Destinos alternativos: lugares para volver a sorprenderse viajando
Lunes, 31 Agosto 2026 13:12

Destinos alternativos: lugares para volver a sorprenderse viajando

Me aburrí de los destinos de siempre: ocho lugares donde todavía viajar puede sorprendernos

De las Azores a Japón, pasando por las montañas de Georgia y una travesía por el Atlántico Norte. Busqué lugares capaces de devolverle al viaje algo que a veces perdemos entre aeropuertos, excursiones y fotografías repetidas: la sorpresa.

Me aburrí un poco de buscar destinos y encontrar siempre los mismos.

No porque París haya dejado de ser París, Roma tenga menos historia o las playas griegas hayan perdido su belleza. Simplemente porque, después de años escribiendo y hablando de turismo, también aparece el deseo de mirar el mapa hacia otro lado.

Así empezó esta búsqueda.

¿Qué lugares elegiría hoy para viajar si quisiera encontrar paisajes diferentes, pueblos pequeños, carreteras que merezcan ser recorridas lentamente y experiencias que no estén construidas solamente alrededor de aquello que todos fotografían?

Una publicación de VISA Free World me dio algunas pistas. A partir de allí fui investigando cada destino, contrastando información con sus organismos turísticos y agregando algo fundamental: qué haría yo allí y por qué valdría la pena viajar hasta ese lugar.

El resultado no pretende ser un ranking. Es más parecido a una libreta de futuros viajes.

São Miguel, Azores: empezar por un volcán en medio del Atlántico

Portugal tiene nueve islas en las Azores y São Miguel puede ser una magnífica puerta de entrada.

Aquí no buscaría monumentos. Buscaría caminos.

Sete Cidades ofrece uno de esos paisajes capaces de justificar un viaje: lagos instalados dentro de una enorme caldera volcánica. En Furnas, en cambio, el volcán se manifiesta mediante fumarolas, aguas calientes y actividad geotérmica. La propia promoción turística de Azores destaca que sus recursos hidrotermales se aprovechan desde hace siglos.

La experiencia: alquilar un automóvil y recorrer São Miguel sin obsesionarse con completar una lista. Miradores, lagos, termas, costa, pequeños pueblos y alguna caminata.

Tiene algo que me atrae particularmente: estar en Europa y, al mismo tiempo, sentirse geográficamente perdido en mitad del Atlántico.

Visit Azores – información oficial

Asturias: otra España mirando al Cantábrico

Asturias demuestra cuánto puede cambiar un país sin atravesar una frontera.

Hay más de 400 kilómetros de costa, más de 200 playas y 18 pueblos y villas marineras. Y en la zona oriental ocurre algo geográficamente extraordinario: apenas unos 20 kilómetros separan el Cantábrico de los Picos de Europa.

Cudillero, Llanes, Luarca o Lastres pueden formar parte del recorrido, pero reservaría varios días para entrar hacia los Picos de Europa, caminar, conocer pequeñas poblaciones y probar Cabrales y Gamonéu en el territorio donde nacen.

La experiencia: hacer un viaje de carretera entre mar y montaña. Comer pescado en un puerto y, unas horas después, encontrarse rodeado de cumbres.

Eso también es España. Pero no necesariamente la España que aparece primero cuando buscamos nuestras próximas vacaciones.

Turismo Asturias – portal oficial

Karpathos: Grecia después de Santorini y Mykonos

Aquí mi curiosidad aumentó.

Karpathos está entre Rodas y Creta y es la segunda isla más grande del Dodecaneso. Tiene montañas, bosques de pinos, pequeñas calas y playas de aguas transparentes. Parte del norte de la isla y de su área marina integra la red Natura 2000.

Pero hay algo que me interesa incluso más que sus playas: Olympos.

Su aislamiento permitió conservar costumbres, música, dialecto y tradiciones que le otorgan una personalidad cultural muy particular.

La experiencia: quedarse varios días, conocer Olympos, buscar playas menos concurridas y comprender que las islas griegas no terminan donde terminan las fotografías de Instagram.

Visit Greece – Karpathos

Bosnia y Herzegovina: cometer el error de ir solamente a Mostar

Mostar merece detenerse. Su puente es una de las imágenes emblemáticas de los Balcanes.

Pero el viaje interesante podría empezar después de haber tomado esa fotografía.

A poca distancia está Blagaj, junto al nacimiento del río Buna, donde la naturaleza kárstica, una antigua tekke derviche y siglos de historia ocupan prácticamente el mismo escenario. La región suma gastronomía, senderismo, kayak y recorridos por la cultura de Herzegovina.

Y Bosnia permite continuar hacia Sarajevo y el Parque Nacional Una en un itinerario mucho más ambicioso.

La experiencia: convertir lo que muchos venden como una excursión rápida desde Croacia en un verdadero viaje por Bosnia y Herzegovina.

