La reciente declaración de Interés Turístico para la Rambla Tomás Berreta y la Peatonal de Atlántida reconoce dos espacios donde el paisaje, la historia y la vida cotidiana se entrelazan con naturalidad. La decisión de la Intendencia de Canelones no solo jerarquiza estos corredores, sino que también afirma la importancia de preservar aquello que dio origen a uno de los balnearios más queridos del país.
Caminar por la Rambla Tomás Berreta al final de la tarde permite observar cómo el sol cae con ese tono dorado que Carlos Páez Vilaró convirtió en sello de su mirada artística. Ese mismo sol ilumina las casas que aún conservan la arquitectura de los primeros pobladores y veraneantes: construcciones que hablan de un tiempo donde Atlántida nacía como sueño costero, pensado para disfrutar del mar con calma, comunidad y paisaje. Cada fachada, cada jardín frente al océano, cada detalle de esa época temprana forma parte del patrimonio emocional de generaciones.
La peatonal, por su parte, concentra otro tipo de memoria: la del comercio tradicional, los encuentros familiares, la música de verano, el aroma a helado recién servido y la vida urbana que cada temporada vuelve a encenderse. Juntas, la rambla y la peatonal construyen un relato turístico que se alimenta del mar, del patrimonio cultural y de la identidad local que nunca deja de transformarse.
La declaración otorgada permite planificar, proteger y promover estos espacios con una visión de largo plazo. Ordena intervenciones, mejora la experiencia del visitante y fortalece el modelo de turismo sostenible que Canelones impulsa en su costa. También abre la puerta a nuevas acciones de articulación público–privada, un tema que hoy cobra especial relevancia en la gestión del territorio.
Atlántida continúa creciendo, pero conserva la esencia que la volvió destino de referencia: un lugar donde el paisaje se combina con la memoria y donde cada caminata se convierte en un pequeño viaje por la historia costera del Uruguay. Con esta resolución, su rambla y su peatonal ingresan en una nueva etapa de valorización patrimonial, turística y comunitaria.
Esta iniciativa favorece la construcción de una imagen más sólida y coherente del principal atractivo turístico de Atlántida: su entorno de playa, ocio y patrimonio. Para la Asociación Turística de Canelones resulta un paso oportuno, porque permite consolidar el destino, ordenar intervenciones y acompañar mejoras que la comunidad y los visitantes valoran cada temporada. El anuncio también abre una oportunidad para que el sector privado se sume con propuestas, inversión y presencia activa en un proceso que fortalece la identidad costera del departamento.
