Paraguay, el turista que Uruguay quiere conquistar
Jueves, 27 Agosto 2026 18:06

Paraguay, el turista que Uruguay quiere conquistar

Cerca de 80.000 paraguayos visitaron Uruguay en 2025 y se destacaron por su elevado gasto promedio. La presentación de CAMTUR en Asunción busca profundizar un mercado con potencial para Punta del Este, José Ignacio, Montevideo, Colonia, Canelones, el enoturismo, las bodas y las experiencias de alto valor.

Uruguay tiene razones concretas para mirar con mayor atención hacia Paraguay. No alcanza con contar cuántos turistas llegan desde cada país: también importa cuánto gastan, cuánto permanecen, qué servicios demandan y qué posibilidades existen de transformar una primera visita en una relación sostenida con el destino.

Y cuando se analizan esas variables, Paraguay cambia de dimensión.

En 2025 Uruguay recibió más de 3,6 millones de visitantes y obtuvo US$ 2.040 millones de ingresos por turismo. Dentro de ese movimiento, Argentina y Brasil continúan siendo, por enorme diferencia, nuestros principales mercados emisores. Sin embargo, Paraguay presenta una característica especialmente atractiva: el visitante paraguayo se encuentra entre quienes permanecen más tiempo y es el que registra el mayor gasto promedio por estadía entre los principales mercados analizados por el Ministerio de Turismo.

Los datos oficiales difundidos por el Ministerio de Turismo sitúan en aproximadamente 80.000 las llegadas desde Paraguay durante 2025 y señalan un gasto promedio cercano a US$ 1.163 por persona. Para comparar: el promedio general de los visitantes que llegaron a Uruguay fue de aproximadamente US$ 566.

Es decir, un turista paraguayo puede representar aproximadamente el doble del gasto medio de un visitante internacional en Uruguay.

Ese dato debería ocupar un lugar importante a la hora de definir dónde invertir los esfuerzos de promoción.

Un mercado que además viene creciendo

Hay otro indicador que merece atención.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2024 habían llegado 51.886 visitantes paraguayos. Su permanencia media fue de 9,2 días y su gasto promedio alcanzó los US$ 1.052 por persona.

Durante 2025, el Ministerio de Turismo informó alrededor de 80.000 visitantes procedentes de Paraguay. Tomando ambas referencias oficiales, el crecimiento interanual se ubica en el entorno del 50%.

La tendencia ya había comenzado a hacerse visible durante el año. En el segundo trimestre de 2025 llegaron 14.672 turistas paraguayos, un 75% más que durante el mismo período de 2024.

No estamos, por lo tanto, frente a una apuesta basada únicamente en expectativas. Existe un movimiento que las estadísticas ya permiten observar.

¿Por qué Paraguay puede crecer todavía más?

También debemos mirar qué está sucediendo dentro de Paraguay.

El Banco Mundial señala que la economía paraguaya creció 6,6% en términos reales durante 2025, impulsada por el consumo privado y la inversión. Para el período 2026-2028 proyecta un crecimiento promedio de 4,3%, ubicando al país entre las economías dinámicas de la región.

Para el turismo uruguayo esto importa.

Una economía que crece, acompañada por segmentos empresariales y consumidores con capacidad de gasto, genera oportunidades para productos que no necesariamente compiten exclusivamente por precio.

Allí aparecen Punta del Este y José Ignacio, pero sería un error reducir toda la estrategia paraguaya a esos dos destinos.

Montevideo, Colonia, el enoturismo, la gastronomía, las experiencias rurales, el turismo de bienestar, los eventos, las bodas, los viajes de incentivo, el golf, la náutica y diferentes propuestas de alojamiento pueden construir un producto uruguayo mucho más amplio.

Incluso Canelones tiene posibilidades dentro de esta estrategia, especialmente a través de sus bodegas, gastronomía, establecimientos rurales y costa.

El desafío consiste en conseguir que quien ya elige Punta del Este descubra algo más de Uruguay.

Asunción: ir a buscar al turista que queremos recibir

Con esa perspectiva, Uruguay presentó el 24 de agosto en Asunción una propuesta especialmente dirigida a las principales operadoras y agencias de viajes vinculadas al segmento premium paraguayo.

La acción fue organizada por la Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR), con apoyo del Ministerio de Turismo y con Paranair como partner estratégico.

Bajo el concepto “Uruguay, más de lo que imaginas”, la presentación buscó mostrar un país que puede combinar sofisticación, naturaleza, gastronomía, vinos, bienestar, hospitalidad y experiencias personalizadas.

La elección de Paraguay y del segmento premium tiene lógica cuando se la cruza con las estadísticas.

No se trata simplemente de conseguir más pasajeros. Se trata de captar viajeros con capacidad para consumir alojamiento, gastronomía, transporte, bodegas, experiencias, comercio, eventos y servicios turísticos durante una permanencia relativamente extensa.

El lujo está cambiando

También resulta interesante el producto que Uruguay decidió presentar.

Durante años, hablar de turismo de lujo remitía casi exclusivamente a hoteles cinco estrellas, grandes instalaciones y servicios costosos.

Ese concepto se amplió.

Para determinados viajeros, lujo puede significar disponer de tiempo, privacidad, atención personalizada, tranquilidad, gastronomía de calidad o ingresar a lugares y vivir experiencias difíciles de reproducir masivamente.

Y Uruguay tiene condiciones naturales para competir allí.

