La Comedia Nacional sale a buscar al público: cuatro estrenos que convierten a Montevideo en un gran escenario
La temporada teatral de la Comedia Nacional propone algo más que nuevas obras. Este invierno invita a recorrer Montevideo a través de historias que hablan de la memoria, el poder, la cultura y las heridas que todavía atraviesan a la sociedad. Desde salas barriales hasta el Teatro Solís, la programación reúne dramaturgos contemporáneos, clásicos del pensamiento universal y referentes fundamentales de la cultura uruguaya.
La temporada teatral de la Comedia Nacional propone algo más que nuevos espectáculos. La segunda temporada del año reúne cuatro producciones que recorren distintas formas de entender el teatro: desde un clásico universal hasta la dramaturgia contemporánea, pasando por la memoria reciente del Uruguay y una gira que lleva la escena a los barrios de Montevideo.
Son cuatro obras muy diferentes entre sí, pero unidas por una misma convicción: el teatro sigue siendo uno de los mejores lugares para hacernos preguntas.
Rasgar la tierra: cuando un barrio guarda más secretos de los que imagina
La primera parada será el 26 de julio, cuando Rasgar la tierra, del reconocido dramaturgo catalán Josep Maria Miró, inicie una gira por seis salas de distintos barrios de Montevideo.
La obra, dirigida por Fernando Toja, comenzará en la Sala Lazaroff y luego llegará al Centro Cultural Terminal Goes, Carrasco Lawn Tennis, Sala Camacuá, Centro Cultural Artesano y Centro Cultural Florencio Sánchez.
La decisión de llevar la Comedia Nacional fuera de los circuitos tradicionales tiene un valor especial: acerca el teatro público a nuevos públicos y recupera la idea de que la cultura también se construye desde los barrios.
La historia parece sencilla. Una casa de la cultura ubicada en una zona semirrural. Dos funcionarios públicos. Un vecino que colabora. Sin embargo, detrás de esa aparente normalidad comienzan a aparecer silencios, omisiones y secretos que obligan a "rasgar la tierra" para descubrir aquello que permanecía oculto.
Miró vuelve a explorar uno de los territorios que mejor conoce: las pequeñas comunidades donde la verdad nunca es completa y donde las relaciones humanas esconden conflictos morales, políticos y sociales.
El elenco está integrado por Fernando Dianesi, Leandro Íbero Núñez y Mauricio González.
Josep Maria Miró, una de las grandes voces del teatro europeo
Hablar de Josep Maria Miró es hablar de uno de los dramaturgos españoles con mayor reconocimiento internacional.
Nacido en Cataluña en 1977, periodista, director y dramaturgo, ha construido una obra caracterizada por una escritura precisa y una permanente reflexión sobre el miedo colectivo, la violencia silenciosa, la manipulación de la verdad y los mecanismos de exclusión social.
Sus textos han sido traducidos a más de veinte idiomas y representados en Europa, América y Asia.
En 2022 recibió el Premio Nacional de Literatura Dramática de España, consolidando una trayectoria que ya había sido distinguida con varios Premios Max y tres Premios Born de Teatro.
Dar vuelta todo: la memoria como escenario del presente
El 6 de agosto llegará a la Sala Zavala Muniz del Teatro Solís Dar vuelta todo, una creación de Claudio Quijano inspirada en Juan Palmieri, una de las obras fundamentales de Antonio Larreta.
Más que una adaptación, la propuesta dialoga con aquel clásico para preguntarse qué sucede con las búsquedas que todavía permanecen abiertas en Uruguay.
La desaparición de personas durante la dictadura, la memoria colectiva, los archivos, la responsabilidad del Estado y las preguntas que continúan sin respuesta forman parte de una puesta que mezcla ficción, investigación documental e historia reciente.
La obra plantea una idea poderosa: algunas historias no terminan cuando baja el telón. Permanecen esperando que alguien las complete.
Antonio Larreta, un creador imprescindible de la cultura uruguaya
Pocas figuras reúnen una trayectoria tan amplia como Antonio "Taco" Larreta.
Actor, director, dramaturgo, novelista, guionista, traductor y crítico, fue protagonista de algunos de los momentos más importantes del teatro uruguayo del siglo XX.
