona vuelve a formar parte del producto.
¿Cómo competir contra la producción masiva?
Es probablemente una de las preguntas empresariales más importantes para cualquier artesano.
Un pequeño productor uruguayo difícilmente pueda competir en precio con artículos fabricados por miles en grandes plantas industriales y comercializados globalmente.
Entonces debe competir de otra manera.
Diseño, terminación, personalización, pequeñas cantidades, contacto con el cliente y origen del producto pasan a formar parte del valor.
MENTA no necesita fabricar miles de piezas iguales para encontrar su mercado. Necesita conseguir que exista un público dispuesto a valorar aquello que diferencia su trabajo.
Ese cambio parece pequeño, pero modifica completamente la estrategia.
No se trata de vender solamente cuero. Se trata de vender diseño y trabajo incorporados al cuero.
Las ferias también son una herramienta empresarial
Las imágenes de MENTA muestran otra parte importante de su recorrido: la participación en ferias y exposiciones.
Para un emprendimiento pequeño, una feria no debería medirse únicamente por cuánto vende durante esa jornada.
También permite probar productos, descubrir qué llama la atención del público, escuchar comentarios, comparar precios, generar contactos y encontrar potenciales clientes.
Es una especie de investigación de mercado realizada frente al consumidor.
Y para la marroquinería existe además una ventaja: el producto necesita contacto.
Una fotografía puede mostrar una cartera. Tenerla entre las manos permite apreciar el cuero, comprobar su peso, mirar una costura y entender mejor por qué una pieza artesanal es diferente.
De emprendedora a empresaria
Quizás uno de los momentos decisivos para cualquier emprendimiento llegue cuando su creador deja de preguntarse solamente “qué puedo hacer” y comienza a preguntarse “cómo puedo hacer crecer esto”.
Allí cambia la conversación.
Aparecen los márgenes, los proveedores, los tiempos de producción, la capacidad para atender pedidos, los canales de venta, el posicionamiento y las posibilidades de ampliar mercados.
MENTA se encuentra transitando ese territorio.
Y tres años pueden parecer poco tiempo, pero también permiten observar algo particularmente interesante: la transformación de una habilidad en un proyecto empresarial.
Turismo, producción y oportunidades
Magela Bube también integra la Asociación Turística de Canelones, una participación que amplía el horizonte de MENTA.
A primera vista, una empresa de marroquinería y el turismo pueden parecer actividades alejadas. En realidad, forman parte de una misma economía territorial.
El turista duerme y come, pero también compra.
Busca vinos, gastronomía, productos regionales, diseño, artesanías y objetos capaces de prolongar la experiencia cuando regresa a su lugar de origen.
Para los pequeños emprendimientos de Canelones, el turismo representa entonces un mercado adicional.
Y para el destino, contar con productos locales significa conseguir que una parte mayor del gasto del visitante quede en manos de empresas y emprendedores del territorio.
Es una relación en la que ambos pueden ganar.
El próximo desafío de MENTA
Toda empresa joven llega a un momento en el que debe decidir qué significa crecer.
No necesariamente supone producir diez veces más.
Puede significar mejorar la rentabilidad, profesionalizar la comercialización, llegar a nuevos públicos, desarrollar alianzas con comercios, ingresar en nuevos puntos de venta o conseguir que la marca tenga mayor valor.
Para MENTA, esa etapa recién comienza.
Magela Bube tiene detrás solamente tres años de marroquinería, pero delante tiene una pregunta mucho más empresarial:
¿hasta dónde puede llegar una marca que nació de aprender a trabajar con las manos?
La respuesta probablemente no esté solamente en el taller.
Estará también en su capacidad para transformar ese oficio en estrategia, el producto en marca y cada nuevo cliente en una razón para seguir creciendo.
Conocer los diseños de MENTA, realizar consultas o contactar directamente con Magela Bube: Instagram @Menta_.uy | WhatsApp 095 363 663.
