Simon Calder descubrió algo que Uruguay todavía no sabe vender: un país que premia a sus turistas
El reconocido periodista británico de The Telegraph recorrió Uruguay y destacó una política que contrasta con los impuestos turísticos que aumentan en otros destinos. Su sorpresa ante los beneficios fiscales confirma una idea que hemos defendido durante años: competir en turismo significa ofrecer valor, facilitar las decisiones y convertir cada visita en oportunidades.
Por Jacobo Malowany | Noticias y Destinos
A veces necesitamos que alguien llegue desde lejos para descubrir el valor de aquello que tenemos delante de nuestros ojos.
Eso ocurrió con Simon Calder, uno de los periodistas de viajes más reconocidos del Reino Unido, quien recorrió Uruguay durante 2026 y encontró algo que le llamó particularmente la atención: mientras numerosos destinos turísticos del mundo cobran nuevos impuestos a sus visitantes, nuestro país les ofrece beneficios económicos.
Su crónica, publicada el 1.º de noviembre en The Telegraph, contiene una afirmación que merece atención: https://www.aol.com/articles/world-punitive-tourist-levies-one-130000000.html
«Una nación destaca por encima de todas las demás en recompensar positivamente a los visitantes extranjeros: Uruguay».
Calder no llegó a esa conclusión a partir de un folleto turístico. La descubrió durante su propio viaje. Desde el patrimonio industrial de Fray Bentos hasta las playas de Punta del Este, encontró un país donde ciertas decisiones fiscales hacen que la experiencia resulte más conveniente para quien viene del exterior.
Y ese es precisamente el aspecto que considero más valioso de su relato.
Una sorpresa en la cuenta de un restaurante
El periodista describe con humor lo que le ocurrió al pagar una cena.
Al presentar su tarjeta de crédito extranjera, comprobó que el importe final era menor por la aplicación del beneficio fiscal. Su ejemplo es sencillo: una cuenta equivalente a 30 libras esterlinas se redujo aproximadamente cinco libras.
En el hotel encontró otra ventaja. Bastaba acreditar su condición de no residente para recibir la exoneración del IVA correspondiente al alojamiento.
Lo que sorprendió a Calder no fue únicamente ahorrar dinero. Fue la facilidad de acceder al beneficio.
No tuvo que buscar un cupón, completar un formulario ni adherirse a un programa especial. La ventaja apareció naturalmente en su experiencia de consumo.
Allí hay una enseñanza de marketing turístico que no deberíamos ignorar.
He escrito en varias oportunidades que el visitante no compra solamente una habitación, una cena o un pasaje. Compra la posibilidad de vivir una experiencia, disfrutar de su tiempo y regresar con recuerdos que justifiquen su decisión.
En una de mis columnas para EL DÍA lo expresé de esta manera:
«Mi lectura es que el turista compara la experiencia completa. Cuenta el alojamiento, pero también cuánto cuesta llegar, qué podrá hacer y cuánto terminará pagando».
La experiencia de Calder pone un ejemplo concreto a esa reflexión.
Una ventaja económica que aparece sin dificultades mejora la percepción del servicio. Y cuando el visitante descubre que recibió más valor del que esperaba, encuentra una razón adicional para hablar bien del destino.
¿Quién es el periodista que destacó a Uruguay?
Simon Calder es un referente del periodismo británico especializado en viajes y transporte. Durante 32 años fue corresponsal de viajes de The Independent y, desde junio de 2026, ocupa esa función en The Telegraph, donde también conduce el pódcast The Travel Expert.
Ha recorrido numerosos países, participado en programas de televisión y desarrollado una extensa trayectoria de información y asesoramiento a viajeros.
Es conocido como The Man Who Pays His Way, el hombre que paga sus propios gastos, por su política de no aceptar viajes ni alojamientos gratuitos de la industria turística.
Su opinión adquiere especial interés precisamente porque surge de la experiencia de un viajero acostumbrado a comparar destinos.
En su crónica señala que países como Bután y Malta aplican o incrementan contribuciones turísticas, mientras Uruguay utiliza herramientas fiscales para estimular la llegada y el consumo de visitantes.
Calder interpreta que la mayor parte de los destinos del mundo desearían tener un problema de saturación turística. La referencia al 99 % que utiliza es una expresión periodística, no un indicador estadístico.
El concepto que plantea es claro: mientras algunos destinos necesitan moderar la demanda, otros todavía tienen oportunidades de crecer.
Uruguay necesita más visitantes, pero también mejores resultados
En artículos anteriores he señalado que la competitividad turística no se construye solamente con precios bajos.
Un país puede ofrecer descuentos importantes y, sin embargo, perder visitantes si tiene problemas de conectividad, servicios deficientes, información confusa o una oferta difícil de contratar.
Por eso, siempre he defendido la necesidad de integrar alojamiento, gastronomía, transporte, patrimonio y actividades en propuestas comprensibles, accesibles y fáciles de reservar.
El precio influye en la decisión, pero el valor percibido determina buena parte de la satisfacción.
Calder descubrió una ventaja de Uruguay que seguramente muchos potenciales visitantes todavía desconocen.
Y aquí aparece una pregunta que desde hace tiempo considero fundamental para la promoción de nuestro país:
¿De qué sirve contar con beneficios turísticos si quienes están decidiendo sus vacaciones no conocen esas ventajas?
La comunicación turística no puede limitarse a mostrar hermosas playas, atardeceres y buenos restaurantes.
Debe informar también cuánto cuesta llegar, qué experiencias se pueden realizar, cuáles son los beneficios disponibles y cómo aprovecharlos.
