Punta del Este ya no es solo verano: está cambiando su forma de vivir.
Jueves, 22 Octubre 2026 20:33

Punta del Este ya no es solo verano: está cambiando su forma de vivir.

Punta del Este: kilómetros de lujo y una ciudad para vivir 
Por Jacobo Malowany

Desde Solanas hasta Cipriani, pasando por la próxima inauguración de Distrito 51 y la transformación de Enjoy en Fasano Península, Punta del Este cambia de escala. Los nuevos datos económicos de Maldonado ayudan a entender ese crecimiento y a pensar cómo queremos habitarla en 2050.

Hay una Punta del Este que conocemos desde hace décadas: playas, grandes hoteles, residencias y encuentros de un jet set que cada verano renueva sus protagonistas. Y hay otra que toma forma con familias que se instalan, comercios que encuentran clientes fuera de temporada y servicios que acompañan una vida de doce meses.

Después de 2020, esa transformación ganó velocidad. Para muchas familias, la casa de vacaciones se convirtió en residencia, los hijos comenzaron las clases y el trabajo encontró lugar entre la presencialidad y la conexión a distancia. Además de elegir dónde descansar, estaban eligiendo dónde vivir.

Desde Punta Ballena hasta José Ignacio, pasando por la península, La Barra y Manantiales, se suceden propuestas con identidades diferentes. Hay lujo frente al mar, entre los bosques, en la gastronomía y en la posibilidad de disfrutar de privacidad sin quedar lejos de la vida social. Esa diversidad explica parte de su fuerza.

Las cifras del cambio

El primer informe del Observatorio Económico y Turístico de Maldonado, impulsado por la Cámara Empresarial, la Intendencia y la Universidad Católica del Uruguay, permite dimensionar ese proceso.

Durante 2025, el departamento recibió 877.179 visitantes, que generaron US$ 1.062 millones: el 52% del gasto turístico de Uruguay. El promedio por visitante fue de US$ 1.210, más del doble del nacional. Punta del Este concentró el 87% del gasto turístico departamental.

Según el documento, el turismo genera más de 12.000 empleos y sostiene una actividad de construcción de segundas residencias superior a US$ 1.000 millones anuales.

El dinamismo también aparece en el trabajo y las empresas. El informe recoge para junio una tasa de empleo del 65,8%, la más alta del país, y un desempleo del 4,3%. Maldonado cuenta con unas 17.000 empresas activas, un 73% más que en 2011.

Pero existen desafíos: la informalidad alcanza al 29% de los ocupados privados y persiste la dependencia del turismo argentino. Crecer exige también mejorar las condiciones laborales y diversificar mercados.

Distrito 51 y una nueva etapa

La próxima inauguración de Distrito 51 merece un lugar destacado en esta transformación. Lo considero uno de los acontecimientos que habrá que observar con especial atención por su incorporación a una Punta del Este que amplía sus propuestas y fortalece su vida durante todo el año.

Desde mi mirada de urbemarketing, una apertura de esta importancia invita a pensar más allá del emprendimiento: cómo se integra al entorno, qué vínculos establece con la comunidad y cómo contribuye a la experiencia de vivir y visitar el destino. Distrito 51 ocupará un lugar central en esa mirada sobre la ciudad que viene.

Inversiones que dejan huella

Solanas permite mirar esta evolución con perspectiva. Desde sus comienzos en 1976, fue sumando alojamiento, recreación y servicios; Crystal View prolongó ese recorrido. La comodidad de encontrar distintas actividades en un mismo entorno favorece las estadías familiares y abre posibilidades para permanecer más tiempo.

La reconversión de Enjoy en Fasano Península incorpora otra escala, con una propuesta anunciada de hotelería, casino, gastronomía y entretenimiento. Cipriani, en el predio del antiguo San Rafael, concentra expectativas con su proyecto de hotelería y residencias. Cada iniciativa tiene sus tiempos y sus efectos sobre el destino.

También cuentan el Centro de Convenciones y el aeropuerto, fundamentales para atraer encuentros y visitantes fuera del verano. El WTC Punta del Este Free Zone suma la posibilidad de trabajar desde Maldonado para otros mercados. Y proyectos como El Nido, con su propuesta de olas artificiales para surf, muestran cómo las experiencias deportivas también influyen en la elección de dónde vivir.

Mi mirada hacia 2050

Punta del Este tiene una oportunidad enorme. Pero cada inversión suma necesidades de agua, energía, saneamiento, movilidad y servicios. También requiere trabajadores que puedan acceder a una vivienda y trasladarse en condiciones razonables.

Pensar la ciudad hacia 2050 implica cuidar la costa, conectar barrios y acompañar a quienes llegan y a quienes ya viven aquí. Su reputación también se construye al circular, caminar por la rambla o recibir una buena atención en cualquier mes.

Por eso me preocupan la seguridad vial y el mantenimiento de las pasarelas de madera del paseo costero. Los grandes proyectos deben convivir con el cuidado de esos espacios que disfrutamos todos.

Punta del Este ya está construyendo parte de su ciudad de 2050. Me gustaría que la pensemos con la misma ambición con la que se proyectan sus grandes inversiones.