Durante años les dijeron que no era para ellas… hoy todo está cambiando
Domingo, 29 Marzo 2026 10:16

Durante años les dijeron que no era para ellas… hoy todo está cambiando

Manejar una motoniveladora no es cosa de hombres: el cambio ya empezó

Manejar una motoniveladora no es cosa de hombres.
Nunca lo fue.

En las formaciones con mujeres del plan Uruguay Impulsa, esa inquietud aparecía una y otra vez. No como queja. Como diagnóstico.

“¿Cómo hago para acceder a ese tipo de trabajo si nunca nadie me enseñó y nadie me dice cómo empezar?”

La escuché repetida, con distintas palabras, en cada encuentro.
Y en esa pregunta hay más verdad que en muchos debates.

Porque cuando hablamos de género y oportunidades laborales, muchas veces la conversación queda en el aire. Se vuelve consigna. Pero una oportunidad sin herramientas, sin acceso y sin un punto de partida claro, es apenas una promesa.

Esta semana, en San José, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto puso una respuesta concreta sobre la mesa: un programa de formación para mujeres en el manejo de maquinaria vial.

No es un gesto simbólico.

Dos mujeres por cada intendencia serán capacitadas, con prioridad para quienes ya tienen vínculo institucional. El programa incluye formación técnica, acompañamiento en trámites, costos y la obtención de la licencia categoría H. Al final, un diploma de validez nacional.

Pero lo más importante no está solo en el programa. Está en lo que reconoce.

El manejo de maquinaria vial fue históricamente masculino, no porque las mujeres no puedan hacerlo, sino porque las puertas de entrada nunca estuvieron pensadas para ellas.


El verdadero cambio

Cambió el paradigma.

Antes, estos oficios se aprendían en círculos cerrados, muchas veces dentro de una familia o un entorno laboral específico. Era conocimiento heredado, casi invisible para quien quedaba fuera.

Hoy eso ya no es así.

Existen programas, estructuras de formación, acompañamiento, certificaciones. Existen tutoriales, simulaciones, inteligencia artificial. Lo que antes llevaba años de observación y práctica informal, hoy puede aprenderse en menos tiempo y con mejores herramientas.

El problema ya no es la capacidad.

Es el acceso.


Más que aprender a manejar una máquina

Cuando desde la OPP se habla de “generar oportunidades”, se apunta a algo profundo: romper barreras culturales que durante años definieron quién podía y quién no podía ocupar ciertos espacios.

Y cuando se pone el foco en la autonomía económica, el eje cambia por completo.

No se trata solo de empleo.
Se trata de decidir.
De elegir.
De construir independencia.

Este tipo de programas no solo forman operadoras de maquinaria.

Forman confianza.
Rompen límites aprendidos.
Y abren caminos donde antes había silencio.


La pregunta que queda abierta

En esas aulas, donde las dudas son reales y no editadas, entendí algo simple.

No alcanza con abrir oportunidades si nadie enseña cómo tomarlas.

Hoy el conocimiento está más cerca que nunca.
Las herramientas existen.
El camino empieza a trazarse.

Ahora la pregunta ya no es si pueden.

La pregunta es cuántas se animan a dar el paso.