China Zorrilla llegó a Uruguay: el ferry eléctrico más grande del mundo
Domingo, 13 Septiembre 2026 09:58

China Zorrilla llegó a Uruguay: el ferry eléctrico más grande del mundo

Llegó el China Zorrilla: Uruguay recibe al ferry eléctrico más grande del mundo

Después de atravesar océanos desde Australia, el China Zorrilla llegó a Uruguay. El ferry 100% eléctrico más grande del mundo ya está en aguas uruguayas y abre una nueva página para la conexión con Argentina. Una inversión cercana a los US$ 200 millones entre el buque y la infraestructura necesaria coloca al país frente a una experiencia inédita de movilidad marítima sostenible.

Hay llegadas que merecen algo más que registrar una fecha.

Bienvenido, China Zorrilla. Bienvenido a Uruguay.

El barco que durante meses seguimos desde lejos, primero mientras tomaba forma en Tasmania y luego durante su extensa travesía hacia el Río de la Plata, finalmente está aquí.

No llega solamente un nuevo ferry para transportar pasajeros entre dos orillas. Llega una embarcación que rompe récords de la industria naval y que convierte al Río de la Plata en escenario de uno de los mayores desafíos actuales del transporte: mover más personas reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental de esa movilidad.

Desde Noticias y Destinos celebramos especialmente esta llegada. Queremos conocerlo, subir a bordo, viajar, recorrer sus espacios y comprobar desde la experiencia del pasajero qué significa cruzar el Río de la Plata en un gigante impulsado exclusivamente por electricidad.

Un gigante de aluminio nacido en Tasmania

Construido íntegramente en aluminio por el astillero australiano Incat, el China Zorrilla se convirtió en el ferry 100% eléctrico más grande del mundo.

Sus dimensiones impresionan: 130 metros de eslora, capacidad para 2.100 pasajeros y 225 vehículos, un sistema de baterías que supera los 40 MWh y ocho motores eléctricos que impulsan sus hidrojets.

Podrá alcanzar velocidades cercanas a los 46 kilómetros por hora.

Pero detrás de esos números hay algo todavía más importante: el barco fue concebido para realizar su operación habitual sin quemar combustible fósil a bordo.

Ese cambio modifica la manera de pensar una ruta marítima que durante décadas dependió de motores convencionales.

López Mena: “Lo logramos. Hoy está acá”

Para Juan Carlos López Mena, presidente de Buquebus e impulsor del proyecto, la llegada tiene también una historia personal y empresarial.

El proyecto comenzó aproximadamente un mes antes de que la pandemia paralizara buena parte del mundo. Aquella crisis demoró los planes, alteró plazos y puso a prueba una iniciativa que por su propia escala ya representaba un enorme desafío tecnológico.

López Mena recordó ese recorrido al recibir el barco:

“Este barco empezó más o menos un mes antes de la pandemia. La pandemia un poco lo lenteció todo, pero lo logramos. Hoy está acá”.

Y puso el acento en el motivo principal de aquella apuesta:

“Primero, que no emite una contaminación. Eso creo que es clave hoy en cualquier medio de transporte”.

Más allá de la expresión coloquial, el concepto técnico es preciso: durante su navegación eléctrica, el China Zorrilla tendrá cero emisiones directas de gases de efecto invernadero derivadas de su propulsión.

No es un detalle.

Es la razón que transforma la llegada de un ferry en una noticia internacional sobre movilidad.

Una apuesta cercana a los US$ 200 millones

La dimensión del proyecto también se expresa en su inversión.

Buquebus destinó alrededor de US$ 180 millones al nuevo barco, mientras que el Estado uruguayo realizó una inversión del orden de US$ 20 millones en infraestructura eléctrica necesaria para sostener su operación.

Porque detrás del China Zorrilla existe otra historia que ocurre en tierra.

Un ferry con baterías superiores a 40 MWh necesita una capacidad de recarga extraordinaria. Allí aparece UTE, responsable de garantizar la infraestructura energética necesaria para alimentar una operación de esta escala.

