Lo que pasa en un avión… y por qué casi nunca es motivo de preocupación
Domingo, 12 Julio 2026 10:20

Lo que pasa en un avión… y por qué casi nunca es motivo de preocupación

En mi último viaje a Porto Seguro, en Brasil, combiné varios vuelos, distintos aeropuertos y muchas horas mirando por la ventanilla. Como ocurre con tantos viajeros, hubo momentos en los que me descubrí haciéndome preguntas que rara vez tienen una respuesta durante el viaje. ¿Por qué el avión acelera tanto antes de despegar? ¿Qué significan esos ruidos que aparecen en pleno vuelo? ¿Por qué algunos aterrizajes apenas se sienten y otros parecen un fuerte golpe contra la pista?

¿Debemos preocuparnos cuando aparecen las turbulencias?

Días después, leyendo La Vanguardia, encontré una entrevista del periodista Víctor-M. Amela al comandante Ramón Vallès, piloto comercial con más de 25.000 horas de vuelo y autor del libro Bienvenidos a bordo. Sus respuestas despertaron todavía más mi curiosidad. Decidí profundizar en el tema consultando información de organismos internacionales de aviación y otras fuentes especializadas para comprender mejor qué sucede realmente en cada etapa de un vuelo.

El resultado es esta guía. No pretende convertir al lector en piloto, sino ayudar a mirar el próximo viaje con otros ojos. Porque muchas veces aquello que más nos inquieta es, precisamente, lo que demuestra que el avión está funcionando exactamente como fue diseñado para hacerlo.

Volar sin miedo: lo que pasa por nuestra cabeza… y lo que realmente ocurre en la cabina

Hay un momento que se repite en casi todos los vuelos. El avión comienza a acelerar por la pista y, aunque el pasajero frecuente apenas levanta la vista del libro o del celular, muchas personas sienten que el corazón late un poco más rápido.

"¿Y si algo falla justo ahora?"

Minutos después llega el aterrizaje. En algunos vuelos parece que el avión se posa sobre la pista con la suavidad de una pluma. En otros, el contacto con el suelo sorprende con un golpe seco que hace pensar que algo salió mal.

La realidad es muy distinta.

El comandante español Ramón Vallès, piloto comercial con más de 25.000 horas de vuelo, responde muchas de esas dudas en su libro Bienvenidos a bordo. Les escribe su comandante (Geoplaneta), una obra que busca explicar el mundo de la aviación desde la mirada de quien está sentado al otro lado de la puerta de la cabina.

Su mensaje es simple: conocer cómo funciona un avión reduce gran parte del miedo a volar.

El miedo comienza mucho antes de despegar

La psicología explica que el miedo a volar no suele estar relacionado con el avión en sí.

Está asociado a tres factores muy humanos:

  • la pérdida de control;

  • el desconocimiento de lo que ocurre;

  • la imaginación.

Cuando conducimos un automóvil creemos que tenemos capacidad de reaccionar. En un avión entregamos completamente el control a otras personas.

Paradójicamente, es justamente esa profesión —la de piloto comercial— una de las más reguladas, entrenadas y supervisadas del mundo.

 

El momento del carreteo: ¿por qué acelera tanto?

Cuando el avión comienza a recorrer la pista, muchos pasajeros interpretan cada sonido como una posible avería.

Escuchan motores que aumentan de potencia.

Perciben vibraciones.

Sienten que el avión "rebota".

Incluso algunos imaginan que el aparato no logrará despegar.

En realidad ocurre exactamente lo contrario.

Durante esos segundos el avión está alcanzando la velocidad necesaria para que las alas generen sustentación. Antes del despegue, los pilotos ya han calculado el peso de la aeronave, la temperatura ambiente, la dirección del viento, la longitud de la pista y la velocidad exacta a la que el avión puede despegar con total seguridad.

Nada se improvisa.

¿Por qué sentimos que el avión "cae" después de despegar?

Es una de las sensaciones que más ansiedad produce.

Apenas despega, parece que el avión pierde altura durante unos segundos.

No está cayendo.

Lo que ocurre es que el piloto reduce la enorme potencia utilizada para despegar y adapta el régimen de ascenso al perfil normal de vuelo. Nuestro oído interno interpreta ese cambio de aceleración como una pérdida de altura.

Es una ilusión muy conocida.

Turbulencias: incómodas, no peligrosas

Ramón Vallès insiste en una idea respaldada por los datos de la aviación comercial:

las turbulencias prácticamente nunca comprometen la integridad estructural de un avión moderno.