Probablemente allí esté precisamente su atractivo.

Turismo de Bosnia y Herzegovina

Flores: Indonesia después de Bali

Bali consiguió algo extraordinario: convertirse casi en sinónimo turístico de Indonesia.

El problema es que Indonesia tiene muchísimo más.

Flores combina volcanes, lagos, cascadas, aldeas tradicionales, cuevas, costas, kayak, senderismo y algunos de los fondos marinos más interesantes de la región. La información turística oficial incluso registra alrededor de 50 lugares de buceo.

Kelimutu y sus lagos volcánicos serían una de mis prioridades, pero intentaría que el viaje no se redujera a llegar, fotografiarlos y marcharme.

La experiencia: atravesar parte de la isla por tierra, dormir en diferentes lugares, conocer comunidades locales y combinar paisaje, cultura y mar.

Flores parece uno de esos destinos donde todavía tiene sentido utilizar la palabra aventura.

Indonesia Travel – Flores

Svaneti: viajar hasta las torres del Cáucaso

Georgia ya resulta fascinante. Svaneti lleva esa sensación varios kilómetros más arriba.

Mestia funciona como punto de partida para internarse hacia Ushguli. Allí aparecen las famosas torres medievales de piedra entre montañas del Cáucaso.

Ushguli está aproximadamente a 2.200 metros de altitud y sus pequeños pueblos, torres y paisaje forman parte de un territorio de enorme valor histórico. La carretera desde Mestia es, además, parte de la experiencia; algunas conexiones dependen de la temporada porque la nieve puede impedir el tránsito durante buena parte del año.

La experiencia: no viajar solamente para llegar a Ushguli. El recorrido es el viaje.

Montañas, aldeas, caminos y una arquitectura nacida de siglos de aislamiento explican por qué Svaneti está en esta lista.

Georgia Travel – Svaneti

Shikoku: Japón sin hacer Tokio-Kioto-Osaka

Quizás sea uno de los que más me sorprendió investigando.

Millones de primeros viajes a Japón reproducen un itinerario perfectamente lógico: Tokio, Kioto y Osaka.

Shikoku propone cambiar el ritmo.

El valle de Iya conserva profundas gargantas montañosas, pequeñas poblaciones, casas tradicionales, aguas termales y los célebres puentes suspendidos construidos históricamente con lianas.

A eso se suma uno de los grandes recorridos espirituales japoneses: la peregrinación de Shikoku y sus templos.

La experiencia: hacer solamente una parte del camino. Caminar, dormir, comer localmente y observar un Japón rural que difícilmente aparece cuando nos movemos únicamente entre grandes estaciones ferroviarias.

Japan National Tourism Organization – Shikoku

Islas Feroe: mi elegida, y después seguir hacia Islandia

Aquí ya tengo candidato.

Dieciocho islas en el Atlántico Norte, acantilados enormes, fiordos, pequeñas poblaciones, casas con techos de césped, cascadas y un clima que puede modificar los planes cuando se le ocurra.

Feroe tiene más de 300 kilómetros de senderos señalizados. Entre las posibilidades están Sørvágsvatn, el faro de Kallur, los acantilados de Vestmanna, Saksun, Gjógv y Fossá, la cascada más alta del archipiélago.

Pero mi viaje no terminaría allí.

Quiero llegar a Feroe y continuar hacia Islandia en ferry.

Ese detalle cambia completamente el concepto del viaje. El traslado deja de ser ese tiempo muerto entre un destino y otro. Navegar por el Atlántico Norte pasa a formar parte de la historia que uno fue a buscar.

Y quizás esa sea mi verdadera elección de esta lista: Feroe no como destino final, sino como parte de una travesía.

Visit Faroe Islands – portal oficial

Volver a viajar por curiosidad

Después de investigar estos lugares encontré un denominador común.

Ninguno necesita competir con París, Roma, Nueva York, Bali o Santorini. Tampoco deberían convertirse en sus reemplazos.

Representan otra manera de elegir.

Viajar puede volver a empezar frente a un mapa. Ampliarlo. Alejar el zoom. Buscar esa isla cuyo nombre apenas conocemos, descubrir que existe un pueblo detrás de una montaña o preguntarnos qué habrá después de aquel puerto.

En São Miguel buscaría volcanes y aguas termales. En Asturias conduciría entre el Cantábrico y los Picos de Europa. En Karpathos iría hasta Olympos. En Bosnia seguiría camino después de Mostar. En Flores atravesaría la isla. En Svaneti querría llegar a Ushguli. En Shikoku caminaría parte de una peregrinación.

Y en Feroe me subiría al ferry.

Porque quizá la mejor recomendación de esta lista no sea ninguno de estos ocho lugares.

Es volver a elegir un viaje porque tenemos verdadera curiosidad por saber qué encontraremos al llegar.