Una mesa frente al viñedo, una bodega atendida por sus propietarios, una experiencia gastronómica personalizada, unos días en José Ignacio, una estancia en el interior, navegar, cabalgar, descubrir un pequeño productor o simplemente encontrar tranquilidad pueden tener tanto valor como la infraestructura tradicionalmente asociada al lujo.

Es un terreno donde nuestra escala puede transformarse en ventaja.

Empresas uruguayas frente a los operadores paraguayos

La delegación estuvo encabezada por Sebastián Freire, vicepresidente de Destinos de CAMTUR, y María Julia Fernández, coordinadora de Promoción de la Cámara.

Participaron además Guillermo Pagés, gerente del Aeropuerto Internacional de Punta del Este; Rosario García, gerente Comercial de Buquebus; Lucía Amestoy, directora de Cynsa DMC & MICE Expertise; Macarena Medina, directora de Ventas de Cipriani/Locanda; Edwin Shaw, encargado de Eventos de Solanas Resort; Lorena Pautasso, directora Comercial de The Grand Punta del Este, y Verónica González, directora de Wine Explorer.

También acompañaron Julio Filipini, de la Embajada de Uruguay en Paraguay; Marisol Nicoletti, de Punta del Este Internacional, y Jorge Srur, director regional de CAF.

La composición de la delegación es significativa porque permite presentar una cadena de valor y no solamente un destino: conectividad, alojamiento, transporte, receptivos, eventos, gastronomía, enoturismo y experiencias.

La propuesta gastronómica estuvo acompañada por Folklore Tannat y Folklore Blanco de Cerro Chapeu, además de Tannat y Albariño de Bodega Garzón.

El vino uruguayo aparece aquí no solamente como producto exportable, sino como puerta de entrada al territorio.

La conectividad puede acelerar el mercado

Ninguna estrategia turística regional puede crecer de manera sostenida sin facilidad para llegar.

La conectividad aérea entre Paraguay y Uruguay viene incorporando alternativas. En 2025, por ejemplo, Uruguay autorizó a Paranair la operación Asunción-Montevideo-Rivera-Montevideo-Asunción con dos frecuencias semanales, una señal de la búsqueda de nuevas posibilidades de integración entre ambos países.

Cuantas más opciones existan, mayor será la posibilidad de construir escapadas, viajes corporativos, fines de semana largos y paquetes combinados.

Pero conectividad no significa solamente disponer de un avión.

Significa conseguir horarios adecuados, tarifas competitivas, paquetes comercializables y coordinación entre aerolíneas, operadores, hoteles, destinos y organismos de promoción.

Una boda que mostró cuánto puede derramar un visitante de alto valor

Uruguay ya tuvo una demostración bastante gráfica de lo que puede representar el mercado paraguayo cuando el viaje se vincula con productos de alto valor.

En noviembre de 2025, el casamiento de los paraguayos Ricardo Squef Vierci y Giuliana Tenace movilizó durante varios días a Punta del Este, José Ignacio y Manantiales. Cerca de 800 invitados participaron de las celebraciones y la logística incluyó vuelos privados y chárter, hoteles, transporte, seguridad, gastronomía, producción de eventos y numerosos servicios asociados.

La prensa manejó una inversión cercana al millón de dólares para la celebración, aunque más importante que determinar una cifra exacta fue observar el derrame que produjo alrededor del acontecimiento: cientos de personas tuvieron que alojarse, trasladarse, comer, contratar servicios y permanecer varios días en el destino.

Incluso algunos episodios menores mostraron cómo el gasto termina alcanzando al tejido empresarial local. Cuando la torta principal sufrió daños durante su traslado a Uruguay, una repostera de Maldonado fue contratada para repararla. Una pequeña anécdota dentro de una enorme celebración, pero también una buena fotografía de cómo funciona la cadena de valor turística.

Ese casamiento dejó otra enseñanza. Un evento privado puede convertirse en turismo de bodas; el turismo de bodas genera alojamiento, gastronomía, transporte y empleo; y un visitante que llega para una celebración puede conocer Uruguay, consumir otros productos y regresar posteriormente como turista.

Crecer sin obsesionarnos solamente con el volumen

Paraguay deja una enseñanza interesante para la estrategia turística uruguaya.

Argentina aportó más de 2,4 millones de ingresos durante 2025 y Brasil cerca de medio millón, de acuerdo con los datos difundidos por el Ministerio de Turismo. Son mercados indispensables y continuarán siéndolo.

Paraguay juega otro partido.

Su importancia está en la combinación de crecimiento, gasto, permanencia, cercanía cultural, conectividad y afinidad con determinados productos uruguayos.

Por eso probablemente no necesitemos preguntarnos únicamente cuántos paraguayos podemos traer.

Resulta más útil pensar qué podemos ofrecerles para que permanezcan más tiempo, recorran más territorio, regresen durante diferentes momentos del año y distribuyan su gasto entre más empresas uruguayas.

Ahí aparece una oportunidad que excede Punta del Este.

Un paraguayo que llega buscando playa puede descubrir una bodega. Quien viene por gastronomía puede incorporar Montevideo. Quien participa de un evento puede extender su estadía hacia Colonia, Canelones o Maldonado. Y quien encuentra una experiencia satisfactoria puede convertirse en un visitante recurrente.

La presentación realizada en Asunción va en esa dirección: salir a buscar mercado, relacionarse con quienes venden Uruguay y explicar qué experiencias podemos ofrecer.

Las estadísticas muestran que vale la pena.

Paraguay todavía representa una porción relativamente pequeña del turismo receptivo uruguayo, pero cada visitante paraguayo tiene un peso económico considerablemente superior al promedio.

En turismo, crecer mejor puede ser tan importante como crecer más.