Del obrero que construía el futuro al influencer que busca un millón de vistas
Viernes, 03 Julio 2026 11:15

Del obrero que construía el futuro al influencer que busca un millón de vistas

Del obrero que construía el futuro al influencer que busca un millón de vistas

Cuando una fotografía vale más que el riesgo

La reciente escalada al Empire State Building para realizar una propuesta de matrimonio volvió a poner en debate hasta dónde llega la búsqueda de una imagen perfecta. Noticias y Destinos compara este fenómeno con la histórica fotografía de los obreros que almorzaban sobre una viga en 1932, una imagen que marcó para siempre la historia de la fotografía y de Nueva York.

Hace pocos días el mundo volvió a mirar hacia Nueva York. Una pareja escaló ilegalmente la antena del Empire State Building, a más de 440 metros de altura, para desplegar una bandera y protagonizar un pedido de matrimonio. Las imágenes recorrieron el planeta en cuestión de minutos y, como ocurre cada vez con estas proezas, surgió la misma pregunta: ¿qué lleva a una persona a arriesgar su vida por una fotografía?

La respuesta no es sencilla.

Algunos hablan de adrenalina. Otros de libertad. También están quienes encuentran en estas hazañas una expresión artística o deportiva. Pero sería ingenuo ignorar el enorme peso que hoy tienen las redes sociales, donde una imagen espectacular puede alcanzar millones de personas en pocas horas y transformar a un desconocido en una celebridad mundial.

Vivimos en una época donde el contenido compite segundo a segundo por captar nuestra atención. La fotografía ya no solo registra un momento: se convierte en un producto que debe sorprender, emocionar y viralizarse. Cuanto más difícil parece obtenerla, mayor es su valor dentro de la economía de la atención. Motivos: Una propuesta de matrimonio no ocurrió en un restaurante de lujo ni en un mirador turístico. Ocurrió sobre la antena del Empire State Building, a cientos de metros de altura. La imagen del anillo con Nueva York de fondo fue compartida millones de veces en redes sociales. El escenario ya no era solo un lugar: era el contenido. Una fotografía concebida para recorrer el planeta en cuestión de minutos.

No es un fenómeno nuevo. Solo cambió la escala.

En 1932 una fotografía dio la vuelta al mundo. Once obreros almorzaban sentados sobre una viga de acero a más de 250 metros de altura durante la construcción del Rockefeller Center. Aquellos hombres no buscaban seguidores ni "likes". Estaban trabajando. La imagen, conocida como "Lunch atop a Skyscraper", terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más poderosos del siglo XX.

Muchos creen, incluso hoy, que esa fotografía fue tomada durante la construcción del Empire State Building. No fue así. Corresponde al edificio RCA, actual 30 Rockefeller Plaza, y formó parte de una campaña para promocionar el nuevo complejo de oficinas de Manhattan. 

Noventa años separan aquellas dos escenas. En una, obreros almorzando mientras construían un rascacielos. En la otra, una pareja escalando la cima para construir una historia destinada a las redes sociales. Las dos imágenes hablan de su época. La primera simboliza el progreso industrial; la segunda refleja una sociedad donde la atención también se ha convertido en un bien valioso.

La diferencia con el presente resulta llamativa.

Aquellos trabajadores arriesgaban su vida para construir una ciudad.

Hoy algunos influencers arriesgan la suya para construir una audiencia.

Eso no significa que todos quienes practican el llamado rooftopping tengan únicamente motivaciones comerciales. Algunos lo consideran una disciplina extrema vinculada a la exploración urbana y la fotografía. Sin embargo, la enorme difusión que obtienen estas imágenes en plataformas digitales ha multiplicado el número de personas dispuestas a imitarlas.

La reciente escalada al Empire State Building vuelve a poner sobre la mesa un debate que excede a sus protagonistas. ¿Hasta dónde llega la libertad individual cuando una acción puede movilizar servicios de emergencia, poner en riesgo a rescatistas o incentivar a otros a repetirla? En este caso, la pareja fue detenida y enfrenta cargos por ingreso ilegal y poner en peligro a terceros.

Quizás la enseñanza sea otra.

Seguimos admirando las grandes fotografías. Pero conviene recordar que detrás de muchas imágenes inolvidables hubo trabajadores construyendo ciudades, científicos explorando el mundo o fotógrafos esperando durante horas el instante perfecto. No toda imagen extraordinaria necesita desafiar la muerte.

Porque una fotografía puede hacer historia.

Pero ninguna fotografía vale una vida.


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Jacobo Malowany

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