La historia de Santa Lucía, el destino que fue “la Punta del Este” de otra época
Sábado, 23 Mayo 2026 09:49

La historia de Santa Lucía, el destino que fue “la Punta del Este” de otra época

Santa Lucía: la primera ciudad turística del Uruguay que enamoró a familias y veraneantes mucho antes de Punta del Este

Mucho antes de que el este uruguayo concentrara la atención del turismo de verano, existía una ciudad que ya simbolizaba descanso, naturaleza y prestigio social. Santa Lucía construyó, desde fines del siglo XIX y comienzos del XX, una identidad turística singular vinculada al paisaje, las quintas de descanso y una forma de vivir el ocio que marcó época en Uruguay.

Hoy, al celebrarse 92 años de su declaración como ciudad de interés turístico, la memoria colectiva vuelve sobre una etapa donde las familias montevideanas y numerosos argentinos encontraban en Santa Lucía un refugio elegante, tranquilo y verde, lejos del ritmo urbano y del humo de la capital.

La Ley 10.746, aprobada en 1934, reconoció oficialmente a Santa Lucía como la primera ciudad turística de Canelones y también del Uruguay. Aquella declaración no surgió por casualidad. La ciudad ya era, desde décadas anteriores, un punto de encuentro social y de descanso para sectores acomodados que buscaban aire puro, río, jardines y vida social en un entorno natural.

La época dorada de las quintas y los jardines

A comienzos del siglo XX, Santa Lucía vivió una etapa donde las quintas de verano se transformaron en símbolo de prestigio. Las familias competían por mostrar el jardín más cuidado, las especies vegetales más exóticas y las construcciones más refinadas. El paisaje urbano comenzó a mezclarse con grandes terrenos arbolados, galerías, pérgolas y espacios de descanso que daban a la ciudad un perfil muy distinto al de otros destinos de la época.

Entre esos lugares sobresale la histórica Quinta Capurro, convertida en uno de los ejemplos más representativos de aquella arquitectura vinculada al ocio, al contacto con la naturaleza y a la vida social de las familias tradicionales. Más que una residencia, estos espacios funcionaban como centros de encuentro, tertulias y temporadas completas de verano.

En aquellos años, llegar a Santa Lucía era también una demostración de posición social. Las familias pasaban semanas enteras junto al río, organizaban reuniones y disfrutaban de un estilo de vida pausado, asociado a la contemplación y al descanso.

Cuando Santa Lucía era “la Punta del Este de la época”

Durante las décadas de 1940 y 1950, la ciudad alcanzó uno de sus momentos de mayor notoriedad turística. Las playas del río Santa Lucía, los espacios verdes y las residencias de veraneo consolidaron una imagen que todavía permanece viva en el recuerdo de generaciones enteras.

Muchos comenzaron a definirla como “la Punta del Este de la época”, no por el lujo ostentoso que hoy se asocia al principal balneario del país, sino por su capacidad de atraer visitantes, construir vida social y ofrecer una experiencia de descanso diferente.

Argentinos llegaban atraídos por el clima sereno y el encanto natural, mientras que cientos de montevideanos utilizaban el ferrocarril y las rutas de acceso para escapar del ruido urbano y conectar con una vida más tranquila.

El río era protagonista absoluto. Las jornadas se organizaban alrededor del agua, las caminatas y las reuniones familiares. La naturaleza todavía dominaba el paisaje y el turismo estaba profundamente vinculado a la contemplación y al encuentro humano.

Patrimonio, memoria y turismo histórico

Con el paso de los años, Santa Lucía preservó gran parte de esa identidad histórica. Sus calles, construcciones, plazas y relatos continúan formando parte de un patrimonio que hoy vuelve a cobrar valor en tiempos donde el turismo cultural y de cercanía gana espacio.

Actualmente,la Asociación Turística de Canelones, junto a la Dirección de Turismo, trabaja en la recuperación de testimonios, circuitos patrimoniales y acciones destinadas a consolidar el reconocimiento de Santa Lucía como Ciudad Histórica del Turismo.

La ciudad busca rescatar no solo edificios o espacios físicos, sino también una manera de entender el turismo: más humana, contemplativa y conectada con la naturaleza.

Un modelo turístico adelantado a su tiempo

Mirada desde el presente, Santa Lucía aparece como una experiencia adelantada a su tiempo. Mucho antes de que existieran conceptos como turismo slow, bienestar o escapadas de cercanía, la ciudad ya ofrecía exactamente eso: descanso, naturaleza, identidad y calidad de vida.

En una época donde el turismo global vuelve a valorar los destinos auténticos, la historia de Santa Lucía recupera vigencia y recuerda que Uruguay ya contaba, hace más de un siglo, con una ciudad capaz de construir un imaginario turístico propio.