De Festuris a Atlántida: señales de un turismo que cambia
Regresar de Festuris siempre deja preguntas y certezas. En Gramado, entre debates sobre sostenibilidad, movilidad, datos y convivencia urbana, quedó claro que el turismo de los próximos años no se parecerá al que conocimos. Las ciudades que prosperen serán aquellas capaces de reimaginar su identidad, anticipar tendencias y equilibrar mejor la experiencia del visitante con la vida de sus residentes.
Con esa mirada renovada volví a Atlántida, nuestra costa canaria, y la comparación fue inevitable. Lo que observé en Brasil —destinos que invierten en tecnología, que planifican su crecimiento y que entienden la experiencia como un valor central— dialoga directamente con los desafíos que hoy enfrenta nuestra ciudad. Aquí también hablamos de obras, de convivencia, de temporadas cada vez más cortas y de la urgencia por profesionalizar el sector.
Esta nota nace de ese cruce: de mirar lo que aprendemos afuera y ponerlo en relación con lo que vivimos puertas adentro. Porque entre Festuris y Atlántida hay un hilo común: ambos muestran que el turismo ya cambió, y que la verdadera tarea ahora es decidir cómo queremos que cambie nuestro propio territorio.
Buenas noticias: Saneamiento y Hospital público
La llegada del verano siempre marca un punto de inflexión. Para quienes habitamos estas ciudades durante todo el año, el aumento del movimiento es un recordatorio de que la vida colectiva se expande cuando el turismo regresa. La semana transcurrió con anuncios que cambian la estructura profunda del territorio: saneamiento, hospital público y señales de que la ciudad comienza a prepararse para un nuevo ciclo. Estas transformaciones no son aisladas; se insertan en un proceso urbano más amplio que requiere ser comprendido desde una mirada estratégica y contemporánea.
En este escenario, analizar el presente exige recuperar un concepto clave: la gentrificación. Este proceso describe la revalorización urbana que puede atraer inversión, mejorar la infraestructura y diversificar los usos del espacio, pero también generar tensiones cuando la planificación no equilibra las expectativas de residentes y visitantes. El caso de Ciudad Vieja en Montevideo es ilustrativo: la iniciativa privada avanzó, pero la burocracia y la falta de incentivos ralentizaron la restauración de fincas y la activación de su enorme potencial patrimonial. Así, una zona estratégica quedó suspendida entre la visión del mercado y los límites institucionales, un fenómeno ampliamente documentado en los estudios urbanos contemporáneos (Harvey, Robinson & Zukin).
Para comprender estos movimientos, recurro a un marco conceptual que he desarrollado en mis investigaciones: el urbemarketing, una perspectiva que considera la ciudad como un sistema que integra identidad, infraestructura, narrativa y experiencia. Desde esta óptica, reimaginando y repensando el turismo del futuro, entendemos que no basta con atraer visitantes: hay que diseñar territorios inteligentes donde la comunidad participe, los datos orienten decisiones y la experiencia se construya con sentido de lugar.
Dos generaciones frente al mismo dilema: el verano que ya no es el de antes
Ayer conversé con los propietarios de un hotel clásico de temporada. Dos generaciones, dos miradas, una misma pregunta: ¿cómo sostener la experiencia turística en un contexto donde los veranos se acortan, disminuye el gasto promedio y la presencia de visitantes internacionales es menor que en décadas pasadas? En los años setenta, el turismo tenía un ritmo previsible; hoy depende de reservas digitales, comparaciones instantáneas y estadías más breves. Llegan por webs y aplicaciones, pero muchas veces se van sin una verdadera experiencia para recordar.
El desafío es claro: aunque Uruguay suma propuestas de alto nivel —como los recientes hoteles con llave Michelin, destacados por Búsqueda— el turismo del futuro se definirá por la capacidad de transformar una visita en un relato significativo, no solo por la infraestructura disponible.
