Atlántida Próspera: diez objetivos para un municipio que empieza a discutir su próxima etapa
*La Liga de Fomento de Atlántida definió sus objetivos para el período 2026-2028. Saneamiento para todos los barrios, puerto, empleo, doble vía en la Ruta 11, ambiente, ordenamiento territorial, espacios públicos e integración forman parte de una agenda que merece salir de la sede de la institución y ser conocida por los vecinos. Atlántida está creciendo y las decisiones de estos años pueden dejar huella durante décadas.*
Atlántida tiene una particularidad que conviene recordar en momentos en que vuelven a anunciarse grandes inversiones: muchas de las cosas que hoy consideramos naturales comenzaron alguna vez como una inquietud de vecinos.
La Liga de Fomento de Atlántida conoce bien ese recorrido. Su historia acompañó durante décadas gestiones relacionadas con agua potable, energía eléctrica, educación, salud, seguridad y servicios que ayudaron a transformar un lugar fundamentalmente de veraneo en una localidad donde hoy miles de personas viven durante los doce meses.
La nueva directiva, bajo la denominación Lista 1947 – “Atlántida Próspera”, definió diez objetivos para el período 2026-2028 y expresa que pretende continuar la línea de acción de las tres conducciones anteriores.
Leídos en conjunto, esos objetivos permiten descubrir algo bastante más interesante que un programa institucional: anticipan varios de los asuntos que acompañarán el desarrollo de Atlántida durante los próximos años.
Porque la localidad ya está cambiando.
Crece la población permanente, aparecen desarrollos inmobiliarios de otra escala, se diversifica la gastronomía, llegan nuevos servicios y existe interés inversor. El turismo también comienza a encontrar motivos para extenderse fuera de los meses tradicionales de verano.
Administrar ese crecimiento sin deteriorar las cualidades que hicieron atractiva a Atlántida será una tarea bastante más compleja que conseguir nuevas inversiones.
Debajo de las calles comienza buena parte del futuro
El saneamiento ocupa un lugar prioritario en los objetivos de la LIFA: alcanzar el *100% de los barrios de Atlántida*.
La reciente confirmación de una inversión cercana a los 40 millones de dólares de los canarios modificó un escenario que durante años condicionó proyectos y posibilidades de desarrollo. La obra prevista incorpora casi 17 kilómetros de nuevas redes, infraestructura de agua potable y una planta de tratamiento con capacidad proyectada para 22.500 habitantes equivalentes.
La Liga reconoce el enorme avance, pero mantiene su aspiración de llegar a toda Atlántida.
Y tiene sentido.
Bajo tierra irá una infraestructura cuyos efectos serán muy visibles en la superficie: mejores condiciones ambientales y sanitarias, nuevas posibilidades de inversión y otra capacidad para ordenar el crecimiento urbano.
Después de décadas reclamándolo, Atlántida comienza a resolver una de sus grandes limitaciones.
Pero la agenda ya está mirando más lejos.
Entre los objetivos reaparece *el puerto de Canelones en Atlántida*, una aspiración que ya cuenta con los estudios ambientales, marítimos, territoriales y económicos. El proyecto ya está pronto, solo resta la decisión de las autoridades nacionales.
Podemos imaginar escolleras, embarcaciones deportivas y de pesca, reparación de embarcaciones, mucho trabajo permanente en diferentes servicios. Los Canarios sabemos de agricultura, ganadería, pollos, lecheria, vino e industria, ahora deberemos aprender y colocar sobre la mesa la relación de Canelones con el mar.
Un departamento con una extensa costa puede explorar actividades náuticas, pesca, servicios, reparación de embarcaciones, gastronomía y experiencias turísticas vinculadas al agua. Hay ejemplos uruguayos que muestran la necesidad de más instalaciones de este tipo.
Vivir aquí debería abrir también posibilidades de trabajar aquí
Uno de los objetivos de “Atlántida Próspera” toca una transformación mucho menos visible que una obra pública: generar puestos de trabajo permanentes frente al crecimiento de la población estable.
Cada vez más personas eligen esta zona para vivir. Sin embargo, muchas salen diariamente hacia Montevideo, Zonamerica, el Parque de las Ciencias y otros centros de actividad.
Ahí aparece una contradicción interesante: Atlántida gana habitantes, pero buena parte de su talento y capacidad de trabajo se desplaza cada mañana hacia otros territorios.
Crear empleo local permitiría cambiar progresivamente esa realidad.