Uruguay necesita comunicar mejor su propuesta de valor. No solamente decir que es atractivo, sino demostrar por qué merece ser elegido.
El IVA es una herramienta de competitividad, no el destino en sí mismo
El reconocimiento de Calder también permite valorar una política que Uruguay aplica desde hace años.
Actualmente, los visitantes no residentes tienen IVA cero en alojamientos, durante todo el año, bajo las condiciones previstas por la normativa.
En gastronomía y otros servicios turísticos se mantiene una reducción general de nueve puntos de IVA hasta el 30 de abril de 2027. Durante parte de la temporada anterior estuvo vigente una exoneración total para determinados servicios, que ayuda a explicar el ahorro que Calder experimentó en su recorrido.
Además, el Gobierno ha anunciado la intención de ampliar las exoneraciones para la temporada estival de 2027.
La diferencia entre una reducción parcial y una exoneración total debe explicarse correctamente. La comunicación de un beneficio necesita ser tan precisa como su aplicación.
Pero hay otro elemento que merece nuestra atención.
El turismo receptivo representa una exportación de servicios. Cada visitante que llega al país y consume en establecimientos nacionales genera actividad económica, sostiene puestos de trabajo y moviliza una cadena de proveedores.
Por eso, una política de incentivos debe evaluarse no solamente por los impuestos que se dejan de cobrar, sino también por sus efectos sobre el consumo, el empleo, la permanencia y el movimiento económico.
Esto no significa que cualquier exoneración resulte conveniente. Es necesario medir sus resultados, su costo fiscal y a quiénes beneficia.
Una política turística responsable debe justificar sus incentivos con resultados concretos.
De Fray Bentos a Punta del Este: la importancia del territorio
Hay un detalle de la crónica que me resulta particularmente significativo.
Calder no habla solamente de Punta del Este. Menciona su recorrido por Fray Bentos, donde encontró un patrimonio industrial que constituye parte de nuestra historia productiva.
Su elección recuerda algo que hemos planteado reiteradamente: Uruguay tiene mucho más para ofrecer que sus destinos de sol y playa.
Tenemos bodegas, queserías, pueblos, historia, cultura, naturaleza, fiestas tradicionales y experiencias rurales que pueden transformar un viaje breve en una estadía más prolongada.
Pienso especialmente en Canelones, donde el visitante puede llegar al aeropuerto, desplazarse hacia Montevideo o Punta del Este y marcharse sin haber descubierto buena parte de las experiencias que ofrece el departamento.
Una mayor competitividad también debería servir para que ese viajero encuentre motivos para detenerse, recorrer una bodega, conocer Atlántida, descubrir la Costa de Oro o disfrutar de nuestra gastronomía.
Lo mismo ocurre con otros departamentos.
El visitante que llega por un atractivo reconocido puede descubrir muchos otros si existe una propuesta articulada, buena información y servicios preparados para recibirlo.
He sostenido que necesitamos medir llegadas, gasto, estadía y distribución territorial. El éxito no puede depender exclusivamente de contar cuántos turistas cruzaron la frontera.
La verdadera oportunidad está en conseguir que permanezcan más tiempo, conozcan más lugares y generen beneficios en más comunidades.
Lo que vio Calder y lo que todavía tenemos pendiente
Me gusta especialmente que un periodista con tanta experiencia haya encontrado motivos para destacar Uruguay en una crónica dedicada a los impuestos turísticos internacionales.
Su observación tiene valor porque revela una ventaja competitiva desde la perspectiva del consumidor.
El beneficio existe. El viajero lo utiliza. La experiencia le resulta favorable. Finalmente, la comparte con un público internacional.
Es el recorrido que cualquier estrategia de marketing turístico desearía conseguir.
Sin embargo, también deja al descubierto una tarea pendiente.
No podemos depender de que los visitantes descubran nuestras ventajas por casualidad. Debemos comunicar esas razones antes del viaje, cuando todavía están decidiendo qué país visitar.
Tampoco alcanza con mejorar el costo final si no ofrecemos una experiencia que justifique la elección.
En mis reflexiones sobre turismo y conectividad he insistido en una idea: conectar para atraer y organizar para vender.
Hoy agregaría que también necesitamos aprender a comunicar lo que hacemos bien y comprobar que el beneficio llegue efectivamente al visitante.
El turismo debe producir resultados para las empresas, oportunidades para sus trabajadores y bienestar para las comunidades que reciben a quienes nos visitan.
Simon Calder terminó su crónica con una despedida que, por su sencillez, resulta especialmente valiosa:
«Nos vemos en Fray Bentos».
No eligió cerrar con el nombre de una gran capital turística internacional. Eligió una ciudad uruguaya que guarda una historia industrial reconocida por la UNESCO.
Ese pequeño detalle dice mucho.
Uruguay tiene razones para ser elegido que van más allá de los precios y de los incentivos tributarios.
El periodista británico percibió una ventaja que nosotros conocemos desde hace años. Ahora necesitamos conseguir que más viajeros la conozcan antes de comprar su pasaje y que, al regresar a sus países, tengan otras buenas historias para contar.
Porque atraer turistas es importante. Pero lograr que descubran el valor de nuestro país, lo disfruten y deseen regresar es lo que verdaderamente fortalece a un destino.
Fuentes y referencias: Simon Calder, In a world of punitive tourist levies, one country is giving visitors a tax break, The Telegraph, 1.º de noviembre de 2026, reproducido en AOL. Biografía oficial de Simon Calder. Ministerio de Turismo: beneficios para no residentes. Ministerio de Economía y Finanzas, Decreto 235/026. Jacobo Malowany, columna Conectar para atraer, organizar para vender, EL DÍA, octubre de 2026.
