Quesos uruguayos: sabores que invitan a recorrer el país
Viernes, 28 Agosto 2026 09:42

Quesos uruguayos: sabores que invitan a recorrer el país

El queso uruguayo gana territorio, sabores y una nueva oportunidad turística

De Colonia a Canelones, Rocha, Florida y otros departamentos, pequeñas y medianas queserías están construyendo sabores propios. Uruguay tiene leche, tradición y conocimiento; ahora el desafío es conseguir que el queso también sea motivo para viajar.

He probado quesos en los Cerrillos en Canelones con sabor, los clásicos de Colonia, pero también en Rocha, Florida y otros lugares de Uruguay. Algunos llegaron a la mesa casi como una sorpresa: producciones pequeñas, sabores intensos, diferentes grados de maduración y productores capaces de explicar por qué ese queso es distinto al elaborado a cientos de kilómetros.

Esa experiencia permite mirar al queso uruguayo desde otro lugar.

Colonia tiene una historia quesera indiscutible y fue fundamental para el desarrollo de esta actividad. Pero el mapa actual es mucho más amplio. Hay quesos que merecen ser descubiertos en distintos puntos del país y detrás de ellos existen familias, tambos, pequeñas industrias, recetas, innovación y territorios.

El queso puede convertirse así en un producto gastronómico nacional con identidad local.

Uruguay tiene una cultura quesera

Nuestro país tiene una condición extraordinaria para desarrollar esta propuesta: una producción lechera importante en relación con su población y una tradición que lleva generaciones.

En 2025 Uruguay alcanzó un récord de remisión de leche a plantas industriales, con 2.212 millones de litros, 8,4% más que el año anterior. Los productos lácteos uruguayos llegaron a 82 países y generaron US$ 965 millones en exportaciones.

El queso forma parte de esa economía, pero también de algo que las estadísticas no siempre consiguen medir: nuestra cultura alimentaria.

Un queso artesanal comprado directamente al productor cuenta otra historia.

Habla del lugar donde pastan los animales, de la leche utilizada, de las técnicas de elaboración, del tiempo de maduración y, fundamentalmente, de las personas que lo hacen.

Por eso deberíamos comenzar a mirar el queso no solamente como alimento, sino también como patrimonio gastronómico y potencial producto turístico.

Del Gouda al Gruyere, y de Europa a nuestra mesa

Muchos nombres que utilizamos habitualmente tienen su origen en territorios europeos.

Gouda remite a los Países Bajos; Gruyère, a Suiza; Emmental, al valle suizo del Emme. Parmesano tiene su referencia histórica en Italia. Las migraciones trasladaron técnicas, conocimientos y costumbres gastronómicas que terminaron cruzando océanos.

Uruguay recibió buena parte de esa cultura.

Con el tiempo aprendimos a elaborar variedades inspiradas en aquellas tradiciones y las incorporamos a nuestra mesa. Hoy podemos degustar excelentes quesos elaborados aquí, desde variedades suaves y jóvenes hasta quesos duros, estacionados y de sabores mucho más complejos.

Pero quizá lo más interesante sea lo que está ocurriendo después de aquella herencia: productores uruguayos están buscando personalidad propia.

El suelo, los animales, la alimentación, el clima, la elaboración y la maduración generan diferencias. Allí comienza a aparecer el territorio.

Colonia abre una puerta que puede servir a todo Uruguay

En este contexto adquiere especial valor el comienzo de la capacitación del proyecto “Rutas del Queso de Colonia y Cotija: Modelos de gestión colaborativa para el desarrollo regional a través de la innovación y la consolidación del valor local entre Colonia y Michoacán”, financiado por el Fondo Conjunto de Cooperación Uruguay-México.

Participaron en su primera instancia el director nacional de Turismo, Cristian Pos, y el director de Turismo de Colonia, Martín Álvarez. Serán seis sesiones y reunirán a productores queseros, cocineras tradicionales, prestadores turísticos, guías e integrantes de las comunidades de Colonia y Cotija.

El proyecto tiene una virtud: entiende que alrededor de un queso puede construirse una experiencia.

Y esa enseñanza perfectamente puede trascender las fronteras de Colonia.

¿Por qué no pensar en experiencias queseras en Rocha? ¿Por qué no integrarlas a recorridos rurales de Florida? ¿Cuántas pequeñas queserías existen en otros departamentos que podrían recibir visitantes, organizar degustaciones o integrarse con restaurantes, bodegas, cervecerías, panaderías artesanales y alojamientos rurales?

Ahí aparece una oportunidad nacional.

Un buen queso mejora una mesa y también un destino

En gastronomía, el queso tiene una enorme capacidad para acompañar y transformar otros productos.

Puede dialogar con un Tannat, un Albariño o un Sauvignon Blanc uruguayo; acompañarse con miel, panes, dulces, aceite de oliva o cerveza artesanal; formar parte de una picada, una entrada, un plato principal o un postre.

Pero para el turismo tiene una ventaja adicional: puede llevarnos hasta donde se produce.

Eso cambia completamente su valor.

Comprar un queso en un supermercado es una acción de consumo. Probarlo en el establecimiento donde fue elaborado, conversar con quien lo hizo, conocer el proceso, recorrer el entorno y llevarse una pieza para casa es una experiencia turística.

Y una experiencia genera algo que necesitamos especialmente en el interior del país: movimiento económico alrededor del productor.

El visitante carga combustible, compra, come, duerme, contrata servicios y descubre otros emprendimientos.

Un mapa de quesos uruguayos

Tal vez el proyecto entre Colonia y Cotija también sirva para impulsar una idea más grande.

Uruguay podría construir y comunicar mejor su mapa quesero.

No para quitarle a Colonia el lugar histórico que legítimamente posee, sino para sumar los nuevos territorios donde hoy se producen quesos de excelente calidad.

Colonia puede aportar historia y experiencia. Florida, su enorme vínculo con la lechería. Rocha puede sumar ruralidad, naturaleza y una producción gastronómica que sorprende. Y seguramente encontraremos queserías interesantes en San José, Canelones, Soriano y otros departamentos.

Eso permitiría incluso viajar buscando sabores.

Una ruta no necesariamente tiene que ser una carretera señalizada de principio a fin. Puede ser una red de productores y experiencias identificadas, georreferenciadas y accesibles para quien quiera conocerlas.

Entonces el protagonista deja de ser solamente el lugar.

El protagonista es el queso.

Un queso con apellido territorial, elaborado por personas que tienen una historia para contar y que puede convertirse en otra buena razón para recorrer Uruguay.