En la FIT conocimos el otro viaje del China Zorrilla: transformar Colonia y llevar más turistas por Uruguay
En Buenos Aires pudimos conocer de primera mano la estrategia que acompañará al nuevo ferry eléctrico de Buquebus. La empresa no piensa únicamente en transportar más pasajeros: quiere que Colonia del Sacramento deje de ser un lugar de paso, aumente las estadías y se convierta en una puerta para distribuir visitantes hacia otros destinos uruguayos. En el regreso, una conversación con Juan Carlos López Mena completó una jornada que nos permitió despejar muchas de las preguntas que teníamos sobre el China Zorrilla.
Habíamos escrito sobre él cuando todavía estaba lejos. Seguimos su viaje desde Australia, celebramos su llegada a Uruguay y dijimos que queríamos conocerlo, viajar y comprobar qué significaba realmente esta apuesta por la movilidad eléctrica.

Dario Queirolo, Martín Ovalle, Jacobo Malowany, Ana Claudia Caram y Martin Alvarez
En la FIT 2026 de Buenos Aires pudimos dar otro paso.
Nos acercamos a Buquebus, conversamos con sus responsables, escuchamos la presentación de Martín Ovalle Nelson, gerente regional de Marketing, preguntamos y nos llevamos bastante más información de la que teníamos al llegar. Incluso ya tenemos el gorro del China Zorrilla.
Pero lo importante no fue el recuerdo.
Entendimos mejor para qué llega este barco.
El China Zorrilla no termina en el puerto
La presentación permitió descubrir que el proyecto empresarial alrededor del ferry va mucho más allá de sustituir un barco por otro.
El China Zorrilla tendrá capacidad para 2.100 pasajeros y 225 vehículos y realizará la conexión Buenos Aires–Colonia mediante propulsión eléctrica. Buquebus lo presenta como el ferry 100% eléctrico de gran porte más grande del mundo.
Pero la pregunta interesante para el turismo es otra: ¿qué hacemos con esos pasajeros cuando llegan?
Y allí apareció uno de los anuncios más importantes de la presentación.
Buquebus quiere convertir a Colonia del Sacramento en un destino en sí mismo, aumentando las estadías, el gasto y las actividades disponibles durante los 365 días del año. La empresa proyecta contribuir a triplicar el volumen de visitantes, pero plantea hacerlo manteniendo la identidad y tranquilidad que caracterizan a Colonia.
Ese desafío nos parece bastante más interesante que hablar solamente de capacidad y baterías.
Que el turista llegue, pero también que se quede
Una de las diapositivas presentadas en la FIT lo resumía con claridad: convertir a Colonia en un “polo de atracción turística internacional”, aprovechar su cercanía con Buenos Aires y desarrollar actividades durante todo el año.
La lógica es sencilla: más visitantes, más noches y mayor gasto promedio.
Históricamente, entre 1,3 y 1,5 millones de pasajeros anuales viajan a Colonia a través de Buquebus. La nueva estrategia busca transformar una parte mayor de ese enorme flujo en estadías y consumo turístico dentro del territorio.
Eso significa hoteles, gastronomía, comercios, guías, experiencias, transporte y proveedores.
Y significa también combatir uno de los problemas históricos del turismo: la estacionalidad.
Cinco razones nuevas para viajar
Otro punto que nos llamó la atención fue la decisión de ampliar la propuesta turística mediante cinco verticales de crecimiento.
Buquebus trabaja sobre Aventura, Eventos, Cultura, Gourmet y Wellness. No son solamente nombres comerciales: detrás aparece la intención de crear nuevas razones para viajar.
Aventura incorpora deporte, exploración y turismo activo; Eventos apunta a festivales, conciertos y encuentros; Cultura contempla proyectos culturales y académicos; Gourmet trabaja sobre gastronomía, vinos, aceite de oliva y productos artesanales; y Wellness busca desarrollar experiencias relacionadas con bienestar, descanso y naturaleza.
Ahí aparece un cambio interesante.
Ya no se vende únicamente un pasaje. Se intenta construir el motivo del viaje.