Turismo y gastronomía ya generan actividad, pero sería limitado pensar únicamente en ellos. Servicios profesionales, tecnología, industrias creativas, educación, comercio y actividades relacionadas con el mar pueden ampliar las oportunidades.
También habrá que hablar de formación.
Una ciudad que pretende atraer empresas vinculadas a nuevas tecnologías necesita jóvenes preparados para ocupar esos puestos. Y no todas las familias tienen las mismas posibilidades económicas para trasladarse diariamente hacia Montevideo para acceder a educación terciaria.
La Liga está empeñada en traer conocimiento, que puede terminar siendo tan estratégico como traer inversiones.
Ruta 11: Canelones también tiene que mirar por dónde pasan los turistas
Otro objetivo propone trabajar para agilizar la movilidad hacia Montevideo y conseguir que la *Ruta 11 sea doble vía desde San José*.
El planteo tiene una dimensión cotidiana evidente para quienes utilizan ese corredor, pero desde el turismo merece otra lectura.
Las rutas modifican los destinos.
Una nueva conexión puede determinar dónde se detiene una familia, dónde carga combustible, dónde almuerza y hasta qué camino elige para continuar sus vacaciones.
Las mejoras que se vienen realizando en la infraestructura vial permiten recorridos cada vez más directos hacia el este del país. Si parte del tránsito proveniente de Argentina encuentra caminos para conectarse rápidamente con la Ruta 9 y continuar hacia Maldonado y Rocha, Canelones deberá trabajar para que que lleguen a su costa.
La doble vía de la Ruta 11 debe estudiarse también dentro de esa lógica.
Conectividad, turismo y desarrollo territorial están mucho más relacionados de lo que parecen cuando miramos solamente el mapa carretero.
Crecer sin borrar la Atlántida que atrajo a quienes hoy quieren invertir
Aquí aparece posiblemente el asunto más delicado de toda la agenda.
La Liga propone que el ordenamiento territorial promueva el desarrollo *“en equilibrio con el estilo de tranquilidad de sus habitantes”*.
La frase merece atención.
Atlántida necesita inversiones. Nuevos proyectos pueden generar empleo, mejorar servicios y ampliar la actividad económica.
Pero la ciudad posee un patrimonio que no figura en ninguna planilla de inversión.
Su escala.
Los árboles.
Los espacios abiertos.
Las calles donde todavía se puede caminar.
La cercanía entre barrios, centro y playa.
Su arquitectura de diferentes épocas.
El silencio que todavía puede encontrarse a pocas cuadras del movimiento comercial.
Precisamente, muchas personas invierten o deciden instalarse aquí buscando esas características.
Sería un mal negocio destruirlas en nombre del desarrollo.
El desafío del ordenamiento territorial estará en permitir que Atlántida incorpore población, vivienda y actividad económica sin terminar pareciéndose a lugares de los que algunos de sus nuevos habitantes decidieron marcharse.
También existe una Atlántida hacia el norte, que es el 80 % de su territorio
Entre los objetivos aparece una propuesta vinculada a preservar el ambiente rural de sustancias contaminantes.
Es un tema que requerirá definiciones técnicas y competencias que exceden a una Liga de Fomento, pero introduce una perspectiva interesante para el turismo.
El mapa mental de Atlántida suele terminar en la Interbalnearia.
Es un error.
Hacia el norte comienza otro paisaje: pequeños productores, chacras, caminos rurales, establecimientos, bodegas y localidades que permiten conectar la costa con el Canelones productivo.
Esa proximidad representa una enorme oportunidad.
En pocos kilómetros, un visitante puede pasar del mar a una experiencia rural, conocer productores, probar alimentos de cercanía o descubrir otra forma de vivir el territorio.
Proteger ese ambiente significa también preservar la calidad de vida de residentes y un activo turístico.
Canelones tiene una ventaja difícil de copiar: puede combinar costa, ruralidad, vino, gastronomía, patrimonio y ciudades dentro de distancias muy cortas.
Volver a encontrarnos
Recuperar espacios públicos, construir un nuevo espacio ya previsto y desarrollar en la sede de la Liga un centro para exposiciones y otras actividades parecen objetivos modestos al lado de un puerto, el saneamiento o una doble vía.
Para una Liga de Fomento, posiblemente sean los que mejor explican su razón de existir.
Las ciudades necesitan lugares donde encontrarse sin necesidad de consumir.
- Una plaza.
- Una exposición.
- Una conferencia.
- Una actividad cultural.
- Una reunión de vecinos.