Y Uruguay posee una ventaja decisiva: su matriz de generación eléctrica tiene una participación muy elevada de fuentes renovables.

El barco eléctrico encuentra así un país especialmente preparado para recibirlo.

Fernanda Cardona: Uruguay vuelve a ponerse a la vanguardia

La ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, ubicó la llegada dentro de una transformación que excede al propio barco.

“Uruguay al mundo vuelve a decir que es pionero, que se pone a la vanguardia en un tipo de movilidad diferente, que es absolutamente nueva en la región”.

Cardona destacó además la relación entre esta nueva movilidad y la política energética desarrollada por Uruguay:

“Es una movilidad sostenible nueva, eléctrica”, señaló, vinculándola directamente con la apuesta nacional por las energías renovables y con la capacidad de abastecer eléctricamente una operación de estas características.

Esa relación es probablemente una de las claves menos visibles y más importantes del proyecto.

No alcanza con tener un barco eléctrico. Hay que tener energía, infraestructura y capacidad para cargarlo.

Uruguay empieza ahora a reunir esas piezas en una operación comercial real.

Del récord mundial al turismo cotidiano

Sin embargo, para el turismo la verdadera prueba comenzará cuando suban los pasajeros.

El China Zorrilla permitirá transportar hasta 2.100 personas y 225 vehículos en cada viaje. Esa capacidad puede fortalecer uno de los corredores turísticos más importantes entre Argentina y Uruguay y ampliar el movimiento hacia Colonia del Sacramento y, desde allí, hacia otros destinos del país.

La innovación tendrá entonces rostro de turista.

Será una familia que cruza por un fin de semana. Un visitante que llega por primera vez a Colonia. Un automóvil que continúa hacia Montevideo, Canelones, Maldonado o Rocha. Un extranjero que incorpora las dos orillas del Río de la Plata dentro de un mismo viaje.

Y habrá además un cambio menos cuantificable pero igualmente importante: la calidad ambiental del propio traslado.

Menos ruido asociado a la propulsión convencional, ausencia de emisiones directas durante la navegación eléctrica y una tecnología que convierte al viaje en parte del atractivo.

El barco puede terminar siendo también un producto turístico.

China Zorrilla vuelve a unir las dos orillas

El nombre elegido agrega una dimensión que ninguna ficha técnica puede medir.

China Zorrilla fue profundamente uruguaya y profundamente rioplatense.

Su vida artística cruzó una y otra vez entre Uruguay y Argentina. Fue querida a ambos lados del río y convirtió ese tránsito permanente en parte de su identidad.

Ahora su nombre hará exactamente ese recorrido.

No sobre un escenario.

Sobre el agua.

Y llevando consigo una de las tecnologías de movilidad marítima más avanzadas del mundo.

Noticias y Destinos quiere estar a bordo

Lo escribimos cuando el China Zorrilla todavía atravesaba los océanos y hoy, con el barco finalmente en Uruguay, lo reiteramos.

Noticias y Destinos quiere subir a bordo.

Queremos viajar y contar qué siente el pasajero cuando comienza a moverse un ferry de 130 metros impulsado por electricidad. Queremos conocer su tecnología, observar su recarga, recorrer sus espacios y escuchar a quienes harán posible cada cruce.

Porque ahora termina la historia de su construcción y de su larga travesía desde Tasmania.

Empieza otra mucho más importante: la de sus pasajeros.

Este verano Uruguay podrá recibir más viajeros mediante una embarcación de mayor capacidad y, al mismo tiempo, hacerlo con una tecnología que busca mejorar la calidad ambiental del transporte.

El China Zorrilla ya no es un proyecto ni una imagen llegada desde Australia.

Está en Uruguay.

Y desde este pequeño país del Río de la Plata comienza un desafío enorme: demostrar que también es posible transformar la manera en que viajamos.

Bienvenido, China Zorrilla. Ahora queremos navegar contigo.

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