Fundó el histórico Club de Teatro, dirigió la Comedia Nacional y creó, junto a China Zorrilla y Enrique Guarnero, el Teatro de la Ciudad de Montevideo.
Con Juan Palmieri, escrita en 1971, obtuvo el Premio Casa de las Américas en un momento en que la situación política impedía representar la obra en Uruguay. Poco después debió exiliarse en España, donde desarrolló una brillante carrera como guionista de cine y televisión.
Su regreso con la democracia reafirmó un vínculo permanente con la escena nacional, convirtiéndolo en una referencia insoslayable de la cultura uruguaya.
Manos sucias: Sartre vuelve para discutir el poder del siglo XXI
La tercera gran apuesta llegará el 30 de julio en Sala Verdi con Manos sucias, versión escrita y dirigida por Marianella Morena a partir de la célebre obra de Jean-Paul Sartre.
La directora traslada el conflicto original hacia el presente para preguntarse quién construye hoy los discursos políticos y cuánto cuesta mantenerse fiel a una convicción.
En esta versión, el asesinato deja de ser únicamente un hecho físico para convertirse en una disputa por la memoria, el lenguaje y la construcción de la verdad.
Con ocho intérpretes que duplican y transforman constantemente los personajes, la puesta convierte la identidad en un territorio en permanente tensión y plantea una pregunta profundamente actual: ¿es posible ejercer el poder sin contaminarse?
Jean-Paul Sartre: el teatro como pensamiento en movimiento
Aunque el mundo lo recuerda principalmente como filósofo y creador del existencialismo, Jean-Paul Sartre también encontró en el teatro una forma privilegiada para poner en escena los dilemas éticos de su tiempo.
Obras como A puerta cerrada, Las moscas y Las manos sucias siguen siendo referentes del teatro político internacional porque no ofrecen respuestas fáciles: obligan al espectador a tomar posición.
En 1964 recibió el Premio Nobel de Literatura, distinción que rechazó por considerar que un escritor debía mantener su independencia frente a las instituciones.
La casa de Bernarda Alba: Lorca vuelve para hablar del presente
La cuarta producción de esta segunda temporada llegará el 30 de julio a la Sala Principal del Teatro Solís, donde la Comedia Nacional estrenará una nueva versión de La casa de Bernarda Alba, dirigida por la española Amelia Ochandiano.
Aunque fue escrita en 1936, pocos textos conservan una actualidad tan contundente. Lorca construyó una historia sobre el encierro, la autoridad y el deseo femenino que continúa dialogando con debates contemporáneos sobre la libertad, el poder y las desigualdades de género.
La propuesta posee además un atractivo singular: la misma concepción escénica servirá de base para una producción teatral y otra operística, ambas dirigidas por Ochandiano, estableciendo un diálogo poco frecuente entre dos lenguajes artísticos.
El elenco estará integrado por veinte mujeres en escena, una decisión que potencia el carácter coral de una obra considerada el testamento dramático de Federico García Lorca.
La producción adquiere un significado especial porque en 2026 se cumplen 90 años del asesinato del poeta granadino y también 100 años de su encuentro con Margarita Xirgu, la actriz uruguaya-española que sería decisiva para mantener viva su obra y quien estrenó mundialmente La casa de Bernarda Alba en Buenos Aires en 1945.
Más que un clásico, la obra continúa siendo una reflexión sobre las consecuencias del autoritarismo dentro de los vínculos familiares y sociales.
Mucho más que una cartelera
Las cuatro producciones de esta segunda temporada muestran el amplio territorio que hoy ocupa la Comedia Nacional.
Desde los barrios de Montevideo hasta la Sala Principal del Teatro Solís, la programación reúne autores como Federico García Lorca, Jean-Paul Sartre, Josep Maria Miró y Antonio Larreta, atravesando casi un siglo de historia teatral y distintas maneras de interpelar al espectador.
Hay memoria histórica, teatro político, dramaturgia contemporánea y uno de los grandes clásicos universales. Pero, sobre todo, hay una apuesta por mantener vivo un teatro público que no solo entretiene: también invita a pensar, discutir y encontrarse.
Porque cada estreno comienza sobre el escenario, pero termina de construirse cuando el público vuelve a casa con una pregunta que todavía sigue abierta.