Datos, inteligencia artificial y la necesidad de interpretar el territorio
El funcionamiento del turismo dialoga con el de la inteligencia artificial. La IA procesa información existente, pero necesita datos actualizados y, sobre todo, interpretación humana para convertir esos datos en conocimiento útil. Lo comprobé días atrás cuando tuve que alimentarla manualmente con información reciente que no figuraba en sus bases.
Las ciudades turísticas enfrentan un problema similar: carecemos de sistemas robustos de datos que permitan anticipar tendencias, gestionar la estacionalidad y construir escenarios hacia 2050, como recomiendan organismos internacionales (OMT, ONU-Habitat). La dependencia de informes automáticos genera la ilusión de control, pero sin especialistas que interpreten esa información y sin modelos de planificación urbana que integren esos datos, el conocimiento queda incompleto.
Reimaginando el turismo del futuro requiere comprender esto: la transformación solo será posible si incorporamos datos profundos del territorio y profesionales capaces de convertirlos en decisiones.
El trabajo turístico: oportunidad y fragilidad estructural
El turismo es hoy uno de los principales generadores de empleo para jóvenes, mujeres y personas mayores de 50 años. Esa accesibilidad es una fortaleza, pero también su fragilidad: si el sector “exige poco”, no estimula la profesionalización; si la formación es insuficiente, el servicio pierde calidad. Uruguay necesita encarar este desafío con urgencia, integrando políticas que eleven la calificación laboral y fortalezcan la cadena productiva del turismo.
Reinventar la experiencia: comunidad, ciudad y futuro
Cada temporada nos recuerda que el turismo es más que economía: es relación, memoria y cultura. Reimaginando el turismo del futuro implica pensar la ciudad como un ecosistema integrado donde confluyen infraestructura, datos, identidad y comunidad. Innovar no es incorporar tecnología por sí misma: es reinventar la forma en que creamos experiencias, leemos el territorio y articulamos la convivencia entre residentes y visitantes.
Ciudad Vieja como advertencia y como guía estratégica
El caso de Ciudad Vieja ofrece una lección clara. Allí, la inversión privada avanzó, pero la recuperación patrimonial quedó limitada por la falta de estímulos, la complejidad normativa y la ausencia de mecanismos ágiles. Para nuestras ciudades costeras, este ejemplo funciona como una advertencia y una guía metodológica: si el saneamiento avanza, si se simplifican permisos y si se promueve una inversión responsable, se puede evitar ese estancamiento y consolidar un modelo turístico más equilibrado y sostenible.
Rol de la Asociación Turística de Canelones en este nuevo escenario
La Asociación Turística de Canelones, de la cual formo parte, trabaja justamente en ese punto crítico donde se cruzan identidad territorial, planificación estratégica y experiencia turística. Nuestro rol es crear y fomentar redes que sostengan a los emprendimientos locales, promover inversiones responsables, consolidar narrativas identitarias y acompañar la transformación de la ciudad desde el concepto de urbemarketing. Apostamos a un turismo donde los datos, la comunidad y la planificación converjan en un modelo de convivencia equilibrada y desarrollo sostenible. Porque el futuro del turismo —el que estamos repensando y reimaginando— no depende solo de quienes nos visitan, sino de los ciudadanos que construyen, día a día, el territorio que desean habitar.
Fuentes
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Harvey, David. The Condition of Postmodernity. Blackwell, 1990.
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Robinson, Michelle; Zukin, Sharon. “Rewriting the City: Gentrification and Urban Imaginaries.” Urban Studies Journal.
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Organización Mundial del Turismo (OMT). Tendencias del Turismo hacia 2050.
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ONU-Habitat. Ciudades y comunidades sostenibles: Indicadores para territorios turísticos.
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Intendencia de Montevideo, Departamento de Desarrollo Urbano. Informes de revitalización de Ciudad Vieja.
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Ministerio de Turismo del Uruguay. Estadísticas de Empleo y Perfil del Visitante.
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Búsqueda. “Uruguay suma dos hoteles llave Michelin, ubicados a pocos minutos de Punta del Este.”
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Florida, Richard. The Rise of the Creative Class. Basic Books, 2002.