Son espacios donde se construye algo que cuesta mucho medir: pertenencia.
Y justamente otro de los objetivos de la nueva etapa de la LIFA propone fortalecer la unión de los ciudadanos y ese sentimiento de pertenecer a la zona.
Atlántida necesita recuperar esa cultura de unión.
Especialmente entre las nuevas generaciones y también entre quienes llegaron en los últimos años y eligieron la localidad para establecerse.
No alcanza con heredar instituciones. Cada generación tiene que encontrar una razón para hacerlas propias.
¿Qué puede hacer hoy una Liga de Fomento?
La LIFA no construirá la Ruta 11 ni ejecutará el saneamiento. Tampoco puede decidir por sí sola dónde se instalará un puerto o cómo se modificará el ordenamiento territorial.
Su capacidad está en otro lugar: conseguir que quienes tienen responsabilidades y conocimientos sobre esos asuntos se sienten alrededor de una misma mesa y escuchen al pueblo.
Gobierno de Canelones.
Municipio.
Organismos nacionales.
Empresarios.
Universidades.
Técnicos.
Organizaciones sociales.
Vecinos.
Una institución con historia y legitimidad territorial puede conectar esos mundos, transformar inquietudes dispersas en propuestas y mantener los temas vivos cuando desaparecen de la agenda pública.
Daniel Cervini lo explicó recientemente con una expresión sencilla durante una actividad realizada en la propia sede:
“Hay que ser como la gotita que horada la piedra”.
La frase tiene bastante de la historia de la Liga.
Muchos avances comunitarios no nacieron de una gran decisión tomada de un día para otro. Llegaron después de reuniones, expedientes, llamadas, puertas golpeadas y personas que continuaron insistiendo cuando parecía que nada ocurría.
Los vecinos tienen nuevamente una puerta abierta
El primero de los diez objetivos de “Atlántida Próspera” habla de buena educación, calidad de gestión y transparencia.
Es una buena vara para medir los próximos dos años.
También debería existir otra: unión.
La Liga no necesita una sala llena de personas que piensen igual. La Liga espera que vengan los diferentes, y que debatan y compartan con respeto y educación. Necesita vecinos presentes. Algunos para apoyar, otros para preguntar y seguramente varios para discutir.
- También profesionales capaces de aportar conocimiento.
- Empresarios dispuestos a involucrarse.
- Jóvenes con otras prioridades.
- Vecinos históricos que conocen por qué determinadas cosas son como son.
- Y nuevos residentes que pueden aportar una mirada diferente.
- Los diez objetivos ya permiten iniciar esas conversaciones.
- El saneamiento merece seguimiento.
- El puerto necesitará información.
- La Ruta 11 requerirá argumentos.
- El empleo necesita proyectos.
- El crecimiento inmobiliario exige planificación.
- El ambiente demanda cuidado.
- Y los espacios públicos necesitan gente que los utilice y los sienta propios.
Desde Noticias y Destinos venimos sosteniendo que un destino turístico comienza mucho antes de la promoción. Primero debe funcionar como lugar para vivir.
El turista termina experimentando aquello que una sociedad construyó para sí misma: sus calles, su paisaje, sus comercios, su gastronomía, su patrimonio, sus servicios, sus espacios públicos y la manera en que recibe a quien llega.
Por eso estos diez objetivos también importan al turismo.
Atlántida atraviesa un momento poco frecuente. La Liga lo está buscando hace unos años. El saneamiento comienza a resolver una deuda histórica, existen nuevas inversiones interesadas en la zona, aumenta la población permanente y aparecen posibilidades reales de generar actividad durante los doce meses.
Saneamiento, puerto, empleo, Ruta 11, ambiente, ordenamiento territorial, espacios públicos, participación. La lista puede leerse rápidamente; llevarla a la realidad demandará años.
Sería un error considerarla un asunto exclusivo de una Comisión Directiva.
La Liga de Fomento tiene historia suficiente para volver a ser uno de los lugares donde Atlántida piense en voz alta.
Los vecinos deberían acercarse. Los jóvenes, especialmente. También quienes llegaron hace poco y eligieron esta ciudad para vivir.
No para aceptar diez objetivos sin discutirlos.
Para enriquecerlos.
Porque una localidad que recibe nuevos habitantes e inversiones necesita algo más difícil de conseguir que el dinero: *una idea compartida de hacia dónde quiere ir.*
Y una parte importante del futuro de Atlántida comienza justamente en esa conversación.
