No esperes a necesitar LinkedIn para empezar a usarlo
Buscar empleo o desarrollar un emprendimiento en turismo no comienza cuando aparece una vacante o necesitamos conseguir un cliente. Empieza mucho antes: cuando construimos relaciones, mostramos lo que sabemos hacer y logramos que otros confíen en nosotros. LinkedIn puede ayudar, pero solamente si dejamos de utilizarlo como un currículum que espera ser descubierto.
Hay una escena bastante habitual. Perdemos un trabajo, terminamos una formación o necesitamos nuevos clientes y entonces recordamos que tenemos LinkedIn.
Actualizamos la foto, agregamos alguna experiencia, comenzamos a sumar contactos y esperamos que algo suceda.
Quizás estamos empezando por el final.
La pregunta podría ser otra: ¿por qué alguien debería confiar profesionalmente en nosotros?
En turismo esa pregunta tiene todavía más sentido. Toda la actividad funciona alrededor de la confianza. Elegimos un hotel sin haber dormido todavía en él. Contratamos una excursión antes de vivirla. Compramos un pasaje esperando que nos lleve a destino. Recomendamos un restaurante, un guía o una experiencia porque confiamos en que otra persona recibirá un buen servicio.
Cuando buscamos empleo o intentamos desarrollar un emprendimiento ocurre algo parecido.
Antes de la oportunidad está la confianza
Una empresa que recibe nuestro currículum probablemente quiera saber algo más. Un hotel que busca un proveedor puede investigar quién está detrás de determinada propuesta. Una agencia puede querer conocer al emprendedor antes de comercializar su experiencia.
Hoy nuestro nombre también forma parte de nuestra presentación profesional.
Por eso LinkedIn puede ser bastante más que un lugar donde cargar estudios y antecedentes. Puede ayudarnos a mostrar qué hacemos, qué sabemos, cómo pensamos y con quiénes nos relacionamos.
Pero abrir un perfil no construye reputación.
La confianza no se declara. Se construye.
Buscar empleo y emprender tienen algo en común
A primera vista parecen caminos diferentes.
Una persona puede estar buscando trabajo en hotelería, gastronomía, agencias, transporte, eventos, comunicación, tecnología o gestión turística.
Otra puede estar intentando desarrollar un alojamiento, una experiencia gastronómica, excursiones, servicios para empresas, turismo rural, propuestas culturales o cualquier emprendimiento vinculado directa o indirectamente con el visitante.
Sin embargo, ambas necesitan responder preguntas muy similares:
¿Qué sé hacer? ¿Qué necesidad puedo resolver? ¿Qué me diferencia? ¿Quién necesita aquello que puedo aportar? ¿Quién debería conocerme?
Allí comienza a tener sentido una red profesional.
No alcanza con decir “busco trabajo”
Pensemos en dos perfiles.
Uno dice: “Estudiante de Turismo. Buscando oportunidades laborales”.
El otro explica que tiene formación turística, experiencia en atención al público, manejo de idiomas, conocimiento del destino y disponibilidad para desempeñarse en recepción o atención al visitante.
Los dos pueden estar buscando exactamente lo mismo. Pero el segundo permite comprender qué podría aportar.
Para un emprendedor sucede igual.
Decir “realizamos experiencias turísticas” informa poco. Explicar qué experiencia ofrecemos, para quién está pensada, qué tiene de diferente y con qué empresas nos gustaría trabajar comienza a abrir posibilidades.
Eso también es marketing personal. No significa venderse como un producto ni exagerar capacidades. Significa comunicar claramente nuestro valor profesional.
Diez acciones para pasar del perfil a la oportunidad
No hace falta convertirse en creador de contenidos ni vivir pendiente de LinkedIn. Sí conviene trabajar con cierta intención.
1. Tener un perfil que explique quiénes somos. Una buena fotografía, experiencia, estudios y datos actualizados son el comienzo. Pero alguien que llega por primera vez debería entender rápidamente a qué nos dedicamos.
2. Utilizar mejor el titular. “Buscando empleo” desperdicia un espacio importante. Recepción hotelera | Atención al cliente | Inglés | Turismo dice mucho más. Para un emprendedor podría ser Enoturismo | Experiencias | Producto local, dependiendo de su actividad.
3. Aprovechar el “Acerca de”. En pocas líneas podemos contar quiénes somos, qué sabemos hacer, qué experiencia tenemos y qué podemos aportar. El emprendedor debería sumar qué necesidad resuelve.
