Pineapple: qué significa ser liberal y cuáles son los códigos de una fiesta diferente
En Buenos Aires conocimos una propuesta que combina música electrónica, libertad y nuevas formas de relacionarse. Conversamos con Vanesa Pato, relaciones públicas y comunicadora de Pineapple, para entender un mundo del que cada vez se habla más, pero que todavía genera preguntas y prejuicios.
El turismo también es de personas, de sus costumbres, de las formas en que se relacionan, de las comunidades que construyen y de las experiencias que dan identidad a una ciudad. Viajar nos permite acercarnos a realidades diferentes, preguntar, comprender y descubrir sin necesidad de juzgar.
Desde esa mirada nace esta nota. Porque a veces una historia aparece donde menos la esperamos. En nuestro recorrido por la FIT de Buenos Aires conocimos a Vanesa Pato, relaciones públicas y comunicadora de Pineapple, y una conversación casual despertó nuestra curiosidad por un universo del que se habla, pero que no siempre se conoce desde adentro.
¿Qué significa realmente ser liberal? ¿Qué códigos existen? ¿Libertad significa que todo vale? ¿Qué papel ocupan el consentimiento, los acuerdos y el respeto?
Decidimos hacer lo que hacemos cuando viajamos y encontramos algo que no conocemos: preguntar, escuchar y descubrir.
Buenos Aires siempre tiene una noche diferente para descubrir. Algunas están a la vista y otras funcionan en circuitos que quizás conocemos de nombre, pero pocas veces nos detenemos a comprender.
En nuestro paso por la FIT, un encuentro casual en el stand de Uruguay nos acercó a Vanesa Pato, relaciones públicas y comunicadora de Pineapple, uno de los eventos de una productora argentina que también organiza todos los viernes Rio Tokio Club.
La conversación despertó nuestra curiosidad.
¿Qué significa ser liberal? ¿Quiénes participan de estos encuentros? ¿Existen códigos? ¿Es lo mismo una pareja abierta que el poliamor? ¿Entrar a una fiesta liberal significa estar dispuesto a todo?
Preguntamos para conocer.
¿Qué significa “liberal”?
Primero hay que despejar una posible confusión. En este contexto, liberal no tiene una connotación política.
Se habla de un estilo de vida que contempla formas de relacionarse diferentes al modelo tradicional de monogamia.
Vanesa lo explica de una manera sencilla: dentro del ambiente existen personas con parejas abiertas, otras que comparten determinadas experiencias y también quienes construyen otras formas de vincularse.
No todos hacen lo mismo.
“Cada uno va a tener sus acuerdos”, señala.
Y esa palabra —acuerdos— aparece varias veces durante nuestra conversación.
Tampoco liberal es necesariamente sinónimo de poliamor. Dentro del ambiente pueden existir personas poliamorosas, parejas abiertas y otras formas de relacionarse. Cada vínculo establece qué comparte, hasta dónde quiere llegar y cuáles son sus límites.
Libertad, pero con códigos
La palabra libertad podría llevar a pensar que todo está permitido.
Es exactamente uno de los mitos que Vanesa busca derribar.
“En este ambiente predomina el respeto. El no es no. Ante cualquier duda, ante cualquier inquietud, uno pregunta”, explica.
Estar en una fiesta liberal no significa estar disponible para los demás.
Mirar no habilita a tocar. Una conversación no obliga a continuar. Una pareja puede tener acuerdos diferentes a los de otra. Y cualquier persona puede decir que no.
Vanesa insiste en que los acuerdos y el respeto están primero.
Quizás allí aparezca una de las claves para comprender este ambiente desde afuera: la libertad comienza por respetar la libertad del otro.
Pineapple: electrónica antes que etiquetas
Pineapple encontró una forma particular de presentar esta cultura.
No se comunica solamente desde el universo swinger. Su propuesta incorpora música electrónica, DJ, baile, estética, producción y una experiencia nocturna pensada para adultos de mente abierta.
Su propia definición es clara: “Pineapple es para personas que no entran en el molde de siempre”.
Parejas que viven su relación a su manera, personas que están comenzando a explorar otras posibilidades o quienes simplemente sienten curiosidad encuentran un espacio donde la propuesta es disfrutar sin sentirse observados o juzgados.
La música electrónica funciona como punto de encuentro.
Eso también permite comprender que alguien puede acercarse por primera vez sin que exista obligación alguna de participar en una experiencia sexual.
