El Niño en Uruguay: cómo afecta al turismo, el clima y los destinos del país
Viernes, 12 Junio 2026 13:52

El Niño en Uruguay: cómo afecta al turismo, el clima y los destinos del país

El Niño vuelve a escena: qué significa para Uruguay y cómo puede impactar al turismo

La confirmación del regreso del fenómeno climático El Niño ha encendido nuevamente las alertas y las expectativas en todo el mundo. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó que las condiciones oceánicas ya muestran señales claras del fenómeno, mientras que especialistas uruguayos prevén que sus efectos comenzarán a sentirse con mayor intensidad durante la primavera y el inicio del verano austral.

Para Uruguay, El Niño no es una novedad. Su historia reciente muestra episodios que dejaron lluvias abundantes, crecidas de ríos, inundaciones localizadas, pero también temporadas turísticas con temperaturas agradables y una recuperación hídrica clave para el país.

¿Qué es El Niño?

El Niño es la fase cálida del fenómeno conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). Se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan por encima de lo normal, alterando la circulación atmosférica global y modificando los patrones de lluvias y temperaturas en distintas regiones del planeta.

En Uruguay, históricamente está asociado a:

  • Temperaturas superiores a lo normal.
  • Mayor frecuencia de lluvias durante primavera y verano.
  • Incremento de eventos de precipitaciones intensas.
  • Menor probabilidad de sequías severas.

¿Cómo afectó anteriormente a Uruguay?

Los registros climáticos muestran que los eventos fuertes de El Niño suelen generar un aumento significativo de las precipitaciones en el sur de Brasil, Argentina y Uruguay. Durante los grandes episodios de 1997-1998 y 2015-2016 se registraron lluvias por encima de los promedios históricos en gran parte del territorio nacional.

Según INUMET y especialistas de la Universidad de la República, el impacto más evidente aparece entre octubre y diciembre, cuando las lluvias suelen ubicarse por encima de los valores normales, especialmente al norte del Río Negro.

El contraste con La Niña es muy claro. La reciente sequía de 2022-2023, una de las más graves registradas en el país, estuvo vinculada a condiciones de La Niña y provocó pérdidas superiores a los 1.000 millones de dólares, además de la crisis de abastecimiento de agua potable en el área metropolitana.

¿Beneficia o perjudica al turismo?

La respuesta es ambas cosas.

Los beneficios

1. Menor riesgo de sequía en destinos naturales

La recuperación de lagunas, humedales, arroyos y áreas protegidas suele favorecer actividades de naturaleza, observación de aves, turismo rural y ecoturismo.

Destinos como:

  • Esteros de Farrapos
  • Quebrada de los Cuervos
  • Laguna de Rocha
  • Bañados del Este

suelen beneficiarse cuando existe disponibilidad hídrica adecuada.

2. Paisajes más verdes

Los operadores de turismo rural coinciden en que los años húmedos mejoran la calidad paisajística de las estancias turísticas, viñedos y establecimientos de turismo de naturaleza.

3. Veranos menos extremos en algunas zonas

Aunque El Niño eleva las temperaturas medias, también puede generar mayor frecuencia de tormentas que moderan los períodos prolongados de calor extremo.

4. Recuperación de la producción vitivinícola y agropecuaria

Un mejor escenario hídrico favorece indirectamente al turismo enológico y gastronómico, sectores cada vez más relevantes para departamentos como Canelones, Colonia y Maldonado.

Los riesgos para el turismo

1. Inundaciones y afectación de infraestructura

Las lluvias excesivas pueden provocar:

  • Cortes de rutas.
  • Problemas en accesos a balnearios.
  • Suspensión de actividades al aire libre.
  • Daños en infraestructura turística.

Las ciudades ribereñas sobre el Río Uruguay suelen ser especialmente sensibles durante episodios intensos.

2. Menor cantidad de días de playa

Si las precipitaciones se concentran en verano, los principales destinos de sol y playa pueden ver reducida la cantidad de jornadas plenamente aprovechables para turistas.

3. Costos operativos más altos

Hoteles, campings y operadores de actividades náuticas enfrentan mayores costos de mantenimiento cuando aumentan las lluvias y la humedad.

¿Qué ocurrió en los últimos eventos?

Durante el fenómeno 2015-2016, considerado uno de los más fuertes de la historia moderna, Uruguay registró precipitaciones extraordinarias que provocaron inundaciones en varios departamentos y obligaron a evacuar miles de personas. Sin embargo, el sector agropecuario logró recuperarse rápidamente tras años anteriores más secos.

En contrapartida, tras la prolongada sequía asociada a La Niña entre 2020 y 2023, gran parte del sector turístico vinculado a la naturaleza reclamó la recuperación de cursos de agua y paisajes afectados por el déficit hídrico.

Lo que espera Uruguay para 2026-2027

La presidenta de INUMET, Madeleine Renom, y especialistas de la Facultad de Ciencias coinciden en que el mayor impacto del actual episodio de El Niño podría sentirse durante la primavera de 2026 y comienzos del verano 2027, con lluvias superiores a lo normal y temperaturas más elevadas. Algunos modelos incluso sugieren la posibilidad de un evento fuerte o excepcional.

Una oportunidad para el turismo regenerativo

Más allá de las amenazas, El Niño vuelve a recordar una realidad que el turismo uruguayo ya comenzó a asumir: la adaptación climática será una ventaja competitiva.

Los destinos que incorporen infraestructura resiliente, gestión del agua, movilidad sostenible y propuestas vinculadas a la naturaleza estarán mejor preparados para aprovechar los beneficios de los ciclos climáticos y reducir sus impactos negativos.

Porque si algo ha demostrado Uruguay en las últimas décadas es que el clima ya no es únicamente una variable meteorológica: también es un factor económico, social y turístico que condiciona el futuro de los destinos.