4. Mostrar, no solamente afirmar. Una capacitación terminada, una práctica, un proyecto, una experiencia con clientes o la participación en un evento aportan evidencias. Decir que somos responsables o innovadores tiene menos fuerza que mostrar situaciones donde esas capacidades aparecen.
5. Contar historias profesionales. ¿Cómo resolvimos un problema con un huésped? ¿Qué aprendimos durante una temporada? ¿Cómo nació nuestro emprendimiento? ¿Qué descubrimos durante una práctica? Las experiencias reales ayudan a que otros nos conozcan.
6. Comentar también construye presencia. No todo consiste en publicar. Un aporte interesante en una publicación de un hotel, destino, agencia o profesional puede iniciar un vínculo.
7. Construir la red con propósito. Más contactos no significa necesariamente mejores oportunidades. Conviene acercarse a hoteles, agencias, operadores, restaurantes, instituciones educativas, empresas, organismos turísticos, cámaras y profesionales relacionados con aquello que queremos hacer.
8. Observar antes de pedir. ¿Qué perfiles están contratando los hoteles? ¿Qué competencias solicitan? ¿Qué nuevos productos ofrecen los operadores? ¿Qué problemas aparecen en el sector? LinkedIn también sirve para escuchar al mercado.
9. Pasar del contacto a la conversación. Acumular conexiones tiene poco valor si nunca hablamos con ellas. Cuando existe un motivo genuino, un mensaje personal, breve y concreto puede iniciar una relación. No todo primer contacto tiene que comenzar pidiendo trabajo o intentando vender.
10. Buscar oportunidades, no seguidores. Una buena red puede conducir a una entrevista, una recomendación, una alianza comercial, una capacitación, un proveedor, un socio o simplemente conseguir que alguien recuerde nuestro nombre cuando aparezca una necesidad.
LinkedIn también tiene límites
La plataforma ofrece visibilidad, contactos, información sobre empresas y acceso a oportunidades laborales y comerciales. Para un emprendedor turístico puede ser especialmente interesante para relaciones entre empresas: encontrar hoteles, agencias, operadores, proveedores, instituciones o posibles aliados.
Pero tampoco conviene idealizarla.
LinkedIn no garantiza trabajo. Tampoco garantiza clientes.
Existe mucha competencia por conseguir atención, abundan publicaciones que muestran solamente éxitos y es fácil terminar acumulando cientos de contactos con los que nunca hemos intercambiado una palabra.
También podemos dedicar horas a producir contenido sin saber para qué lo hacemos.
Y existe un riesgo mayor: confundir visibilidad con capacidad profesional.
Una excelente presencia digital puede abrir una puerta. Después hay que saber hacer el trabajo.
La red se construye cuando todavía no la necesitamos
Este quizá sea el punto más importante.
No deberíamos comenzar a relacionarnos con hoteles el día que necesitamos empleo. Ni conocer agencias cuando necesitamos desesperadamente vender nuestra experiencia. Ni contactar profesionales solamente cuando queremos pedirles algo.
Una red necesita tiempo.
Podemos comenzar siguiendo empresas que nos interesan, participando en conversaciones, asistiendo a actividades, felicitando logros genuinamente, compartiendo información útil y manteniendo contacto con personas que hemos conocido profesionalmente.
Entonces sucede algo diferente.
Cuando aparece una oportunidad, nuestro nombre quizás ya no sea completamente desconocido.
En turismo, las oportunidades también viajan de persona en persona
La tecnología cambió la forma de buscar empleo, contratar personas y hacer negocios, pero no eliminó algo esencial: detrás de una decisión sigue habiendo personas.
Personas que contratan. Personas que recomiendan. Personas que conectan a otras. Personas que recuerdan a alguien cuando aparece una oportunidad.
Por eso LinkedIn puede ser útil, pero la verdadera herramienta es la red que seamos capaces de construir dentro y fuera de la pantalla.
Primero nos conocen. Después observan lo que hacemos. Con el tiempo puede aparecer la confianza. Y recién entonces puede llegar una oportunidad.
No siempre ocurrirá.
Pero si estamos buscando nuestro primer empleo, pensando en cambiar de trabajo o desarrollando un emprendimiento turístico, hay una pregunta que vale la pena hacernos hoy:
si mañana alguien necesita exactamente lo que sabemos hacer, ¿sabrá que existimos?