Se puede bailar, conversar, conocer personas o simplemente disfrutar de la noche.
El cuidado también forma parte de la experiencia
Otro aspecto que Vanesa destaca es el cuidado.
“Siempre predomina el respeto, el cuidado sobre todo. Con el tema de los cuidados somos muy meticulosos”, señala.
Puede parecer contradictorio para quien observa este ambiente desde afuera y lo asocia con ausencia de límites. Sin embargo, ocurre precisamente lo contrario: para que diferentes formas de relacionarse puedan convivir en un mismo espacio, las reglas deben estar claras.
Consentimiento, comunicación, respeto, cuidado y privacidad forman parte de esos códigos.
¿Swinger, liberal o poliamor?
No son exactamente lo mismo.
El concepto swinger suele relacionarse con el intercambio consensuado entre parejas. Una pareja abierta establece sus propios acuerdos respecto de vínculos o experiencias con otras personas. El poliamor supone la posibilidad consensuada de mantener más de un vínculo afectivo o amoroso.
El universo liberal puede reunir personas con algunas de estas formas de relacionarse, pero no obliga a adoptar ninguna.
Vanesa lo resume desde la práctica: hay personas poliamorosas, parejas abiertas y otras que simplemente comparten determinadas experiencias.
No existe un único modelo.
Los acuerdos empiezan antes de entrar
Hay otro aspecto interesante cuando hablamos de este mundo: muchas de las decisiones comienzan antes de llegar a la fiesta.
¿Qué queremos experimentar? ¿Qué no queremos hacer? ¿Qué sucede si alguno se siente incómodo? ¿Hasta dónde llegan nuestros acuerdos?
Las respuestas pertenecen exclusivamente a cada pareja o persona.
No existe una fórmula correcta.
Precisamente, el concepto liberal parte de la posibilidad de construir reglas propias, siempre que exista consentimiento entre adultos y respeto por las decisiones de los demás.
¿Qué descubre alguien que entra por primera vez?
Quedó entonces una pregunta que quizás resuma buena parte de los interrogantes de quienes nunca estuvieron en un espacio de estas características.
¿Cuál es el mayor prejuicio que tiene alguien que nunca entró a una fiesta liberal y qué descubre cuando finalmente entra?
La pregunta queda planteada para Vanesa porque detrás de su respuesta seguramente aparezca algo más interesante que cualquier definición: la diferencia entre lo que imaginamos desde afuera y lo que sucede cuando se conoce el ambiente desde adentro.
De Buenos Aires a Uruguay
Nuestra conversación tuvo además un giro inesperado.
¿Qué hacía la comunicadora de una fiesta liberal recorriendo una feria internacional de turismo?
Vanesa cuenta que reciben consultas de personas de Uruguay interesadas en viajar a Buenos Aires para participar de sus eventos.
Y la productora también quiere crecer.
“Nos gustaría expandirnos”, explica, tanto hacia otros puntos de Argentina como hacia el exterior.
Uruguay aparece entre esas posibilidades.
Por ahora no existe un anuncio ni una fecha. Hay una intención, contactos y una comunidad que comienza a mirar hacia el otro lado del Río de la Plata.
“Somos una comunidad que busca expandirse, que busca que cada vez seamos más”, cuenta Vanesa.
Incluso el lema de la fiesta invita a “enamorarse de nuestra manera de vivir”.
Una noche también puede hablar de cambios sociales
Desde Noticias y Destinos nos interesa conocer esas propuestas que muestran otras formas de vivir una ciudad.
Pineapple puede mirarse simplemente como una fiesta electrónica diferente. Pero conversar con Vanesa Pato permitió ir bastante más allá.
Detrás de las luces, los DJ, el baile y la estética aparece una conversación sobre relaciones, consentimiento, acuerdos, prejuicios y nuevas maneras de vincularse.
No se trata de promover un modelo ni de cuestionar otro.
Se trata de conocer.
Porque viajar también significa acercarse a culturas, comportamientos y formas de vida diferentes. Buenos Aires, una ciudad que siempre encuentra nuevas maneras de vivir la noche, también ofrece espacios donde esa diversidad llega a las relaciones personales.
Y después de conocer un poco más este mundo, una idea resume buena parte de la conversación:
la libertad puede ampliar los límites de una relación, pero nunca elimina el respeto por los límites del otro.