Los aviones están diseñados para soportar esfuerzos muy superiores a los que encuentran durante un vuelo normal.

Lo que sí provocan las turbulencias son lesiones cuando los pasajeros no llevan colocado el cinturón de seguridad.

Por eso la recomendación es sencilla:

Aunque se apague la señal luminosa, mantener el cinturón ligeramente ajustado mientras permanezcamos sentados.

Es una medida sencilla que evita la inmensa mayoría de las lesiones en vuelo.

¿Por qué algunos aterrizajes son tan suaves?

Cuando el viento es estable, la pista está seca y las condiciones meteorológicas acompañan, el piloto puede realizar un aterrizaje extremadamente progresivo.

Muchas veces apenas sentimos el contacto con la pista.

No significa necesariamente que sea un mejor piloto.

Simplemente las condiciones ayudan.

¿Y por qué otros aterrizajes parecen tan bruscos?

Aquí aparece una de las mayores sorpresas para muchos viajeros.

Un aterrizaje duro no siempre es un mal aterrizaje.

En determinadas circunstancias puede ser incluso el más seguro.

Por ejemplo:

  • cuando la pista está mojada;

  • cuando existe viento cruzado;

  • cuando llueve intensamente;

  • cuando el avión llega con fuertes rachas;

  • cuando se necesita asegurar rápidamente el contacto con la pista.

En esos casos el piloto busca apoyar el avión con decisión para evitar rebotes y garantizar que los frenos y los sistemas de desaceleración trabajen correctamente.

En aviación existe un dicho muy conocido:

"Un buen aterrizaje es aquel del que puedes bajar caminando. Un excelente aterrizaje es aquel en el que el avión puede volver a utilizarse."

Ese ruido que siempre sorprende

Durante el vuelo escuchamos golpes, zumbidos, motores que cambian de sonido y mecanismos que parecen abrirse o cerrarse.

La mayoría corresponde al funcionamiento normal del avión:

  • el tren de aterrizaje subiendo o bajando;

  • los flaps modificando la sustentación;

  • los spoilers ayudando a frenar;

  • los cambios automáticos de potencia de los motores.

Lo extraordinario sería no escuchar ninguno.

¿Por qué el avión da tantas vueltas antes de aterrizar?

Muchas personas creen que ocurre porque existe un problema.

Generalmente no.

Los controladores aéreos organizan el tráfico de llegada igual que ocurre en una autopista muy transitada.

Cuando hay muchos vuelos, algunos deben esperar su turno mediante circuitos de espera o pequeñas modificaciones de la ruta.

Es un procedimiento habitual.

Lo que piensa el pasajero… y lo que piensa el piloto

Mientras muchos pasajeros observan cada movimiento con preocupación, en la cabina el trabajo se desarrolla siguiendo listas de comprobación, procedimientos estandarizados y comunicación permanente con el control aéreo.

La aviación moderna está diseñada para que la seguridad no dependa únicamente de la experiencia de una persona, sino de sistemas redundantes, entrenamiento continuo, simuladores y protocolos internacionales.

La intuición puede ayudar en situaciones excepcionales, pero la seguridad cotidiana nace de la disciplina.

Una mirada diferente desde la ventanilla

Quizá el mayor aprendizaje del libro de Ramón Vallès sea recordar que detrás de cada vuelo existe un equipo formado por pilotos, controladores, despachadores, técnicos de mantenimiento, meteorólogos y personal de tierra cuyo único objetivo es que cada pasajero llegue a destino.

La próxima vez que el avión acelere por la pista, tal vez aparezca nuevamente ese pequeño nudo en el estómago.

Será normal.

Pero también puede ser el momento de mirar por la ventanilla y recordar una cifra que ayuda a poner las cosas en perspectiva: cada día vuelan simultáneamente decenas de miles de aeronaves comerciales transportando millones de personas de forma segura.

Conocer cómo funciona ese enorme sistema quizá no elimine por completo el miedo.

Pero, sin duda, ayuda a disfrutar mucho más del viaje.

Fuentes

  • Entrevista de Víctor-M. Amela a Ramón Vallès, La Contra, La Vanguardia.

  • Ramón Vallès. Bienvenidos a bordo. Les escribe su comandante. Todo lo que siempre quisiste saber sobre volar. Geoplaneta.

  • Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

  • Organización de Aviación Civil Internacional (OACI/ICAO).

  • Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA).

Medios

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