Y Colonia tampoco debería ser el final
Hubo otra frase proyectada en la pantalla que para Noticias y Destinos resulta especialmente relevante:
“Seguir distribuyendo más público hacia Este y nuevos polos turísticos del Uruguay”.
Este punto amplía completamente la mirada.
Si el China Zorrilla aumenta sustancialmente la capacidad de entrada por Colonia, el desafío nacional será lograr que una parte de esos visitantes continúe viajando.
Montevideo, Canelones, Maldonado, Rocha y también destinos del interior pueden beneficiarse si existe una estrategia capaz de conectar transporte con experiencias y comercialización.
Argentina continúa siendo, además, decisiva para Uruguay: durante el primer semestre de 2026 llegaron aproximadamente 1,2 millones de visitantes residentes en Argentina, equivalentes al 66% del turismo receptivo del período. Generaron unos US$ 719 millones y tuvieron una estadía promedio de 6,7 días, según el Ministerio de Turismo.
Por eso el China Zorrilla puede ser mucho más que un ferry entre Buenos Aires y Colonia.
Puede convertirse en una nueva puerta de entrada al Uruguay.
Para crecer habrá que preparar también la tierra
La presentación fue clara en otro aspecto: aumentar pasajeros obliga a trabajar sobre todo lo que ocurre antes y después de bajar del barco.
Buquebus planteó inversiones en comercio electrónico, alianzas con prestadores turísticos y comercios, colaboración con hotelería, gastronomía y turismo receptivo, estándares internacionales de calidad y mayor agilidad en los procesos migratorios.
También aparece el desarrollo de nuevas localidades dentro del departamento de Colonia.
Es una cuestión fundamental.
No tendría demasiado sentido disponer del ferry eléctrico más grande del mundo si después el visitante encuentra dificultades para ingresar, trasladarse, reservar, permanecer o descubrir qué hacer.
La innovación del barco obliga a innovar también en el destino.
Una charla casual a puerta del ascensor con López Mena en el regreso
La jornada en la FIT nos había permitido conocer mejor qué hay detrás del China Zorrilla y, sobre todo, qué pretende hacer Buquebus con esa nueva capacidad de transporte. Pero hubo un encuentro que terminó de completar la información.
En el regreso conversamos con Juan Carlos López Mena. No fue una entrevista formal ni una presentación empresarial. Fue una charla de segundos sobre el barco que imaginó, las dificultades que atravesó el proyecto y este momento en que finalmente está a punto de comenzar a operar.
Se lo notaba satisfecho. Y es entendible. El China Zorrilla ya no está en un astillero de Tasmania ni cruzando medio mundo sobre otro buque. Está en Colonia y falta cada vez menos para verlo trabajando.
Para quienes desde Noticias y Destinos venimos siguiendo el proyecto, conversar con López Mena permitió además ponerle una dimensión humana a tanta cifra, baterías, inversiones y tecnología. Detrás del ferry eléctrico más grande del mundo hubo una decisión empresarial que sobrevivió a la pandemia, a las demoras y a un proceso de construcción particularmente complejo.
Ahora llega la prueba que importa: que empiece a navegar, que suban los pasajeros y que toda esa inversión se transforme en más conectividad y más turismo para Uruguay.
Ahora queremos subir
Volvimos de la FIT sabiendo bastante más del China Zorrilla que cuando llegamos.
También volvimos con nuevas preguntas.
¿Cómo será realmente viajar en silencio sobre el Río de la Plata? ¿Cómo funcionará la recarga? ¿Qué experiencia encontrará el pasajero? ¿Podrá Colonia transformar el aumento de capacidad en más noches de alojamiento? ¿Llegarán esos nuevos visitantes a otros departamentos?
Son preguntas que ya no se responden frente a una presentación.
Hay que subir al barco.
En Noticias y Destinos comenzamos siguiendo al China Zorrilla desde lejos. En la FIT pudimos acercarnos a quienes están detrás del proyecto y conocer hacia dónde quieren llevarlo.
Ahora nos falta navegar.
Y el gorro ya lo tenemos.
